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Edición 49

La familia Rovira de Liberia, Guanacaste

“Familias de Nicoya, Esparza, Liberia, Bagaces y Cañas”

Mauricio Meléndez Obando

El estudio de las familias guanacastecas y puntarenenses no ha sido abordado por los genealogistas costarricenses, por esa razón, hace más de una década me propuse elaborar las genealogías de Nicoya, Esparza, Liberia, Bagaces y Cañas hasta 1824.

Por supuesto, en la misma situación están las familias limonenses, sin embargo este caso es aún más difícil pues las primeras generaciones de las familias afrocaribeñas dejaron muy poca evidencia documental pues ellos no se consideraban costarricenses ni el gobierno costarricense de la época los consideraba tales. En ese caso, la entrevista de esas primeras generaciones habría sido fundamental (es el mismo caso para los costarricenses con raíces chinas) para el rescate de sus historias familiares; lamentablemente, la primera generación de inmigrantes afrocaribeños (y aun las segunda) ya desapareció... Incluso, de la tercera generación hoy quedan pocas personas...

Aquellas costarricenses con raíces afrolimonenses deberían realizar un trabajo sistemático en el seno de sus familias para rescatar aquellas historias que aún circulan sobre sus antepasados que pasaron a residir a Costa Rica.

Ahora bien, el proyecto sobre las familias de Nicoya, Esparza, Liberia, Bagaces y Cañas –que ha sufrido diversas interrupciones por diferentes razones–, consiste en la investigación y publicación de las genealogías de las familias que se establecieron en esas localidades hasta el momento de la Anexión del Partido de Nicoya al territorio costarricense (1824), aunque en los últimos tiempos he pensado en ampliarlas hasta 1850. Por supuesto, serían más útiles si las extendiéramos hasta 1900 (se incluiría entonces Puntarenas), pero la magnitud del trabajo requeriría el trabajo de varios investigadores y un apoyo financiero sólido. Lamentablemente, la investigación genealógica en el país está subvalorada y no encuentra los recursos que permitan su desarrollo...

Varias razones motivan la reunión de todas estas ciudades; en primer lugar, nunca han sido investigadas sistemáticamente a nivel genealógico; en segundo lugar, en la zona geográfica donde se localizan esas ciudades confluyen grupos familiares procedentes del Valle Central de Costa Rica, de Nicaragua (principalmente de Rivas) y del sur de Panamá (en mucho menor medida) y, en tercer lugar, la conservación parcial de las fuentes sacramentales y civiles referidas a esa zona permite la reconstrucción parcial de las familias de la zona.

Este proyecto será un importante instrumento para la investigación social y médica en nuestro país y el extranjero, pues en estas se encontrarán las familias más antiguas correspondientes a las provincias de Puntarenas (sobre todo del norte), Guanacaste y Alajuela (norte principalmente), cuyos descendientes están hoy dispersos en todo el territorio nacional.

Además, se consignarán las categorías sociorraciales que se le asignaba a las personas según su condición racial (españoles, indios, negros –africanos–, mestizos, mulatos, zambos, pardos, etc.), lo que también permitirá hacer otros análisis relevantes a nivel de historia social. Tema del que ya hemos escrito en otras muchas columnas Raíces.

Asimismo, con este proyecto se llenaría parcialmente el vacío genealógico que hay para Guanacaste y parte de Puntarenas, olvidadas tradicionalmente de los estudios históricos y genealógicos.

De igual manera, complementaría las Genealogías de Cartago hasta 1850, de monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez, y las de Alajuela de Rafael Obregón Loría. También las de San José y Heredia –aunque inconclusas–, de monseñor Sanabria.

Conocer los orígenes de las distintas familias permitirá, además, comprender el desarrollo de las comunidades y los diversos grupos sociales que conforman nuestra nación.

Finalmente, este trabajo se convertiría en un importante legado cultural para las nuevas generaciones de costarricenses.

Aunque he avanzado en el trabajo, aún falta mucho camino por recorrer; sin embargo, hoy quiero compartir un trabajo que puede mostrar la importancia de esta investigación y sus implicaciones futuras.

En próximas columnas incluiré trabajos de diversas familias de las citadas poblaciones, que muestran sus particularidades y sus similitudes respecto de las genealogías del Valle Central.

