Edición 32

Juan Bardales, negro esclavo

El conquistador desconocido

  • Muchos indios y negros participaron en la conquista de América junto a los españoles


  • Autor: Mauricio Meléndez Obando

    Como en toda empresa guerrera, los vencedores son laureados entre sus iguales y ascendidos a sitiales de honor en las sociedades nacientes y su memoria se venera por todos sus descendientes como una forma de mantener vivo el recuerdo de las “grandes” hazañas y trabajos que pasaron.


    No importa si los enemigos que conquistan cuentan con tecnologías de guerra inferiores a ellos, también se destaca la bravura y coraje de estos enemigos, como forma de enaltecer, precisamente, las “cualidades” de los victoriosos. Porque sin contrincantes de igual calaña no hay hazaña...


    La guerra desatada por los españoles en América, más tradicionalmente llamada Conquista, presenta esas características. Los conquistadores pasaron a ser los fundadores de la patria del criollo (magistralmente descrita por el guatemalteco Severo Martínez Peláez) y después fundadores de cada nación americana, donde aún hoy, una gran mayoría les rinde culto, como se le rinde también a los Reyes Católicos y a Cristóbal Colón, quienes cuentan con estatuas en muchas de las naciones iberoamericanas, y a la España toda (“la madre patria” la llaman algunos todavía).


    Por ejemplo, en México hay monumentos dedicados a Cristóbal Colón y a Hernán Cortés; en Panamá, en honor a Vasco Núñez de Balboa; y en Costa Rica, no hace mucho había una estatua con el busto de la reina Isabel la Católica, entre muchos otros.

    Estatua de Cristobal Colón

    En casi todas las capitales de los países hispanoamericanos, hallamos monumentos dedicados a Cristóbal Colón, como este en plena ciudad de México D.F. (Foto: M. Meléndez).
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    Su gesta no tiene paralelo en la historia de la humanidad, eso es verdad, pero no por las razones que alegan sus defensores, quienes destacan siempre “la virilidad”, “la valentía”, “el heroísmo”, “la gloria”, “las proezas”, etc., de esos españoles que apenas habían dejado atrás la Edad Media y que en América reprodujeron en parte ese mundo medieval agonizante en la península.


    Los conquistadores, en nombre de los soberanos españoles (y estos con la venia papal, quien les cedió el dominio de las “nuevas tierras”), declararon la guerra a los americanos originales con el fin de tomar posesión efectiva de esas tierras que no tenían dueño –según su perspectiva–, pero también para adueñarse de los indios mismos, a quienes esclavizaron brutalmente (la esclavitud indígena desapareció con la emisión de las llamadas Leyes Nuevas de 1542).
    Paradójicamente, con la entrada en vigencia de esta ley, se incrementó entonces el tráfico de esclavos negros traídos de Africa hacia América.


    Por supuesto, pocos años después del arribo de los españoles a las Antillas, las condiciones de los “recién descubiertos” amerindios (por supuesto “descubiertos” a los ojos de Europa), ya conquistados y “pacificados”, era deplorable. Su exterminio fue casi total en algunas regiones.


    Muchos murieron por la sobreexplotación a que fueron sometidos como esclavos y otros miles por las enfermedades para las que no tenían defensas por el aislamiento milenario del continente americano.


    El paso de las huestes conquistadoras a tierras continentales tuvo efectos similares en todas partes: Explotación de la gran masa indígena, cuya población sufrió una debacle ampliamente estudiada por los demógrafos de la que solo se empezó a recuperar a fines del siglo XVI en algunas áreas.


    Conquistadores indios


    Como se dijo, los conquistadores españoles pasaron a ocupar posiciones de privilegio en las nuevas sociedades hispanoamericanas, incluso algunos conquistadores –de origen sencillo en España– lograron escalar a posiciones que en la península jamás hubieran alcanzado; esto gracias a la empresa de la Conquista, a la invasión de América.


    Pero un hecho bien conocido es que estos conquistadores hispanos contaron con la ayuda de diversos grupos indígenas, muy a menudo aliados fundamentales, y con los negros que ellos traían como esclavos (más adelante veremos un caso centroamericano); estos últimos también dejaron prole.


    Quizá el caso más conocido es el de los tlaxcaltecas que ayudaron a los españoles en la lucha contra los mexicas en la caída de Tenochitlan.


