Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano

Centro de Recursos para el Desarrollo Sostenible de los Asentamientos Humanos (CERCA)

Proyecto apoyo a procesos locales de atención/integración de poblacion migrante y/o desplazada en centroamerica y colombia: caso Costa Rica

Avance de investigacion I Fase

Diagnóstico Global:

La poblacion migrante nicaragüense en Costa Rica:

Realidad y Respuestas

Elaborado por:

Guillermo Acuña González

Edith Olivares Ferreto

Octubre, 1999

Presentación

El presente documento constituye un avance de investigación en el marco de la Primera Fase del proyecto "Apoyo a procesos locales para la atención/integración de la población migrante y/o desplazada en Centroamérica y Colombia: Caso Costa Rica".

Este avance cuenta con cuatro secciones. En la primera parte se hace una explicación sobre la metodología utilizada por los investigadores para elaborar el diagnóstico de la situación de los y las migrantes nicaragüenses y las respuestas de atención en Costa Rica. Posteriormente se repasan brevemente las principales tendencias migratorias que han caracterizado los movimientos internos de población en el país. En una tercera sección se esboza una caracterización de la dinámica migratoria entre Nicaragua y Costa Rica, en la que se analizan los factores que hacen de estas sociedades expulsora y receptora de población, respectivamente. Finalmente se incluyen los principales hallazgos que se obtuvieron de diagnósticos realizados en el Valle Central, la Región Atlántica y la Región Norte, acerca de la situación de la población migrante nicaragüense, así como de las iniciativas/respuestas de atención que a nivel regional se están ejecutando para atender dicho sector poblacional.

Restan como tareas pendientes a ser incluídas en el Informe Final un análisis sobre la situación de los y las nicaragüenses a nivel nacional así como el detalle de las iniciativas/respuestas nacionales de atención. Asimismo, se presentará un apartado con la legislación generada en torno a la población nicaragüense en el país, un perfil del caso que se seleccionará para ser desarrollado en la segunda fase y un capítulo que recupera las principales conclusiones a las que llegan los investigadores.

I. Estrategia Metodológica

El presente estudio constituye la primera fase de una investigación dirigida a la generación de capacidades locales para la atención/respuesta de la problemática de la población migrante nicaragüense en Costa Rica.

Esta primera fase consiste en la elaboración de un Diagnóstico Global orientado a caracterizar a la población migrante nicaragüense en Costa Rica; identificar y caracterizar las respuestas/iniciativas de atención a esta población y aportar elementos para la selección del caso a estudiar en la segunda fase.

En vista de que este proyecto de investigación busca apoyar procesos de desarrollo local, se realizó un esfuerzo por enfatizar en las expresiones locales y regionales de la presencia de la población migrante y las respuestas e iniciativas que a estos niveles existen para atender su problemática.

El diagnóstico se concentra en cinco dimensiones:

La realización del diagnóstico se dividió en cuatro etapas, a saber:

PRIMERA ETAPA

Esta etapa tuvo como propósito caracterizar la población nicaragüense en Costa Rica e identificar y caracterizar las respuestas/iniciativas de atención a esta población. Para ello se realizó una revisión bibliográfica y entrevistas a los siguientes informantes clave:

Asimismo, los investigadores asistieron a diversos eventos y actividades a propósito de la problemática de la población nicaragüense en el país, con el objeto de recabar información, identificar experiencias de trabajo y establecer contactos con otras organizaciones o instituciones vinculadas a esta temática. Algunos eventos y actividades a los que se asistió se enumeran a continuación:

SEGUNDA ETAPA

El propósito de esta etapa fue profundizar en las especificidades de la población nicaragüense según la región en que se ubica, así como identificar y caracterizar las respuestas regionales y locales de atención a esta población. El estudio se concentró en las tres regiones de mayor concentración de población nicaragüense en nuestro país: Valle Central, Región Atlántica y Región Huetar Norte.

Para ello se realizaron dos giras: una a la Región Atlántica y otra a la Zona Norte, además de una serie de visitas a los asentamientos urbano-marginales del Valle Central que presentan mayor concentración de población migrante nicaragüense. A continuación se detallan los asentamientos visitados:

Valle Central

Región Atlántica

Zona Norte

  • Los Guido, en Desamparados
  • Barrio Quinto, en Limoncito
  • Santa Fe, en Ciudad Quesada
  • La Carpio, en La Uruca
  • Limón 2000
  • Barrio Chino, en Pital
  • Tejarcillos, en Alajuelita
  •  
    • Veracruz, en Pital
  • Marco Aurelio, en San Sebastián
  •  
    • Santa Rita de Río Cuarto, Grecia
  • Metrópolis y Cristo Viene en Pavas
  •  
    • La Abundancia, en Ciudad Quesada
  • Los Diques, en Cartago
  •    
    • La Milpa, en Heredia
       

    Durante estas visitas, se realizaron conversaciones informales con dirigentes comunales, vecinos-as de la comunidad y/o funcionarios-as institucionales de entidades de salud y educación.

    También se realizaron entrevistas a los siguientes actores locales:

    Valle Central

    Región Atlántica

    Región Huetar Norte

    • José Gabriel Román, ex asesor Ministerio Vivienda
  • Representante Pastoral social
  • Alcalde de Ciudad Quesada
  • Municipalidades de San José, Alajuelita y Heredia
  • Coordinadora de Sindicatos Bananeros
  • Promotor de Pastoral Social de Ciudad Quesada
  • Coordinadora de Barrios
  • Alcalde de Siquirres y alcaldesa de Limón.
  • Subcomisión Movilidad Humana
  •  
    • Coordinadora Programa Atención Integral a Menores en Riesgo
  • Director Diocesano de Pastoral Social de Ciudad Quesada
  •  
    • Foro Emaús
     
     
    • Coordinadora Región Atlántica El Productor R.L.
     
     
    • Presidenta de Asociación Cultural Rosa de Sharon
     

    A diferencia de las entrevistas de la primera etapa, éstas enfatizaron en las dinámicas regionales de inserción de la población migrante y las respuestas/iniciativas que se desarrollan en cada zona en particular.

    Con base en esta información se elaboraron diagnósticos para el Valle Central, la Región Atlántica y la Zona Norte. Estos diagnósticos contienen una caracterización de la población nicaragüense ubicada en las regiones, así como la descripción de la situación de la población migrante y las respuestas de atención para cada una de las siguientes dimensiones en estudio: socioinstitucional, socioespacial, sociolaboral, sociocultural y psicosocial.

    TERCERA ETAPA

    Se realizaron talleres regionales en la Región Atlántica y la Zona Norte con el objetivo de complementar la información obtenida en las visitas así como analizar, en conjunto con los actores locales, la capacidad de generar respuestas frente a la situación de la población migrante nicaragüense.

    En cada una de estas regiones el taller fue convocado y organizado en coordinación con un ente local: en la Región Atlántica con El Productor R.L. y en la Zona Norte con la Pastoral Social. Además, se contó con la presencia de autoridades municipales de Limón y Ciudad Quesada, respectivamente, que expusieron la perspectiva del gobierno local frente a la inmigración.

    A los talleres se invitó a representantes de instituciones gubernamentales que brindan atención o servicios a la población nicaragüense: Instituto de Alcoholismo y Fármacodependencia, Patronato Nacional de la Infancia, sector salud, educación, oficinas de la mujer, seguridad, direcciones regionales de migración, etc. También se invitó a migrantes y dirigentes comunales de los asentamientos que presentan concentración de población nicaragüense.

    Los talleres retroalimentaron la información obtenida mediante entrevistas, conversaciones, visitas de observación al campo y fuentes secundarias en torno a la situación de la población nicaragüense en la región, las respuestas de atención y las percepciones de funcionarios-as institucionales al respecto.

    CUARTA ETAPA

    Esta última etapa está en curso y tiene tres propósitos:

    Para ello se está elaborando el Diagnóstico Global (Informe de la investigación) que será presentado para su validación a un Foro Nacional, por realizarse en el mes de octubre. A este Foro serán convocados representantes de la comunidad migrante y de las organizaciones/instituciones que han venido trabajando con ésta población tanto a nivel nacional como regional. Además, se considera importante integrar a representantes de las instituciones gubernamentales encargadas de atender a esta población en todas sus necesidades.

    II. Los Movimientos Poblacionales en Costa Rica

    Como toda sociedad, Costa Rica cuenta con movimientos migratorios internos e internacionales. Los primeros refieren a los desplazamientos de población dentro de los límites territoriales y los segundos a la salida de población costarricense al exterior, así como al ingreso de extranjeros y extranjeras a territorio nacional. Al respecto, cabe señalar que Costa Rica se ha caracterizado históricamente por ser un país receptor de población migrante, lo que no implica negar los movimientos emigratorios que a lo largo de la historia se han producido con destino a países de mayor desarrollo.

    A continuación se exponen las principales tendencias de los movimientos internos de población costarricense, con el objeto de contextualizarlos en el marco de los modelos de desarrollo que han caracterizado la historia del país. Como quedará claro con posterioridad, los principales polos de atracción de población nacional, se han convertido en esta década en zonas receptoras de población inmigrante extranjera, sobre todo nicaragüense.

    En Centroamérica los movimientos internos de población responden a factores asociados a las diversas etapas de su desarrollo económico, político y social. Conceptualmente la migración interna se ha definido en los países de la región como ..."un proceso producido en última instancia por la presión que genera el crecimiento demográfico sobre las parcelas de tierra del campesinado, y el rendimiento decreciente de las mismas. Esto ha desembocado en una migración temporal, desde tierras de minifundio hacia tierras en las cuales se concentra la gran empresa de exportación agrícola... paralelo, hay una migración interna de largo plazo cuyo movimiento general es rural-urbano, y que en mucho ha contribuido a formar la actual estructura urbana de los países centroamericanos" (IIDH: 1992,20)

    Durante los años setenta y ochenta los países de la región experimentaron movimientos internos de población de gran magnitud, vinculados a las coyunturas políticas y económicas que agudizaron las condiciones estructurales vigentes. Así, los desplazamientos poblacionales en países como Nicaragua, Guatemala y El Salvador fueron causados por la denominada "crisis de legitimidad del orden político", caracterizada por el ejercicio autoritario del poder. La aguda crisis económica que golpeó las estructuras de los países centroamericanos a comienzos de los años ochenta, promovió también movimientos migratorios internos.

    En Costa Rica, las migraciones campo-ciudad constituyen una de las consecuencias de dicha crisis. Sin embargo, cabe señalar que este patrón migratorio se da en el marco de un comportamiento poblacional que forma parte de dos tendencias históricamente definidas:

    En el primer periodo el desplazamiento poblacional se dio desde el Valle Central hacia otras regiones del país, motivado en muchos casos por el favor gubernamental que otorgó "concesiones de terrenos en regiones tales como Turrialba, San Ramón, Guanacaste, zonas costeras, Matina, Sarapiquí y otros, fundamentalmente para el cultivo del café" (Varela,1990:11).

    Este movimiento poblacional hacia la periferia tuvo dos fases: en un primer momento los colonos talaban bosque, se dedicaban a la agricultura de subsistencia y a la ganadería extensiva, en lo que se llamó "colonización espontánea". Con el tiempo y mayores facilidades de transporte se desarrolló una segunda colonización que introducía la agricultura comercial, principalmente el cultivo del café. (PREALC,1987:6)

    Es importante destacar que, hacia finales del siglo XIX, el crecimiento de la población que residía en el país contó con el concurso de "inmigrantes extranjeros provenientes de Europa, Africa, Jamaica, así como colombianos y nicaragüenses." (Idem)

    Ya en el Siglo XX, entre los años 30 y 50 la población del Valle Central crece más lentamente que la que habita en otras localidades. Zonas como San Carlos, Valle del General, Nicoya, Bagaces y Buenos Aires de Puntarenas se constituyen en importantes centros de atracción migratoria. (Idem)

    A partir de la década de los años cincuenta se experimenta un proceso de modificación en el patrón migratorio de "colonización agrícola". Esta modificación sucede a partir de la inserción de Costa Rica en un nuevo modelo de desarrollo que supone la reversión del proceso de campesinización experimentado años atrás, y el protagonismo de la actividad industrial como motor del desarrollo económico nacional.

    Costa Rica pasó de un modelo de desarrollo basado en una estructura eminentemente agrícola a una estructura basada en la diversificación productiva y la sustitución de importaciones. En el anterior modelo, la producción cafetalera tenía especial protagonismo (y por ende las zonas rurales del país), mientras en el segundo la actividad industrial se concentra en las urbes. Para los estudiosos en la materia, este estilo de desarrollo propicia un movimiento poblacional de tendencia centrípeta, esto es, desde todas las regiones del país hacia la Aglomeración Metropolitana.

