Perfil de jugadores de la Selección Nacional

Ricardo González

Ricardo no es un hombre de muchos amigos, prefiere más bien un grupo pequeño conformado por esas que son consideradas amistades de verdad.

Por eso no es casualidad que aún se reúna con los que fueron sus compañeros de colegio y que su vida esté unida desde hace 8 años a su esposa Hazel, a quien conoció cuando era un joven estudiante y con la que procreó a Carolina, de 7 años, y Gabriel, un pequeño de apenas dos años y medio.

Ricardo González Fonseca tiene 27 años -nació el 6 de marzo de 1974- y desde la trinchera manuda da su pelea por conseguir un espacio en la Selección Nacional.

Sabe que la batalla por la titularidad es dura, pero ha aprendido a esperar apoyado en buen trabajo y en saber aprovechar las oportunidades que se le han presentado en el proceso eliminatorio.

Este estudiante de Arquitectura y aficionado a la pintura, recuerda gratamente su oportunidad de jugar en la pasada Copa América en Colombia, donde tuvo una gran actuación frente a Bolivia.

"Estaba un poquito aburrido porque era el único que no iba a jugar, pero hablé con mi esposa y me levantó el ánimo. Después, cuando menos lo esperaba, me llegó la opción y fue un excelente partido, era muy importante para mí poder jugar", sostuvo Ricardo, quien empezó con el fútbol en los equipos de barrio de Cedros de Montes de Oca.

Siempre fue un estudiante aplicado y eso ha querido trasladarlo también a sus horas en la cancha, donde entrena duramente en pos de conseguir sus mayores anhelos.

Dentro de la Selección ha encontrado un buen ambiente, en el que todos se preocupan de igual manera por el objetivo de la clasificación y siempre conservando un espíritu amigable.

De las mejengas de barrio pasó a las divisiones menores de Liga Deportiva Alajuelense y desde ese momento el estadio Alejandro Morera Soto ha sido su casa. Con la Tricolor contabiliza cinco partidos jugados y en total le han anotado ocho goles.

Luis Marín es uno de sus amigos más cercanos en la Selección y en Alajuelense, donde a Ricardo le gusta vacilar y hacer bromas a sus compañeros, en especial a Kenneth Paniagua.

Disfruta de las pastas, su favorita es la lasaña, y no se le niega a un buen gallo pinto ni a un pan cuadrado con huevo picado, aunque se cuida para mantenerse en buena forma.

La constancia en el trabajo ha sido su carta para saltar del banco rojinegro a la titularidad y a un espacio en la Selección Nacional, donde se libra una batalla limpia por la defensa de los tres tubos.


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