    Para el caso centroamericano, los mexicanos, tlaxcaltecas (llamados a veces mexicanos), zapotecas y cholutecas, ayudaron en la conquista de la provincia de Guatemala (también a la de Chiapas, Honduras y, al parecer, hasta la de Nicaragua); algunos indígenas chiapanecos hicieron lo propio en la región de Chiapas.


    Por ejemplo, el cacique Nocayola (después bautizado don Diego Nocayola), del pueblo de Chiapas de la Real Corona, ayudó incondicionalmente a los españoles en tiempos de la conquista, y por eso don Rodrigo Ponce de León Cabeza de Vaca, su nieto, pedía en 1608 que se levantara información sobre los méritos y servicios de su antepasado pues entonces debía gozar del cacicazgo y las prerrogativas de descendiente de conquistadores.


    En Costa Rica, grupos amerindios del Valle Central ayudaron a Vázquez de Coronado en la conquista de la provincia de Quepo y zonas aledañas.


    Hay varios casos de tlaxcaltecas que reclaman ser descendientes de indios conquistadores y, por tanto, exentos de tributar. El 11 de diciembre de 1587, Pedro Gómez, indio vecino del barrio de los tlaxcaltecas de la Ciudad Real de Chiapas, asegura que su padre, Domingo Pérez, indio tlaxcalteca, vino como conquistador con los españoles a Chiapas y Guatemala; y el 13 de noviembre de 1610, Gaspar Juárez Paso, indio, vecino y natural de la Ciudad Vieja de Almolonga, en Guatemala, pide se levante información para comprobar que es hijo de Bernardino Passo y nieto de Antonio Passo, ambos tlaxcaltecas conquistadores que llegaron con don Pedro de Alvarado.


    En la jurisdicción de Gracias a Dios, provincia de Honduras, los descendientes de don Juan Facín Mendoza, indio conquistador de esa provincia, quien llegó con Pedro de Alvarado, gozaban de exenciones tributarias, según se comprueba en diversas informaciones, una de ellas fechada 22 de enero de 1672.


    Christopher Lutz cita que en 1703 los indígenas de la parcialidad de mexicanos del barrio de Santo Domingo, en Santiago de Guatemala, alegaban ser descendientes de los conquistadores indígenas que acompañaron a Pedro de Alvarado desde Nueva España y que, por esa razón, siempre uno de sus miembros era nombrado alcalde de primer voto del concejo indígena mientras que un miembro de la parcialidad de guatimaltecos (sic) era el alcalde segundo.


    Conquistadores africanos


    De igual manera, negros esclavos y libertos participaron en la conquista de América. Para el caso centroamericano, hemos podido documentar el caso de Juan Bardales, negro y otrora esclavo de Alonso de la Torre, quien pide en la ciudad de Trujillo, Honduras, el 4 de agosto de 1544, se levante información sobre el apoyo que él había dado a todos los conquistadores de Honduras, junto a quienes había llevado a cabo la conquista y pacificación de esa provincia, durante los últimos 20 años, en que ha resultado herido muchas veces; esto con la esperanza de recibir algún beneficio de la Corona, pues pese a los servicios brindados a “Su Majestad” estaba pobre y cargado de hijos, sin haber recibido “ningún galardón” ni “siquiera (...) un jarro de agua”. Por supuesto, casos documentados, como el descrito, son excepcionales.


    El documento que contiene este caso (A1.29, Legajo 4677, Expediente 40220) lo hallamos en el Archivo General de Centroamérica (AGCA), durante nuestras pesquisas para el proyecto “¿Memoria u olvido? Africanía e identidad en Centroamérica”, auspiciado por el National Endowment for the Humanities Collaborative Research Program (RZ-20704-01), el Mount Holyoke College y el Centro de Investigaciones Históricas de América Central de la Universidad de Costa Rica., (para más información sobre este, visite el sitio en la Web: http://www.mtholyoke.edu/acad/latam/africania.html).


    Ante el Lic. Juan de Cavallón (quien curiosamente se convirtió en el jefe de la primera expedición conquistadora de Costa Rica en 1561), Juan Bardales, vecino de la ciudad de Trujillo, provincia de Honduras, de color negro, dice:


    “... yo soi uno de los conquistadores de la dha cibdad de mas de veinte años a esta parte adonde e servido a v alteza en compañia de los capitanes alpareja y urbaneja y saavedra y cabrera en todo lo qe se ofresòió soi casado y tengo muchos hijos y padezco mucha neseòidad por no tener como no tengo con qe los poder sustentar y yo ser viejo en tal edad qe no Estoi pa lo poder ganar por mi psona como to costa de esta provanòa de hago presentación”.