Fuentes del proyecto

Las principales fuentes del proyecto serán el Archivo Histórico Arquidiocesano Bernardo Augusto Thiel (ABAT, en adelante; antes Archivo de la Curia Metropolitana) y el Archivo Nacional de Costa Rica.

Así, en el ABAT, el trabajo de investigación tomará como fuentes primarias los libros sacramentales (bautizos, confirmas, matrimonios y defunciones) de las siguientes parroquias:

 (*) Muchos registros de estas parroquias se incluyen en los libros sacramentales de Esparza, por eso no se pueden considerar como perdidas.

Los originales de estos libros sacramentales son custodiadas actualmente en el citado archivo, aunque la consulta de los originales es restringida.

Asimismo, en este archivo se consultarán expedientes matrimoniales que permitan conocer filiaciones no documentadas en las series sacramentales.

Por otra parte, en el Archivo Nacional de Costa Rica, se consultarán las mortuales coloniales e independientes de Cartago, Puntarenas y Guanacaste (la serie de mortuales será de consulta obligada para este proyecto; se verán las de Cartago que se refieran a vecinos de Esparza, pues jurisdiccionalmente, en la Colonia, Esparza pertenecía a Cartago). Protocolos coloniales de Guanacaste y Puntarenas, secciones coloniales: Complementaria Colonial, Cartago y Guatemala;. Provincial Independiente, Congreso, Municipal, Marina y Guerra, Ejecutivo y Comercio.

Asimismo, para el caso de Nicoya, los censos referidos a los indígenas serán de gran utilidad pues permitirán reconstruir con mayor facilidad los núcleos familiares indígenas de la zon, cuya presencia fue muy importante para todo el periodo colonial.

La consulta de estas voluminosas fuentes del Archivo Nacional será parcial pero permitirá mejorar, corregir o corroborar las genealogías basadas en documentos sacramentales. Sin embargo, por la gran cantidad de documentos de estas secciones solo se tomarán aquellas referencias que clarifiquen o permitan establecer filiaciones hasta hoy desconocidas o en aquellos casos en que las fuentes sacramentales no sean suficientes para esclarecer una filiación. Es decir, la revisión de esta fuente particular no será exhaustiva, salvo las mortuales y los censos, que sí se consultarán todos.

Finalmente, se tomarán en cuenta todos aquellos trabajos independientes (monográficas, históricas, genealógicas, etc.) que tengan relación con las genealogías que se publicarán, pero elaborados con criterios científicos y cuya información esté respaldada por fuentes documentales serias.

La presencia de las distintas categorías sociorraciales

en Nicoya, Esparza, Liberia, Bagaces y Cañas

No pretendemos realizar un análisis exhaustivo de la distribución de la población según categorías sociorraciales en las ciudades y pueblos citados, sino más bien ofrecer una caracterización general según observaciones y apreciaciones generales producto de mi experiencia investigativa en tales parroquias.

Españoles.  Refresquemos antes a quienes incluía esta categoría: Peninsulares o criollos; los primeros eran los procedentes de España y los segundos, los hijos de españoles o sus descendientes que habían nacido en América. Es decir, en muchos casos en la documentación costarricense citan que alguien es español, pero esto no quiere decir que nació en España; muchas veces solo hace referencia a que es descendiente de españoles y, por tanto, “español en Ultramar”. Los españoles, tanto de la Península como los criollos, fueron minorías en todas estas poblaciones, quizá con una presencia mayor (aunque siempre de minoría respecto de los demás grupos) en Bagaces y Cañas, adonde habían migrado españoles de Esparza (luego de la invasión pirata de fines del siglo XVII), del Valle Central y unos pocos de Nicaragua. Por supuesto, en cada pueblo hay núcleos españoles que detentan el poder político y el poder económico, aunque algunos enlazan con familias de origen mezclado. Por ejemplo, el núcleo español estaba conformado mayoritariamente por familias de origen rivense, emparentada con las élites de Rivas y Granada.

Indios:   Los aborígenes americanos; llamados indios o naturales. Su presencia siempre fue mayoritaria en Nicoya, pueblo indígena que fue cabecera del Partido de ese nombre. De esta población indígena quedan algunos censos completos desde principios del siglo XVIII. También hay presencia indígena ocasional en las demás parroquias pero casi siempre eran naturales de pueblos hoy desaparecidos o del Valle Central y Nicaragua.

