Sigue estudio

Resumen

ESTIMACION DEL VOLUMEN Y CARACTERISTICAS SOCIODEMOGRAFICAS DE LOS INMIGRANTES NICARAGÜENSES EN COSTA RICA.

El presente estudio recoge datos hasta el año 1997.

Tesis de maestría de Gilberth Brenes, Escuela de Estadística, Universidad de Costa Rica, Agosto 1999.

CAPITULO I PRESENTACION.

En las últimas dos décadas la migración de nicaragüenses a Costa Rica ha aumentado significativamente; esto ha provocado un fuerte debate sobre el impacto que este fenómeno puede tener sobre la realidad costarricense, tanto en el corto como en el largo plazo. Este debate, como es natural, se centra esencialmente en los posibles perjuicios y beneficios que tiene la entrada de nicaragüenses a Costa Rica en tan alto número y en la necesidad de fijar políticas apropiadas que logren ordenar y planificar el proceso; por esta razón, se manejan argumentos de tipo demográfico, económico y social, que tienen que ser tomados en cuenta para un mejor análisis. El debate se ha acentuado a raíz de acontecimientos que han incidido en las relaciones bilaterales entre ambas repúblicas: las secuelas del Huracán Mitch, nuevos conflictos fronterizos, y la reciente amnistía migratoria decretada por el Gobierno de Costa Rica en beneficio de los centroamericanos residentes en este país.

Pese a la importancia que tiene el tema, su discusión se da dentro de un contexto en el que por la carencia de un censo reciente y por las limitaciones de los registros estadísticos, no se dispone de información apropiada sobre el número anual de inmigrantes que entran al país -legal o ilegalmente- ni del número de nicaragüenses que ya están radicados en el país; tampoco se tienen cifras sobre su ubicación dentro del país, sus características personales y de la forma en que se insertan al mercado laboral. Existe por lo tanto, una necesidad muy definida de contar con información y estudios que ayuden a delimitar el problema en términos cuantitativos y cualitativos, y que faciliten una discusión y definición de políticas más objetivas y apropiadas.

Por todo lo anterior y pese a no disponerse de un censo reciente, se ha considerado conveniente realizar un estudio basado en encuestas y otras fuentes de información disponibles, que permita estimar los flujos migratorios y el volumen y características de la población nicaragüense en el país, y comparar la forma de inserción laboral de los nicaragüenses con la de los migrantes internos costarricenses.

La presente investigación comenzará en el capítulo II exponiendo una síntesis histórica del proceso inmigratorio de los nicaragüenses hacia Costa Rica. A partir de una discusión de las distintas aproximaciones teóricas sobre el fenómeno de la migración y su aplicación al caso específico que esta tesis se propone estudiar, se plantearán los objetivos que orientarán este trabajo. En el capítulo III, se examinarán las ventajas y limitaciones de las principales fuentes de datos que se utilizaron, así como las distintas técnicas para estimar el total de inmigrantes y para analizar las distribuciones de esta población según sexo, edad, ubicación geográfica y condición laboral. En el capítulo IV, se aplicarán las técnicas que conducen a las estimaciones de la cantidad de nicaragüenses en Costa Rica, para poder concluir con una cifra que resuma lo encontrado. Las distribuciones por sexo, edad y ubicación geográfica serán los puntos medulares del capítulo V; en él, se introducirán otras fuentes secundarias (la Current Population Survey 1996, la Encuesta del Servicio de Urgencias de la C.C.S.S de 1997) que ayudaron a estructurar mejor los hallazgos surgidos de las técnicas del capítulo previo; además, se utilizará la ecuación de los patrones modelo de migración para contar con información adicional sobre la estructura por edad de los migrantes nicaragüenses. En el capítulo VI, se aplicarán las regresiones loglineales para comparar la inserción al mercado laboral entre los costarricenses y los inmigrantes; el análisis se basará principalmente en los modelos de independencia condicional y de interacciones pares para determinar el efecto de variables sociodemográficas sobre la condición laboral de ambas subpoblaciones. El capítulo VII contiene las conclusiones y recomendaciones; las primeras fueron divididas en metodológicas y temáticas con el fin de diferenciar entre las posibilidades de las técnicas y fuentes empleadas, y los resultados que estas generaron, a la luz del contexto costarricense.

CAPITULO I MARCO TEORICO

    1. DELIMITACION DEL PROBLEMA.
      1. Evolución histórica de la inmigración hacia Costa Rica.

Cuadro # I.1. Población nacida en el extranjero enumerada en los Censos de Población de Costa Rica, y proporción de nicaragüenses con respecto de los demás extranjeros y de la población nacional, 1927-1984

Países

1927

1950

1963

1973

1984

Población total

471 524

800 875

1 336 274

1 871 870

2 416 809

Nacidos en el extranjero

44 340

33 251

35 605

22 264

88 954

% del total de la población

9.4

4.2

2.7

1.2

3.7

Nicaragua

10 673

18 904

18 722

11 871

45 918

Panamá

2 882

2 064

3 255

1 598

4 744

E.E.U.U.

*

1 007

2 001

2 151

5 369

El Salvador

*

574

769

766

8 748

Cuba

*

203

685

569

3 485

Jamaica

17 248

3 947

2 114

243

454

Otros

13 537

6 552

8 059

5 066

20 236

% de nicaragüenses

con resp. del total

2.3

2.4

1.4

0.6

1.9

con resp. del total de extranjeros

24.1

56.9

52.6

53.3

51.6

NOTA: * : No se cuenta con la información en la publicación del censo, por ser valores menores a 1000 personas.

FUENTE: Dirección General de Estadística y Censos, Censos de Población de la República de Costa Rica, 1927, 1950, 1963, 1973 y 1984

Como puede apreciarse en el cuadro, Costa Rica ha sido destino de importantes desplazamientos humanos desde el siglo pasado. Según Collver (1965) -quien utiliza los datos de los ingresos y egresos por puestos fronterizos dados en los Anuarios Estadísticos-, nuestro país ha sido "uno de los pocos (Ö) de Latinoamérica en el que la migración ha figurado prominentemente en la última centuria. Más de un quinto del crecimiento de la población desde 1895 hasta 1914 se debía a la inmigración netaÖ. El patrón de migración es muy similar al de ArgentinaÖ" Los primeros censos reseñados revelan que alrededor del 10% de la población residente en el país había nacido en el exterior. El mismo escritor afirma que los flujos migratorios hacia Costa Rica fueron tan importantes para el crecimiento poblacional, como lo fueron para Argentina (un país tradicionalmente de inmigrantes), por ejemplo. La inmigración desde los países limítrofes -Nicaragua y Panamá- y desde los Estados Unidos de América han sido las más constantes desde 1950. La inmigración cubana y salvadoreña ha sido, en cambio, muy reciente, y su principal motivación fue la situación política de sus respectivos países. Mención aparte merecen los jamaiquinos, quienes llegaron a suelo nacional durante la construcción del ferrocarril al Atlántico a finales del siglo pasado; por tal motivo, aparecen como extranjeros en los primeros censos reseñados, pero su importancia relativa en la composición de la población va disminuyendo después de la mitad de este siglo. En términos generales, la proximidad geográfica, la relativa estabilidad política y los nexos económicos (comerciales, laborales, de inversión, etc.) entre Costa Rica y estos países han sido las motivaciones predominantes de estos flujos inmigratorios.

Sin embargo, la población inmigrante más importante en número, durante este siglo, ha sido la nicaragüense. Como se puede ver en el Cuadro # I.1, la proporción de esta con respecto de la población residente en el país nacida en el extranjero, es muy elevada y ha fluctuado alrededor del 50% desde 1950. La entrada de nicaragüenses a nuestro país, en los setentas y ochentas, se debió principalmente a la guerra civil iniciada por los sandinistas contra el régimen de Anastasio Somoza, continuada después por los contrarrevolucionarios contra los primeros, en el poder a partir de 1979 (Alvarado Umanzor, 1993; Becerra, 1991). Honduras y Costa Rica se convirtieron en destinos de importantes oleadas de refugiados: Se establecieron campamentos de refugiados en zonas cercanas a la frontera (Tilarán, Limón, etc.). Organismos internacionales como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Cruz Roja Internacional asistieron a las instituciones nacionales -Ministerios de Gobernación, de Trabajo y de Salud, Caja Costarricense del Seguro Social y, muy especialmente, la Dirección General para la Protección y Ayuda para los Refugiados DIGEPARE, en el caso de Costa Rica- en la implementación de programas educativos, de salud y de incorporación al mercado laboral (CONAPOPO, 1989). Costa Rica llegó a concederle status de refugiado a cerca de 46 000 personas, aunque hay fuentes que estiman que para fines de los ochentas 150 000 indocumentados provenientes del vecino del Norte, se encontraban en territorio nacional. (Costa Rica, 1993). La victoria de la coalición opositora en las elecciones nicaragüenses de febrero de 1990 condujo al fin de la guerra civil y, por consiguiente, al retorno de refugiados. La Dirección General de Migración y Extranjería del país vecino reportó que entre 1989 y 1991 se habían repatriado 68 623 refugiados oficiales (González & Varela, 1992), aunque se cree que regresaron alrededor de 150 mil, sumándole a estos, los ilegales y los desmovilizados de la resistencia (Ortega, 1992). No obstante, algunos de los refugiados no volvieron a su país de origen (González & Varela, IBIDEM).