    Durante el periodo 1950-1980 la sociedad costarricense experimentó un importante crecimiento económico. En esa época confluyen procesos como la diversificación agrícola comercial, la industrialización sustitutiva de importaciones y la modernización del estado costarricense. Este último proceso implica un fortalecimiento de los programas sociales del Estado. Así, parte importante del gasto público se destina a la ampliación de la calidad y cobertura de servicios como la educación, la salud, la alimentación, el acceso a agua potable, alcantarillado y electricidad. Sin embargo, estos servicios continúan siendo insuficientes en el área rural, lo que promueve la migración campo-ciudad durante este periodo.

    Como consecuencia de lo anterior, es posible establecer zonas que han guardado un comportamiento sostenido como expulsoras o receptoras de población. Tanto en unas como en otras, factores asociados con la tenencia de la tierra y la oferta de trabajo se constituyen en motivaciones que caracterizan la migración interna de Costa Rica en los últimos años. Se conoce que las zonas rurales cuentan con los porcentajes más altos de desempleo; ello se debe al desarrollo industrial en las zonas urbanas y a que el proceso agrícola moderno implica un uso cada vez menor de la mano de obra campesina.

    En un balance de los últimos censos poblacionales(1974,1984) se observa que la Región Central tiende a constituirse en zona receptora de migrantes internos. Sin embargo, irrumpen las regiones Norte y Atlántica como altamente atractivas de población, merced al desarrollo de los mercados locales de trabajo asociados a la expansión agrícola. (Carvajal: 1990)

    Al respecto, cabe señalar que para el período 1968-1973 los cantones de Upala, Los Chiles y Guatuso se constituyen en polos de atracción migratoria debido a la ocupación de los últimos restos de frontera agrícola. Asimismo, se tornan en receptoras las regiones en que las relaciones capitalistas se profundizan merced a la reaparición de las compañías bananeras (Región Atlántica: Valle de la Estrella, Sixaola, Pococí, Matina, Talamanca).

    En el mismo periodo, la Región Pacífico Sur se convierte en zona de atracción migratoria como consecuencia del impulso que reciben cultivos de exportación como la palma africana, el arroz y el banano. Por otra parte, el Valle Central continúa atrayendo población debido a la oferta de empleo estatal e industrial, así como a la localización del capital público y privado.

    Para el mismo periodo, Guanacaste (Región Pacífico Norte) constituye una provincia típicamente expulsora de población debido a la modernización agrícola que introduce la tecnificación en algunos procesos como la recolección, fumigación, etc. Estos cambios provocan el estrangulamiento del mercado de trabajo local, debido al decreciente uso de mano de obra.

    Para el período 1979-1984 se consolidan las regiones Central, Norte y Atlántica como zonas de atracción migratoria, aunque disminuye el dinamismo con que aparecían para el anterior quinquenio. Ello se debe a la aguda crisis económica de los años ochenta que contrajo el mercado laboral en todo el país.

    Durante este lapso, las regiones agrícolas sufren grandes desequilibrios en sus estructuras productivas, propiciados por una política de estímulo a las exportaciones no tradicionales y de incentivo a la importación de granos básicos. Adicionalmente, la región Pacífico Sur fue abandonada por las compañías bananeras en los años ochenta. La dificultad de generar estrategias alternativas frente a esta economía de enclave maniató las posibilidades de desarrollo de esta región.

    Como resultado de estos procesos, la Región Central se convirtió en una zona de atracción de varias corrientes migratorias con consecuencias devastadoras para el ordenamiento y la planificación urbana. En este sentido, los nuevos pobladores y pobladoras ejercen presión sobre la oferta habitacional y de servicios (electricidad, agua potable, educación, salud, etc). Además, se ubican en el espacio urbano en el contexto de un acelerado proceso de precarización del espacio. La inserción de migrantes internos a inicios de los ochenta se caracteriza por la ocupación de áreas no aptas para la construción de viviendas, en que estas familias comparten su pobreza con la población urbana de estratos bajos y medios que ya empieza a pauperizarse producto de la crisis, el desempleo,etc.

    En síntesis, las migraciones internas han consolidado a las regiones central, norte y atlántica como polos de atracción migratoria. En la última década, las migraciones internacionales -fundamentalmente provenientes de Nicaragua- han profundizado esta situación. Los y las nicaragüenses que migran hacia Costa Rica procuran insertarse en las regiones con mayor dinamismo económico, porque ello posibilita la existencia de fuentes de trabajo.

    III. La dinámica migratoria Nicaragua ñ Costa Rica en los años 90

    Durante esta década hemos asistido a un incremento en la inmigración de nicaragüenses a Costa Rica. Se calcula que actualmente la cantidad de inmigrantes en nuestro territorio bordea el 15% de la población. Del total de extanjeros-as en Costa Rica, el 73% son nicaragüenses según lo consigna el Documento "Programa de Mejoramiento de la calidad de vida e inserción de inmigrantes en Costa Rica".

    A pesar de que en la actualidad resulta más evidente la presencia de nicaragüenses en Costa Rica, los flujos migratorios entre estos dos países están determinados por un complejo de factores que trascienden el carácter coyuntural con el que algunos sectores lo conciben actualmente. De seguido se señalan cuatro elementos que caracterizan las migraciones entre ambos países.

    Un primer elemento es el carácter histórico de las migraciones de población nicaragüense hacia Costa Rica, las que han sido sostenidas y prolongadas a lo largo del tiempo. Recientes estudios, entre otros los realizados por Samandú y Pereira (1996) Morales (1997), CODEHUCA (1998) y Morales y Castro (1998), coinciden en afirmar que el flujo migratorio Nicaragua-Costa Rica ha sido un proceso permanente, agudizado en coyunturas que modifican las condiciones estructurales determinantes para el desarrollo de ambos países.

    Las migraciones, por lo tanto, no son un fenómeno consustancial a los años noventa. En "Al sur del río San Juan" (CODEHUCA, 1998:9) se afirma que, a partir de los años setenta, es posible identificar un ciclo migratorio dividido en cuatro momentos expresivos de la situación política y económica nicaragüense:

    El análisis planteado en el trabajo de marras nos conduce a afirmar que, en la relación entre ambos países, la dinámica migratoria se ha constituido en un proceso constante, agudizado por factores políticos y naturales que se entretejen para convertirse en causa de la salida de miles de ciudadanos y ciudadanas nicaragüenses de su país.

    Una segunda característica de las migraciones Nicaragua-Costa Rica es que la expulsión de población nicaragüense es el resultado de una profunda crisis de dimensiones estructurales, que a criterio de Morales y Castro (1999:23-24), esta crisis reúne tres elementos que configuran una situación de inestabilidad social, económica y laboral en este país:

    1. La recesión económica presente en Nicaragua desde la década de los años ochenta, agudizada como resultado de factores militares, políticos, económicos e inclusive ecológicos.

    2. La contracción del mercado laboral nicaragüense, producto del agotamiento del sector formal de la economía como generador de empleo (sectores moderno agrícola y manufacturero) así como de la saturación del Sector Informal Urbano (SIU) y de las unidades agrícolas de subsistencia.

    3. La disminución en el tamaño del Estado, proceso iniciado desde la administración sandinista a finales de la década de los ochenta y profundizado durante los gobiernos siguientes.

    El anterior panorama estructural determina el que los y las nicaragüenses decidan trasladarse a suelo costarricense procurando mejorar su calidad de vida. La fragilidad de las estructuras económicas y laborales en Nicaragua es expresiva de un país que se encuentra en conflicto político permanente, ocupado muy poco de formularse un proyecto de desarrollo estable y duradero. Si bien la crisis de los años ochenta y sus resabios en la presente década constituyen el factor causal de las recientes inmigraciones de nicaragüenses a territorio costarricense, otros factores complejizan las deficitarias condiciones presentes en Nicaragua.

    Luis Samandú y Ricardo Pereira advierten que este período de crisis se agudiza en los años noventa con la puesta en marcha de los Programas de Estabilización y Ajuste Estructural: "la combinación de la aplicación de severas recetas neoliberales, con todas las consecuencias sociales que conlleva un período de postguerra, condujo al país a la postración económica, al caos político en varias coyunturas y convirtió en insoportables las condiciones de vida de grandes sectores de la población". (1996:7).

    El marcado deterioro de las condiciones sociales en Nicaragua también alude a factores relacionados con decisiones políticas internas que atienden a presiones de los organismos financieros internacionales. El investigador Trevor Evans afirma que como consecuencia de la aplicación de los Programas de Ajuste Estructural, indicadores como salud y educación, que habían alcanzado un desarrollo relativo durante la época sandinista, empezaron a deteriorarse paulatinamente. Por ejemplo, para el binomio salud-educación, el gasto subió de 18.7% del PIB en 1979 al 20.6% en 1985, pero decreció en 1993 al 18.3%. (Evans,1995: 28-32)

    Si bien el carácter estructural de la crisis económico-laboral es un factor de importancia en la expulsión de población, resulta claro que situaciones coyunturales como la desmovilización de la "contra" luego de la firma de los Acuerdos de Paz o la emergencia ocasionada por el huracán Mitch en 1998 se han constituido en motivación inmediata para la salida de miles de ciudadanos y ciudadanas de territorio nicaragüense.

    Así, la conjunción de elementos estructurales y coyunturales de la sociedad nicaragüense han provocado una suerte de pérdida de los espacios tanto laborales como sociales, que ha obligado a miles de ciudadanos y ciudadanas a abandonar su país para buscar en territorio tico oportunidades de mejorar su situación individual y familiar.

    Una tercera característica de este movimiento migratorio es el contexto imperante en Costa Rica, que le convierte en el principal país receptor de población nicaragüense en la actualidad. Diversos factores explican dicho fenómeno:

    Cuadro # 1

    Indicadores sociales de Costa Rica y Nicaragua, años recientes.

    Indicador

    Costa Rica

    Año

    Nicaragua

    Año

    Pobreza

    - Método línea de pobreza

    - Método necesidades básicas insatisfechas

    21%

    17,2%

    1994

    68%

    74,8%

    1993

    Tasa de desempleo abierto

    6,2

    1996

    14,8

    1996

    Tasa de desempleo total

    13,9

    1996

    25,7

    1996

    Inversión en educación

    $345,5 mill.

    1994

    $150,9 mill.

    1997

    Tasa de analfabetismo

    5,2

    1995

    34,3

    1995

    Gasto percápita en salud

    $224

    1995

    $35

    1995

    Abastecimiento de agua potable

    100%

    1998

    62%

    1998

    Servicio alcantarillado y evacuación de excretas

    97%

    1998

    59%

    1998

    Posición en el IDH

    33

    1997

    127

    1997

    Cuadro # 2

    Salarios mínimos a diciembre de 1993

    (salario mensual en US$)

    Sector económico

    Costa Rica

    Nicaragua

    Trabajadores agrícolas

    109.3

    23.8

    Minería

    116.1

    38.9

    Industria manufacturera

    116.1

    39.7

    Construcción

    116.1

    30.2

    Comercio

    117.1

    39.7

    Transporte

    116.1

    35.7

    Servicios

    135.6

    39.7

    En la percepción del ciudadano-a medio-a nicaragüense, estas condiciones hacen de Costa Rica una suerte de "paraíso" en el que encontrarán oportunidades muy superiores con respecto a la sociedad nicaragüense. Tomando en cuenta lo anterior, la decisión de migrar probablemente no considera ni el trato, ni el rechazo, ni la segmentación laboral de la que son objeto los y las nicaragüenses en este país.

    Un cuarto elemento que caracteriza el proceso migratorio Nicaragua-Costa Rica es el vínculo que ha tendido a construirse entre la migracion y la pobreza. Esta relación encuentra sus causas en las deficitarias condiciones de trabajo de los y las pobladores-as nicaragüenses (bajos salarios, extensas jornadas laborales, ausencia de seguridad social). Lo anterior se agudiza por el progresivo deterioro de la cobertura y calidad de los servicios sociales costarricenses, que ha ocasionado una pauperización de las condiciones de vida de los sectores medios y bajos de la población.