Negros:  Los individuos africanos traídos en calidad de esclavos. Algunos eran liberados posteriormente. También los hijos de estos que habían nacido en América (citados muchas veces como “negros criollos”). La presencia de negros es limitada y se encuentran algunos, que eran esclavos o libres, en las diferentes parroquias. Sin embargo, sus descendientes mulatos son mayoría en algunos lugares, como se verá más adelante.

Mestizos:  Aquellos individuos de padre español y madre indígena (o viceversa –estos casos eran menos frecuentes–). Posteriormente, en el siglo XVIII, fue empleado para clasificar a todas aquellas personas que tenían algún antepasado indígena, no necesariamente alguno de sus progenitores. E incluso se llegó a utilizar para personas que tuvieran algún antepasado africano remoto. Su presencia en los registros sacramentales y civiles de las parroquias citadas fue limitado, quizá donde más frecuentemente aparecen citados es en Esparza, Bagaces y Cañas, donde hay algunas familias de esta categoría racial procedentes del Valle Central.

Mulatos: Aquellas personas de padre español y madre negra (o viceversa –estos casos eran menos frecuentes–). Posteriormente, en el siglo XVIII, fue empleado para clasificar a todas aquellas personas que tenían algún antepasado africano no muy remoto, no necesariamente alguno de sus progenitores. Fueron mayoría en parroquias como Liberia y Esparza y tuvieron fuerte presencia en Bagaces y Cañas. Aunque en Nicoya la población era mayoritariamente indígena, la presencia de mulatos en los alrededores de la ciudad (repudiados por aquellos e inicialmente dueños de pequeñas haciendas) es notoria desde mediados del siglo XVIII (a partir de los documentos que quedaron; casi todos los documentos anteriores a 1750 referentes a Nicoya desaparecieron; los sacramentales por un incendio ocurrido en la última cuarta parte del siglo XVIII). Familias tan importantes en la zona como los Viales, Briceño y Jaén tiene claras raíces mulatas.

Pardos:  Originalmente hacía referencia a un color particular; luego, se empleó prácticamente como sinónimo de mulato. Siempre implicaba presencia de sangre africana y podía incluir a quienes tenían algo de sangre indígena. También se empleó para designar a los vecinos de la Puebla de los Pardos. En las parroquias a las que nos referimos en esta columna, el término no aparece registrado casi nunca (salvo en Esparza muy ocasionalmente en el siglo XVIII). En los documentos referidos a la capital colonial, Cartago, sí se menciona más comúnmente.

Zambos:  Aquellos individuos de padre negro y madre india (o viceversa). Posteriormente, en el siglo XVIII, se clasificó así a aquellas personas que tenían antepasados indígenas y africanos, no necesariamente sus padres. Término que casi nunca se registra en los documentos consultados para las parroquias citadas (salvo para Esparza, donde es citado ocasionalmente).

Tercerón:  Aquel individuo hijo de español y una mulata o viceversa.  Este, al igual que los siguientes términos, no se citan nunca en las parroquias que venimos comentando.

Cuarterón:  Aquel individuo hijo de español y una tercerona o viceversa. 

Quinterón:  Aquel individuo hijo de español y una cuarterona o viceversa.

Sexterón:  Aquel individuo hijo de español y una cuarterona o viceversa. Las personas de esta casta eran clasificadas como mestizas.

Nota:  En otras partes de América, sobre todo en las principales ciudades (México y Quito, por ejemplo), se emplearon infinidad de términos más para clasificar a toda la gama de tipos producidos por las relaciones interétnicas: castizos, moriscos, albinos, torna-atrás o salta-atrás, sambayos, cambujos, albarazados, barcinos, coyotes, chinos, ahí te estás, tente en el aire, no te entiendo, etc.

El apellido Rovira (etimología)

De acuerdo con Gutiérrez Tibón (Diccionario etimológico comparado de los apellidos españoles, hispanoamericanos y filipinos, Efe, 1995), el apellido Rovira procede del latín roberea, “robledo”, y es junto con Roura y Reura, variante catalana del apellido Roble (Robles). Otras varientes son Sarrovira, Rubira, Robira, Robiras, Ruira, Ruyra. Otros derivados son Rovirosa, “tierra de robles”, y sus variantes Robirosa, Rubirosa. También Roviralta, “robledo alto”, y Rubiralta.

Su origen nicaragüense

Como muchas otras familias nicaragüenses no estudiadas por los genealogistas de Nicaragua, el apellido Rovira se encuentra en registros civiles y sacramentales desde el siglo XVIII, pero no se ha hallado información sobre el tronco original.