Ya en los noventas, aunque Nicaragua consiguió cierta estabilidad política, no se dio ni el crecimiento económico ni la consiguiente generación de puestos de trabajo (en forma suficiente). Por esta razón, se volvió a dar un nuevo proceso migratorio hacia E.E.U.U., Honduras y Costa Rica, principalmente. Estos inmigrantes llegan buscando sobre todo oportunidades laborales, con el fin de generar ingreso para su propio consumo y para enviarlo a los familiares que se mantienen residiendo en su patria. (Alvarenga, 1997). En resumen, la entrada de nicaragüenses a Costa Rica empezó siendo relativamente moderada; durante los setentas y ochentas predominó una fuerte movilización de desplazados políticos y refugiados; y en los noventas, el fenómeno se convirtió en una migración motivada sobre todo por la crisis económica y la falta de empleo.

El proceso inmigratorio desde el norte ha influido sobre la vida nacional. Debido al aparente impacto del fenómeno inmigratorio, las autoridades gubernamentales de nuestro país habían estado tomado diferentes medidas:

    1. El gobierno de 1990-1994 decretó un régimen de excepción por un año para "facilitar la radicación de aquellos extranjeros que estuviesen residiendo ilegalmente en el país" y que hubiesen ingresado antes de julio de 1990 (La Gaceta, No.195, citado por Alvarenga, IBIDEM);
    2. en enero de 1994, se decretó otro régimen de excepción para los que ingresaron antes del 31 de julio de 1993;
    3. en julio de 1995, se crea la Tarjeta de Trabajo Estacional (T.T.E.) "que se otorga a los ilegales con vigencia no mayor de 6 meses y puede prorrogarse, únicamente por una vez por el mismo período" -se cree que la temporalidad del permiso provocó que muchos de los ilegales no lo solicitaran;
    4. en mayo de 1997, se reunió la Comisión Binacional en Granada, para tratar el tema de los permisos de trabajo para los inmigrantes; al final de la reunión, el presidente costarricense le ofreció a su colega nicaragüense únicamente la agilización de los trámites para la obtención de la T.T.E. (IDEM)

Sin embargo, 1998 le dio un nuevo matiz al proceso inmigratorio. Durante la última semana de octubre y la primera de noviembre de ese año, América Central tuvo que enfrentar una situación imprevista: el Huracán Mitch provocó inundaciones y avalanchas desde Guatemala hasta Costa Rica; dejó cerca de 11 000 muertos, 13 000 desaparecidos y 3 millones de damnificados, así como pérdidas millonarias en el aparato productivo y en la infraestructura (La Nación, 21-11-98). Nicaragua y Honduras fueron los países más afectados por la tragedia. Durante las semanas siguientes, los medios de comunicación reportaban la llegada masiva de nicaragüenses a la frontera con ruta hacia Costa Rica ("Nicas buscan suelo tico", La Nación, 5-11-98, p.4A; "Llegan nicas de zonas en riesgo", La Nación, 23-11-98, p.10A). En este contexto y como parte de un acuerdo con los mandatarios del istmo, la administración Rodríguez Echeverría aprobó un nuevo régimen de excepción para los centroamericanos que ingresaron al país antes del 9 de noviembre de 1998, por un período de 6 meses desde el 1∫ de febrero hasta el 31 de julio de 1999, con el objetivo de colaborar con los afectados del fenómeno natural (La Nación, 30-1-99, p.4A). Se establecieron una oficina central y 16 dependencias regionales por todo el país, para recibir los papeles para la legalización. Al inicio de la amnistía, la Dirección General de Migración y Extranjería esperaba que llegaran entre 300 000 y 400 000 personas a presentar los documentos correspondientes (IDEM). Al 30 de marzo del presente año, esta institución había procesado 63 000 peticiones -de las cuales un 95% correspondía a nicaragüenses-, y calculaba que el total de peticiones podían ascender a 200 000 (tomando en cuenta que el promedio mensual fue de 30 000 solicitudes), a pesar de que se tiene capacidad para brindar atención a más de 300 000. (La Nación, 30-3-99, p. 7A).

Es importante señalar que, con el fin de la guerra civil en el país vecino, los cuantiosos recursos que el ACNUR y el AID (Agencia para el Desarrollo Internacional, de los E.E.U.U.) le daban al gobierno tico prácticamente desaparecieron (Vargas Madrigal, 1996a). Por esta razón, el manejo de la problemática de la inmigración tiene que ser financiado con recursos propios.

Actualmente, las noticias de los medios de comunicación, así como publicaciones académicas e informes de Organismos No Gubernamentales (ONGís), señalan que una gran cantidad de nicaragüenses están trabajando en sectores como la construcción, la agricultura y el servicio doméstico (Samandú & Pereira, 1996; Vargas Madrigal, 1996; Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996). Se afirma que la mayoría se encuentra en el Valle Central, Guanacaste y la Zona Norte, aunque también se sabe de grupos importantes de inmigrantes en las fincas bananeras de Limón (Samandú & Pereira, IBIDEM). De los que residen en el Valle Central, muchos habitan en barrios marginales (La Carpio, Los Diques, Los Llanos), con viviendas en malas condiciones (Alvarenga, IBIDEM). Reportajes periodísticos (Telenoticias, mayo 1998) mencionan que hospitales como el San Juan de Dios, atienden a un numeroso grupo de nicaragüenses durante las consultas nocturnas en los salones de emergencias, pues no se les pide documentos.

      1. Debate sobre las ventajas y desventajas del proceso inmigratorio.
      2. Este incremento en las entradas de nicaragüenses (mayoritariamente, indocumentados), al país propicia un debate en el ámbito nacional con respecto de los costos y beneficios que produce el flujo inmigratorio. Uno de los argumentos en su favor es que la actual entrada de nicaragüenses es la antesala a la libre movilización de mano de obra a través del área, la cual es una de las posibles consecuencias del proceso de integración económica centroamericana, el cual viene impulsándose en las reuniones cumbre de los mandatarios del área. Estos procesos de integración teóricamente implican la libre movilidad de fuerza de trabajo a través del territorio que abarcan (Alvarado Umanzor, 1993), bajo la lógica de la aceptación de las reglas del mercado ( Mármora, 1993), con el fin de lograr la competitividad de las empresas locales a nivel internacional. Los autores que defienden las tesis "integracionistas" afirman que la libre circulación de mano de obra tenderá a igualar los niveles salariales (en la actualidad tan disímiles) de las naciones miembros. Por consiguiente, la integración económica requeriría también la convergencia no sólo de los niveles salariales, sino de todo el entorno macroeconómico (desempleo, inflación, deuda interna, balanza comercial, etc.), con lo que se asegura que la fuerza de trabajo se dirija hacia aquellas áreas donde se le necesite. Si bien es cierto, no se ha probado empíricamente si este planteamiento teórico es realizable, sí hay autores que lo reseñan (Mármora, IBIDEM; Alvarado Umanzor, 1993; González & Varela, 1992).

        Sin embargo, el principal argumento en favor de los recién llegados es el de que ellos "responden a las dinámicas necesidades del empresariado nacional por fuerza de trabajo migrante, especialmente en períodos estacionales asociados con la recolecta de productos agrícolas, tales como café, caña de azúcar, melón, frijoles, naranjas y banano, o en actividades en que, por su propia naturaleza, existe insuficiencia de fuerza de trabajo nacional". (Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1996; p.4)

        Por el otro lado, el principal argumento en contra de la fuerte entrada de nicaragüenses también se da en el campo laboral. Se considera que el inmigrante ilegal que llega a territorio nacional posee en promedio una escolaridad menor al nivel de instrucción típico del costarricense. Esto los obliga a aspirar a puestos de trabajo no calificados, por lo que compiten por ellos con los estratos socioeconómicos más bajos de la población nacional. Esta competencia presiona los salarios nominales de estas ocupaciones hacia la baja, perjudicando en mayor medida a los nacionales que a los extranjeros, quienes migran con menos dependientes y reciben aún así mejores ingresos que los que podrían tener en su patria. (Vargas Madrigal, IBIDEM).

        Se plantea también que la condición de ilegalidad es aprovechada por ciertos empresarios para pagar salarios menores al mínimo, y no contribuir con las cargas sociales de la ley; por consiguiente, un numeroso contingente de inmigrantes podría estar utilizando los servicios de salud (así como los educativos) sin estar contribuyendo a su sostenimiento (IDEM). Además, esta posible presión a la baja de los salarios nominales puede provocar un aumento en la delincuencia, pues los ingresos por trabajo no compensarían los gastos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de una determinada proporción de la población. Para aquellas personas con poca aversión al delito, la imposibilidad de mantenerse les incentivaría a participar en actividades delictivas (según el autor, IDEM; pp.7-9).

        Relacionado al tema de los servicios de salud, se cree que esta población -debido a su procedencia de estratos socioeconómicos bajos y a las malas condiciones de sus asentamientos- importan enfermedades desde su patria, ya erradicadas en la nuestra . Si bien es cierto no se conocen estudios que demuestren este hecho, los indicadores de salud de ambos países llevan a concluir que Costa Rica se encuentra en una mejor situación sanitaria que su vecino del norte (Véase Cuadro # I.2); esta información es utilizada por los que defienden este argumento.

        Cuadro # I.2. Costa Rica y Nicaragua: Indicadores de salud.

