La Nación Digital. Columna Raíces

Edición 17

Los Conejo en Costa Rica

  • ¿Judíos en la colonia?
  • Mauricio Meléndez Obando

    En Costa Rica (en casi toda América Latina) hay algunos que aseguran que muchos españoles que arribaron en el periodo colonial (otros dicen que todos) son de origen judío, pero la documentación que se conserva (y a la que debemos atenernos si pretendemos ser serios en nuestras aseveraciones) no hay constancia de ello.

    Indudablemente, hubo familias de origen judío que pasaron a América, y hay unos pocos casos documentados, como el de los Arias Dávila que pasaron a Centroamérica, quienes descendían de judíos conversos que llegaron incluso a poseer títulos y a ocupar cargos importantes.

    El tristemente célebre Pedro Arias Dávila (Pedrarias Dávila) perteneció a esta familia así como Isabel Arias Dávila, esposa del conquistador Juan Vázquez de Coronado, quien continuó la labor "invasora" que el licenciado Juan de Cavallón había empezado en 1561 en Costa Rica.

    Por cierto, casi todos los ticos descendemos de Vázquez de Coronado, por medio de Dª Andrea Vázquez de Coronado, hija natural -o extramatrimonial de Dn. Gonzalo Vázquez de Coronado -hijo de Juan e Isabel-.

    Sin embargo, casos como estos son la excepción y -como dije- si nos atenemos a la documentación que se conserva en los distintos archivos históricos de Centroamérica, México y España, esas afirmaciones fáciles sobre el presunto origen judío de los costarricenses no tienen sustento alguno.

    Más raros fueron los casos de judíos que continuaron practicando ritos de su religión, como la famosa familia Carvajal en México, cuyos miembros resultaron quemados en la hoguera por orden de la "Santa" Inquisición.

    Ciertamente, muchos judíos conversos tomaron como apellidos nombres de animales, cosas y lugares, pero esta costumbre no era exclusiva de esta importante minoría. Asimismo, muchos judíos conversos tomaban apellidos castellanos preexistentes.

    Sirva esto de introducción a un apellido bastante conocido en Heredia y zonas aledañas, Conejo, que arribó al país a fines del siglo XVII y que sufrió una simplificación pues ingresó como apellido compuesto, López Conejo, pero perdió su primera parte muy posiblemente porque López resultaba ser bastante común en todos los dominios españoles, incluida Costa Rica.

    En nuestro país hay otros apellidos que hacen referencia a animales: Cordero, León y Lobo.

    Francisco López Conejo, natural de la ciudad de Málaga, arribó al país hacia 1687, año en que contrajo matrimonio con doña María de Quirós, hija de Francisco de Quirós y doña María de Angulo Gascón.

    Como fue costumbre en aquella época, el novio recibió una dote con la que se podría ayudar para sostener una familia. El monto de esta variaba según las posibilidades de una familia, podía ser desde un simple vestido hasta gran cantidad de ropa, ganado y otros bienes suntuarios.

    Ambas partes, el futuro esposo y los padres de la novia, llevaban un avaluador que los representara. Al final el novio o esposo (pues la escritura de carta dotal podía hacerse antes o después del matrimonio) y los padres de la novia firmaban el documento ante la autoridad judicial competente.

    La dote era, se suponía, patrimonio de la mujer, pero, por supuesto, podemos imaginar que muchas de estas mujeres lo perdían todo pues sus maridos malgastaban lo que habían recibido, como más de una vez aparece consignado en algún documento.

    Si el marido moría primero, la dote de su mujer tenía prioridad respecto de cualquier deuda o ante cualquier heredero directo del difunto. Por eso, la escritura se convertía en un resguardo para que la mujer pudiese reclamar el monto de la dote en un caso así.

