La Nación Digital. Columna Raíces

Edición 19

Las raíces indígenas de los ticos

  • Todos en Iberoamérica tenemos una o más abuelas indígenas, quienes les dieron vástagos a los conquistadores españoles y establecieron robustos troncos genealógicos cuyas ramas llegan a nuestros días.

    Mauricio Meléndez Obando

    El Día de la Raza pretendió enaltecer durante muchos años la llegada de los españoles a Costa Rica (a América en general), y todos representamos en la escuela, de buena o mala gana, al conquistador -espada en mano- o al indio -con taparrabos y una flecha-.

    El advenimiento del llamado Quinto Centenario (1992) despertó las más variadas reacciones acerca de cómo "celebrar" el arribo de las huestes conquistadoras a América y el mal llamado descubrimiento del "Nuevo Mundo", que de nuevo no tenía nada y de descubrimiento menos...

    Mientras algunos hispanocentristas hablaron (y hablan todavía) de la leyenda negra en torno a la conquista de América urdida por los enemigos del proyecto "civilizador" europeo, otros hablaron sin tapujos sobre el saqueo y exterminio a que se vieron sometidos los pueblos originales de Nuestra América, y que sostuvo durante siglos el sistema económico europeo (algunos dirían "mundial").

    Hoy, 508 años después, no pretendo entrar en una discusión que puede resultar muy rica, pero también muy polémica acerca de este hecho histórico fundamental para todos los americanos (y, por supuesto, no me refiero a los estadounidenses).

    Somos el resultado, querámoslo o no de ese "encuentro" (desencuentro sería lo más apropiado) entre el hombre europeo y el americano; hoy casi todos llevamos la sangre de uno y otro (y por supuesto la del africano traído como esclavo -para este tema véase la columna Nº10 de Raíces), quienes contribuyeron a engrosar nuestro robusto árbol genealógico.

    Hoy, gracias a la iniciativa de varios académicos universitarios (Luis Fernando Sibaja, María Eugenia Bozzoli, Eugenia Ibarra, Rina Cáceres, Omar Hernández y Carmen Murillo), este día lo llaman oficialmente el Día de las Culturas, en un claro intento por rescatar la pluriculturalidad y plurietnicidad de nuestro pueblo; a ellos me uno en esa intención.

    En esta columna incluyo el artículo "Catalina Tuia, india de Curridabat: antepasada de los costarricenses", se trata de un estudio genealógico descendente sobre una india curridabateña que dio origen a una de las familias más dilatadas del país, la Rojas, hoy presente en todo el territorio nacional.

    En esta oportunidad nos interesa destacar el componente amerindio más antiguo de los costarricenses, convertido en dato curioso por muchos genealogistas pero no asumido como una realidad concreta.

    La vida de nuestros abuelos indios se convierte muchas veces en estadísticas en los libros de historia, pero ellos tienen mucho más que ofrecernos, pese a que las vidas que tuvieron llegan a nosotros -como ha dicho otra veces la escritora Tatiana Lobo- desteñidas por el frío lenguaje protocolario de los notarios (y otras veces confundidas -diría yo- por el alambicado lenguaje de los tinterillos y amanuenses).

    Es nuestro trabajo, pues, rescatar esas piezas del rompecabezas incompleto y, si se quiere, azaroso que es la historia de cualquier pueblo humano.


    Temas de esta edición:
    Catalina Tuia, india de Curridabat: antepasada de los costarricenses
    La descendencia: Catalina, la abuela de los ticos
    Testamento de Catalina Tuia

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