        INDICADORES DE SALUD

        COSTA RICA

        NICARAGUA

        Tasa bruta de mortalidad (por mil) (90-95)

        4

        7

        Tasa de mortalidad infantil (por mil) (90-95)

        14

        52

        Esperanza de vida (90-95) (en años)

        76

        67

        FUENTE: OPS (1995). Estadísticas de salud de las Américas.

      3. Problema de estudio.

Sin embargo, este debate se da en un contexto de carencia de información estadística básica, que valide los puntos de vista contrarios que se describieron anteriormente. Se sabe que el número de inmigrantes "ilegales" es significativo, pero, por ejemplo, no se tiene una estimación ampliamente aceptada que ayude a analizar si esta cantidad es tan alta como para limitar el acceso de los costarricenses a los servicios sociales o al mercado laboral, o bien si es aún relativamente baja como para no obstruir la labor de las instituciones educativas y de salud, ni ocupar todos los puestos de trabajo que pueden estar quedando vacantes, debido a los cambios en la estructura productiva nacional. Se proponen entonces medidas a favor y en contra de la inmigración, pero no se podría medir cuantitativamente la eficacia de estas medidas sobre la economía y la vida cotidiana de Costa Rica, sin una fuente de información apropiada. La carencia de datos también ha conducido a una generalización que dificulta la comprensión del fenómeno de la inmigración desde Nicaragua: Una parte importante de la comunidad nicaragüense en el país, reside en Costa Rica desde hace más de 10 años, por lo que se puede afirmar que ya están integrados a la cultura y formas de vida del costarricense; como se mencionó la inmigración por la frontera norte, se viene dando desde muchas décadas atrás. Así, cabe diferenciar a estas personas que llegaron a Costa Rica posiblemente por motivaciones tales como lazos familiares y afectivos, relaciones económicas preestablecidas, etc., de aquellas que inmigraron en los ochentas y noventas, para escapar de la violencia y de la crisis económica de su país. La diferencia es necesaria de destacar, porque son estos últimos los que están causando el impacto (positivo o negativo) señalado en líneas anteriores, pues los "indocumentados" se encuentran mayoritariamente entre ellos.

En resumen, el estudio se orienta a lograr estimaciones del número de nicaragüenses (desde 1984 -año del último censo-) y de su estructura por sexo, edad y grupo ocupacional, con el fin de contribuir a la mejor comprensión del fenómeno inmigratorio hacia nuestro país, así como para proveer cifras que logren suplir de alguna manera la carencia de información idónea para la toma de decisiones acerca del tema. Las fuentes que existen presentan datos limitados, pues se cree que los grupos de inmigrantes están compuestos por una proporción importante de ilegales, quienes no solo no aparecen inscritos en los registros oficiales, sino que también por su constante movilidad antes de hallar trabajo estable, son difíciles de localizar y contabilizar. De esta manera, las cifras de la Dirección General de Migración y Extranjería, por ejemplo, no logran captar el supuestamente alto contingente de nicaragüenses indocumentados que cruzan las fronteras a través de caminos escabrosos difíciles de transitar. La merma en los recursos que recibía el gobierno por parte de organismos internacionales acentúa la dificultad de establecer y mantener un sistema de información que permita ofrecer luz a las incógnitas sobre el volumen y características de los inmigrantes. Los métodos por aplicar podrían servir como alternativa para mantener un flujo continuo de indicadores sobre esta población. Además, cuando este se llegue a realizar, se puede analizar la precisión de las técnicas empleadas, para así ñsi fuera el caso- mantenerlas como una fuente de datos durante el período intercensal. Esta información es necesaria para planificar las acciones en materia laboral y de servicios, y así poder maximizar sus beneficios.

Cabe resaltar también, como ya se dijo, que Nicaragua ha sido históricamente el origen de gran parte de los inmigrantes que arriban al país. En teoría, estas corrientes se mantendrán mientras dure su crítica situación económica, o bien, si el proceso de integración económica logra concretar el libre movimiento de fuerza de trabajo. Por consiguiente, el debate sobre los beneficios y problemas que puede generar la inmigración también se mantendrá. Si se llega a estimaciones aceptables, estas pueden servir para facilitar la discusión sobre el tema, y proponer tanto soluciones a las objeciones en contra del proceso, como medidas que maximicen los beneficios que puede recibir Costa Rica (y la región centroamericana) de este fenómeno.

    1. MARCO CONCEPTUAL.
      1. Conceptos Generales.
      2. La migración tiene, como objeto de estudio, notables diferencias con los otros dos fenómenos clásicos de la demografía: la fecundidad y la mortalidad. La migración es más difícil de medir; además, la movilidad territorial (sobre todo la que se da entre países) es objeto de controles gubernamentales mucho mayores que la fecundidad o la mortalidad (Weeks, 1984 ; p.192); por último, el tema es tratado por muy diversas ramas de las ciencias sociales además de la demografía -economía, geografía, historia, sociología, antropología-, lo cual dificulta unificar las perspectivas teóricas que lo estudian (Simmons, 1991; p.5). No obstante, es posible definir migración como "cualquier cambio permanente de residencia e implica ëla interrupción de las actividades en un lugar y su reorganización en otro" (Weeks, IBIDEM; citando a Goldsheider). Además, entre las categorizaciones del fenómeno, la más importante es la que distingue la migración interna (en la que el cambio de residencia ocurre dentro de las fronteras nacionales) y la migración internacional (en la que el cambio de residencia se da de un país a otro) (Weeks, IBIDEM). Para efectos de la presente investigación, es esta la que va a predominar como objeto de estudio.

        Es necesario diferenciar además entre el inmigrante "legal" y el indocumentado. El primero es aquel que cumple con los requisitos jurídicos exigidos por el país de destino, en referencia a su entrada, permanencia o legitimación para residir en el país o bien para el ejercicio de una actividad. Entre estos permisos, se pueden mencionar: la cédula de residencia, permisos temporales de radicación (Tarjeta de Trabajo Estacional, permiso de trabajo a servidoras domésticas, permiso de residencia a estudiantes, etc.), carné de refugiado, carné de residente pensionado o de residente rentista, carné de asilado territorial, visas de turista, o pases o tarjetas locales para habitantes de zonas limítrofes. (Ley General de Migración y Extranjería, del 31 de mayo de 1989). Por consiguiente, el "ilegal" no cuenta con ninguno de estos permiso, por lo que puede ser rechazado o deportado hacia su país de origen.

        Desde el punto de vista operacional, la diversidad de fuentes de información que se van a utilizar dificulta el usar una sola definición de inmigrante nicaragüense. Así, si se va a utilizar información censal, tanto de Costa Rica como de Nicaragua, se puede usar el criterio de país de nacimiento o de nacionalidad para determinar quién es un inmigrante. Igual sucede si se usan los registros vitales de nacimientos. Si se van a usar los registros de ingresos y egresos de Migración y Extanjería, o los datos sobre matrícula escolar, se tendrá que considerar que un inmigrante nicaragüense es aquel que tiene la nacionalidad de ese país, pero está residiendo en Costa Rica. La nacionalidad es un concepto jurídico más que demográfico, que le confiere a una persona el derecho a ser ciudadano de determinado Estado-nación, ya sea por haber nacido dentro del territorio del Estado, por haber nacido de padres que tuvieran determinada nacionalidad, o por haberla adoptado solicitando al Estado el pertenecer a él como ciudadano. El usar la variable nacionalidad no se aproxima bien al fenómeno demográfico de trasladar el lugar de residencia de un sitio a otro, pues pueden haber costarricenses que por alguna razón determinada adquirieron la nacionalidad nicaragüense, así como nativos de Nicaragua que adoptaron la nacionalidad costarricense. Sin embargo, ante las limitaciones propias de las fuentes, el usar la nacionalidad como criterio de identificación del inmigrante es un problema menor, conociendo las características de las fuentes de información.

        Otra categorización útil es la que relaciona la relación del migrante con el mercado laboral al que llega (lo cual ya se mencionó indirectamente al hacer referencia al debate sobre los perjuicios y beneficios del proceso) Así, se habla de complementariedad cuando los migrantes ocupan puestos que no han sido ocupados por la población nativa del país de destino. Por el contrario, se habla de sustitutividad cuando se da una competencia entre los nativos y los inmigrantes en el mercado laboral, y son estos últimos los que ocupan los puestos vacantes.

        Adicionalmente, cabe acotar que lo conveniente desde el punto de vista de los objetivos de este trabajo, es restringir las observaciones sobre los inmigrantes nicaragüenses a aquellos que migraron en época reciente, o sea, a finales de los años ochentas y durante los noventas, porque la población que se supone está ejerciendo presiones sobre los servicios y el mercado laboral en Costa Rica, son los que migraron por razones económicas (en busca de mejores oportunidades de ingresos), y esta corriente migratoria -como ya se indicó- ocurrió en los últimos diez años aproximadamente. Sin embargo, diferenciar a este grupo del resto de las personas que llegaron desde Nicaragua es difícil, dado que ninguna de las fuentes que se van a consultar precisa su año de arribo al país. En el apartado metodológico se explicará como se aproximará la cuantificación de este grupo.