    Veamos algunos de los bienes (recuerde que puede consultar nuestro Glosario de términos históricos) que recibió Francisco López Conejo de manos de su suegra -quien ya estaba viuda en 1687-:

  • 30 bestias mulares (10 mansas, de "lazo y reata", y 20 de dos años), valoradas en 300 pesos.
  • Una "mula mansa de camino, ensillada y enfrenada", con sillón de cuero de venado, valorado todo en 80 pesos.
  • Un caballo de camino, ensillado y enfrenado, con silla jineta de venado y estribos de cubo, valorado todo en 40 pesos.
  • 30 reses vacunas, 75 pesos (a 20 reales cada una).
  • 2 cajas panameñas de atercio con cerraduras y llaves (50 pesos).
  • un collar de oro con 30 cuentas (30 pesos)
  • una gargantilla de cuentas de oro, perlas y granates finos (5 pesos)
  • unos sarcillos (aretes) de oro y perlas esamaltados de echura de broquetes (30 pesos)
  • unos brazaletes de corales finos en 8 pesos.
  • un anillo de oro
  • 4 pares de medias
  • un vestido "estrafalario de tafetán" de mujer
  • una casaca de terciopelo negro, con broches de plata
  • 2 apretadores
  • 2 casacas blancas de bretaña
  • una mantellina de bayeta de Castilla, verede
  • un sombrero blanco de castor
  • 4 camisas de Bretaña
  • 4 pares de naguas de Ruán
  • una tabla de manteles de tela de Nicoya
  • 4 paños de mano
  • 8 paños chocolateros labrados de seda e hilo de colores
  • un colchón camero
  • dos sábanas
  • dos almohadas
  • una colcha

    Pero a veces, algún pariente o "bienhechor" -como hemos encontrado en la documentación- decide colaborar en la dote. Por ejemplo, en este caso el cura Diego de Angulo Gascón, quien llegó a ser vicario de Cartago, tío de doña María de Quirós, promete entregar 300 pesos de a ocho reales a su sobrina para ayuda de su casamiento, a un año plazo en la ciudad de Cartago, en cacao (que servía de moneda debido a la ausencia de metálico).

    Finalmente, el monto de la dote de doña María sumó 1.674 pesos, a los que se añadieron 1.000 pesos que le regaló en arras.

    Entre los hijos de este matrimonio se halla el presbítero Manuel López Conejo, fundador de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción en Cubujuquí (Heredia), quien nació hacia 1688 y ha había muerto para 1727, y también fray Luis López Conejo, de la orden franciscana.

    Francisco López Conejo llegó a ocupar un importante lugar en las milicias españolas de la provincia de Costa Rica pues ascendió hasta sargento mayor; sin embargo, combinó su actividad militar (la cual de por sí no tenía la relevancia de otras regiones hispanoamericanas) con la ganadería, la agricultura y, en menor escala, el comercio a Panamá.

    Para las primeras dos generaciones de los López Conejo, encontramos documentación en que aparecen citados de las dos formas; sin embargo, ya para mediados del siglo XVIII prevaleció el apellido Conejo, simple y llanamente. Para conocer algunas de las razones de las modificaciones en el uso de un apellido, véase la columna Raíces Nº3, Los cambios de apellidos durante la Colonia.

    No sabemos todavía porqué Francisco usó los apellidos López Conejo, que no llevaban sus padres, eran de seguro los de alguno de sus abuelos o abuelas.

    Es posible que los Conejo en la actualidad desciendan de Francisco López Conejo; sin embargo, no se ha podido comprobar hasta el presente que así sea. Quizá una investigación más profunda brinde resultados concretos.

    Asimismo, algunos descendientes de este español que hoy no llevan su apellido, pero sí su sangre, son Montealegre, Mora, Hernández, Quirós, Tristán, Fernández y Zúñiga, entre muchos otros.


    Temas de esta edición:
    Testamento del Sarg. Mr. Francisco López Conejo
    Origen etimológico del apellido
    Descendencia de Francisco López Conejo y María de Quirós
    Glosario
    Familias estudiadas
    Ediciones anteriores



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