    Confirman su declaración Perafán de Rivera, alcalde ordinario de Trujillo (quien también llegó a ser gobernador de Costa Rica); Tomé Rodríguez, de 30 años, Diego de Cazorea, de 40 años, y Gonzalo Fernández, de 60 años. El documento incluye la carta de libertad que otorgó Alonso de la Torre a favor de Bardales.


    También tenemos el caso de los conquistadores negros que acompañaron a Francisco Hernández de Córdoba a Nicaragua en 1524. De las poco más de 200 personas que acompañaron a Hernández de Córdoba, 16 eran negros (esclavos, según don Carlos Meléndez Chaverri); es decir, casi la décima parte del grupo conquistador estaba compuesto por negros. En el alarde de 1524 se cita a: Antón, Juan, Francisco Moreno, Vicentillo, Gaspar, Loiarte o Luante, Hernando Milán, Francisco (esclavo de Juan de Talavera), Perico, un esclavo de Nufro de Olano, otro de Andrés Muñoz, otro de Miguel de Solís y otro de Ruy Díaz; todos consignados como negros y en algunos casos solo se cita el nombre de sus dueños.


    Por supuesto, tanto los conquistadores indígenas como los negros, son poco recordados en las historias, pero principalmente los negros han sido omitidos sistemáticamente de la empresa conquistadora de América; es de suponer que muchos de estos esclavos lograron su libertad tras la sujeción de los indígenas, como en el caso de Bardales y dejaron descendencia, de seguro con mujeres indígenas.


    Asimismo, descendientes mulatos de estos primeros africanos negros formaron parte en empresas conquistadoras posteriores, como la que se desarrolló a partir de 1561 en el territorio que hoy comprende Costa Rica. En ese año, hacía 69 años los españoles habían arribado a La Española (hoy República Dominicana).
    Por ejemplo, Francisco de Fonseca, de las huestes de Juan Vázquez de Coronado, era hijo de mulato, y Alonso de Cáceres, soldado de Perafán de Rivera, era de color “moreno”.


    Bardales en Costa Rica

    Don Abelardo Bonilla Baldares

    Don Abelardo Bonilla Baldares es descendiente de Toribio Bardales, mulato, quien arribó a Costa Rica a mediados del siglo XVIII.

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    Resulta sumamente interesante que el apellido Baldares que procede de Bardales, sea el del filólogo Abelardo Bonilla Baldares, reconocido en el medio intelectual por sus trabajos pioneros sobre la literatura costarricense, entre otros. La dramaturga María Bonilla es hija suya y de Rosa María Picado Chacón, exprofesora de literatura de la Universidad de Costa Rica.

    El paso de Bardales a Baldares se explica por un fenómeno lingüístico relativamente común en el español, la metátesis, que consiste en el intercambio de posición en una palabra de dos sonidos, como se da en el lenguaje infantil en /murciégalo/ por /murciélago/ o /estógamo/ por /estómago/. Véase la columna Raíces N°3 para el tema de los cambios de apellido.

    En el siglo XVIII prevaleció la forma Bardales, aunque una vez se cita como Barbales, y el cambio a Baldares se consolidó a mediados del siglo XIX.

    En Costa Rica, también se consigna este apellido como Vardales o Valdares en el siglo XIX, pero este era un simple ortográfico pues fonéticamente /v/ y /b/ no presentan diferencia alguna; finalmente la forma que prevaleció fue Baldares


    Aunque hasta ahora no consta el sitio de procedencia del primer Bardales que arribó a Cartago, es posible que este fuese originario de Honduras y quizá hasta descendiente del conquistador Juan Bardales...


    José Toribio Bardales, siempre consignado como mulato (lo que da fuerza a nuestra hipótesis), llegó a Cartago, capital colonial de Costa Rica, hacia 1768 y casó con Marcela Céspedes, también mulata, quien tras enviudar de Bardales casó en segundas nupcias en dicha ciudad, el 2 de octubre de 1773, con Francisco Saborío Cordero (mulato, descendiente, por parte paterna, de una familia de esclavos que tomaron el apellido Saborío [de su amo] y, por parte materna, del conquistador salmantino Juan Vázquez de Coronado).

    Solo pudimos hallar constancia de un hijo de José Toribio y Marcela: Mariano José Bardales, quien fue bautizado en Cartago el 20 de enero de 1769 por el cura don Juan Francisco de Ibarra; la madrina del niño fue Juana Gómez.