      3. Selectividad de la migración.
      4. Una de las observaciones más aceptadas de Everett Lee, sociólogo norteamericano, es la de que la migración es selectiva. En otras palabras, el migrante no tiene las características de un individuo típico de su población de origen, sino sólo de una determinada porción de esa población. (Weeks, IBIDEM). Así, se ha observado tanto en Estados Unidos (IDEM), como en otras partes del mundo (Rogers y Castro, 1982), que la mayoría de las personas que cambian de residencia a lo interno de un país, como a nivel internacional, se encuentran en las edades "laborales" (entre 20 y 34 años, principalmente). Mientras que Weeks explica que son la graduación universitaria y el matrimonio los causantes de este fenómeno para E.E.U.U., en el Tercer Mundo, esto sucede porque son las personas en estas edades las que mejor pueden asumir el riesgo del viaje, a la vez que están en mejores condiciones de asumir trabajos que requieren cierta condición física.

        La selectividad por edad es el patrón más comúnmente observado. Sin embargo, dependiendo del contexto en el que se da, la migración es selectiva por otras características. Por ejemplo, el migrante interno estadounidense se caracterizaba en la década del setenta, por ser, además de joven, mayoritariamente casado y con alto nivel educativo. Como se verá en la revisión bibliográfica, el caso del nicaragüense en Costa Rica ha sido históricamente diferente a este patrón.

      5. Motivaciones de los migrantes.

Dentro del fenómeno de la migración, uno de los subtemas más ampliamente investigados es el por qué migran las personas. Se ofrecerá un repaso de las teorías sobre las motivaciones de migrar, que más han influido en los estudios de este siglo. Las motivaciones específicas de los migrantes, así como las formas que siguen los desplazamientos humanos, han variado según el contexto histórico y geográfico en que ocurren, lo que ha ocasionado la dificultad de establecer una teoría uniforme que sea aceptada ampliamente por una mayoría importante de los investigadores del tema. Las teorías modernas de la migración se originaron con Ravenstein a mediados del siglo XIX. (Simmons, IBIDEM; p.6). Al conjunto de sus "leyes" de la migración establecidas, se le denomina como la "teoría de la expulsión-atracción" (Weeks, IBIDEM; p.194); estas pueden ser resumidas en seis ideas básicas (Todaro, 1976):

    1. La tasa de migración entre dos puntos está inversamente relacionada con la distancia entre esos dos puntos.
    2. Las corrientes migratorias se dan en etapas, empezando por pueblos cercanos al lugar de origen.
    3. Cada corriente produce una contracorriente compensatoria.
    4. Los nativos urbanos son menos propensos a migrar que los habitantes de zonas rurales.
    5. Las corrientes migratorias tenderán a incrementarse a medida que se den mejoras en el transporte, la industria o el comercio.
    6. El predominio de las motivaciones económicas sobre todas las demás.

En el contexto anglosajón, se le concede notable importancia a la revisión de estos postulados realizada por Lee. Este sociólogo establece también relaciones entre la variable migración y otras variables sociales, geográficas y económicas. (IDEM; pp. 17-18).

Simmons se refiere, entre otros, a dos marcos teóricos que él llama sistémicos, pues "incluyen alguna o muchas relaciones ërecurrentesí, ya sea implícita o explícitamente establecidas (Ö) y argumentan que los patrones de migración son interdependientes (es decir, tanto causados por como determinantes de) las fuerzas sociales, económicas, ecológicas y/o políticas que producen los movimientos mismos, e insisten en ciclos de determinación mutua de las variables en un sistema más amplio" (IBIDEM, pp. 21-22). El primero de estos modelos es el llamado de "crecimiento económico de dos sectores", influenciado por las teorías económicas neoclásicas. Su poder explicativo se basa en la diferencia de desarrollo entre un sector rural relativamente atrasado que expulsa mano de obra, mientras va mecanizando sus principales tareas, y un sector urbano, en donde predomina la economía de mercado y una mayor diversificación de las actividades -sobre todo la industrial. Las ciudades (o sectores modernos) se convierten en receptoras de la mano de obra expulsada, a medida que en el campo (o sectores tradicionales), por la relativa escasez del factor trabajo, se incrementan los salarios. La visión económica de este marco supone que la principal motivación para migrar es la racionalidad del ser humano, quien sopesaría los beneficios y los costos esperados de la acción, para decidir si la realiza (Todaro, IBIDEM; pp. 27-32).

El otro modelo sistémico se conoce como el de "la articulación de los modos de producción", y se origina en el pensamiento marxista. Según este, "los resultados económicos asociados con la migración (los salarios para los trabajadores, las remisiones para sus familias en el campo, junto con las ganancias para los empleadores derivadas de los bajos salarios del trabajo) permiten que el arreglo se reproduzca a sí mismo; (Ö) el surgimiento y predominio de ciertas formas de relaciones de mercado se perciben como resultados del conflicto de clases y, en el caso de las economías de "mercado libre", del ascenso al poder de una clase social que controla y se beneficia de la expansión del capitalismo a escala mundial" (Simmons, IBIDEM).

Douglas Massey y colaboradores también hacen un repaso de las teorías de la migración internacional, sobre todo aquellas predominantes en el ámbito estadounidense (Massey et al, 1994). Por esta razón, el artículo reseña algunas variantes de las teorías expuestas anteriormente. Cabe destacar sin embargo la mención que hacen a la Teoría del Sistema Mundial, la cual supone que la economía está dirigida desde "ciudades globales" que administran industrias intensivas en trabajo en países de salarios bajos (maquilas) e industrias intensivas en capital en áreas de salarios altos. Las "ciudades globales" son entonces receptoras de personal altamente calificado y también de mano de obra de baja calificación -esta última se ubica en el sector que le suministra servicios a los trabajadores de altos salarios (servicio doméstico, comercio, etc.)-, mientras que las ciudades intermedias dentro de la "categorización" internacional reciben a la fuerza de trabajo localizada en estratos socio-ocupacionales medios. Este marco teórico está siendo ampliamente utilizado en los estudios actuales sobre migración .

Las motivaciones de los migrantes se pueden resumir en dos clases amplias: las causas endógenas y las exógenas; esta tipología está relacionada con la orientación hacia el mercado laboral. Así, el primer tipo de causas se refiere a las originadas directamente por necesidades del mercado laboral del país de destino, o bien, por las carencias mismas del mercado de trabajo del país de origen. El segundo tipo de causas están asociadas con motivos no directamente económicos: reagrupación familiar, desplazamientos de guerra, movilización de pensionados, etc.

    1. ESTADO DEL CONOCIMIENTO.

La investigación sobre la población nicaragüense en Costa Rica empieza a tomar auge durante los años ochentas, cuando el conflicto armado en el vecino país del norte acentúa la inmigración de refugiados a territorio nacional. Desde el punto de vista cuantitativo, se pueden citar dos investigaciones (Presidencia de la República, 1981; Jiménez, 1983) que, a falta del censo de 1984, trataron de estimar el saldo migratorio para los primeros años de la década. Ambos estudios combinaron la información del censo de 1973, la de ingresos y egresos de personas del Ministerio de Seguridad y las cifras de los Anuarios Estadísticos del Instituto Costarricense de Turismo. Lo interesante es que las estimaciones de población de nacionalidad extranjera en Costa Rica, que ofrecen para 1980 y 1983, son muchísimo más altas (187 111 y 209 219, respectivamente) que las que encuentra el Censo de 1984 (61 663 extranjeros).

Desde otro punto de vista, existen investigaciones también de la década del ochenta que se refieren a las características y formas de vida de los refugiados (CONAPOPO, 1988; Pacheco & Castro, 1989; Torres Rivas & Jiménez, 1985). Estas investigaciones concluían que el proceso de adaptación de los refugiados a su vida en Costa Rica, era difícil debido a problemas con las poblaciones vecinas de los campamentos, con las mismas autoridades de estos, y -sobre todo- por la incertidumbre que tenían acerca de la situación de sus antiguas propiedades en su patria.

El artículo "Notas sobre migración internacional en Nicaragua en la década del í80 y principios del í90" de Roberto Sosa (1992) presentado en el Seminario "La Migración Internacional: su impacto en Centroamérica", describe la situación de los emigrantes nicaragüenses durante los ochentas. Utilizando información de los censos de los países donde se encuentra enumerada esta población, plantea una serie de sus características, entre las que se pueden destacar las siguientes:

    1. Estados Unidos y Costa Rica son los principales destinos de los emigrantes (un 80% de ellos vivían en estos dos países).
    2. El 55% de la población emigrante estaba compuesto por jóvenes con edades entre los 10 y los 39 años.
    3. Según los Censos, había más mujeres que hombres entre los emigrantes, pero los métodos indirectos estimaban que había mayor emigración masculina; esta contradicción pudo ser causa de la ilegalidad, la cual se presenta más entre los varones.
    4. El 48% de los emigrantes que vivían en Costa Rica en 1984 tenía menos de cuatro años de instrucción; en cambio, el 55% de sus compatriotas no migrantes tenían menos de cuatro años de instrucción.
    5. Los nicaragüenses en Costa Rica trabajaban, en su mayoría, en labores agrícolas.

En términos generales, esta caracterización responde a la situación histórica que propició la movilización nicaragüense de esa época: la guerra civil. Sin embargo, los atributos antes expuestos hacen pensar que, si bien es cierto las principales motivaciones de la emigración han cambiado, el tipo de nicaragüenses que llegan a Costa Rica es todavía muy parecido al de la década anterior. Este hecho puede llevar a pensar que las personas que migraron hacia nuestro país tomaron la decisión con base a la cercanía y, consiguientemente, al costo más reducido para llegar.