Esta será tarea de estudios más profundos en los archivos nicaragüenses (lamentablemente en muy malas condiciones y algunos con serias restricciones para su consulta).

El tronco más antiguo de los Rovira de Liberia fue don Sixto Rovira Aguirre. En su juventud, él fue conocido simple y llanamente como Sixto Aguirre, aún en su primer matrimonio (1820) es consignado así, sin el tratamiento distintivo de don que en su etapa adulta le asignan más comúnmente. Lo primero quizá se debió a que su padre tal vez lo reconoció tiempo después o a que él prefería utilizar el apellido de su madre, con quien de seguro creció; lo segundo, a que luego de hacer fortuna, convertirse en hacendado y dos matrimonios ventajosos, se tornó en personaje relevante social, política y económicamente en la región de Liberia. En diciembre de 1840 era administrador de aguardiente y receptor de alcabalas(1).

Sixto nació hacia 1789, pues en su testamento (1873) declara tener 84 años y ser hijo natural de José Antonio Rovira y Juana Aguirre, quienes habían sido vecinos de la ciudad de Granada, Nicaragua, según afirma Sixto.

Poco más de un año antes de la Independencia de Centroamérica de España y cinco años antes de la Anexión del Partido de Nicoya al territorio costarricense, don Sixto había contraído primeras nupcias en Liberia, el 5 de mayo de 1820, con Da. Josefa Pía Hidalgo, quien otorgó testamento en Liberia, el 16 de diciembre de 1832(2). Ella era dueña de la hacienda Las Ventanas.

Sixto testó en Liberia, a las 2:30 p.m. del 1º de marzo de 1873(3), ante Federico Faerrón, juez civil y de comercio de esa ciudad y falleció al día siguiente. La mortual se inicia a solicitud de su hijo Sixto, el 24 de marzo de ese año.

Al momento de testar, ya era viudo de su segunda esposa. Declara que no debe a nadie ni nadie le debe según sus libros de cuentas, que tiene están en poder de su hijo Sixto.

Cuenta que su primera esposa introdujo al matrimonio como 300 pesos y que la misma cantidad introdujo su segunda esposa. En cuanto a los hijos de su primer matrimonio, ya recibieron lo que les correspondía de su madre hacía muchos años y solo se les debía dos caballos a cada uno. Añade que de la materna se debe un potro a Genoveva y otro a Gervasio.

Nombra por sus herederos a sus hijos y pide que del quinto de sus bienes se entreguen 300 pesos para el trabajo material de la iglesia de Liberia.

Los bienes incluían una casa en el cantón primero, distrito primero de la ciudad de Liberia, superficie plana, casa de paredes de bajareque, con el techo envarillado y entejado, madera rolliza en su mayor parte, con puertas, dos piezas al frente y una en el interior, con corredor, de 12 varas y cuarta de frente y 8 y media de fondo, más la cocina (que está inmediata a la casa, de 8 varas de frente y 7 y tres cuartos de fondo), con un solar del mismo ancho de la casa. Lindaba, al sur, con solar de los herederos de Florentina Albenda de Rovira (sic), al norte con casa y solar de Baltasar Baldioceda; al este, con solar de Gertrudis Godoy, y, al oeste, calle de por medio, con el altozano de la iglesia principal de la ciudad. Esta casa fue valorada en 339 pesos con 75 centavos y había sido comprada por Sixto a don Pablo Aguirre.

También era dueño de la hacienda de la Cebadilla, donde había 313 reses sabaneras (a 10 pesos cada una, 3.030 pesos), 11 bueyes (a 17 pesos cada uno, 187 en total), 99 vacas paridas (10 pesos cada una, 990 pesos), 47 yeguas sabaneras (8 pesos cada una, 376 pesos), 16 yeguas paridas (8 pesos cada una, 128 pesos) y 37 caballos de servicio (12 pesos cada uno, 444 pesos).

Había que añadir una caballería de tierra de la Cebadilla, ubicada en San Lorenzo de la Chocolata, cantón primero, distrito primero de Liberia, cuya escritura paraba en poder de los herederos de don Agustín Gutiérrez Lizaurzabal (lindaba, al norte, con Las Ventanas; al sur, tierra de hacienda Tempisque; al este, hacienda El Real y al oeste, río tempisque, valorada en 50 pesos). Estas tierras las había comprado Sixto a Gertrudis campos, viuda de Rafael Albenda, y otra parte a Faustina Matarrita, ya difunta, viuda de Blas Martínez.