    A nivel socioespacial, este vínculo entre migración y pobreza se expresa en la inserción de familias nicaragüenses en los barrios urbano-marginales del Valle Central y los cascos urbanos de otras provincias. Igualmente, se encuentran familias migrantes en comunidades rurales pobres del país. En ambos casos, las familias nicaragüenses comparten con costarricenses pobres una deficiente provisión de servicios e infraestructura que derivan de su ubicación en los estratos socioeconómicos más bajos de la población que habita nuestro país.

    IV. Diagnósticos Regionales

    Los tres diagnósticos regionales que a continuación se detallan, se elaboraron con base en cuatro fuentes: revisión bibliográfica y documental, entrevistas a expertos-as y actores locales, visitas a la región ñincluyendo algunos asentamientos con alta presencia de población nicaragüense- y la retroalimentación obtenida de los Talleres Regionales efectuados en la Región Atlántica y la Zona Norte.

    Estos diagnósticos reflejan la caracterización y situación de la población migrante nicaragüense en cada una de las regiones, así como las principales respuestas regionales de atención a este sector poblacional, tanto a nivel de instituciones públicas como de organizaciones y organismos no gubernamentales.

    IV.I. LA POBLACION MIGRANTE NICARAGÜENSE EN EL VALLE CENTRAL:

    REALIDAD Y RESPUESTAS

    Caracterización de la población migrante nicaragüense en el Valle Central

    Dos factores han convertido al Valle Central en la región de mayor importancia social y económica del país. El primero es el desarrollo económico social costarricense a partir de la segunda mitad del siglo, a la luz del modelo de industrialización sustitutiva de importaciones y el llamado "Estado de Bienestar". El segundo factor es la conjunción de una serie de transformaciones sociodemográficas que ha experimentado Costa Rica durante los últimos 30 años: mayores niveles de formación y capacitación, cobertura de servicios educativos y de salud, modificación de comportamientos demográficos -control de la natalidad y la mortalidad infantil, entre otros.

    Como efecto colateral de su expansión y desarrollo, el Valle Central se ha constituido a partir de los años 70 en la principal zona de atracción migratoria, tanto interna como extranjera. Este acelerado incremento poblacional ha contribuido a la conformación de cinturones de población pobre en las periferias de las principales ciudades (San José, Heredia, Alajuela y Cartago).

    En este contexto, la población nicaragüense que migra hacia Costa Rica se ve atraída por la concentración de fuentes de trabajo en el Valle Central. Así, se presume que la mayor cantidad de inmigrantes nicaragüenses están en esta zona, tal y como lo demuestran las cifras de personas que se acogieron al Régimen de Amnistía Migratoria: de un total de 154 866 que hicieron los trámites para obtener su permiso de residencia, 86 691 (56%) lo solicitaron en San José.

    En términos generales, los y las "meseteños-as" han pretendido distinguirse de la población costera y campesina costarricense por el color de la piel, el acento y otras características que supuestamente denotan diferencias socioeconómicas. Por lo anterior, no es de extrañar que también la población nicaragüense sea víctima del rechazo y la discriminación.

    A. Dimensión Socio institucional

    A nivel organizativo, en el Valle Central se determinó la existencia de una organización que agrupa población nicaragüense, cual es la Asociación de Trabajadoras Domésticas (ASTRADOMES). Esta asociación está conformada por una alta proporción de servidoras domésticas nicaragüenses, a quienes brinda asesoría y capacitación para la defensa de sus derechos laborales. Además, cuenta con un albergue para servidoras domésticas que requieren un techo provisional.

    Por otra parte, las instituciones del sector social brindan servicios a los y las nicaragüenses como parte de la atención que se brinda a la población radicada en el país. En ese sentido, los hospitales y clínicas de la Caja Costarricense del Seguro Social atienden en servicio de emergencias a toda la población. En atención al Código de la Niñez y la Adolescencia, se brinda atención también a los y las menores, así como a mujeres embarazadas. Además, se ofrece atención regular (consulta externa, especialistas, etc.) a la población ñ nacional o extranjera- que se encuentre asegurada.

    En el sector educación, las escuelas de primaria reciben población migrante aunque carezca de documentación. Sin embargo, se presentan problemas para graduar niños y niñas indocumentados, también hay limitaciones para el reconocimiento de los niveles aprobados en Nicaragua cuando se carece de los documentos que lo comprueben.

    Como parte de las políticas de asistencia focalizada a la población pobre, el gobierno de Costa Rica cuenta con un programa de "Bonos Escolares" que consiste en la entrega de un documento a principios del curso lectivo que permite al padre o madre del o la estudiante, adquirir los útiles escolares y uniformes. Hasta 1998, este programa se aplicó solamente a estudiantes costarricenses, a partir de este curso lectivo, por intervención de la Sala Cuarta, el bono escolar se entregó también a niños y niñas extranjeras de escasos recursos.

    Ahora bien, algunas organizaciones e instituciones desarrollan programas o proyectos cuya población meta son migrantes, o bien, trabajan en la gestión territorial en comunidades con alta presencia de población nicaragüense:

    B. Dimensión Socio Espacial

    Las familias constituidas por población nicaragüense se ubican en los barrios urbano-marginales, mezclándose con la población pobre costarricense. Algunas familias alquilan viviendas de bajo costo, pero una buena parte se asientan en los nuevos precarios (conformados en esta década) o se ubican en las márgenes de los precarios "viejos" de la capital (formados antes de 1990).

    Entre los precarios "nuevos" se encuentran La Carpio, en La Uruca; Cristo Viene, en Rincón Grande de Pavas; Tejarcillos, en Alajuelita y La Milpa en Heredia. Algunos precarios conformados antes de esta década, en los que se ubica gran cantidad de población nicaragüense son Los Guido, en Desamparados y Los Diques, en Cartago.

    En estos asentamientos, las familias nicaragüenses comparten con las costarricenses una serie de carencias en infraestructura y servicios. Normalmente las vías de acceso están en mal estado, se carece de encunetado y evacuación de aguas negras, hay problemas con la provisión de agua potable, se cuenta con escuelas y centros de salud en edificaciones inadecuadas y con una capacidad (en términos de infraestructura, mobiliario y recursos humanos) menor a la demanda que atienden. Además, persisten problemas en torno a la tenencia de la tierra. El cuadro anexo da cuenta de las condiciones observadas en una serie de visitas a algunos de los asentamientos con alta proporción de nicaragüenses en el Valle Central.

    A nivel de percepciones, en las comunidades urbano-marginales la población nacional considera que la presencia de nicaragüenses en sus comunidades se torna en factor negativo para la provisión de servicios, infraestructura e incluso la adjudicación de viviendas de interés social. Además, las dirigencias comunales fortalecen estas percepciones al concebir la presencia de migrantes como un factor negativo para la obtención de mejoras para el asentamiento, incluyendo la adjudicación de los terrenos.

    C. Dimensión Socio Laboral

    La población nicaragüense en el Valle Central se ocupa en diversos sectores productivos. Al igual que en el resto del país, hay una marcada tendencia hacia la incorporación de mano de obra nicaragüense en las labores más pesadas, peor remuneradas, con menor status y que presentan una mayor flexibilidad en las contrataciones. Además, en la mayoría de casos, hay una subocupación de la mano de obra calificada, la cual tiende a emplearse en labores que requieren poca o ninguna capacitación.

    Los hombres se ubican fundamentalmente en la construcción, seguridad privada y comercio informal. En la construcción, trabajan como peones en la llamada "obra gris", es poco frecuente encontrar nicaragüenses trabajando en las labores de mayor calificación o en la elaboración de los detalles de las obras. Este sector productivo se caracteriza por una alta rotación de la fuerza de trabajo, extensas jornadas laborales y condiciones deficitarias de seguridad para los trabajadores.

    Baldí y Obando (citados por Morales y Castro, 1999) establecen algunas características que presentan los nicaragüenses que se emplean en la construcción: generalmente son jóvenes (un 64% tenía de 20 a 34 años) y con un nivel educativo básico (6% sin instrucción, 53% con educación primaria y 39% con algún grado de educación secundaria). Un 69% eran jefes de hogar en Nicaragua, un 51% convivían con grupos de personas no familiares en Costa Rica y un 58% habitaban en un cuarto, tugurio o rancho.

    Por otra parte, en el marco de la creciente inseguridad ciudadana que sufre el país a partir de la crisis de los años 80, se han formado varias empresas que brindan servicios privados de vigilancia a establecimientos comerciales o barrios residenciales. Una buena parte de los "guardas" encargados de proteger estas empresas y casas, son nicaragüenses. Además de ser una actividad que demanda escasa educación formal, los nicaragüenses cuentan con capacitación en manejo de armas y otros elementos vinculados a la seguridad merced a su experiencia en el servicio militar obligatorio, que no existe en Costa Rica. El servicio de vigilancia se caracteriza por las extensas jornadas laborales (generalmente hay dos turnos: uno diario y otro nocturno, que laboran 12 horas), la ausencia de seguridad social y estabilidad, además de la ausencia de seguros de vida que en esta actividad resultan prácticamente indispensables.

    Asentamientos con alta presencia de población nicaragüense en el Valle Central

    Asentamiento

    Proporción población nicaragüense

    Infraestructura comunitaria

    Condición de las viviendas

    Organizaciones

    Observaciones

    Los Diques

    Primera invasión en 1977 , invasiones recientes de familias nicaragüenses.

    Ubicado en el Cantón Central de Cartago, comunidad de Dulce Nombre.

    De 250 familias, aproximadamente el 25% son nicaragüenses.

    La única vía asfaltada es la de acceso, el resto de caminos son de tierra o piedra.

    La organización comunal ha coordinado la instalación del servicio de electricidad, agua potable, tanques de almacenamiento de agua.

    No existen lugares de entretenimiento ni espacio destinado para áreas verdes.

    En su mayoría, las viviendas cuentan con piso de cemento y materiales prefabricados y de cartón en las paredes. Las nuevas invasiones con presencia de migrantes nicaragüenses, son ranchos en precario.

    Algunas viviendas han sufrido reventaduras, producto de la presión de la avalancha que,se dice, viene por debajo de la tierra.

    Asociación de Desarrollo Los Diques. Excluye a la población nicaragüense.

    La mayoría de familias han sido reubicadas a otros proyectos en vista del alto riesgo del terreno, quedando 220 familias y 130 casas en Diques Norte.Traslado pendiente.

    Los Guido

    Invadido en

    1986.

    Cantón central de Desamparados, distrito de Patarrá.

    Alrededor del 30% de la población es nicaragüense, según estimaciones de dirigentes. Se concentra en sector 8 y Las Palmas, aunque también se ubican en las márgenes del Río Tiribí, a lo largo del asentamiento.

    Persiste carencia de alcantarillados, no hay encunetados, lo que provoca muchos problemas con las aguas negras.

    4 escuelas primarias.

    Iglesias de distintas denominaciones.

    Dos EBAIS.

    No existen zonas de recreo y las zonas verdes han sido ocupadas en ulteriores invasiones.

    Regular servicio de agua potable y electricidad.

    Hay necesidad de más teléfonos públicos.

    Servicio de transporte público es deficiente, y de regular calidad en horas pico

    La mayoría de las viviendas cuentan con cemento como principal material de construcción (viviendas de interés social) En las áreas de riesgo, sin embargo, prevalece el rancho construido con material de desecho.

    Asociación de desarrollo comunal que aglutina a todos los sectores.

    Grupos organizados para actividades específicas.

     

    Alta presencia institucional y ONG:PANIAMOR, AECO, COBA, Alianza de Mujeres.

    Próximo traslado de familias en zonas de alto riesgo (sector 8 y Las Palmas) pero no cubre migrantes.

    Algunos dirigentes consideran que el hacinamiento inical ha aumentado con la llegada de los inmigrantes. Se dice que son negativos, pasivos para el trabajo comunal

    Asentamiento

    Proporción población nicaragüense

    Infraestructura comunitaria

    Condición de las viviendas

    Organizaciones

    Observaciones

    Rincon Grande

    Metrópolis invadido en febrero de 1986.

    Finca San Juan en 1990.

    Cristo Viene en diciembre de 1996.

    Se localiza en el distrito de Pavas, a 10 km. del caso urbano central.

    Menos del 2% de las 6000 familias de Rincón Grande son nicaragüenses. En algunos sectores (Cristo Viene, San Juan y Metrópolis) la presencia es mayor.

    En Cristo Viene un 43,6% de las 70 familias que lo componen son de origen nicaragüense y un 6,41% de las familias son mixtas.

    Debido a la alta incidencia institucional y a la organización de la comunidad, Rincón Grande cuenta con calles pavimentadas, escuelas, servicios de salud, electricidad, agua potable, alumbrado público, etc.

