La Nación Digital. Columna Raíces

Edición 11

La genealogía e Internet

Mauricio Meléndez Obando

Como en la columna 5 de Raíces decía, la genealogía consiste en el estudio de los ascendientes o descendientes de una persona.

Casi toda persona se pregunta en algún momento de su vida sobre sus padres, abuelos y demás antepasados, como una forma de buscar la respuesta a preguntas como ¿quién soy? o ¿de dónde vengo?, con la intención de clarificarse hacia dónde va... Conocer esa información en realidad no soluciona los problemas que tenga un individuo, pero definitivamente le ayuda a comprenderse a sí mismo y su entorno familiar (comunitario) de un mejor manera.

Hallará las respuestas de un sinnúmero de comportamientos familiares cuyo origen estaba en la conformación del entorno familiar de sus padres, abuelos o bisabuelos.

Por ejemplo, mi madre y mis dos tías maternas acostumbraron a sus hijos -por supuesto incluido este servidor- a comer sin una bebida al lado, a tomarla hasta acabar con la comida o a tomar muy poco mientras se están ingiriendo alimentos, costumbre que mi abuela materna les había enseñado pero que ella, a su vez, había aprendido de su madre, es decir, mi bisabuela...

Porque lo que no se hereda genéticamente, se aprende en el seno familiar, y, si hilamos más fino, en el seno comunitario...

Muchas personas en Latinoamérica empiezan a investigar sus raíces creyendo que encontrarán solo "sangre azul, de príncipes y princesas"... Y es posible que esto suceda pues algunos de los que llegaron a la Indias Occidentales trajeron consigue la sangre de monarcas y otros de su misma calaña... (que sobra decir, casi todos portamos), pero en América esta se complementó con la sangre de los indígenas y más tarde con la del inmigrante forzoso africano traído en una de las más crueles e inhumanas facetas de la historia reciente, tan abominable como el holocausto.

Sin embargo, muchos sufrirán una gran decepción -desde su punto de vista, por supuesto- pues cuando retroceden en el tiempo encuentran que el apellido que llevan (Sánchez, Pérez, Serrano, Solano, Cubero, Zavaleta, Calvo, Rojas, Arce, Saborío, Alvarado, Pacheco, Parra, Garita, Zúñiga, Jiménez y Aguilar, entre muchos otros), en realidad perteneció a un indio de Pacaca (hoy Ciudad Colón), a un india de Cot o Barva, a un esclavo que había sido vendido en las costa de Matina por algún francés, inglés u otro enemigo de la corona española, a un mulato que había comprado su libertad con el dinero que le había logrado escamotear a su amo español, a una mujer que -como muchas lo siguen haciendo todavía hoy- debe enfrentar el mundo como si solo ella hubiese sido responsable del niño que trajo al mundo, o a un mestizo o mulato "hijo de padres no conocidos" como es frecuente encontrar entre nuestros ancestros.

Por otra parte, también es cierto, como me comentaba en una carta electrónica Marcos Escalante Aguilar, residente en California, EE.UU., y lector asiduo de la columna Raíces, "en realidad no es tan importante de quiénes descendemos; lo importante es quiénes somos hoy..."

Pero ese "ser hoy" implica un pasado -reciente o remoto- que nos acompaña siempre y, en parte, nos determina.

Quizá esta idea se recoge bien en el refrán anónimo que dice que "cada hombre es un tren en el que viajan todos sus antepasados".

Ese proceso tan particular de mestizaje inicial, que continuó y continúa hasta nuestros días, en una especie de continuun, se unen más tarde nuevos abuelos, que engrosan el árbol genealógico de los costarricenses y hunde sus raíces hasta los más reconditos rincones del planeta. Abuelos nicaragüenses -por supuesto muchos más de los que los xenófobos quisieran-, salvadoreños, guatemaltecos, panameños, colombianos, chilenos, argentinos, ecuatorianos, cubanos, italianos, irlandeses, franceses, alemanes, suecos, prusianos, ingleses, chinos, jamaiquinos y otros afroantillanos, más italianos, más españoles -catalanes entre ellos-, "turcos" -libaneses-, "polacos" -judíos-, daneses, estadounidenses, más ingleses, hindúes, filipinos, rusos, más chinos, daneses, más nicaragüenses... Más información sobre mestizaje en Raíces Nº5 y Nº10.

Este interés por conocer nuestros orígenes ha hecho que los websites referentes a genealogía sean los más visitados y uno de los más numerosos de Internet.

Por otra parte, es oportuno mencionar también que en los tiempos que corren se deben considerar nuevas formas y principios de solidaridad que escapan de la esfera del parentesco, nuevos "sistemas de familia" -citados por el historiador Jean Bestard Camps en una conferencia que dio en Costa Rica en 1995- en las sociedades urbanas, principalmente (quizá en Costa Rica se está empezando a ver).

Así, habría que plantear varios tipos de familia y no uno solo. Esto debido a que el parentesco primario que se fundamentaba en la continuidad y la tradición se debilita ante nuevas formas organizacionales.

Según Bestard Camps, el sentido de familia como el grupo de parientes con quien se tenía una obligación moral por el mismo hecho de la existencia de una ascendencia común está dando paso a un sentido de familia que se está construyendo más bien sobre la base de una identidad afectiva, de la intimidad, el roce o el trato frecuente, la interacción, la vida en común y el soporte común para la vida (en el que no necesariamente hay lazos de sangre).

Quizá la idea que subyace en este fenómeno es el que refleja en alguna medida una frase que leí alguna vez -y ahora no recuerdo dónde- que decía que "muchas veces son más importantes los lazos del corazón que los lazos de sangre".

Sin embargo, el deseo de la gente por conocer sus orígenes familiares, por medio de la genealogía, muchas veces la aproxima y la hace recuperar lazos perdidos por la distancia y la separación natural en sociedades como las nuestras, donde la migración comenzó a ser mucho más frecuente a partir de los años cincuentas del siglo pasado debido a la explosión demográfica -entre muchas otras razones- y la apertura de la frontera agrícola, que disperso a los miembros de las familias por todo el Valle Central y a veces el resto del país.


Temas de esta edición:
  • Algunas recomendaciones para empezar
  • Las fuentes de investigación
  • Sitios de genealogía
    Glosario
    Familias estudiadas
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