Asimismo, era dueño de tres caballerías de tierra (parte de bosque) en poder de don Juan Rafael Muñoz (lindaba, al norte, con hacienda La Cueva, Río Blanco en medio; sur, tierras de San Lorenzo de La Chocolata; este, tierras de una cofradía y oeste, tierras de Las Trancas, río del Tempisque por medio). Estas las compró a Petronila Arburola, ya difunta, sobrina del finado presbítero don Nicolás Hidalgo, de quien las heredó ella y otra caballería a Concepción Rovira, finada, hija de Pía Hidalgo, también difunta.

Mapa tomado del libro La hacienda ganadera en Guanacaste: Aspectos económicos y sociales 1850-1900, de Wilder Gerardo Sequeira Ruiz (EUNED, 1985). En este mapa se pueden observar algunas de las haciendas citadas en los documentos referidos a la familia Rovira.
Ver mapa en grande

Finalmente, también poseía media caballería de tierra en el sitio de El Asiento, en comunidad con varias personas (en total eran 11 caballerías). Esta hacienda la había adquirido el 6 de abril de 1847(4), a Da. Rosa Gómez, quien era representada por su hijo Felipe Sáenz, vecino de Rivas; esa hacienda, citada en este documento como El Asientillo, constaba de 11 caballerías y la vendedora la había comprado originalmente a Patricio Rivas y Juan Clímaco Muñoz, vecino de Nicaragua. Sixto Rovira pagó 1.740 pesos y 4 reales. La hacienda lindaba, por el norte, con el sitio de San Antonio; por el sur y el oeste, con el río Tempisque, y por el este, con tierras del Coyolar y Ciruelas.

Había que añadir el valor de otros bienes, entre ellos 48 reses sabaneras, 11 vacas paridas, 21 yeguas sabaneras, 3 yeguas paridas y 2 caballos.

El valor de todos los bienes ascendió a la nada despreciable suma de 7.036 pesos con 30 centavos. De los cuales se hacen diferentes rebajas y queda partible entre los herederos 5.246 pesos. Los bienes son repartidos entre todos los herederos.

Don Sixto Rovira Albenda

Don Sixto Rovira hijo, o don Sixto Rovira Albenda, nació en Liberia, hacia fines de diciembre de 1839(5) y fue bautizado en Liberia en esa época; esto consta por información que se levantó pues la partida original no se halló y luego se incluyó el dato entre dos partidas de bautizos (24 y 27 de diciembre de 1839); la partida supletoria (como se les llama a este tipo de documento) dice, “aquí debía estar la partida de bautizo de Sixto Rovira, hijo legítimo de Sixto Rovira y Florentina Albenda”. Mientras, Felícitas fue bautizada en Liberia, el 14 de diciembre de 1855(6) por el presbítero Ramón García; su madrina fue su abuela materna, Eduarda Reina.

En Liberia, el 25 de enero de 1873(7) solicitan dispensa para contraer matrimonio pues están emparentados en tercer grado de consanguinidad, pues Jacobo Aguirre era bisabuelo de ambos. Este había sido padre de Francisco Aguirre y Juana Aguirre; el primero era el padre de Pablo Aguirre, y la segunda, madre de Sixto Rovira; Pablo Aguirre era el papá de Felícitas Aguirre, y Sixto Rovira Aguirre el padre de Sixto Rovira Albenda. Como hemos dicho otras veces, la consanguinidad fue un fenómeno bastante frecuente en las familias del Valle Central y tal parece que tampoco la parroquia de Liberia fue excepción (aunque quizá la frecuencia es más baja en que en centro del país). Gracias a este tipo de documentos se pueden completar ancestrías que de otra manera no se conocerías en la actualidad.

El novio asegura que no tienen ningún otro impedimento y explica que la novia es pobre y él puede protegerla porque tiene mejor fortuna, que además es huérfana de padre y para “precaverla de riesgos” su madre la tiene donde un tío político (Dn. Baltasar Baldioceda, esposo de Da. Serapia Puente); y finalmente añade que hasta ahora a ella no se le ha presentado la posibilidad de matrimonio alguno y, por tanto, “está expuesta por la humana fragilidad a cometer alguna falta”.