    La infraestructura de Cristo Viene, en cambio, es deficitaria: no hay medidores residenciales sino colectivos (uno por alameda), se desbordan las aguas negras, lo que acarrea problemas de contaminación.

    En Rincón Grande la mayoría de las viviendas están elaboradas con cemento (viviendas deinterés social) aunque hay algunos ranchos producto de invasiones recientes.

    Las viviendas de Cristo Viene son ranchos formados por latas de zinc y material de desecho.

    En Rincón Grande funciona una instancia organizativa, que integra los comités de los distintos asentamientos. El Comité de Cristo Viene no pertenece a dicha instancia.

    Cristo Viene ocupa un terreno que destinado para áreas verdes o entretenimiento.

    Algunos pobladores venden sus ranchos por temor al desalojo.

    En el resto de Rincón Grande el acceso y competencia por los servicios entre la población nacional y la migrante es altamente conflictivo.

    Tejarcillos

    Primera invasión en 1993, invasiones sucesivas en nuevos asentamientos dentro del Gran Tejarcillos.

    Distrito de San Felipe, cantón Alajuelita.

    2500 nicaragüenses en total, según Secretario Municipal.

    Vías asfaltadas en pésimo estado, además hay una buena cantidad de caminos en tierra.

    Escuela primaria con insuficiente capacidad (algunos niños asisten al centro educativo de San Felipe)

    Un EBAIS.

    Las zonas verdes y recreativas son escasas y carecen de mantenimiento.

    Hay servicio de transporte público desde San José.

    Una buena parte de las viviendas están elaboradas con cemento (viviendas de interés social) Sin embargo, los ranchos persisten y crecen en los límites del asentamiento.

    Los asentamientos que conforman el Gran Tejarcillos cuentan con una instancia organizativa, sin embargo se desconocen organizaciones de los barrios que concentran población nicaragüense.

    Alta presencia institucional y ONG.

    La Milpa

    Invasión en abril 1993.

    Cantón central de Heredia, entre Guararí y Los Lagos, cerca de la ciudadela Miraflores.

    800 familias en el asentamiento.

    Alta presencia nicaragüenses: en 1998, 18, 33% de los padres y 15% de las madres de niños-as escolares eran nicaragüenses

    EBAIS.

    Escuela primaria

    La comunidad no cuenta con zonas recreativas.

    Agua potable, electricidad y alumbrado público.

    Tres teléfonos públicos

    Servicio de buses desde San José y Heredia cada 15 minutos

    Calle asfaltada en regular estado.

    Parte del asentamiento cuenta con casas de cemento (viviendas de interés social, 500), pero otra buena parte de las viviendas aún son tugurios (300) elaborados con latas de zinc y madera.

    Asociación de Desarrollo.

    Alcohólicos Anónimos.

    Comités de Seguridad.

    Iglesias cristianas.

     

    Asentamiento

    Proporción población nicaragüense

    Infraestructura comunitaria

    Condición de las viviendas

    Organizaciones

    Observaciones

    La Carpio

    Invasión en abril de 1993.

    Se ubica en el Cantón central de San José, distrito de La Uruca, 1 km. de Parque de diversiones.

    De 2500 familias, un 58% tiene al menos un miembro-a nicaragüense.

    • Vía principal asfaltada, el resto de caminos son de tierra. No hay aceras.
    • Escuela primaria con 1500 alumnos-as.
    • Clínica de Salud de Iglesia Comunidad P.A.S. (servicio pediatría, papanicolau, consulta prenatal)
    • Buen servicio de buses hacia San José.
    • Instalación de teléfonos públicos en mayo 1999, no hay teléfonos domiciliares.

    Ninguna familia ha sido atendida por programas de vivienda de interés social, por lo cual las pocas casas de cemento son construidas con recursos propios. La enorme mayoría de las viviendas son ranchos elaboradas con materiales de desecho (zinc y tablas) , muchos con piso de tierra y gran hacinamiento de personas.

    En vista de la informalidad con que se adjudicaron los lotes, es frecuente encontrar varias viviendas en un solo lote, en reducidos espacios.

    • Comités en cada uno de los 9 sectores y Asociación que los agrupa.
    • Iglesias cristianas

    Escasa presencia institucional.

    Marco Aurelio

    Invasión en junio de 1997. Desalojado en junio de 1999.

    Ubicado en San Sebastián

    392 familias, 60% de las cuales son nicaragüenses.

    Deficiente infraestructura comunitaria. No había aceras. El alumbrado público estaba expuesto con consiguiente peligro para las viviendas. Las vías no estaban asfaltadas.

    Viviendas en mal estado. Prevalece el rancho en condición precaria

    Existían tres comités provivienda:

    Siglo XXIV, Solidaridad Inernacional y el Grupo de Lobo.

    Ubicado en terreno privado.

    Se daba una buena integración de población nicaragüense con la costarricense.

    En el comercio informal, hombres y mujeres nicaragüenses (incluyendo menores) se dedican a la venta de aditamentos para automóviles, verduras, frutas, golosinas y otros productos en las principales carreteras y líneas de buses del Valle Central. Esta actividad presenta una alta inestabilidad de ingresos, exposición a diversos riesgos en términos de salud y seguridad, así como jornadas laborales extensas.

    Las mujeres nicaragüenses se emplean principalmente como servidoras domésticas. El estudio "La inserción laboral de nicaragüenses en Costa Rica" (Morales y Castro: 1999) revela tres características de esta actividad en el país:

    El trabajo de Morales y Castro también establece algunas características de las servidoras domésticas nicaragüenses que trabajan en San José:

    A nivel de respuestas, existe la Asociación de Trabajadoras Domésticas, que brinda los servicios mencionados anteriormente. Además, en coordinación con el Instituto de las Mujeres, ASTRADOMES ofrece una capacitación en derechos laborales a las servidoras domésticas que se reúnen en el Parque de La Merced y Parque Central.

    Por otra parte, la Dirección de Inspección del Ministerio de Trabajo se encarga de controlar y dar seguimiento a las denuncias por violación al Código de Trabajo. Sin embargo, esta entidad cuenta con escaso personal y presupuesto para dar seguimiento y sancionar a los patrones y patronas que violan los derechos laborales de la población trabajadora, incluyendo a la migrante nicaragüense.

    D. Dimensión Socio Cultural

    La población nicaragüense en el Valle Central se enfrenta al rechazo y la discriminación en diversos espacios: en las comunidades en que está asentada, en sus lugares de trabajo, en los medios de comunicación.

    Ante estas actitudes, algunas personas optan por asumir patrones culturales costarricenses y disimular su acento y otras expresiones que "delatan" su nacionalidad. Sin embargo, se tiene conocimiento de algunos espacios de reproducción sociocultural en el Valle Central:

    IV. II. LA POBLACION MIGRANTE NICARAGÜENSE EN LA ZONA NORTE:

    REALIDAD Y RESPUESTAS

    Caracterización de la población migrante nicaragüense en la Zona Norte

    La frontera costarricense con Nicaragua toca las provincias de Alajuela, Guanacaste, Heredia y Limón. La franja fronteriza más extensa se ubica en la Región Huetar Norte, que se ha destacado en los últimos quince años como una de las microregiones costarricenses con un desarrollo más acelerado en términos de las transformaciones económicas, geográficas y demográficas que atraviesa.

    Por diversas razones de orden histórico y cultural -incluyendo el origen étnico- las poblaciones del cordón fronterizo han desarrollado una intensa relación económica, productiva y comercial. Lo anterior ha redundado en la constitución de lo que Morales (1997a) denomina "región binacional".

    Durante esta década, la Región Huetar Norte es la primera zona de Costa Rica que experimenta el impacto de la inmigración nicaragüense, en términos de la utilización de una fuerza de trabajo supernumeraria y contratada en precarias condiciones que ha facilitado el desarrollo de la agroexportación en la región.

    En el marco del nuevo modelo de desarrollo, la Región Huetar Norte destaca como uno de los polos de agroexportación costarricense. La instalación de transnacionales dedicadas a la producción, empaque y exportación de tubérculos y frutas, se ha visto acompañada por el ingreso masivo de la mano de obra nicaragüense. Así, como lo señaló Abelardo Morales "esos nuevos ricos que uno ve en San Carlos deben mucho de su capital originario a la utilización de fuerza de trabajo de los nicaragüenses." (Entrevista realizada el 10-5-99)

    En la zona norte se encuentran tres tipos de migrantes de acuerdo a su inserción socioespacial:

    Para muchos-as migrantes, la Región Huetar Norte constituye una zona de transición: "la gente llega ahí (...) a los Chiles, Upala y va trabajando progresivamente, se emplean en la naranja, en la piña, luego pueden pasar a otras actividades en la franja donde está el cordón agroindustrial de San Carlos (....) luego pueden pasar por ejemplo al café, en la parte norte de Alajuela, Grecia, San Ramón, Sarchí, de ahí al banano inclusive."(Aberlardo Morales, entrevista realzada el 10-5-99)

    Por la cercanía con la frontera, en la Región Huetar Norte también abundan los llamados migrantes circulares, que tienen su residencia en Nicaragua pero atraviesan la frontera regularmente para trabajar en Costa Rica. En algunos casos, se cruza la frontera diaria o semanalmente porque el empleo está en nuestro país, pero también es común que algunos campesinos nicaragüenses se dediquen a sus parcelas durante los meses de noviembre a mayo y el resto del año se empleen en labores ligadas a la agroexportación en Costa Rica.

    Actualmente, se habla de la presencia de dos grupos de migrantes en la Zona Norte según el período de ingreso:

    1. Los que llegaron en los períodos de guerra (del FSLN contra Somoza y entre el FSLN y la contra), que constituyen las familias de mayor estabilidad y asentamiento.
    2. El otro grupo son los "nuevos migrantes", que ingresaron a territorio costarricense durante la década de los 90, por motivos fundamentalmente económicos.

    Las fuentes (tanto documentales, como algunas entrevistas) indican que los y las migrantes del segundo grupo pendulan por la zona. Al respecto cabe señalar que las visitas a asentamientos y algunas conversaciones informales con migrantes permiten afirmar que en realidad los "nuevos migrantes" también se están asentando y muchos-as no tienen intenciones de regresar a su país.

    Respecto al número de nicaragüenses en la región, diversos actores locales especulan en torno a la cifra correcta. Por ejemplo, el Alcalde de Ciudad Quesada calcula que de 200 000 habitantes de San Carlos, 75 000 son nicaragüenses. Empero, se acogieron al Régimen de Amnistía Migratoria 14 274 personas en San Carlos y un total de 25 230 personas en las tres oficinas regionales de migración en la zona (Ciudad Quesada, Los Chiles y Upala).

    En cuanto a la percepción de la población costarricense, la línea general es de tolerancia, visualizando la presencia de nicaragüenses como un "mal necesario" en vista de la necesidad de mano de obra. El común de la población costarricense de la zona norte rechaza algunas actitudes o costumbres que se le atribuyen a la población nicaragüense, principalmente la violencia, el descuido personal (aseo y orden) y la indisciplina.

    A. Dimensión Socio Institucional

    A nivel organizativo, la población nicaragüense en la Zona norte carece de agrupaciones que la representen. Tampoco se tiene conocimiento de la existencia de organizaciones de carácter laboral que incluyan a esta población (sindicatos, asociaciones)

    A nivel gubernamental, las instituciones del sector social brindan servicios a los y las nicaragüenses como parte de la atención que se brinda a la población radicada en el país. Sin embargo, tal y como sucede en el Valle Central, ninguna institución cuenta con una política - ni siquiera un programa o proyecto - articulada para la atención de esta población.

    En ese sentido, los hospitales y clínicas de la Caja Costarricense del Seguro Social atienden en servicio de emergencias a toda la población. En atención al Código de la Niñez y la Adolescencia, se brinda atención también a los y las menores, así como a mujeres embarazadas. Además, se ofrece atención regular (consulta externa, especialistas, etc.) a la población -nacional o extranjera- que se encuentre asegurada.

    Adicionalmente, en el Hospital de San Carlos se atiende población nicaragüense aunque no esté asegurada con el objeto de "evitar la propagación de enfermedades en la zona". Hasta agosto de 1999 se habían atendido 140 personas en el Servicio de Trabajo Social (20,46% del total), 1786 consultas en Servicio de Emergencias y 1786 en Consulta Hospitalaria. No se tiene conocimiento de la proporción de consultas de personas aseguradas y no aseguradas, ni del total de consultas brindadas a la población costarricense.