    Sobre las distintas categorías sociorraciales (mestizo, mulato, pardo, etc.), véase la columna Raíces N°5.
    Asimismo, Mariano casó en la misma capital, el 7 de setiembre de 1796, con María Josefa Amores, hija legítima de José Amores y María Antonia Barrios. Tanto Mariano como María Josefa fueron consignados como mulatos.


    Todos los hijos de Mariano y María Josefa nacieron en Cartago: María de las Nieves (1799), José Nicolás (1801), Utiliano –sic– (1802) y Pedro de Jesús (1806); todos consignados también como mulatos en las partidas de bautizo. No se halló la partida bautismal de otra María, quien casó en 1821 con Joaquín Bogarín Valerín.


    María Josefa enviudó de Mariano y contrajo segundo matrimonio en la misma ciudad, el 6 de octubre de 1808, con José Lorenzo Sáenz, también citado como mulato, aunque sus parientes Sáenz son consignados a menudo como mestizos. José Lorenzo, bautizado en Cartago el 27 de agosto de 1769, fue hijo legítimo de Juan José Sáenz y Susana [o Efigenia] Gómez, ambos hijos de “padres no conocidos”, según se consigna en su partida matrimonial del 7 de agosto de 1768. Lorenzo y María Josefa fueron padres de: León Nicolás de Jesús (1809), Teodoro de Jesús (1814) –casó con María de Jesús Vázquez Ibarra–, Lorenza (1816) y María Félix (1818).

    Como otras veces he mencionado, los cambios de apellido siguieron siendo frecuentes aún el siglo XIX, sobre todo antes de la creación del Registro Civil en 1888. Por ejemplo, Teodoro Sáenz Amores, hijo de Lorenzo Sáenz y María Josefa Amores, es consignado como Teodoro Baldares en 1857, en el bautizo de su hija Margarita de Jesús Baldares Carpio (1); esto es, se le asignó el apellido del primer marido de María Josefa Amores...


    De los hijos de Mariano Bardales, constatamos que María casó el 9 de mayo de 1821 con Joaquín Bogarín Valerín, hijo de Jorge Bogarín Gómez y Ana Josefa Valerín, mulatos; María de las Nieves casó el 9 de agosto de 1821 con Antonio Fernán Bonilla, mulato, hijo de Antonia Bonilla y viudo de María Josefa Carrasco Campos; Pedro casó primera vez con Manuela Umaña y segunda vez con Toribia Campos; y José contrajo matrimonio con Guadalupe Bonilla.


    Pedro Baldares Amores había muerto ya para el 12 de diciembre de 1868, cuando se inició su mortual en Cartago; con su primera esposa, Manuela Umaña (con quien había casado en Heredia, en 1834), tuvo a Buenaventura Baldares Umaña, y con su segunda esposa, Toribia Campos (o Garro) (con quien casó en 1854, en Cartago), tuvo a Rafaela Baldares Campos (o Baldares Garro), esta última abuela del filólogo don Abelardo Bonilla Baldares. Entre otros acreedores del difunto Pedro, se menciona a Da. [sic] María Nieves Baldares, su hermana. El valor total de los bienes ascendió a 694 pesos con 88 centavos.

    Descendientes de Toribio Bardales y Marcela Céspedes
    A continuación presentamos la genealogía descendente de José Toribio Bardales y su esposa, Marcela Céspedes, hasta fines del siglo XIX. Es muy posible que todos los Baldares de Costa Rica sean sus descendientes.


    Agradezco a Isidro Sánchez Vargas y Ramón Villegas Palma su ayuda en la búsqueda de varios datos de las fuentes sacramentales del Archivo Bernardo Augusto Thiel, antes Archivo de la Curia Metropolitana.


    PRIMERA GENERACIÓN FAMILIA BARDALES CÉSPEDES (CARTAGO)


    José Toribio Bardales, mulato, casó con Marcela Céspedes, mulata, quien contrajo segundas nupcias en Cartago, el 2 de octubre de 1773, con Francisco Saborío, mulato, hijo legítimo del alférez Antonio Saborío, mulato carpintero, y doña Teresa Cordero [esta descendiente del conquistador Juan Vázquez de Coronado]; (con descendencia).

    Hijo:
    -Mariano José Bardales, bautizado en 1769, casó con María Josefa Amores. Sigue en la II Generación.