Ya en la década del noventa, cuando se modifican las razones principales de la inmigración desde Nicaragua, los estudios sobre el tema cambian de perspectiva. El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social es el principal productor de monografías al respecto (Vargas Madrigal, 1996a; Vargas Madrigal, 1996b; Ministerio de Trabajo, 1996), debido principalmente a que es una de las instituciones del Estado que más tienen que tratar con los inmigrantes. El hilo conductor de este material es la necesidad de establecer regulaciones al proceso inmigratorio, pues se considera que este puede traer efectos negativos para el país. Entre estas monografías, cabe destacar la titulada "Características de la población nicaragüense solicitante de la Tarjeta de Trabajo Estacional", pues presenta un cálculo de la población migrante de aproximadamente 500 000 personas, basado en información de los registros de la "Tarjeta" y del supuesto de que por cada nicaragüense que entra legalmente, entran 3 más ilegalmente. El autor reseña que los beneficiarios de la tarjeta de trabajo estacional se concentran en actividades agrícolas y de construcción, y que la mayoría (76%) tiene de 18 a 35 años de edad, entre otros datos. En otras palabras, estos datos confirman empíricamente que los atributos de los inmigrantes de los noventas no difieren mucho de las que caracterizaban a los de los ochentas.

Otros de los estudios de esta década utilizan un método más cualitativo (Alvarenga, 1997; Samandú & Pereira, 1996; Brenes Castillo & Soto Navarrete, 1991) para indicar las difíciles condiciones en las que tienen que vivir los inmigrantes indocumentados en Costa Rica. Se narran las experiencias de nicaragüenses referentes a los problemas de trasladarse desde sus pueblos de origen hasta Costa Rica, a la persecución de las autoridades costarricenses, a los sobornos para no ser denunciados, o bien las redes de apoyo que se forman para ayudar a los recién llegados y mantener el flujo migratorio. En estos estudios se da una visión muy distinta a la ofrecida por las monografías del Ministerio de Trabajo, pues plantean que los inmigrantes indocumentados están sufriendo una situación en la que se violentan sus derechos humanos.

El último estudio acerca del tema apareció a finales de 1998 como informe de investigación bajo el título "La inserción laboral de la fuerza de trabajo nicaragüense en el sector de la construcción, la producción bananera y el servicio doméstico en Costa Rica". Los autores son Carlos Castro Valverde y Abelardo Morales Gamboa, auspiciados por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Dicho trabajo realiza su propio trabajo de campo, pero además sintetiza los resultados de otras investigaciones centradas en el mercado laboral. En el contexto de esta estrategia metodológica, esta investigación es la primera que utiliza datos de las preguntas de migración incluidas en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de 1997 (EHPM í97). Después de formular una serie de limitaciones con respecto de esta fuente (las cuales se comentarán en el análisis de las fuentes de información de esta tesis, y que coinciden con las críticas que Samandú y Pereira le hacen a los censos), los autores argumentan que la EHPM tiene "la muestra de mayor magnitud utilizada a nivel nacional para medir este fenómeno" (Castro Valverde & Morales Gamboa, 1998, p.6), con lo cual justifican el haberla utilizado. Cabe aclarar que ellos utilizan el criterio de nacionalidad para la definición de inmigrante, mientras que la presente investigación emplea el criterio del país de nacimiento, como se aclarará más adelante.

A partir de dicha fuente, Castro y Morales observan que:

  1. La tasa neta de participación y la tasa de ocupación para los nicaragüenses es muy superior a la de los nacionales y al del resto de inmigrantes: Esto "indica que es bajo el número de personas dependientes de los inmigrantes que se encuentran en el país, pues gran parte de ellos permanecen en Nicaragua" (IDEM, p.7).
  2. La mayoría de los inmigrantes del vecino país del norte se ocupan en tareas relacionadas con "la agricultura, las ocupaciones de producción industrial (que incluyen las ocupaciones en el sector construcción) y las ocupaciones de los servicios" (IDEM, p.7). Concluyen además que esta inserción laboral es diferencial según el sexo de los ocupados, ya que las mujeres se encuentran especialmente en ocupaciones de los servicios. (IDEM).
  3. Los inmigrantes laboran en mayor proporción en los sectores agrícolas, de la construcción y de los servicios profesionales. Sus cuadros muestran que estos porcentajes son ligeramente superiores a las respectivas proporciones de los costarricenses. Demuestran posteriormente que esta similitud en los porcentajes se debe fundamentalmente a la inserción diferencial por sexo, de estos trabajadores en el mercado laboral: hay una mayor proporción de hombres inmigrantes trabajando en los sectores primario (agricultura) y secundario (primordialmente, dentro del subsector de la construcción), con respecto de los costarricenses. En cambio entre las mujeres, las nicaragüenses presentan una mayor proporción de ocupadas en el sector servicios (especialmente comercio y servicios personales) que las nacionales.
  4. Entre los ocupados inmigrantes hay una mayor proporción de personas con ningún grado o primaria incompleta, al ser comparados con los costarricenses. Rescatan el hecho de que "Ösegún el Censo de Población de Nicaragua del año 1995, un 24.5% de la población no cuenta con ningún año de estudios aprobados, cifra que para la población nicaragüense ocupada en Costa Rica se reduce a un 8.7%", por lo que concluyen que de Nicaragua "Öemigra una fuerza de trabajo con un nivel educativo superior al promedioÖ" de ese país.
  5. Los inmigrantes ocupados tienen una estructura por edades más joven que su contraparte costarricense, y esto se debe sobre todo al peso que tiene el grupo de 20 a 29 años entre los inmigrantes del norte.
  6. "La tasa de desempleo abierto muestra una condición de desventaja y vulnerabilidad para la población nicaragüense, pues alcanza un 7.6%, cifra que para las mujeres nicaragüenses aumenta a un 10.3% (Ö). Estas cifras son más elevadas que el desempleo abierto de la población nacional (IDEM, pp. 13-14).

Además, a partir de investigaciones de corte más cualitativo, centradas sobre todo en las actividades de la construcción, la producción bananera o el servicio doméstico. Con los resultados de estos estudios, llegan a las conclusiones generales de que:

  1. "Los nicaragüenses se han insertado principalmente en actividades poco calificadas donde se requiere una fuerza de trabajo joven en condiciones de ofrecer un rendimiento laboral intenso" (IDEM, p.54).
  2. Los salarios devengados por los inmigrantes en la construcción son, en promedio, menores a los que ganan los trabajadores costarricenses de la misma actividad (IDEM, p.23); mientras tanto, en el servicio doméstico o en las bananeras, "Ö la principal diferencia con los trabajadores costarricenses radica en el menor acceso al salario social, vacaciones, preaviso, entre otros Ö" (IDEM, p.54).

Los hallazgos de esta investigación se utilizarán expresamente como eje conductor del capítulo sobre la inserción laboral de los inmigrantes.

    1. OBJETIVOS E HIPOTESIS.

A partir de lo revisado anteriormente, el caso de los inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica comparte muchas de las características generales de los procesos de movilidad espacial humana, comentadas en párrafos anteriores. Las premisas de Ravenstein y Lee son útiles para poder describir el proceso en cuestión. Los nicaragüenses que llegan al país, lo escogieron por la cercanía geográfica, por la estabilidad política y por las diferencias en la situación socioeconómica de ambas naciones vecinas (mayor oferta de servicios, mayor diversificación productiva) (Becerra, IBIDEM): Así, por ejemplo, mientras que la tasa de desempleo abierto urbano fue, entre 1993 y 1996, de 4,9 en promedio en Costa Rica, en Nicaragua, esta tasa fue de 16,5; mientras que en Nicaragua, la variación anual promedio de la inflación (1980-1991) fue de un 583,7%, en su país vecino este indicador para el mismo período fue de 22,9% (OIT, 1997); además, ya se mostraron las diferencias en los indicadores de salud entre ambas naciones. Condiciones como estas pueden ser las que están impulsando a una cantidad importante de personas a cruzar la frontera, en forma legal o ilegal, pues el fenómeno migratorio centroamericano ya no obedece a conflictos bélicos internos.

Sin embargo, a pesar de que trasladarse hacia Costa Rica pueda ser relativamente más sencillo que hacia otros países (E.E.U.U. o Venezuela, por ejemplo), los caminos que tienen que recorrer muchos de los indocumentados para llegar al territorio nacional son difíciles de transitar (terreno montañoso o fincas privadas por las que tienen que pasar escondidos). Por tal razón, se puede suponer que esta corriente también sea selectiva. De esta manera, tanto los reportajes periodísticos como las publicaciones antes comentadas, permiten suponer que la mayoría de los nicaragüenses en el país son personas jóvenes con capacidad para desempeñar trabajos arduos (agricultura, construcción) que requieren una condición física determinada (y que posiblemente tenían menos obligaciones personales en Nicaragua, que obstaculizaran su decisión de migrar). Estas informaciones hacen pensar también que se mantiene una tendencia similar a la señalada por Sosa (IBIDEM) de que los que arriban a Costa Rica tienen un nivel educativo más bajo que aquellos nicaragüenses que emigraron hacia Estados Unidos, por ejemplo.