Se presenta Da. Paulina Puente viuda de Aguirre, quien da su consentimiento para el matrimonio, por ella firma su hijo Alejandro Aguirre, pues ella “está en incapacidad de firmar”.

Declaran como testigos Dn. Baltasar Baldioceda, de 55 años, casado, empleado público y tío político de Felícitas, quien confirma el impedimento “aunque no puede dar razón de él por no saber las personas de dónde procede” (firmó B. Baldioceda); Dn. Horacio Salazar, de 35 años, empleado público y quien no es pariente de los novios, y Dn. Florencio Torres, de 30 años, artesano, soltero y quien no es pariente.

En el Palacio Episcopal, en San José, el 1º de febrero de 1873 reciben la dispensa para contraer matrimonio, por lo que deben haber casado poco después. El libro de matrimonios de ese año está perdido.

Sixto se dedicó a la agricultura. Firmaba Sixto Rovira y otras veces como Sisto Rovira. Ella firmaba Felicitas Aguirre.

Genealogía descendente de Sixto Rovira Aguirre y sus dos esposas

La aclaración de rigor, no se trata de una genealogía descendente exhaustiva, aunque sí lo es en las primeras tres generaciones; pero a partir de la cuarta no se incluyen todos los descendientes de don Sixto y sus esposas. Por lo tanto, no debe sorprender que falten miembros de esta familia en las generaciones más recientes.

Además, como expliqué, la investigación de las familias liberianas llegaba inicialmente hasta el año 1825; sin embargo, como se verá, se avanzó a fechas mucho más recientes.

Igualmente, en otras ocasiones he mencionado que el uso del término “hijo (a) legítimo (a)” o “hijo (a) natural” no pretende repetir patrones del pasado, simplemente es información que dan los documentos y que es relevante para estudios sociohistóricos, pues estos términos tenían un uso específico cargado de significado. Que todos somos hijos naturales es un hecho, pero nuestros abuelos (a veces todavía nuestros padres) conocieron esos términos con significados muy particulares algunas veces.

PRIMERA GENERACIÓN

ROVIRA/AGUIRRE (Nicaragua)

Dn. José Antonio Rovira tuvo sucesión con Juana Aguirre, mulata, hija de Jacobo Aguirre. (Vecinos de Granada, Nicaragua, según testamento de Sixto Rovira).

Hijos:

Dn. Sixto Rovira Aguirre casó con Da. Pía Hidalgo y Da. Florentina Albenda.

SEGUNDA GENERACIÓN

ROVIRA HIDALGO (Liberia)

ROVIRA ALBENDA (Liberia)

Dn. Sixto Rovira Aguirre (nació hacia 1789; testó en Liberia, a las 2:30 p.m. del 1º de marzo de 1873) contrajo primera nupcias en Liberia, el 5 de mayo de 1820, con Da. Josefa Pía Hidalgo (hizo testamento en Liberia, el 16 de diciembre de 1832; era dueña de la hacienda Las Ventanas); Dn. Sixto contrajo segundas nupcias con Da. Florentina Albenda, hija legítima de Dn. Rafael Albenda y Da. Fermina Novoa.

HIJOS:

ROVIRA HIDALGO

Ramón de Jesús Rovira Hidalgo (muerto ya en 1832), sin sucesión.

María de la Concepción Rovira Hidalgo casó en Liberia, 1º de mayo de 1843, con Asunción Díjeres.

ROVIRA ALBENDA

Ramona Raimunda Rovira Albenda casó con Rafael Montiel.

José Sixto Rovira Albenda (1839) casó con Felícitas Aguirre Puente.

Virginia Rovira Albenda casó con Pedro Reyes.

Angela Rovira Albenda(8)  casó con Juan Ignacio Velásquez.

Gervasio Rovira Albenda(9) (soltero en 1873)

Genoveva Rovira Albenda (nació hacia 1852)

Abelino Rovira Albenda (muerto ya en 1873), sin sucesión.

Elías Rovira Albenda (muerto ya en 1873), sin sucesión.

José Antonio Rovira Albenda (muerto ya en 1873), sin sucesión.

Justiniano Rovira Albenda (muerto ya en 1873), sin sucesión.

Octaviana Rovira Albenda (muerta ya en 1873), sin sucesión.