    SEGUNDA GENERACIÓN FAMILIA BARDALES AMORES (CARTAGO)


    Mariano José Bardales, mulato, bautizado en Cartago, el 20 de enero de 1769(2); caso en la misma ciudad, el 7 de setiembre de 1796(3), con María Josefa Amores, mulata, hija legítima de José Amores y María Antonia Barrios. María Josefa casó en segundas nupcias, en la misma ciudad, el 6 de octubre de 1808, con José Lorenzo Sáenz (con descendencia).
    Hijos:

    -María de las Nieves Bardales, mulata, bautizada en Cartago, el 6 de agosto de 1799(4); casó en la misma ciudad, el 9 de agosto de 1821(5), con Antonio Fernán Bonilla, mulato, viudo de María Josefa Carrasco Campos e hijo natural de Antonia Bonilla. No hallamos su descendencia, si la hubo.

    -José Nicolás Bardales, mulato, bautizado en 1801, casó con Guadalupe Bonilla. Sigue en la III Generación.

    -Utiliano –sic– Bardales, mulato, bautizado en Cartago, el 7 de octubre de 1802(6).

    -Pedro de Jesús Bardales, mulato, bautizado en 1806, casó con Manuela Umaña y Toribia Campos. Sigue en la III Generación.

    -María Bardales casó en Cartago, el 9 de mayo de 1821(7), con Joaquín Bogarín Valerín (bautizado en Cartago, el 22 de agosto de 1795), hijo legítimo de Jorge Bogarín Gómez y Ana Josefa Valerín, mulatos. No hallamos su descendencia, si la hubo.

    TERCERA GENERACIÓN FAMILIA BALDARES UMAÑA Y BALDARES CAMPOS (CARTAGO)


    Pedro Baldares, mulato, bautizado en Cartago(8), el 2 de agosto de 1806; muerto ya en 12 de noviembre de 1868(9) casó:

    Primera vez en Heredia, el 30 de abril de 1834(10), con Manuela Umaña Gómez, hija legítima de Nazario Umaña y Paula Gómez.
    Hija:


    -Buenaventura Baldares Umaña casó con Rosalía Ruiz Rivera. Sigue en la IV Generación.


    Segunda vez en Cartago, el 13 de setiembre de 1854(11), con Toribia Campos [también conocida como Toribia Garro], hija de María Campos.
    Hijos:


    -Rafaela Baldares Campos casó con Pablo Meneses Marín y con hijas después de viuda. Sigue en la IV Generación.

    -Marcelino Baldares Campos, nació la noche del 3 de junio de 1862 y fue bautizado en Cartago, al día siguiente(12); murió antes de 1868 pues no es citado en la mortual de su padre.

    FAMILIA BALDARES BONILLA (CARTAGO)

    José Baldares (13), bautizado en Cartago, el 29 de agosto de 1801(14), casó con Guadalupe Bonilla, hija de Gabriela Bonilla.
    Hijos:


    -Rafael María Baldares Bonilla, bautizado en Cartago, el 21 de mayo de 1847(15).
    -Bonifacia de Jesús Baldares Bonilla, nació la noche del 4 de junio de 1851 y fue bautizada en Cartago, al día siguiente(16).

    CUARTA GENERACIÓN FAMILIA BALDARES RUIZ (CARTAGO)


    Buenaventura Baldares Umaña, muerto ya en 1893, casó en Cartago, el 3 de febrero de 1866(17), con Rosalía Ruiz Rivera, hija legítima de Antonio Ruiz, difunto, y Guadalupe Rivera.
    Hijo:


    -Alejandro Rafael Baldares Ruiz (nació hacia 1872) artesano, casó en Cartago el 11 de febrero de 1893 con Estéfana Angelina Rodríguez (nació hacia 1874) hija natural de Hipólita Rodríguez.


    FAMILIA MENESES BALDARES (CARTAGO)
    Rafaela [Antonia Sinforiana] Baldares Garro
    (nació el 21 de agosto de 1855 y fue bautizada en Cartago, al día siguiente(18)) casó en Cartago, el 19 de mayo de 1869, con Pablo Meneses (alias Sandoval), hijo legítimo de José María Meneses (alias Sandoval) y Juana Marín.
    Hijos:

    -Juana Meneses Baldares (nació hacia 1870) casó el 28 de setiembre de 1896 con Ramón López Ramil, natural Fontas, España, 46 años, hijo de los finados Manuel López y María Ramil (naturales de Fontas).
    -Alberto Meneses Baldares (nació hacia 1872) casó el 24 de octubre de 1896 con María Josefa Brenes Jiménez, 23 años, hija de Ramón Brenes y María Jiménez