    En el sector educación, las escuelas de primaria reciben población migrante aunque carezca de documentación. Sin embargo, se presentan problemas para graduar niños y niñas indocumentados. También hay limitaciones para el reconocimiento de los niveles aprobados en Nicaragua cuando se carece de los documentos que lo comprueben. Adultos-as nicaragüenses también han accedido a programas de Bachillerato por Madurez.

    El Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) desarrolla en la actualidad tres programas destinados a la mitigación de la pobreza extrema:

    En los tres programas, el IMAS atiende población extranjera ñ fundamentalmente nicaragüense ñ siempre que cuente con cédula de residencia. No se obtuvieron datos de la proporción de nicaragüenses que han sido asistidas por esta institución, pero se calcula que no alcanzan el 50%.

    El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) cuenta con cuatro áreas de trabajo:

    1. Preventiva, en que se divulgan los derechos de los niños y niñas mediante charlas, talleres, papelería, etc.
    2. Asistencial, en que se ofrece asistencia a las familias de niños y niñas de escasos recursos económicos.
    3. Defensa y garantía, en que se ofrece asesoría jurídica y orientación psicológica tanto a niños y niñas en situación de abuso, como a sus familiares.
    4. Protección, en que se ofrece albergue a niños y niñas víctimas de abuso o abandono.

    En estas cuatro áreas, el PANI da atención a niños y niñas extranjeras o nacionales sin discriminación. En el área de protección, más de la mitad de los y las menores atendidos en la Zona Norte son de origen nicaragüense.

    En cuanto a la adjudicación de tierras, la legislación prohibe al Instituto de Desarrollo Agrario entregar tierras a extranjeros-as, excepto cuando existe vínculo conyugal con un nacional. Por esta vía, nicaragüenses pobres han sido adjudicatarios por parte de esta institución.

    La Dirección de Migración y Extranjería ofrece el servicio de documentación a la población migrante de la zona norte a través de tres centros regionales: uno ubicado en Ciudad Quesada, otro en Los Chiles y un tercero en Upala.

    En el marco de los programas contra la violencia doméstica desarrollados por el Instituto Nacional de las Mujeres, se encuentra la instalación de la Oficina de la Mujer en diversos cantones del país. Las Oficinas de la Mujer se ubican en las municipalidades y son atendidas por una psicóloga que trabaja en la prevención y atención de víctimas de violencia doméstica. En la municipalidad de Ciudad Quesada se desarrollan talleres y charlas de carácter preventivo en varias escuelas del cantón. Además, a las mujeres atendidas se les brinda atención individual y terapia grupal. De un promedio de 50 mujeres que se atienden mensualmente, un 70% son nicaragüenses.

    Por otra parte, en el marco del trabajo de la Iglesia Católica, se ha fundado en San Carlos la "Asociación de Ayuda Mutua" que desarrolla un trabajo de carácter asistencial con familias de bajos ingresos del cantón. Anteriormente con ayuda del IMAS, y actualmente con fondos de una alcancía situada en la Catedral, esta asociación brinda alimentos y vestido a un grupo de 120 familias pobres de la región, de las cuales 48 son nicaragüenses.

    Por otra parte, desde la conformación de la Diócesis de Ciudad Quesada (1994) la Pastoral Social viene desarrollando un trabajo de acompañamiento a los y las migrantes de la zona norte en dos áreas: documentación y formación humana. El trabajo de la Pastoral Social en el área de migrantes tiene cinco objetivos:

    1. Brindar acompañamiento a migrantes en el proceso de documentación.
    2. Ofrecer un espacio de compromiso, apoyo, respeto y solidaridad a los y las migrantes.
    3. Incorporar migrantes a la misión de defensa y promoción de sus compatriotas.
    4. Sensibilizar a funcionarios-as públicos para lograr un mejor servicio y atención a la población migrante.
    5. Promover el respeto a los derechos de la población migrante.

    En este contexto, la Pastoral Social canalizó la mayor parte de las solicitudes de residencia durante el Régimen de Amnistía Migratoria (más de 11 000 personas tramitaron el permiso a través de la Pastoral Social en Ciudad Quesada).

    Además, la Pastoral cuenta con una Subcomisión de Movilidad Humana que PONER QUE HACE

    B. Dimensión Socio Espacial

    En la zona norte existen tres modalidades de asentamiento de la población nicaragüense:

    Como en otras zonas del país, la población nicaragüense vive cerca de las principales fuentes de trabajo. De ahí que se puedan encontrar asentamientos con alta presencia de migrantes en zonas como:

    Las comunidades con alta presencia de población nicaragüense tienen una deficiente provisión de infraestructura y servicios: muchas carecen de servicio eléctrico, teléfonos públicos, las vías de acceso están en pésimo estado. Los centros educativos se encuentran a considerables distancias de los asentamientos.

    A diferencia de otras regiones del país, estas comunidades en la zona norte agrupan pocas familias y se observa una fuerte segregación espacial, pues varios asentamientos son conformados por una alta proporción de familias nicaragüenses. Se trata en lo fundamental de comunidades rurales.

    La municipalidad de Ciudad Quesada considera que el asentamiento de nicaragüenses en el cantón agudiza la problemática de vivienda, generando más tugurios. Existe una Comisión de Vivienda del Consejo Municipal, pero ésta carece de fondos para disminuir el déficit habitacional.

    C. Dimensión Socio Laboral

    La población nicaragüense en la Zona Norte se emplea fundamentalmente en labores agrícolas, como ya se ha señalado. Pero también se ocupa en la construcción, servicio doméstico y otras áreas del sector servicios. Al igual que en el resto del país, se trata de labores mal remuneradas, pesadas y que demandan jornadas extensas de trabajo.

    Los hombres trabajan como peones en cultivos de frutas, tubérculos y granos básicos. Las mujeres también se ocupan en los cultivos, empacadoras y en el servicio doméstico o como dependientes en el comercio.

    Con algunas excepciones, la población migrante labora bajo precarias condiciones:

    Adicionalmente, en los cultivos y empacadoras, muchos-as empleados y empleadas trabajan sin la protección adecuada para evitar enfermedades vinculadas a los pesticidas con que se rocían las plantaciones.

    A nivel de respuestas, la Pastoral Social realiza una labor de denuncia de las condiciones en que se contrata la mano de obra migrante. Asimismo, los funcionarios de esta entidad comunican a la Inspección de Trabajo en San Carlos respecto a las empresas en que se violan los derechos laborales.

    La Dirección de Inspección del Ministerio de Trabajo tiene problemas (escaso personal, fundamentalmente) para controlar y dar seguimiento a las condiciones en que labora la fuerza de trabajo nacional, así como la migrante.

    Igualmente, la Caja Costarricense del Seguro Social carece del personal suficiente para controlar la inclusión de migrantes en planillas.

    D. Dimensión Sociocultural

    Por temor al rechazo y la discriminación, así como por la amenaza de la deportación, muchos-as nicaragüenses procuran asimilar algunas expresiones de la cultura costarricense. Paralelamente, intentan disimular su acento y evaden las expresiones de la identidad nicaragüense.

    Por otra parte, algunos-as nicaragüenses que pretendían ingresar a Costa Rica por períodos cortos, "se van quedando" en la zona norte porque "les va gustando el estilo de vida aquí. En Costa Rica hay teléfonos públicos en cualquier pueblo, hay más comercio, más cosas que le van gustando al nica." (Entrevista a Félix Ríos, Promotor Pastoral Social, Ciudad Quesada)

    La Pastoral Social, en el marco de su trabajo con migrantes, desarrolla una celebración del Día del Migrante (5 de setiembre) rememorando algunas costumbres y tradiciones nicaragüenses. Igualmente, se ha hecho un esfuerzo por celebrar el 8 de diciembre (Día de la Purísima, Patrona de Nicaragua)

    E. Dimensión Psicosocial

    Las personas que migran se enfrentan al desarraigo, el rompimiento de los vínculos familiares y la construcción de una nueva identidad en la zona receptora. Estas situaciones dificultan la integración de la población migrante a la comunidad que le acoge.

    En el caso particular de los y las nicaragüenses, el rechazo, la estigmatización y la discriminación a que se enfrentan en Costa Rica ñincluyendo la Zona Norte ñ incrementan las posibilidades de desarrollar sentimientos de culpa, depresiones, etc.

    Muchos-as nicaragüenses mantienen la esperanza de volver a su país, aunque sea por breves lapsos. Los y las migrantes circulares, de hecho ingresan a territorio nicaragüense con cierta frecuencia. Este vínculo permanente con su tierra, dificulta la generación de arraigo hacia la comunidad en que habitan.

    Por otra parte, la población nicaragüense presenta una alta incidencia de prácticas machistas, inclusive violencia doméstica. La Oficina de la Mujer, como ya se señaló, brinda atención psicológica a mujeres víctimas de agresión. La Pastoral Social brinda charlas de prevención de violencia doméstica e informa a los y las migrantes de las leyes que penan la agresión a mujeres y niños-as en nuestro país.

    Sin embargo, no se tiene conocimiento de instituciones u organizaciones de la zona norte que atiendan la problemática psicosocial vinculada a los procesos de desarraigo, construcción de identidad e integración de los y las migrantes.

    IV. III. LA POBLACION MIGRANTE NICARAÜENSE EN LA REGION ATLANTICA:

    REALIDAD Y RESPUESTAS

    Caracterización de la población migrante nicaragüense en la Región Atlántica

    Los movimientos de población nicaragüense hacia la Región Atlántica no son un fenómeno reciente, consustancial a los años noventa. Responden a un proceso histórico agudizado por épocas de crisis en Nicaragua y de coyunturas favorables para el arribo de pobladores y pobladoras nicaragüenses a Costa Rica. Debido a esto, al Atlántico costarricense ingresan dos tipos de migrantes nicaragüenses étnicamente diferenciados:

    1. Por un lado, existe una migración que podría catalogarse como "histórico-cultural", compuesta por población proveniente de la zona atlántica nicaragüense, con acentuados rasgos socioculturales caribeños. Esta población tiende a concentrarse en el centro de la provincia de Limón, integrada a la dinámica de la zona a través del idioma, las comidas y las prácticas culturales.
    2. El otro movimiento poblacional que se da hacia la Región Atlántica es la migración de población mestiza, que presenta dos características en su desplazamiento hacia (y entre) la Región:

    En la década de los años noventa la presencia de nicaragüenses en la Región Atlántica ha aumentado como consecuencia del agudizamiento de la crisis económica en su país. Esta migración ha coincidido con un período de repunte de la producción bananera costarricense, actividad en la que se insertan los y las migrantes nicaragüenses por ser de carácter extensivo y requerir de gran cantidad de obreros y obreras.

    En efecto, a partir de los años noventa la producción bananera nacional ha experimentado una expansión acelerada: en 1994, casi un 72% de cajas exportadas provenía de Pococí, Siquirres, Matina y Sarapiquí, y en ese mismo año, solamente 2.700 hectáreas del total sembrado no pertenecían a la Zona Atlántica. Morales y Castro (1999) señalan que de 1985 a 1995, el valor de las exportaciones bananeras se multiplicó 4,3 veces y el volumen de cajas exportadas aumentó 2,5 veces.

    Este auge de la producción bananera ha contado con el aporte de gran cantidad de mano de obra nicaragüense destinada para los trabajos más duros en la preparación de las fincas: derribar árboles, limpiar, hacer zanjas, transportar las semillas, etc.

    Costa Rica carece de un Censo de Población reciente (el último data de 1984), por lo que no es posible caracterizar mediante datos estadísticos a la población inmigrante nicaragüense que ha arribado a la Región Atlántica en esa década. Sin embargo, información a la que se tuvo acceso permite establecer ciertas tendencias sobre las características (por ejemplo regiones de origen, zonas de destino, edades, sexo, nivel educativo) que presenta actualmente la población migrante nicaragüense.

    A la Región Atlántica llegan migrantes procedentes de casi todo el territorio nicaragüense. Si bien el diagnóstico regional no se plantea como objetivo definir las principales zonas expulsoras de población nicaragüense, se tiene conocimiento de que la zona atlántica, el eje fronterizo del pacífico (compuesto por Granada, Masaya, Rivas y Carazo) e inclusive las mismas proximidades con la frontera hondureña, son regiones desde donde vienen migrantes hacia la Región. En el estudio de Foro Emaús (1996) se entrevistó a 100 migrantes (96 de ellos nicaragüenses) que se encontraban laborando en fincas bananeras y sus lugares de origen respondían a la tendencia señalada: Bluefields, Rivas, San Juan del Norte, Managua, Nueva Guinea, Granada, Nandayme, Isla Ometepe, Zelaya, Chinandega y León.