Tal parece que Florentina Albenda también tuvo una hija natural antes de casar con Sixto:

Andrés Abelino de San Ramón Albenda, bautizado en Liberia, 10 de noviembre de 1837(10).

TERCERA GENERACIÓN

DIJERES ROVIRA (Liberia)

María de la Concepción Rovira Hidalgo (muerta ya en 1873) casó en Liberia, 1º de mayo de 1843(11), con Asunción Díjeres. Además, María de la Concepción Rovira tuvo un hijo siendo viuda, pero se ignora el nombre del padre.

HIJOS

DÍJERES ROVIRA

Rosa Díjeres Rovira casó con José Jiménez. Posiblemente con descendencia.

ROVIRA

José Antonio Rovira (nació en Liberia, hacia 1867) casó en Liberia, el 27 de setiembre de 1890(12), con María de Jesús Ruiz (nacida en Liberia), hija de Agapita Ruiz.

ROVIRA AGUIRRE (Liberia)

Dn. Sixto Rovira Albenda, nació en Liberia, hacia fines de diciembre de 1839 y fue bautizado en Liberia en esa época; casó en Liberia, en 1873, con Da. Felícitas Aguirre Puente, bautizada en Liberia, el 14 de diciembre de 1855, hija legítima de Dn. Pablo Aguirre y Da. Paulina Puente.

HIJOS:

Dn. Sixto Rovira Aguirre(13), comerciante.

Da. Teodula Rovira Aguirre(14)  casó en Liberia, el 11 de agosto de 1895(15), con Juan Rafael Muñoz Arburola (nació hacia 1845, en Liberia), hijo legítimo de Juan Rafael Muñoz y Paz Arburola.

Da. Amelia Rovira Aguirre

Dn. Roderico (o José María) Rovira Aguirre casó con Clemencia Paniagua Ruiz.

CUARTA GENERACIÓN

ROVIRA RUIZ (Liberia)

Dn. José Antonio Rovira (nació en Liberia, hacia 1867; muerto ya en 1906) casó en Liberia, el 27 de setiembre de 1890(16), con Da. María de Jesús Ruiz (nacida en Liberia), hija de Agapita Ruiz.

HIJOS(17):

Concepción Rovira Ruiz (nació hacia 1884) casó en Liberia, el 30 de agosto de 1903(18), con Manuel Espinoza, comerciante (nació en Honduras, hacia 1873), hijo natural de Hercilia Espinoza.

Romelia Rovira Ruiz (nació hacia 1888) casó en Liberia, el 16 de noviembre de 1906(19), con Pedro Ramón Martínez Lira, artesano (nació en Nicaragua, hacia 1878), hijo legítimo de Juan León Martínez e Isabel Lira.

Porfirio Rovira Ruiz casó con Lucila Arburola.

Rigoberto Rovira Ruiz (nació el 28 de enero de 1898) casó con Amparo Morales Murillo, con María Luisa Bolaños López y con Evidelia Reyes Pacheco.

Lisímaco Rovira Ruiz casó con Aida Guido Guido.

Rafaela Rovira Ruiz casó con Rafael Rivera Baldioceda.

ROVIRA PANIAGUA (Liberia)

Dn. Roderico Rovira Aguirre [también conocido como José María] (nació en Liberia el 30 de agosto de 1881 y fue bautizado con el nombre José María en Liberia, el 30 de octubre del mismo año(20)) casó en Liberia, el 11 de abril de 1908(2), con Da. Clemencia Paniagua Ruiz [también conocida como Clementina] (nació también en Liberia, el 12 de mayo de 1886 y fue bautizada “in artículo mortis” en esa ciudad, el 15 de febrero de 1887(22)), hija legítima de  Heleodoro Paniagua (también citado como Eleodoro Paniagua o Heliodoro Paniagua; natural de Managua, Nicaragua) y Da. Engracia Ruiz Alvarez (liberiana).

El firmaba Roderico Rovira; ella, Clemencia de Rovira.

Hijos:

Sixto Rovira Paniagua (nació el 5 de marzo de 1910) casó con María del Carmen Vanegas Guzmán.

Roderico Rovira Paniagua (nació el 7 de noviembre de 1911) casó con Virginia Herrera Núñez.

Manuel Antonio Rovira Paniagua (nació el 9 de mayo de 1915) casó con Ana María Ugalde Jiménez y tuvo sucesión con Olga Figueroa Marín.