    Rafaela [Antonia Sinforiana] Baldares Garro, siendo viuda, tuvo dos hijas:
    -Balsamina Baldares (nació el 29 de noviembre de 1879 y fue bautizada en Cartago, el mismo día(19)) casó en Cartago, el 2 de febrero de 1898(20), con Juan Andrés Bonilla Mata, artista, (nació hacia 1863), hijo legítimo de Jesús Bonilla y Ana Mata. [Estos son los padres de don Abelardo Bonilla Baldares, cuya genealogía veremos en el siguiente apartado].
    -María Julia Baldares (nació hacia 1881) casó en Cartago, el 15 de agosto de 1898, con Julián Gutiérrez Rojas, natural de Moravia, San José, hijo legítimo de Francisco Gutiérrez y Brígida Rojas.


    Don Abelardo Bonilla Baldares


    El filólogo Abelardo Bonilla Baldares –declarado benemérito de la Patria en 1970– destacó por sus trabajos sobre la literatura costarricense desde tiempos coloniales hasta la década de 1960, cuando se publicó sus libros Historia de la literatura costarricense y Antología de la literatura costarricense.


    Don Abelardo nació en la ciudad de Cartago, el 5 de diciembre de 1898, realizó sus estudios primarios en escuelas de esa ciudad y los secundarios en el Colegio San Luis Gonzaga, también en Cartago. Posteriormente, estudió en la Facultad de Derecho.


    Ejerció el periodismo cerca de treinta años, sobre todo en el Diario de Costa Rica y en La Nación. Fue profesor de la Facultad de Ciencias y Letras de la Universidad de Costa Rica, principalmente en las cátedras de literatura española, estética y literatura comparada.


    Asimismo, fue electo diputado y presidente de la Asamblea Legislativa durante dos períodos; vicepresidente de la República y presidente interino, durante los días en que se realizó en San José el Segundo Congreso Extraordinario Interamericano de Filosofía, que presidió.


    Formó parte de la Academia Costarricense de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española. Fue profesor visitante e la Universidad de Kansas en 1965 y el gobierno de España le otorgó la Gran Cruz de la Orden de Don Alfonso X El Sabio, por su constante labor de difusión cultural.


    Casó en San Vicente de Moravia, el 24 de julio de 1952 con María Rosa Picado Chacón (nacida en Cartago el 24 de octubre de 1924).


    Don Abelardo fue hijo legítimo de Juan Andrés Bonilla Mata (nacido en Cartago el 1° de diciembre de 1863; fallecido en la misma ciudad, el 25 de octubre de 1938) y Balsamina Baldares (nacida en Cartago, el 29 de noviembre de 1879; fallecida en San José, el 10 de mayo de 1962). Nieto paterno de Jesús Bonilla Monge (Cartago, 1821-1904) y Ana Joaquina Mata Céspedes [o Mata Peralta] (Cartago, 1845-1912), y nieta materna de Rafaela Baldares Garro.


    Bisnieto, por parte de padre, de José María Bonilla Vega (Cartago, h. 1787) y María Josefa Monge Guzmán (Cartago, 1791); de Jesús Mata Ulloa (Cartago, 1809-1856) y Juana [Peralta] Céspedes (Cartago, 1812-1885); por parte materna, de Pedro Baldares Amores (Cartago, 1806-1868) y Toribia Garro [o Campos].


    Tataranieto, por parte paterna, de don Francisco Bonilla y María Dolores Vega [no fueron casados], José Miguel Monge González (Cartago, 1756-h. 1836) y Manuela Guzmán Carranza (Cartago, h. 1767); de Rafael de la Mata Brenes (Cartago) y doña Ana Josefa Ulloa Sáenz (Cartago); de don José María Peralta y de la Vega (Jaén, España, 1763-Cartago, 1836) y Ana Josefa Céspedes Carrillo (Cartago, 1780-1851) [estos no fueron casados], por parte materna, de Mariano Baldares Céspedes (Cartago, 1769) y María Josefa Amores Barrios, y María Campos.