Además, el caso bajo estudio presenta discrepancias con aquellos cuerpos teóricos que suponen una visión más macroeconómica: el marxista y el de la Teoría del Sistema Mundial. Estos dos enfoques presuponen un grupo de países o ciudades que dirigen la producción mundial, sobre la base de la maximización de los beneficios del capital. Si bien es cierto, Locher (1997) aplica este último marco para analizar la migración rural en Costa Rica, los nicaragüenses en Costa Rica se ubican en ocupaciones que están determinadas en menor medida por el capital extranjero: construcción, producción de café o granos básicos (la excepción serían las fincas bananeras o los cultivos no tradicionales). Cabe señalar esta discrepancia porque la coyuntura histórica actual de Centroamérica es bastante diferente a la de la década pasada. La pérdida de importancia estratégica de la región dentro del contexto geopolítico mundial ha hecho que, los recursos económicos dirigidos a ella durante la década del ochenta se mermaran cuantiosamente. Al mismo tiempo, al instaurarse un nuevo orden económico mundial, en América Central se establecen esfuerzos (muchas veces contradictorios en cuanto a forma y velocidad) para llevar a cabo un proceso de integración económica y política entre los países del istmo. Estos dos hechos provocan el encuentro de voces a favor y en contra de la libre movilidad de la fuerza de trabajo a través del territorio, a la vez que hacen suponer que las características de la migración nicaragüense hacia Costa Rica, se pueden mantener más o menos similares en el corto y mediano plazo.

Desde esta perspectiva se plantean los siguientes objetivos:

    1. Estimar la evolución del flujo migratorio anual de nicaragüenses desde 1984.
    2. Estimar el volumen de la población nicaragüense residente en Costa Rica a mediados de 1997, así como su distribución por sexo, edad y residencia.
    3. Determinar la composición ocupacional de la Población Económicamente Activa inmigrante y otros aspectos relativos a la forma de la integración al mercado laboral.
    4. Comparar la composición ocupacional y el acceso al empleo de la población inmigrante nicaragüense y de los trabajadores costarricenses.

Dichos objetivos conducen a las siguientes hipótesis:

    1. La población inmigrante es predominantemente masculina y con una estructura por edad relativamente más joven a la costarricense.
    2. Existen diferencias entre la fuerza laboral inmigrante y la costarricense en la participación económica, el desempleo, el subempleo y en la inserción a los sectores de actividad.
    3. Las diferencias en la inserción al mercado laboral se explican primordialmente por las distintas estructuras por edades y por los niveles diferenciales de educación.
    4. El mercado laboral ha logrado generar empleo para captar a la mano de obra inmigrante: La migración nicaragüense ha sido complementaria a la mano de obra nacional en el mercado laboral.

CAPITULO II ESTRATEGIA METODOLOGICA.

    1. FUENTES DE DATOS
      1. Censo de Población y Vivienda de Costa Rica, 1984.

El Octavo Censo de Población de Costa Rica se llevó a cabo durante el mes de junio de 1984. Es el último estudio de esta magnitud realizado en el país. Se levantó como censo de jure o de derecho, "empadronando a cada persona dentro del área geográfica en que se sitúa su lugar de residencia habitual" (Rincón & González, 1987, p.1).

  1. Definiciones básicas:

a.1. Momento censal: Se definió como momento censal a las cero horas, cero minutos y cero segundos del lunes 11 de junio de 1984.

a.2. Tipo de censo: El censo de 1984 en Costa Rica se define como censo de jure o de derecho, porque "cada persona debe ser ubicada y enumerada dentro del área geográfica en que se sitúa su LUGAR DE RESIDENCIA HABITUAL , aunque no se encuentre presente en el momento de la enumeración". (DGEC, 1987).

a.3. Residente habitual: Como se mencionó en el punto anterior, se empadrona a la persona en su residencia habitual. Esta se define como "aquella VIVIENDA 9 que una persona o grupo de personas vinculadas o no por lazos familiares ocupan usualmente, siempre y cuando con referencia al MOMENTO CENSAL 9 no acostumbren alejarse de la misma por períodos de seis meses o más". (IDEM)

  1. Preguntas sobre Migración Internacional:

Para estudiar el fenómeno de la migración, su cuestionario incluyó las siguientes preguntas:

b.1) Lugar de nacimiento

b.2) Año de llegada a Costa Rica

b.3) Nacionalidad

b.4) Lugar de residencia hace 5 años: "øDónde residía en junio de 1979?"

Además, el cuestionario contenía preguntas con información necesaria para la realización de técnicas que se emplearon en esta investigación, como aquellas sobre sexo, edad, nivel de instrucción, matrícula escolar, hijos tenidos nacidos vivos, y actividad económica.

  • Ventajas y limitaciones:
  • Los censos de población son una de las fuentes de información más usadas para los estudios demográficos, por las siguientes razones:

  • "Es la fuente primaria y a veces la única, de información sobre aspectos básicos de la población. Brinda información sobre diferentes aspectos y permite realizar estimaciones de población".
  • "Constituye punto de partida o de referencia para las estadísticas continuas".
  • "Brinda un marco para la selección de muestras".
  • "Provee los elementos indispensables para el estudio de la población en su estructura y crecimiento". (Gómez, n.f.)
  • Ventajas:

  • Es la última fuente de información directa sobre inmigración, ampliamente aceptada por las instituciones de gobierno e investigadores.
  • Contiene una serie de variables sociodemográficas que permiten realizar análisis desagregados.
  • Limitaciones:

  • Calidad de la información:
  • El Censo de 1984 produjo resultados que contradijeron estudios anteriores a él, los cuales trataban de estimar el número de inmigrantes en el período 1973-1984. Como se mostró, en el cuadro # I.1 (Ver página 3), fueron enumerados 88 954 personas nacidas en el extranjero, mientras que en el censo de 1973, esta cifra equivalía a 22 264. O sea, el saldo neto de personas nacidas en otro país fue de aproximadamente 66 500 personas. En el caso de los nicaragüenses, este saldo aproximadamente fue de 34 000 personas. Sin embargo, 2 investigaciones independientes, pero que siguieron la misma metodología con base en los datos de ingresos y egresos por puestos fronterizos, estimaban que el saldo migratorio hasta 1980 era de 187 111 extranjeros (Presidencia de la República, 1981) y de 209 219 hasta 1983 (Jiménez, 1983). Los mismos saldos para la población inmigrante nicaragüense fueron 69 440 en 1980 (Presidencia de la República, IBIDEM) y 74 119 en 1983 (Jiménez, IBIDEM). øSon incorrectas las cifras del censo? Castro y Morales argumentan que "los censos de población utilizan el concepto de residente habitual y sólo incluyen a las personas que tienen seis meses o más de residir en el país o que piensan residir al menos por ese lapso de tiempo" (Castro Valverde & Morales Gamboa, 1998). Los autores también explican la "presencia cíclica o itinerante" -regresos periódicos a Nicaragua- que aparentemente caracteriza a un "amplio sector de los inmigrantes", por lo que el concepto de residencia habitual dificulta que estudios como los censos los capten. No obstante, si bien pueden no ser suficientemente exactas o representativas de la realidad migratoria de ese período, las cifras generadas por los estudios citados están sobreestimadas. En primer término, los datos de ingresos y egresos por puestos migratorios tienden a subestimar el número de salidas, aparentemente porque hay más controles a la hora de entrar (especialmente, por razones fiscales) que a la hora de salir. Además, en la ponencia al VIII Seminario Nacional de Demografía "La información no procesada por las Estadísticas Vitales" (Rosero, Barrantes & Bermúdez, 1987), se presentan estimaciones indirectas con base en los registros de nacimientos que se aproximan más a los resultados censales que a las cifras aparecidas en los estudios mencionados. (Véase el punto 4. de este mismo apartado).

  • Censo de Población y Vivienda de Nicaragua, 1995.
  • El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Nicaragua llevó a cabo el VII Censo de Población el 25 de abril de 1995, después de 24 años sin contar con un estudio de tales características. Sus primeros resultados fueron publicados en forma más agregada en el documento "Resumen Censal".

  • Definiciones básicas:
  • a.1. Momento censal: Se definió como momento censal a las cero horas, cero minutos y cero segundos del 25 de abril de 1995.

    a.2. Tipo de censo: El censo de 1995 en Nicaragua se define como censo de jure o de derecho, porque "se empadrona a las personas en el lugar de su residencia habitual, se encuentren o no presentes en el momento del empadronamiento". (INEC, NICARAGUA, 1997).

    a.3. Residente habitual: Como se mencionó en el punto anterior, se empadrona al individuo que encaja en la definición de residente habitual; en otras palabras, "la persona que tiene seis meses o más de residir en la vivienda y aquellas que no teniendo este período de tiempo, tienen la intención de permanecer en ella." (IDEM)

    1. Preguntas sobre emigración:

    El censo de 1995 no incluyó ninguna pregunta a partir de la cual se pudieran utilizar técnicas indirectas para estimar el saldo migratorio negativo que ha caracterizado al país en estas últimas décadas. Contrariamente, sí se incluyeron las preguntas sobre el lugar de nacimiento de las personas y de la residencia anterior de las mismas cinco años antes del momento censal; estas preguntas son útiles para medir migración interna e inmigración internacional. No obstante, se puede utilizar la distribución por sexo y grupos de edad para hacer una estimación sobre el número de nicaragüenses faltantes a la hora del censo.