Flora Rovira Paniagua (nació el 24 de diciembre de 1922) casó con Rodrigo Paniagua Salazar.

Hilma Rovira Paniagua (nació el 8 de marzo de 1926) casó con Fernando Nietzen Chaves.

María Felicia Rovira Paniagua (nació el 14 de julio de 1929) casó con Arnoldo Paninski Rojas.

Notas

(1) ANCR. Protocolos Antiguos de Guanacaste Nº327, f. 1.

(2) ANCR. Protocolos de Guanacaste Nº273, f. 26.

(3) ANCR. Mortual Independiente de Guanacaste Nº731. Mortual de Sixto Rovira Aguirre.

(4) ANCR. Protocolos Antiguos de Guanacaste Nº378, f. 4 vuelto y ss.

(5) ABAT. Libro de Bautizos de Liberia 1818-1843, s.f., s.a.

(6) ABAT. Libro de Bautizos de Liberia 1849-1860, f. 230, s.a.

(7)  ABAT. Fondos Antiguos, Caja 197, Exp. 281, f. 209. Expediente matrimonial de Sixto Rovira Albenda y Felícitas Aguirre Puente.

(8)  Firmaba Angela Robira.

(9) Firmaba Gervacio Rovira.

(10)  ABAT. Libro de Bautizos de Liberia 1818-1843, s.f., s.a. Los padrinos fueron Juan Rafael Muñoz y Paz Arburola.

(11) ABAT. Libro de Matrimonios de Liberia Nº2, s.f., s.a. No se cita el nombre de los padres de los contrayentes, pero como sabemos que Concepción fue casada con un señor Dijeres, podemos suponer, con un margen de duda mínimo, que se trata de la misma María de la Concepción Rovira Hidalgo. Testigos: Manuel Jiménez y Juana Dijeres. Cura: José Antonio Morales.

(12) ABAT. Libro de Matrimonios de Liberia Nº4, f. 58 vuelto, a. 17. Padrinos: Dn. Toribio Rojas y Da. Adelaida Muñoz. Los casó Francisco Gutiérrez. José Antonio es consignado como artesano.

(13) Firmó Sixto Rovira A, en la mortual de su abuela Paulina.

(14) Firmó Teodula Rovira, en la mortual de su abuela Paulina. Luego, Teodula de Muñoz.

(15) ABAT. Libro de Matrimonios de Liberia Nº4, f. 84 vuelto, a. 11. Se cita que el padre del novio estaba ya difunto y era natural de Nicaragua; su madre era de Liberia. Los padre de la novia eran naturales de Liberia. Testigos: Rafael Rivera y Rosa Baldioceda.

(16) ABAT. Libro de Matrimonios de Liberia Nº4, f. 58 vuelto, a. 17. Padrinos: Dn. Toribio Rojas y Da. Adelaida Muñoz. Los casó Francisco Gutiérrez. José Antonio es consignado como artesano.

(17) Muy posiblemente hubo otros hijos.

(18) ABAT. Libro de Matrimonios de Liberia Nº5, f. 87, a. 7. Testigos: José María Acevedo y Arturo Guillén.

(19) ABAT. Libro de Matrimonios de Liberia Nº5, f. 121, a. 10. Testigos: Santiago Zúñiga y Enirque Ortíz.

(20) ABAT. Libro de Bautizos de Liberia 1873-1884, f. 136, a. 54.  Al margen de la partida dice que la partida se registró para casarse, en abril de 1908. Su padrino fue Manuel Carrillo y el cura que lo bautizó fue Roque Rodrigo.

(21) ABAT. Libro de Matrimonios de Liberia Nº5, f. 140, a. 6.  Roderico fue consignado como “propietario” y ella como “de oficios domésticos”. Clementina es citada así en la partida matrimonial. Los testigos de boda fueron Adolfo Estrada y Salvador Garnier Bustos.

(22) ABAT. Libro de Bautizos de Liberia 1884-1888, f. 164, a. 32. Al margen se anotó que la partida se registró para matrimonio, en abril de 1908. En 1897 se le cita como de 17 años (mortual de su abuela Paulina), donde se menciona que su curador era Dn. Juan Rafael Muñoz, su cuñado (esposo de Teodula Rovira). En el momento de su bautizo posiblemente estuvo muy grave. Su padrinos fueron Dn. Juan Vicente Bustos y Da. Ninfa Santos; el cura que la bautizó fue Francisco Gutiérrez.

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