    No existe una correspondencia entre estas comunidades de origen y la ubicación de los y las migrantes en las distintas zonas de la región atlántica costarricense. Excepción a lo anterior es el caso de personas que han mantenido un comportamiento migratorio merced a aspectos geográficos y culturales en las comunidades Bluefield-Limón.

    Se ha identificado como zona receptora de población migrante nicaragüense al cantón central de Limón, donde se asienta en barrios como Roosevelt, Corales, San Juan, Bella Vista, Santa Eduviges; asimismo, existen importantes concentraciones de nicaragüenses en comunidades urbanas de origen reciente (tales como Limón 2000, Bambú N∫2, Los Lirios,etc). Por otra parte, las zonas bananeras en las que tienden a ubicarse los y las migrantes nicaragüenses son Valle de la Estrella, Siquirres (donde hay una fuerte presencia de precarios), Guápiles, Bataán, Matina, Barra del Colorado, Sixaola y Sarapiquí. En la zona rural las familias nicaragüenses se concentran en distintos pueblos, tales como Limonal de Cahuita, Bribrí, Penshurt, Home Creek, Margarita, Carbón, Patiño, Cataratas Fields,etc.

    Respecto al tipo de migrante que llega a la zona, diferentes fuentes consultadas señalan que predomina la migración individual de población masculina joven en edad productiva, entre 15 y 40 años. Se tiene esta impresión debido a la alta rotación a la que se ve sometido un trabajador cuando se vincula a la actividad bananera. Esta situación inhibe la posibilidad de que éste se haga acompañar de su pareja y sus hijos en su inserción a territorio atlántico.

    Esta tendencia pareciera corresponder al promedio nacional, en el que la distribución por sexos indica ligeramente más alta la proporción de hombres (52-55%) que de mujeres migrantes 45-48%; asímismo, el comportamiento étareo de los migrantes señala que aproximadamente un 50% de la población tiene entre 20 y 40 años.

    García y Guzmán (citados por Morales y Castro, 1999) señalan algunas características socio-demográficas y labores de los empleados bananeros nicaragüenses:

    No obstante lo anterior, la visita a la región permitió a los investigadores apreciar evidencias de que esta característica se está modificando. Por una parte, existe una tendencia a la llegada de mujeres jóvenes jefas de hogar, en edades entre los 20 y 35 años con hijos nacidos aquí o traídos desde Nicaragua, así como una presencia mucho mayor de familias completas viviendo tanto en las comunidades bananeras como en los asentamientos urbanos en precario.

    Finalmente se tiene conocimiento de que la mayoría de migrantes nicaragüenses que se encuentran en la región atlántica están indocumentados-as. Aún así, el reciente periodo de amnistía decretado por el gobierno costarricense facilitó la documentación de 19 623 personas en tres oficinas regionales de la Región Atlántica: Puerto Viejo, Limón y Guápiles.

    A. Dimensión Socio Institucional

    A nivel organizativo, trabajadores bananeros nicaragüenses conformaron la Asociación de Trabajadores Nicaragüenses Unidos (ATNU) en 1994, a raíz de la huelga en las plantaciones de la compañía Geest Caribean.

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    Además, la Coordinadora de Sindicatos Bananeros (COSIBA) realiza una labor de organización, asesoría y apoyo a los trabajadores y trabajadoras bananeras ñ incluyendo a los y las nicaragüenses. También denuncia las condiciones de contratación y otras violaciones a los derechos laborales cometidas por las compañías bananeras. Además, COSIBA ha abogado porque los y las obreras bananeras reciban los beneficios definidos por la OIT para la población migrante.

    El Foro Emaús es un red de carácter popular y ecuménica compuesta por organizaciones de trabajadores-as bananeros-as y otras organizaciones de raíz cristiana que denucian las condiciones laborales y socioambientales de la producción bananera en la Región Atlántica costarricense. Esta iniciativa se concretó a partir de una Carta Pastoral del Obispo de Limón que advertía sobre tres situaciones que se están dando en la provincia: la ampliación del área de cultivo del banano y la consecuente destrucción de bosque primario, el uso indiscriminado de agroquímicos y la violación del derecho de sindicalización de los y las trabajadoras bananeras, paralelo a la imposición del solidarismo como forma de organización.

    Finalmente, en Limón centro, un grupo de mujeres caribeñas nicaragüenses han formado la Asociación Cultural Rosa de Sharon, que promueve la conservación y divulgación de las prácticas culturales afrocaribeñas.

    A nivel institucional, en la Región Atlántica funcionan las oficinas regionales de las entidades del sector social: salud, educación, vivienda, etc. Todas ellas brindan atención y servicios a la población de la región sin discriminar su nacionalidad, al igual que en el resto del país.

    Cabe destacar tres iniciativas institucionales que desarrollan un trabajo dirigido a la población nicaragüense o que han detectado el impacto de los servicios que ofrecen para esta población:

    Por otra parte, existen tres entidades no gubernamentales que despliegan un trabajo con la población migrante nicaragüense en la Región Atlántica: El Productor R.L., la Pastoral Social de Limón y la Iglesia Luterana.

    El Productor R.L. brinda atención psicosocial y apoyo en proyectos productivos para población indígena, refugiada y migrante. En la Región Atlántica, El Productor cuenta con un equipo de trabajo que brinda acompañamiento en la documentación de los y las migrantes nicaragüenses. Además, apoya la conformación de grupos de diversos intereses en comunidades con alta presencia de población migrante. Entre estos grupos se encuentra la Asociación Cultural Rosa de Sharon, en Limón Centro; un grupo de hombres en la comunidad de Homecreek a quienes se apoyó en la documentación y actualmente integran un taller sobre masculinidad; un grupo en Sixaola en que se trabaja el manejo de estrés y un grupo de mujeres de Limonal de Cahuita que desarrollan proyectos productivos.

    La Pastoral Social de Limón desarrolla un trabajo de acompañamiento a la población migrante nicaragüense en tres áreas: documentación, formación humana y denuncia de las condiciones de contratación en las plantaciones bananeras. En el área de formación humana se brindan talleres sobre derechos humanos, relaciones humanas, deberes y derechos de la población migrante y residente. Estas charlas se organizan en comunidades bananeras fundamentalmente.

    La Iglesia Luterana ofrece asesoría y apoyo a la organización de nicaragüenses en Costa Rica. Brindó un importante apoyo a los trabajores-as nicaragüenses víctimas de la represión durante la Huelga bananera de 1994 en las plantaciones de la Geest Caribbean, así como a la conformación de la ATNU.

    B. Dimensión Socio Espacial

    En la región atlántica se encuentran tres tipos de asentamientos con alta presencia de población migrante nicaragüense:

    1. Asentamientos ubicados en fincas bananeras: Son lugares comúnmente conocidos como "barracas" o "baches" dispuestos por las compañías bananeras en los que habitan los y las trabajadoras migrantes nicaragüenses en convivencia con costarricense.

    Estos lugares reúnen las siguientes características:

    A nivel de respuestas, ante la imposibilidad de que los trabajadores/trabajadoras puedan demandar estas condiciones de existencia, algunas instancias (Foro Emaús, COSIBA) han denunciado ante las autoridades correspondientes las violaciones a los derechos humanos que se cometen en estos lugares insertos en las fincas bananeras.

    2. Asentamientos rurales: Son comunidades que cuentan con importante presencia de población migrante nicaragüense. Entre otros, se menciona Limonal, Bribrí, Penshurt, Home Creek, Cahuita, Margarita, Carbón, Patiño, Cataratas Fields. Dichos asentamientos se caracterizan por tener un grave deterioro infraestructural.

    3. Nuevos asentamientos urbanos: En la periferia del casco urbano de Limón es posible identificar concentraciones de nicaragüenses ubicados en asentamientos urbanos formados por movimientos de toma de tierras, presiones por vivienda,etc. Entre otros asentamientos, se puede destacar Limón 2000, Bambú N∫2, Limoncito (los Lirios), Cielo Amarillo.

    Estos asentamientos presentan las siguientes características:

    A nivel de respuestas, se conoce del trabajo que desarrolla el Frente Comunal del Caribe (FRECOCA) en Limón 2000 (no necesariamente vinculado a los y las migrantes) con la organización comunal, intentando implementar procesos productivos y con una perspectiva de género en su trabajo.

    La municipalidad de Limón está estimulando proyectos de mejoramiento infraestructural en algunos de estos asentamientos, como en el caso de Limón 2000.

    C. Dimensión Socio Laboral

    La presencia de migrantes nicaragüenses en la actividad bananera:

    Como se señaló anteriormente, la población migrante nicaragüense tiene un peso importante en la producción bananera, así, según datos de CORBANA el número de trabajadores-as aumentó de 13 690 en 1985 a 34 951 en 1997, es decir, creció dos veces y media. (Morales y Castro, 1999). Para el sector sindical, los trabajadores de las bananeras son 52000, lo que podría estar evidenciando el número de trabajadores que están siendo contratados ilegalmente.

    Morales y Castro (1999) señalan que el porcentaje de nicaragüenses en las fincas bananeras varía según la ubicación espacial y el tipo de compañía. Así, en Sarapiquí se calcula que alrededor del 40% de la fuerza laboral es nicaragüense y en fincas de productores independientes esta cifra puede alcanzar 95%.

    En los últimos años se ha hecho frecuente el establecimiento de diferentes formas de contratación para trabajadores y trabajadoras bananeros/as. Hasta el momento, se identifican cinco formas de contratación:

    Otras actividades Productivas

    En algunas zonas de la región, algunos-as migrantes realizan pequeños proyectos productivos agrícolas para garantizarse su subsistencia. En algunos casos se trata de actividades típicamente urbanas, vinculadas al sector servicios, y en otros casos de actividades agrícolas.

    Algunas mujeres migrantes realizan esfuerzos por generar ingresos merced a su labor microempresarial (ventas de comida, servicios, etc) Hombres y mujeres desarrollan oficios característicos de la población nicaragüenses tales como la zapatería, artesanía y sastrería.

    También se conoce de la inserción de los y las trabajadoras migrantes en actividades turísticas de la región atlántica, fundamentalmente en las labores de limpieza y cocina.

    En el marco de los nuevos cultivos de agroexportación, migrantes trabajan en condiciones inhumanas en empresas dedicadas a la producción y empaque de piñas.

    A nivel de respuestas, organismos laborales como la Coordinadora de Sindicatos Bananeros (COSIBA) han denunciado ante instancias encargadas los atropellos que se cometen con estas formas de contratación. Además, asesoran a trabajadores y trabajadoras bananeros en cuanto a derechos, estatutos, defensa de agresiones laborales, etc.

    Además, en 1994 se conformó la Asociación de Trabajadores Nicaragüenses Unidos (ATNU) con el apoyo de los sindicatos bananeros y la iglesia luterana. Esta iniciativa surgió a partir de una huelga de trabajadores-as de la empresa transnacional Geest Caribbean, a la que se acusaba de prácticas violentas contra los migrantes nicaragüenses, incluyendo demandas salariales, condiciones físicas de trabajo, etc.

    La Pastoral Social de Limón apoya los esfuerzos de los trabajadores y trabajadoras migrantes por organizarse en las bananeras, al tiempo que denuncia las condiciones laborales de todos-as los obreros y obreras en las plantaciones de banano.

    El Foro Emaús denuncia las condiciones laborales y socioambientales en que se desarrolla la producción bananera en el atlántico costarricense. Al respecto el Foro realiza una labor de divulgación a nivel nacional e internacional.

    Finalmente, El Productor R.L. asesora, acompaña y proporciona el aval a grupos de migrantes para negociar con cooperantes el financiamiento de proyectos productivos tanto a nivel agrícola como microempresarial.

    D. Dimensión Socio Cultural

    Producto de la migración histórica entre pobladores de las regiones atlánticas de ambos países, es posible identificar una serie de prácticas culturales expresadas en la comida, ritos (cumpleaños, nacimientos, muertes) celebraciones, etc. Dos aspectos sustentan esta característica sociocultural:

    1. La unidad geográfica que presentan las regiones atlánticas centroamericanas facilita el intercambio comercial y de personas. En el caso Nicaragua-Costa Rica, la cercanía geográfica ha posibilitado el traslado de pobladores del Atlántico nicaragüense (vía marítima, principalmente) hacia la provincia de Limón.
    2. El reconocimiento de las colectividades negras de ambos países de sus diferencias y el establecimiento de lazos culturales que las homogenizan a pesar de las mismas.