    1. Ventajas y limitaciones:

    Ventajas:

  • El contar con información censal, después de 24 años de no realizar un estudio igual, permite tener cifras desagregadas para grupos muy específicos (generalmente compuestos por pocas personas) y estimaciones libres de errores muestrales, para un año reciente. Proporciona entonces la información más actualizada sobre la realidad sociodemográfica nicaragüense durante la década del noventa.
  • La información censal permite evaluar la calidad de estudios previos sobre la población en Nicaragua. Así por ejemplo, en esta investigación se usaron las proyecciones de población sobre Nicaragua que aparecen en el Boletín Demográfico N∫ 67 de CELADE. Por consiguiente, las estimaciones de población para años anteriores (retroproyecciones) permiten contar con una información corregida sobre la distribución por sexo y grupos de edad para las décadas del ochenta y del noventa.
  • Desventajas.

  • La no existencia de preguntas específicas sobre emigración dificulta la verificación de los resultados de las técnicas indirectas aplicadas en esta investigación.
  • Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples
  • El actual programa de Encuestas de Hogares de Propósitos Múltiples (E.H.P.M.) empezó en 1987, con el marco muestral obtenido a partir de los datos del Censo de 1984; sin embargo, dependencias públicas del Gobierno de Costa Rica venían realizando estudios de este tipo desde 1965. El Instituto Nacional de Estadística y Censos INEC (antigua DGEC y antigua Area de Estadística y Censos, del Ministerio de Economía, Industria y Comercio), es la encargada de dirigir las Encuestas de Hogares de Propósitos Múltiples, con la colaboración del Ministerio de Trabajo y la Caja Costarricense del Seguro Social.

  • Diseño muestral:
  • La población de la E.H.P.M. está definida por el conjunto de todas las viviendas individuales y sus ocupantes, tanto del área urbana como del área rural de Costa Rica. La encuesta tiene un diseño muestral bietápico, donde las Unidades Primarias de Muestreo (U.P.M.) son los segmentos censales definidos en el Marco Muestral de Viviendas Individuales basado en el censo de 1984, y las Unidades Secundarias de Muestreo (U.S.M.) son las viviendas (un promedio de 12 por segmento). Las unidades de estudio son los hogares, pues se supone que hay un hogar por vivienda. La muestra es estratificada por nivel socioeconómico y zona: Alto, medio y bajo para la zona urbana; la zona rural es un solo estrato. Además, se definieron como dominios de estudio las 6 regiones de planificación del "Sistema de Regionalización de Acuerdo con las Políticas del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica"; estas regiones son: Central, Chorotega, Pacífico Central, Brunca, Huetar Atlántica y Huetar Norte.

    1. Preguntas sobre migración:

    La E.H.P.M. de 1997 incluyó una serie de preguntas sobre migración interna e inmigración internacional. Para que el cuestionario pudiera captar a la población extranjera de una manera más completa, algunas definiciones básicas fueron modificadas ligeramente con respecto de años anteriores. El concepto de hogar se define como "la persona sola o grupo de personas con o sin vínculos familiares, que reside habitualmente en una vivienda individual, que participa de la formación, utilización, o ambas, de un mismo presupuesto, que llevan una vida en común, y que elaboran y consumen sus propios alimentos". Un residente habitual es "la persona (sola o con un grupo de personas, vinculadas o no por lazos familiares) que vive usualmente en una misma vivienda, siempre y cuando no se ausente de la misma por un período mayor de seis meses. No obstante, si la persona tiene menos de seis meses de permanecer en la vivienda, no vive en otra parte, y tiene intención de quedarse viviendo en ella, se la considera residente habitual" (DGEC, 1995). A pesar de que el Manual del Entrevistador de la encuesta de 1997 no establece ninguna salvedad a esta definición, funcionarios del actual I.N.E.C. aclararon que, durante el curso de capacitación a los enumeradores, se les solicitó que se empadronara a cualquier extranjero que hubiese sido seleccionado en la muestra aunque este tuviese menos de seis meses de residir en el país. Las posibles limitantes que genera el concepto de residente habitual ya fueron comentadas en la discusión sobre la calidad de la información del censo de 1984 (Véase p.25 ).

    Las preguntas acerca de temas migratorios son las siguientes:

  • Lugar de nacimiento: "Cuando (nombre) nació, ødónde vivía la mamá?"
  • Nacionalidad: "Cuál es la nacionalidad de (nombre)?"
  • Residencia hace 5 años: "øDónde vivía (nombre) en julio de 1992?" (sólo para personas de 5 años ó más )
  • Residencia hace 2 años: "øDónde vivía (nombre) en julio de 1995?" (sólo para personas de 12 años y más)
  • Además, la E.H.P.M. contiene preguntas sobre sexo, edad, nivel de instrucción, asistencia a la educación, y actividad económica. Estas generan información útil para algunas de las técnicas que se emplearon en esta investigación.

    1. Ventajas y limitaciones:

    Ventajas:

  • Brinda la información más actualizada sobre variables demográficas (sexo, edad), económicas (empleo, ingreso, horas laboradas) y sociales (educación, pobreza, condición de vivienda) del país. Los datos de la encuesta permiten generar estimaciones para julio de 1997, así como conocer a grandes rasgos, las características de la población migrante.
  • Las preguntas que se incluyeron en el cuestionario ofrecen una visión más amplia del fenómeno migratorio. Por ejemplo, la variable "Lugar de Nacimiento" permite definir al "migrante de toda la vida" (o sea, aquel que reside en un lugar diferente al de su nacimiento), mientras que las variables de "Lugar de residencia hace 5 años y hace 2 años" permiten definir al "migrante reciente" (al que trasladó su lugar de residencia en los últimos años.
  • Limitaciones:

    Las principales limitaciones que puede tener la E.H.P.M. para estudiar el fenómeno inmigratorio son:

  • Desactualización del marco: Una de las críticas que han surgido frecuentemente en los últimos años se basa en la afirmación de que la encuesta no puede de manera adecuada captar dentro de sus estimaciones el crecimiento de la población, pues se ha mantenido la misma muestra durante 12 años, con el agravante de que la selección de la muestra partió de la segmentación efectuada en el censo de 1984. En resumen, se afirma que la muestra está desactualizada y que no ha logrado incorporar el crecimiento en viviendas que ha experimentado el país en el último decenio. El mismo diseño muestral consideraba en sus orígenes incorporar un estrato de nuevas construcciones que se iba a estar actualizando periódicamente; sin embargo, la escasez de recursos en la institución dificultó la realización efectiva de este procedimiento. La situación afecta también la captación de los inmigrantes nicaragüenses, ya que se supone que una cantidad importante de ellos están viviendo en barriadas que no existían en 1984 y que, por ende, posiblemente no aparecen en el Marco Muestral (v.gr., La Carpio, Los Diques).
  • Pese a que la E.H.P.M.í97 contiene 41 277 casos, sólo 1210 corresponden a nicaragüenses. Esta limitación en el tamaño de la subclase impide realizar ciertos análisis en los que se requiera clasificar a los nicaragüenses en la muestra, según varias variables.
  • Concentración residencial de la población nicaragüense:
  • Si eso sucede, la E.H.P.M. puede no estimar de manera adecuada el total de los nicaragüenses, pues la muestra es a nivel nacional y basada en conglomerados desiguales. Por consiguiente, la distribución desigual de los nicaragüenses en los conglomerados puede aumentar el sesgo en la variancia de los estimadores de razón.
  • El Area de Estadística y Censos utiliza las proyecciones de población elaboradas por el Centro Latinoamericano en Demografía CELADE en 1989, para calcular los factores de expansión con los que se estiman los totales. Estas proyecciones no toman en cuenta el actual flujo inmigratorio, por lo que se considera que estos factores de expansión están subestimados. Esta subestimación en los factores va a incidir directamente en una subestimación de los totales calculados por la E.H.P.M., entre ellos la cifra del total de nacidos en Nicaragua que residen en Costa Rica.
  • Posible información falsa o inexacta del campo: Se podría especular que los nicaragüenses ilegales podrían esconderse o brindar información falsa por temor a ser descubiertos por las autoridades migratorias. No se conoce ningún informe de los supervisores que le dé validez a este argumento; sin embargo, no se puede descartar.
  • Registro de Nacimientos de Costa Rica, 1982-1997
  • El registro de nacimientos de Costa Rica es reconocido como de buena calidad (Rincón & González, 1987). Los nacimientos en el país son registrados por la Dirección Nacional del Registro Civil, la cual es una dependencia del Tribunal Supremo de Elecciones. Hay un Registrador Auxiliar en los hospitales y clínicas en las que se da servicio de maternidad. Además, si estos nacimientos ocurren en días feriados, o en lugares diferentes a los ya mencionados (clínicas y hospitales), los padres o familiares del recién nacido pueden registrarlo en las delegaciones de la Guardia Rural, en Centros Rurales de Asistencia, y en Gobernaciones Provinciales. Las estadísticas sobre hechos vitales (nacimientos, defunciones, matrimonios) son procesadas y publicadas por el INEC.

    La buena calidad del registro de nacimientos en Costa Rica se ha evaluado desde varias décadas atrás. Miguel Gómez concluyó que los nacimientos registrados antes de los sesentas tenían una omisión de alrededor de 4%. La antigua DGEC y CELADE, en la evaluación del censo de 1973, calcularon una omisión del registro de nacimientos de cerca del 2%. Rincón y González muestran que, a partir de los datos del censo de 1984, el registro de nacimientos tenía un subregistro del orden del 2% para los años 1973-1978. (Rincón y González, IDEM).