    Sobre su libro Historia de la Literatura Costarricense, diversos intelectuales se pronunciaron en 1967. Veamos algunas de esas opiniones:


    La Academia Costarricense de la Lengua, en una de sus juntas, acordó por aclamación “que se le trasmitiera muy cordial felicitación” a don Abelardo Bonilla Baldares por su “excelente Historia de la Literatura Costarricense, obra utilísima que significa un grande y valioso esfuerzo”.
    Víctor Guardia Quirós afirmó:

    “Su asombrosa vista, a través de su erudición filológica y de su filosofía crítica, supera todo cuanto se ha escrito sobre temas de su clase en Centro América”.
    El escritor Carlos Luis Sáenz aseveró:
    “He leído con verdadero placer e interés su Historia de la Literatura Costarricense. De acuerdo con el doctor Láscaris Comneno, también estimo que “Es la primera obra de conjunto en que las creaciones intelectuales del país han recibido una exposición y una estructuración orgánica”. Este esfuerzo realizado (...) –en nuestro medio tan ajeno a la colaboración que tales estudios– reclaman ha de merecer el sincero aplauso de todos los que se interesan por tener una visión completa y comprensiva de nuestra nación”.


    Finalmente, el periodista y escritor José Marín Cañas expresó sobre el mismo libro:

    “Si el estilo es el hombre, el hombre es su obra. Y la obra reflejará las características de la mano que talló, del cerebro que trabajó, del impulso vital que modeló. La obra de Abelardo Bonilla significa no solamente un libro de consulta que sistematiza un estudio que hacía falta en los medios intelectuales y universitarios del país, sino una demostración de la grave y trascendente condición intelectual de su autor, cuya capacidad de trabajo, estudio, examen y discernimiento, rebasa los acostumbrados límites de nuestro medio”.