    En el marco de la actividad bananera, se empiezan a establecer redes de familiares y amigos como una característica cultural de los y las migrantes en la región atlántica. Estas redes facilitan la inserción laboral y espacial de los y las recién llegadas, así como el posible traslado a otras fincas de la región.

    El aislamiento a que son sometidas las personas que trabajan en la plantación bananera, merced a las grandes distancias respecto a otras comunidades, genera dificultades para diversificar las actividades recreativas, de ahí que la cantina se constituye en el principal espacio de reproducción sociocultural.

    A nivel familiar, se presentan problemas generacionales porque los hijos e hijas de nicaragüenses nacidos o criados en Costa Rica, muchas veces se niegan a reproducir algunas prácticas culturales de sus progenitores. En el mismo sentido, en algunas familias son los hijos e hijas quienes presionan a sus padres y madres para permanecer en territorio costarricense.

    En el plano de las respuestas en la dimensión sociocultural, se conoce la experiencia de una organización cultural de mujeres migrantes nicaragüenses (Rosa De Sharón) que trabaja por el rescate de la identidad afrocaribeña presente en las regiones costeras de los dos países.

    En algunos pueblos y comunidades de las plantaciones bananeras es posible recuperar algunas celebraciones propias del "ser nicaragüense". Así, la Parroquia de Cariari de Pococí, el principal cantón bananero, en años recientes ha celebrado la gritería el 8 de Diciembre, donde participaron los nicaragüenses con sus comidas, bailes, etc.

    La Pastoral Social de Limón también desarrolla una celebración del Día del Migrante, en diversas parroquias de la Diócesis. En esta celebración se venden comidas típicas nicaragüenses, se invita a diversas organizaciones de la región y se dedica la homilía a reflexionar en torno a la situación de esta población en Costa Rica.

    E. Dimensión Psico Social

    La Provincia de Limón tradicionalmente ha presentado una problemática vinculada con el desempleo, el consumo de drogas, los problemas de violencia familiar, prostitución, violencia y desintegacion familiar. La población migrante nicaragüense no escapa a esta situación. Aproximadamente el 60% de los casos de menores agredidos-as que se reciben en el Programa de Atención Integral a Adolescentes en Riesgo Social, provienen de familias nicaragüenses.

    Los y las migrantes presentan problemas a nivel emocional y afectivo, por el proceso que implica dejar su tierra y su familia en una situación realmente difícil. También en Nicaragua se podría estar generando la construcción de nuevas ciudadanías, con valores y carencias producto del fenómeno migratorio.

    Problemática psicoafectiva vinculada al proceso migratorio

    El Taller Regional en la provincia de Limón ahondó en la retroalimentación de esta dimensión, partiendo de que la integración como proceso psicosocial es mucho más difícil en las condiciones en que se insertan los y las nicaragüenses en Costa Rica: øcómo considerarme ciudadano de Costa Rica si no puedo participar en esta sociedad? øSi lo que soy es malo y no puedo cambiar mi cultura, mi origen, cómo hacer? En este sentido, la discriminación, el rechazo y la estigmatización que muchas veces alcanzan niveles de xenofobia entre la población costarricense, se constituyen en fuertes obstáculos para la generación de una autopercepción positiva del migrante y su integración a la comunidad receptora.

    En ese contexto, cobra importancia la historia migratoria personal: los sufrimientos particulares vinculados a los eventos de la migración; las dificultades encontradas; los recursos disponibles antes y después de migrar; los recursos ñmateriales y humanos- de que se carecía previo a la migración, por ejemplo, educación, presencia de familia, pareja, etc.

    También se planteó la problemática vinculada a la generación de las "dobles familias": la que se deja en Nicaragua y la nueva que se forma en Costa Rica. Este fenómeno desencadena problemas económicos pero fundamentalmente genera culpa en las personas implicadas.

    Las mujeres migrantes desarrollan fuertes sentimientos de culpa al dejar a su pareja y descendencia en Nicaragua. Además, ellas son frecuentes víctimas de hostigamiento sexual durante la migración y en la zona receptora. La búsqueda de una nueva pareja también representa una dificultad a la que se enfrentan las mujeres migrantes.

    En lo que refiere a niños, niñas y adolescentes, a la región atlántica ingresan gran cantidad de menores que carecen de la protección de sus padres o madres. Muchas veces llegan solos, otras lo hacen acompañados de otros familiares. En la mayoría de los casos, los y las menores desean regresar a Nicaragua y se presentan dificultades para establecer comunicación con los padres o madres.

    A nivel de respuestas institucionales, el Programa de Atención Integral a Menores en Riesgo Social (PAILIM) es una iniciativa coordinada por el Patronato Nacional de la Infancia y el Club de Leones de la región. Este programa brinda atención individualizada de casos referidos por violencia y maltrato, drogadicción, etc, y enfatiza, mediante talleres, en la formación de proyectos de vida, los límites y afectos para menores, así como en escuelas para padres y madres.

    En aspectos psicosociales, El Productor realiza talleres con grupos de migrantes con los que trabaja aspectos relacionados con la problemática individual, emocional y afectiva: Manejo de estrés, autoestima, construcción de masculinidad, etc.

    En atención a la violencia doméstica, la Oficina de la Mujer brinda atención psicológica a víctimas de agresión intrafamiliar, incluyendo migrantes. Además, esta oficina coordina la Red interinstitucional contra la violencia doméstica que aglutina instituciones y organizaciones sociales que atienden esta y otras problemáticas.

    V. Estrategias Nacionales de Atención a la Población Migrante Nicaragüense

    En este apartado se detalla el marco legal que posibilita o inhibe la atención a la población inmigrante en Costa Rica, así como las principales estrategias nacionales de atención a la población nicaragüense, una vez que se han expuesto las respuestas regionales en el capítulo anterior. Cabe destacar que por "estrategias de atención a la población nicaragüense" se comprenden las respuestas institucionales que conciben a los y las nicaragüenses como población meta.

    V. I. Legislación e Inmigrantes en Costa Rica

    La legislación costarricense no contempla apartados específicos para la población migrante, indistintamente de la condición migratoria en la que se encuentran. Al respecto cabe recordar que Costa Rica ha sido un país receptor de varios tipos de extranjeros y extranjeras: las personas que ingresan al país en calidad de turistas; las que cuentan con estatus de "refugiadas", que cuentan con la protección de ACNUR y las que ingresan como migrantes económicos, que supuestamente cuentan con el apoyo del consulado de su país de origen.

    Por otra parte la Ley General de Migración y Extranjería establece categorías que clasifican a los y las extranjeras en residentes y no residentes. Los residentes dividen a su vez en temporales y permanentes. Los-as primeros son los que ingresan al país para permanecer en el en forma definitiva e incluyen a rentistas o pensionados, inversionistas y parientes de ciudadano costarricense (cónyuge, hijos, padres y hermanos solteros). Los-as residentes temporales son los extranjeros que sin ánimos de permanecer en el país, ingresan en algunas de las siguientes subcategorías: científicos profesionales, empresarios, estudiantes, refugiados, asilados y religiosos.

    Asimismo, se denomina migrantes irregulares a las personas que infringen alguna de las siguientes disposiciones: ingresan al país por un lugar no autorizado o en forma clandestina; se mantienen en el país una vez vencido el plazo de permanencia; permanecen en el territorio aunque se les ha cancelado su condición migratoria o no han renovado su permiso de residencia

    La ausencia de legislación que aborde la temática de los y las extranjeras que viven o ingresan periódicamente a Costa Rica, expresa la ausencia de una política migratoria integral que no se agote en las acciones cohercitivas y de control con las que se ha tratado el tema migratorio en los últimos años.

    En términos generales existen dos tipos de normativas referentes a los y las migrantes: las tipificadas en los convenios de organismos internacionales y la legislación nacional. Los convenios de la Organización Internacional del Trabajo, la Organización Internacional de las Migraciones, y otros organismos internacionales establecen los derechos y deberes de los y las migrantes. La legislación nacional contempla las disposiciones emanadas de la Constitución Política que establecen los deberes y derechos de la población extranjera, así como las leyes y reglamentos de las instituciones que brindan atención o servicios a los y las habitantes del país.

    A. Disposiciones internacionales

    Entre las disposiciones internacionales refereridas a la población migrante, llama la atención el caso de los convenios 97 y 143 establecidos por la OIT para la defensa de los derechos de la población migrante y que no han sido ratificados por el gobierno de Costa Rica.

    El convenio 97 se centra en el suministro de información, asistencia y protección a los migrantes. El convenio 143 procura la eliminación de las condiciones abusivas, hace referencia a la migración clandestina y traficantes de mano de obra. Es importante destacar la materia que tratan estos convenios, pues la situación de la mayoría de los y las migrantes en Costa Rica ñsobre todo nicaragüenses- se caracteriza por las deficitarias condiciones en su acceso a servicios y por las precarias condiciones en que se les contrata.

    B. Legislación nacional: Deberes y derechos de los y las extranjeros en Costa Rica

    La normativa costarricense establece criterios de universalidad para todos los y las habitantes del territorio nacional. El artículo 19 de la Constitución Política señala que los extranjeros tienen los mismos deberes y derechos de los costarricenses y que las leyes solo pueden limitar estos derechos cuando medien razones de proporcionalidad y razonabilidad.

    Recientemente, la Sala Constitucional (Sala IV) reafirmó este principio de igualdad al establecer que los hijos de extranjeros de escasos recursos también tienen derecho de recibir el "Bono Escolar". Además, esta Sala ordenó la eliminación de los topes máximos de contratación de extranjeros que establecía el Código de Trabajo, así como las restricciones para que los extranjeros pudieran realizar labores de vigilancia privada.

    En el mismo artículo 19 de la Constitución Política se señalan algunas restricciones inherentes a la condición de ciudadanos extranjeros: no pueden intervenir en los asuntos políticos del país y deben ser sometidos a los tribunales de justicia, igual que los nacionales; el plazo de nacionalización es de 5 años (para el caso de los centroamericanos) y los extranjeros no pueden ejercer puestos de dirección en los sindicatos. También se tipifica la elección entre un nacional y un extranjero en relación a las posibilidades de trabajo, pues se afirma que en igualdad de condiciones -entre extranjeros y nacionales- para participar por un empleo debe escogerse al costarricense.

    Cabe destacar que los niños y niñas de extranjeros nacidos en Costa Rica, se consideran costarricenses. Por otra parte, la Ley de Opciones y Naturalizaciones establece que el hijo-a de padres extranjeros-as nacido-a en Costa Rica, e inscrito-a por voluntad de alguno-a de ellos, es costarricense por nacimiento. Adicionalmente, pueden solicitar la naturalización como costarricenses las personas que se encuentren en alguna de las siguientes situaciones:

    C. El acceso de extranjeros y extranjeras a los servicios públicos

    Para la población migrante nicaragüense cumplir con las disposiciones contempladas en la Constitución y en las leyes migratorias es un requisito indispensable para tener una estadía tranquila y sin contratiempos en Costa Rica. Sin embargo, el panorama se complejiza cuando la mayor parte de los y las migrantes nicaragüenses permanecen en el país en condición irregular. Esta situación limita su acceso a algunos servicios públicos y la satisfacción de sus necesidades básicas: trabajo, vivienda, salud, educación.

    En el campo laboral, durante la Administración pasada (1994-1998) el Ministerio de Trabajo creó la "tarjeta laboral". Esta iniciativa procuró regularizar el ingreso de mano de obra nicaragüense, principalmente la que se emplea en labores agrícolas estacionales. Sin embargo, los requisitos establecidos para la tramitación de la tarjeta provocaron que hacia 1997 solamente unos 5000 trabajadores la hubieran obtenido. En este sentido, algunas limitaciones de esta iniciativa se enumeran a continuación:

    Por otra parte, el acceso de los y las migrantes a los servicios de salud depende de tres factores: su condición migratoria, las condiciones de contratación (incluyendo el aseguramiento) y el nivel de atención. Las personas indocumentadas no pueden asegurarse en ninguna de las modalidades: directo (cotizando a la CCSS), indirecto (por su relación familiar con un asegurado o asegurada directa) o voluntario. El trámite para que extranjeros o extranjeras se aseguren requiere de cédula de residencia o permiso de trabajo en el país.