    Entre los errores que más se le achacan al registro de nacimientos están el problema de la inscripción tardía (Cruz, 1987; MEIC-PCP, 1998) y el no procesamiento por medios electrónicos de información contenida en las boletas de nacimientos (Rosero, Barrantes & Bermúdez, 1987 ).

    La información sobre nacimientos ya se había utilizado antes para estimar el flujo inmigratorio hacia Costa Rica. Como se mencionó en la discusión sobre la validez de la cifra censal sobre inmigrantes, Rosero, Barrantes y Bermúdez (1987) habían utilizado uno de los métodos empleados en la presente investigación. Ellos concluyen que: "El 4,2 % de los nacimientos (valor poblacional de entre 3,4 y 5,0 con un 95% de confianza) resultaron de madres nacidas en el exterior, fundamentalmente en el resto de Centroamérica. (Ö) Si la tasa bruta de natalidad de los nacidos en el extranjero fuese idéntica a la de los costarricenses, el número de los primeros sería de aproximadamente 100 000 en 1984. Esta cifra se asemeja mucho a la resultante de sumar los 89 000 no nativos empadronados en el censo de 1984 más los aproximadamente 20 000 residentes en los campos de refugiados (que se excluyeron del censo). Por lo tanto, no parecen apegarse a la realidad las frecuentes afirmaciones de que el 10 % de la población de Costa Rica, o 250 000 personas, son inmigrantes del exterior". En las proyecciones de población para Costa Rica, elaboradas conjuntamente por el Programa Centroamericano de Población, la antigua Area de Estadística y Censos (actual INEC) del MEIC, se emplea también esta misma técnica.

  • Variables que incluye:
  • Entre las variables del registro de nacimientos que se van a utilizar en esta investigación para estimar el flujo inmigratorio de nicaragüenses hacia Costa Rica, están:

    a.1) lugar de nacimiento de la madre

    a.2) hijos tenidos

    a.3) edad de la madre

    a.4) lugar de residencia de la madre.

    Las dos primeras variables son las que dan la información sobre inmigración. La variable de hijos tenidos nacidos vivos, lo que permite es establecer un indicador de fecundidad de las mujeres nicaragüenses que sea comparable con uno de las costarricenses. La edad y el lugar de residencia son variables adicionales que sirven para hacer un análisis más desagregado.

  • Ventajas y limitaciones:
  • Ventajas:

  • Es una fuente que ofrece información reciente (se cuenta con los datos para 1997).
  • Es una fuente de estadísticas continuas, lo cual permite hacer estimaciones o análisis para varios momentos en un período dado.
  • Se considera de buena calidad, a nivel latinoamericano.
  • Limitaciones:

  • A pesar de que el registro de nacimientos se considera de buena calidad, no se sabe si su cobertura aceptablemente completa se mantiene para los nacimientos de madres extranjeras, y sobre todo para los de madres nicaragüenses. En otras palabras, no se tienen estudios que muestren que existe subregistro o bien, una acentuación del problema de inscripción tardía. Se hizo una evaluación parecida a la efectuada por las proyecciones de población del PCP-MEIC, y se obtuvieron resultados similares.
  • Tablas de Mortalidad para América Latina 1950-2025 y Proyecciones de Población para América Latina: 1975-2050.
  • El Centro Latinoamericano de Demografía CELADE publica periódicamente en sus Boletines Demográficos, proyecciones de población para todos los países de América Latina, así como tablas de mortalidad para la región. Las últimas proyecciones se publicaron en el Boletín No.59 de enero de 1997, mientras que las tablas de vida aparecieron en el No.61 de enero de 1998. La metodología empleada para construir estas estimaciones demográficas, conocida como método de los componentes, está descrita en el libro "Métodos para proyecciones demográficas", CELADE 1984 (Serie E, No. 1003).

    a) Ventajas y desventajas:

    Ambas fuentes fueron utilizadas para calcular el total de emigrantes de Nicaragua en el período de estudio. CELADE usó la información del Censo de 1995 de este país centroamericano para estimar las proyecciones de población. Sin embargo, las tablas de vida se elaboraron antes de que se contara con la información censal, por lo que estas están basadas en las proyecciones realizadas en setiembre de 1994 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en colaboración con CELADE. La presente investigación considera ese hecho como una ventaja porque se están empleando fuentes independientes entre sí para realizar la estimación. Si se utilizaran las mismas fuentes, lo más posible es que se obtenga una cifra de inmigrantes prácticamente igual a la utilizada por CELADE para realizar sus proyecciones.

  • Encuesta Mensual de Población de los Estados Unidos (Current Population Survey -CPS):
  • Esta encuesta es conducida por la Oficina del Censo de los Estados Unidos, para la Oficina de Estadísticas Laborales. Su realización tiene más de 50 años. Su muestra de aproximadamente 60 000 hogares es seleccionada aleatoriamente cada mes con un diseño de conglomerados en dos etapas entre la población civil no institucionalizada (o sea, excluye militares en cuarteles, pacientes en hospitales, reos en cárceles). Los hogares elegidos son visitados por cuatro meses consecutivos, por lo que dejan de ser entrevistados durante los 8 meses siguientes; se da una rotación de un octavo. El tema central del estudio periódico es el laboral: empleo, desempleo, ingresos, horas trabajadas de los miembros de hogares mayores de 15 años. Se cuenta con preguntas suplementarias que abordan tópicos tales como asistencia escolar, ingreso total, salud, etc. Entre estas preguntas, se incluye el país de nacimiento, el año de llegada y si se es ciudadano norteamericano. Además, como información adicional, se incluyó en mayo un módulo denominado "Suplemento sobre raza y etnicidad". Estas preguntas permiten hacer una estimación de cuántos extranjeros habitan en los E.U., según las nacionalidades de aquellos foráneos con mayor presencia en dicho país.

  • Cuadros del Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos (Immigration and Naturalization Service -I.N.S.-)
  • La página web con que cuenta el Immigration and Naturalization Service -I.N.S.- le ofrece al público con acceso a Internet estimaciones por estado, de la cantidad de inmigrantes indocumentados en E.U. Para calcular dichas cifras, los investigadores que las generaron utilizaron como base una estimación de 3,3 millones de inmigrantes indocumentados, derivada aplicando 2 técnicas. La primera utiliza el residuo del total de inmigrantes según la CPS de 1989 y el total de inmigrantes legales a esa fecha. La segunda técnica utiliza un estimado del total de inmigrantes según el Censo de 1980 (cerca de 2 millones) y lo proyecta a 1990 a partir de tasas calculadas con técnicas alternativas.

    Para hacer la estimación de 1994, utilizan los datos de las CPS de 1979, 1986 y 1988, para calcular una tasa de crecimiento anual de la población indocumentada. Los investigadores utilizan un incremento de 200 000 personas por año, a pesar de que otros autores consideran que este aumento es cercano a los 300 000 por año. (INS, 1998).

  • Otras Fuentes
  • 8.1. Encuesta Sociodemográfica de Nicaragua 1985 ESDENICí85:

    Se consideró utilizar los resultados de este estudio como insumos para las técnicas indirectas de estimación del saldo neto emigratorio de dicho país. Sin embargo, como se reseñará posteriormente, los cálculos realizados con la distribución por sexo y edad de los nicaragüenses tendían a dar estimaciones relativamente bajas del saldo emigratorio.

    No obstante, la ESDENICí85 contiene información útil sobre ciertos indicadores de Nicaragua para 1985; entre ellos, el más interesante es la estimación sobre el total de emigrantes a partir de técnicas indirectas.

    8.2. Ingresos y egresos por puestos migratorios de la Dirección General de Migración y Extranjería.

    Este es la información más utilizada en otros países para generar estadísticas sobre migración internacional. En esta investigación se va a incluir el saldo migratorio neto según la Dirección General de Migración y Extranjería. Sin embargo, esta cifra tiene los siguientes inconvenientes:

  • Los migrantes indocumentados no aparecen en las cifras de ingresos y egresos porque por definición no cuentan con documentos que les permitan entrar o trabajar legalmente en Costa Rica. Por este motivo, se considera que se da una subestimación de las entradas.
  • Aparentemente, también se subestima el número de salidas del país. Este argumento se puede concluir de la incongruencia en la cifra de migrantes entre los estudios de Jiménez y de OFIPLAN, con la del VIII Censo de Población (ya reseñada en la parte sobre el Censo del í84).
  • Cabría esperar que el saldo neto migratorio calculado a partir de los ingresos y egresos sea aceptable, si la subestimación en los ingresos se compensara con la subestimación en los egresos. Sin embargo, no hay ninguna investigación que demuestre la compensación.

    8.2. Matrícula escolar del Ministerio de Educación Pública.

    El departamento de Estadística del Ministerio de Educación Pública (MEP) publica cada año las "Expansiones de la educación costarricense". Este libro es un compendio anual de datos estadísticos sobre educación en Costa Rica. Entre sus cuadros, está la matrícula inicial de estudiantes de nacionalidad extranjera. Esta información proviene de formularios que este departamento envía a cada institución de enseñanza (pública y privada) para ser completados por las autoridades de cada escuela y colegio.

    Estos datos ya se habían utilizado en el análisis de la inmigración total para las proyecciones del PCP-MEIC, y los resultados daban inferiores a los generados por las otras técnicas. Por tal razón se debe tener en cuenta que las cifras resultantes pueden dar menores que las obtenidas mediante los otros métodos indirectos.

    Sigue estudio