    Notas

    (1) Archivo Histórico Arquidiocesano Bernardo Augusto Thiel, en adelante ABAT (antes Archivo Eclesiástico de la Curia Metropolitana). Libro de Bautizos de Cartago [El Carmen] N°34, f. 18, a. 124. Padrinos: Felipe Carvajal y Juana Herra. Presbítero: Nicolás Quirós. “nació hoy”. Al margen: Registrada. Margarita de Jesús, nació el 10 de junio de 1857 y fue bautizada el mismo día. Consignada como hija de Teodoro Baldares y María Carpio.
    (2) ABAT. Libro de Bautizos de Cartago [El Carmen] N°11, f. 73, a. 33. Hijo legítimo de Toribio Barbales [sic] y Marcela Céspedes. Madrina: Juana Gómez. Presbítero: Dn. Juan Francisco de Ibarra.
    (3) ABAT. Libro de Matrimonios de Cartago [El Carmen] N°10, f. 119, a. 149. Consignados como mulatos. Mariano, hijo legítimo de Toribio Bardales y Marcela Céspedes, mulatos; María Josefa, hija legítima de José Amores y María Antonia Barrios, mulatos. Testigos: Dn. Sebastián Guevara y Dn. Nicolás Carazo. Presbítero: José María Esquivel.
    (4) ABAT. Libro de Bautizos de Cartago [El Carmen] N°19, f. 171, a. 255. Consignada como mulata; hija legítima de Mariano Baldares y María Amores. Madrina: Da. María Lacalle. Presbítero: Juan José Benito Bonilla.
    (5) ABAT. Libro de Matrimonios de Cartago N°12, f. 64, a. 31. Al margen mulata; en el texto citados como mestizos. Testigos: Dn. Ramón Alvarado y Da. Joaquina Alvarado. Presbítero: José Gabriel del Campo.
    (6) ABAT. Libro de Bautizos de Cartago [El Carmen] N°20, f. 91, a. 281. Consignado como mulato; hijo legítimo de José Mariano Baldares y María Amores, mulatos. Madrina: Da. Juana Calles. Cura: Fray Jacinto Maestre.
    (7) ABAT. Libro de Matrimonios de Cartago N°12, f. 061, a. 022. El segundo nombre de la novia no se puede leer fácilmente: ¿Josefa?
    (8) ABAT. Libro de Bautizos de Cartago [El Carmen] N°21, f. 26, a. 200. Consignado como mulato; hijo legítimo de José Mariano Baldares y María Amores, mulatos. Madrina: Da. Juana Calle.
    (9) ANCR. Mortual Independiente de Cartago N°427. Mortual de Pedro Baldares, casó primera vez con Manuela Umaña (hijo: Buenaventura Baldares Umaña) y segunda vez con Toribia Campos, también llamada Garro, (hija: Rafaela Baldares Campos).
    (10) ABAT. Libro de Matrimonios de Heredia N°10, f. 128, a. 156. El consignado como hijo legítimo de Mariano Baldares y María Josefa Amores y ella como hija legítima de Nazario Umaña y Paula Gómez. Testigos: Francisco Lizano y Mercedes Alvarado.
    (11) ABAT. Libro de Matrimonios de Cartago [El Carmen] N°14, f. 25, a. 79. El consignado como viudo de Manuela Umaña y ella como viuda de Clemente Quirós. Testigos: Nicolás Umaña y José María Meneses.
    (12) ABAT. Libro de Bautizos de Cartago [El Carmen] N°35, f. 132, a. 265. Abuela paterna: Josefa Baldares [sic] y materna: María Campos. Madrina: Juana Alvarado. Presbítero: Eusebio Sáenz. “nació anoche”.
    (13) Suponemos aquí que José Nicolás, así bautizado en 1801, fue conocido después solo con el nombre de José.
    (14) ABAT. Libro de Bautizos de Cartago [El Carmen] N°20, f. 37, a. 292. Consignado como mulato; hijo legítimo de José Mariano Baldares y María Amores, mulatos. Madrina: Da. Juana Calle.
    (15) ABAT. Libro de Bautizos de Cartago [El Carmen] N°30, . 32, a. 235. Abuelos paternos: José Baldares y María Amores; materna: Gabriela Bonilla. Padrinos: Francisco Bonilla y Petronila Garro. Cura: Fray Eugenio Quesada. Al margen: Registrada.
    (16) ABAT. Libro de Bautizos de Cartago [El Carmen] N°32, f. 151, a. 975. Abuelos paternos: José Baldares y María Mores [sic], difuntos; materna: Gabriela Bonilla, finada. Padrino: Marcos Solano. Presbítero: Diego Ramírez. “nació anoche”.
    (17) ABAT. Libro de Matrimonios de Cartago [El Carmen] N°15, f. 45, a. 190. El consignado como hijo legítimo de Pedro Baldares y Manuela Umaña, difunta; ella como de Antonio Ruiz, difunto, y Guadalupe Rivera. Testigos: Cayetano Guevara y Juan Morales. Cura: José Miranda.
    (18) ABAT. Libro de Bautizos de Cartago [El Carmen] N°33, f. 221, a. 450. En la partida de bautizo se le consigna solo como Antonia Sinforiana, hija legítima de Pedro Baldares y Toribia Campos [testado este apellido] Garro. Madrina: Yanuaria Ortiz. Al margen: Registrada para matrimonio.
    (19) ABAT. Libro de Bautizos de Cartago [El Carmen] N°42, f. 11, a. 118. Hija de Rafaela Baldares, abuelos maternos: Pedro Baldares y Toribia Campos. Al margen: R[egistrado].
    (20) ABAT. Libro de Matrimonios de Cartago [El Carmen] N°17, f. 304, a. 19. El consignado como artista de 35 años; ella como de 19 años. Testigos: Dn. Valerio Coto y su esposa, de apellido Aguilar.

    Fuentes bibliográficas consultadas


    Bonilla, Abelardo. Historia de la Literatura Costarricense. Editorial Costa Rica. San José, Costa Rica. 1967.

    Fernández Peralta, Ricardo. “Línea de enlace del benemérito de la Patria Prof. don Abelardo Bonilla Baldares, con la familia de don José María de Peralta y la Vega”. En: Revista de la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas. N°16-17. San José, Costa Rica, 1970. Págs. 129-130.

    Lummis, Charles F. Los conquistadores españoles del siglo XVI. Editora Latino Americana. México. 1956.

    Lutz, Christopher. Historia sociodemográfica de Santiago de Guatemala 1541-1773. CIRMA/Sout Woodstock. Guatemala, 1984.

    Meléndez, Carlos. Hernández de Córdoba. Capitán de conquista en Nicaragua. Fondo de Promoción Cultural, BANIC. Managua, Nicaragua. 1993.

    Meléndez Chaverri, Carlos. Conquistadores y pobladores: Orígenes histórico-sociales de los costarricenses. EUNED. 1982.

    Meléndez Obando, Mauricio O. Descendientes mulatos de Juan Vázquez de Coronado. Trabajo de incorporación a la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas. San José, Costa Rica. 1996.

    Meléndez Obando, Mauricio O. Las raíces mulatas de una ciudad “española”: los arquitectos afromestizos de Guatemala. Ponencia presentada en el Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos de Estados Unidos (LASA), Dallas, Texas, 29 de marzo de 2003.


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