    La mayoría de nicaragüenses se ubican en actividades productivas que se caracterizan por la flexibilización de las relaciones laborales. Ello implica, entre otras cosas, la violación de algunos derechos laborales como cotizar a la CCSS. Estas condiciones de contratación limitan la atención de trabajadoras y trabajadores nicaragüenses, así como de sus familiares.

    Finalmente, los servicios de salud en Costa Rica se ofrecen en tres niveles: en la atención primaria que se brinda en comunidades por medio de los EBAIS o centros de salud, el acceso de nicaragüenses se facilita porque no se exigen requisitos de ninguna índole y se presta el servicio previo pago de una contribución voluntaria. En Servicio de Emergencias se atiende indistintamente de la condición migratoria del paciente. En el tercer nivel, que es de consulta e internamiento, se requiere que la persona esté asegurada.

    Respecto al acceso de los y las migrantes a los servicios de educación, la ley no establece impedimento alguno para que los niños y niñas extranjeros se matriculen en el sistema público escolar. Debido a los problemas de documentación que presenta la mayoría de migrantes nicaragüenses que permanecen en el país, se han dispuesto medidas como la declaración jurada para establecer un control respecto a la edad de los niños y niñas que acceden a las escuelas, sobre todo a las que se encuentran cerca de importantes concentraciones de población nicaragüense como las escuelas urbano-marginales.

    Como se señaló con anterioridad, recientemente se han interpelado y reinterpretado algunos artículos de la legislación pertinente al acceso de niños y niñas extranjeros a programas tales como el "Bono Escolar". Sin embargo, no todo es favorable para los y las migrantes. El Ministerio de Educación Pública tiene un programa de becas que otorga ayuda económica a familias de escasos recursos. El otorgamiento de la beca requiere la comprobación de las dificultades económicas que atraviesa la familia y que el o la estudiante tenga un rendimiento académico "aceptable". A pesar de que en el Departamento de Becas del Ministerio de Educación Pública informaron que no existe ningún impedimento para que extranjeros-as accedan a este beneficio, se tiene conocimiento de varios centros educativos que argumentan que solamente niños nacionales pueden ser adjudicatarios de la beca.

    En lo relativo a vivienda social la legislación no establece ninguna restricción para que los extranjeros accedan al servicio. Cabe señalar que a partir de 1986 el estado costarricense ha estimulado la generación de una política de vivienda para familias pobres y de capas medias, que incluye la creación del Sistema Financiero Nacional para la Vivienda y del Banco Hipotecario de la Vivienda. La Ley del Sistema Financiero Nacional para la Vivienda (N∫7052) no establece regulaciones en cuanto a la condición migratoria o nacionalidad para la adjudicación de viviendas de interés social. Sin embargo, establece que pueden ser atendidos aquellos extranjeros-as que muestres perspectivas razonables de residir en forma legal y permanente en el país, aportando sus respectivas fuentes de ingresos.

    Por último, El Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) es la entidad encargada de combatir la pobreza en el país. Los programas desarrollados por el IMAS se financian a través de dos fuentes de recursos: los fondos de Asignaciones Familiares y los recursos propios. La ley de Asignaciones Familiares establece que solamente costarricenses pueden ser beneficiarios. Por lo anterior, el IMAS atiende a extranjeros y extranjeras con recursos propios. El artículo 21 del reglamento para la prestación de servicios y el otorgamiento de beneficios, establece claramente que son sujetos de servicios institucionales las y los extranjeros con cédula de residencia al día que se encuentren en condición de pobreza extrema o pobreza básica, salvo que existan restricciones legales al respecto.

    V. II. Principales Estrategias Nacionales de Atención a la

    Población Migrante Nicaragüense en Costa Rica

    Como se ha señalado en los diagnósticos regionales, las instituciones del sector social en todo el país brindan atención y servicios a los y las nicaragüenses como parte de la defensa y garantía de los derechos de los y las habitantes de Costa Rica. Adicionalmente, el Código de la Niñez y la Adolescencia garantiza la atención médica para menores y mujeres embarazadas sin discriminación se sexo, etnia o nacionalidad.

    Así, la población nicaragüense accede en Costa Rica a la educación y salud públicas, con las restricciones señaladas en el apartado anterior. En cuanto a los equipamientos colectivos de consumo, en los asentamientos en que se ubican las familias nicaragüenses normalmente cuentan con agua potable intradomiciliar, servicio eléctrico y en algunos casos con teléfonos públicos. Aunque la provisión de estos servicios es bastante deficitaria en la mayoría de las comunidades urbano marginales, no existen limitaciones de carácter legal para proveer a familias extranjeras-as e incluso a indocumentados-as de estos servicios.

    Ahora bien, se conocen seis estrategias nacionales de atención a la población migrante nicaragüense: las que desarrolla la Pastoral Social-Cáritas, las que implementa El Productor R.L., el Foro Nacional de Población Migrante, el Régimen de Excepción o Amnistía Migratoria, la iniciativa gubernamental tendiente a la elaboración de una política migratoria integral y la conformación de la Federación de Municipios Fronterizos.

    Las dos primeras han sido detalladas en el capítulo IV. Cabe agregar aspectos señalados con la cobertura y conceptualización de los servicios que brindan estas instituciones.

    ESTRATEGIAS DE ATENCIÓN A LA POBLACIÓN NICARAGÜENSE EN COSTA RICA

    INSTITUCION

    ACCIONES

    OBJETIVOS

    AREAS DE ATENCION

    COBERTURA

    RESULTADOS

    OBSERVACIONES

    El Productor R.L.

    Desde 1989 ha trabajado con refugiados salvadoreños y nicaragüenses, pero también trabaja con población pobre, indígena y campesina costarricense.

    - Talleres en derechos humanos, autoestima, organización, manejo del estrés, construcción de masculinidad,etc.

    - Procesos de capacitación

    - Acompañamiento, apoyo y asistencia técnica a proyectos productivos que involucran población migrante.

    - Aval a grupos de pequeños productores para que sean financiados por cooperantes.

    - Acompañamiento, apoyo y orientación a migrantes en periodos de excepción migratoria (amnistía).

    - Fortalecimiento de grupos y entidades

    - Promover el respeto de los derechos humanos fundamentales de los y las migrantes

    - Conseguir regularizar la situación migratoria de los y las migrantes.

    - Desarrollar una labor de apoyo legal a los y las nicaragüenses.

    - Promover el derecho a la legalización de sus tierras

    - Atención Psicosocial

    - Desarrollo productivo

    - Fortalecimiento cultural

    - trabajo comunitario

    - Guanacaste, Zona Sur, Area Metropolitana y Región Atlántica

    - NO se cuenta con datos estadísticos, sin embargo El productor ha logrado:

    - Intervenir en los procesos que tienen que pasar los migrantes para regularizar su condición migratoria.

    - Fortalecer grupos proporcionándoles el aval para que sean financiados por cooperantes

    - Con los refugiados llevó a cabo proyectos productivos rurales, construcción de viviendas, capacitación y organización.

    - Capacidad para coordinar su trabajo con otras instituciones de la región, ales como pastoral Social, Foro Emaús,etc.

    - Existe una iniciativa entre el productor y el Centro Teológico del Caribe, donde se brinda atención a población migrante, se acompaña a compañeras de estibadores desempleados que proporcionan servicio de soda. El centro teológico brinda capacitación y el Productor acompañamiento psicosocial.

    Pastoral Social

    Limón

    - Programa de documentación y acompañamiento pastoral y espiritual a la población migrante en la zona atlántica

    - Desarrollo en la zona del proyecto Cáritas en asesoría legal y migratoria a pobladores/as nicaragüenses.

    - Talleres en Derechos humanos, relaciones humanas, realidad nacional

    - Apoyo a Nicaragüenses en su organización en zonas bananeras

    - Atender a la población migrante nicaragüense que se encuentra en proceso de regularización migratoria

    - Desarrollar un papel activo dentro de la Iglesia en la lucha contra la xenofobia

    - Aspectos legales

    - Aspectos promocionales relacionados con el trabajo de los migrantes en la zona atlántica.

    - Dimensión organizativa comunal

    - Procesos productivos con pequeños productores

    Región de concentración de fincas bananeras

    Migrantes acogidos/as a la amnistía gracias a la labor de promoción que se realiza.

    Pastoral Social

    Ciudad Quesada

    Desde la conformación de la Diócesis de Ciudad Quesada, en 1994, la Pastoral Social trabaja con población migrante.

    - Acompañamiento a migrantes que solicitaron su cédula antes del periodo de Amnistía.

    - Charlas de formación e información en deberes, derechos y relaciones humanas.

    - Reuniones con instituciones públicas (Migración, Ministerio de Salud)

    - Gestión de la atención de migrantes en instituciones públicas: MEP, INA, CCSS, PANI.

    - Intervención en medios de comunicación

    - Asistencia solidaria desde los Comités Parroquiales

    - Encuentros mensuales de formación con migrantes.

    - Conformación Comité Diocesano de Movilidad Humana.

    - Información y acompañamiento durante Amnistía.

    - Apoyo económico a migrantes en situación crítica para su retorno a Nicaragua, requerimiento de documentos, etc.

    - Brindar acompañamiento a migrantes en proceso de documentación.

    - Ofrecer un espacio de compromiso, apoyo, respeto y solidaridad a los y las migrantes.

    - Incorporar migrantes a la misión de defensa y promoción de sus compatriotas.

    - Sensibilizar a funcionarios-as públicos para lograr una mejor atención a la población migrante.

    - Promover el respeto a los derechos de la población migrante.

    - Formación Humana

    - Acompañamiento en procesos de documentación.

    Cuatro cantones del país:

    - Sarapiquí

    - San Carlos

    - Los Chiles

    - Guatuso

     

     

    - 250 nicaragüenses obtuvieron su cédula en los procesos regulares de documentación con el apoyo de la Pastoral Social.

    - En Ciudad Quesada, se atendió a más de 11000 personas en el trámite de Amnistía.

    - Se ha sensibilizado a algunos-as funcionarios públicos para que brinden mejor servicio a los y las migrantes.

     

    Foro Emaús

    Red de carácter popular y ecuménica compuesta por organizaciones de trabajadores/as bananeros/as y organizaciones de raíz cristiana.

    Denuncia en instancias, actividades,etc, sobre las condiciones laborales y socioambientales en la que se encuentran los trabajadores y trabajadoras bananeros/as.

    - Defender derechos de los/as trabajadores/as bananeros y de las comunidades del atlántico en general

    - Velar por las condiciones socioambientales presentes en las fincas bananeras.

    - Derechos laborales.

    - Aspectos ambientales asociados a la actividad bananera.

    - Región atlántica

     

    La iniciativa se concreta tras la Carta Pastoral del Obispo de Limón, que advierte sobre la ampliación del área de cultivo y la destrucción del bosque primario para sembrar banano, además de denunciar el arrebato de tierras a campesinos, pequeños productores, uso de agroquímicos y desechos, y expresar preocupación de imposición de solidarismo por sobre el sindicalismo como forma de organización de los y las trabajadores/as.

    Programa de Atención Integral a Menores en Riesgo de Limón (PAILIM)

    Programa del Club de Leones de Limón y el Patronato Nacional de la Infancia.

    - Programa de atención integral a niños/as adolescentes en riesgo social

     

    Atención psicosocial a niños/as adolescentes agredidos-as y a sus padres o madres.

    Provincia de Limón

     

    - Cuenta con una adecuada estructura de recursos humanos en el área social: Trabajadores sociales, psicológos, promotores, planificadores

    - Coordinación insterinstitucional con otros entes en Limón:

    - Asesoría legal

    - Juzgado de Familia

    - OIJ

    -Escuelas

    - Oficina de la Mujer

    - Clínica del adolescente

    Coordinadora de Sindicatos Bananeros

    - Denuncia de condiciones laborales

    - Denuncia de agresiones de patronos hacia trabajadores/as

     

    - Condiciones laborales

    - Derechos laborales

    - Sindicatos de la

    región atlántica

     

    - COSIBA realiza una labor de organización, asesoría y apoyo de los/las trabajadores/as nicaragüenses en las fincas bananeras. Han abogado por que esta población reciba los beneficios definidos por la OIT para la población migrante.

    Iglesia Luterana

    - Asesoría y apoyo a la organización de nicaragüenses

    - Fortalecimiento de ATNU

     

    - Atención en aspectos organizativos

    - Trabajo en zona de Sarapiquí y Ärea Metropolitana

     

    Brindó importante apoyo a los trabajadores nicaragüenses víctimas de la represión durante la huelga de 1994 en la compañía Geest Caribean.