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Edición 21

Heráldica: La ciencia del blasón

  • Aunque es el recuerdo de una época de sociedades altamente jerarquizadas, en nuestros días algunos encuentran utilidad práctica a la heráldica

    Mauricio Meléndez Obando

    Aunque corren nuevos tiempos para el culto de la imagen, las personas siempre sienten atracción hacia la heráldica por el simple hecho de que llena un vacío en el imaginario latinoamericano acerca de sus antepasados hispanos que trajeron, además de lengua y cultura a golpe de tambor, blasones llenos de los ecos de alguna hazaña de su ancestro en España.

    La heráldica se dedica al estudio, explicación y descripción de los escudos de armas que corresponden a cada estirpe, ciudad, familia o persona; es decir, analiza cada figura, señal o pieza (blasones) que los conforman, por eso también es llamada ciencia del blasón. Su origen se remota muy posiblemente a la Edad Media, caracterizada por los torneos de caballería y un rígido sistema de clases sociales, pero en especial durante Las Cruzadas a Tierra Santa.

    En este periodo, los reyes concedían el derecho de utilizar escudos a nobles u hombres principales que hubiesen desempeñado trabajos meritorios (civiles y, en especial, militares). Más recientemente, se empezó a otorgar a personas que destacaran por sus trabajos científicos o artísticos.

    Entonces, el escudo pasó de arma meramente defensiva a símbolo de tradición y status de una persona, familia, ciudad, nación, orden de caballería o de una corporación.

    En aquellos tiempos, para evitar la usurpación de estos símbolos y debido a la complicación de esta ciencia (por la gran cantidad de emblemas, blasones y diseños de armerías) se adiestraron reyes de armas (especie de jueces) que velaran por el respeto de las normas de esta disciplina, entre las cuales destaca la hereditaria.

    En la actualidad, algunos autores plantean que hoy todo símbolo o signo de distinción debe considerarse representación heráldica. Y por esta razón se habla de heráldica real, de heráldica de la nobleza, gentilicia, femenina, eclesiástica, nacional, municipal, profesional, industrial, deportiva, militar...

    A pesar de que la heráldica evoca una época en que los pueblos estaban altamente jerarquizados, su utilización con nuevos aires la mantiene en vigencia en el mundo globalizado.

    La heráldica familiar

    Hoy en muchos grandes centros comerciales y otros sitios, desde Miami a Buenos Aires, se ofrece a cualquier latinoamericano su escudo de armas, pero en realidad es una forma sencilla, para los vendedores por supuesto, de ganarse la vida... (por supuesto hay excepciones).

    Generalmente, se trata de una base de datos que cuenta con la información básica de los escudos de familias españolas (raras veces de otras naciones) y el origen de estas. El cliente pide entonces el escudo de "su" familia, previo pago, y le entregan una especie de certificado donde, además de un dibujo, le brindan la información de algún personaje que se cita como el primero de su apellido.

    Sin embargo, si nos atenemos al origen de la heráldica, los escudos eran asignados a un individuo y su familia para distinguirlos de otros, precisamente por alguna hazaña (casi siempre militar); de esta manera, él y sus descendientes tendrían el derecho de ostentar tal escudo como propio. Por tanto, si no se pertenece a esa familia sería como estar usurpando el uso de ese escudo de armas... Entonces, para saber cuál blasón nos corresponde, habría que hacer un estudio genealógico para conocer al fundador del apellido en nuestro país y verificar si somos sus descendientes. Pero habría que saber a qué familia en España perteneció ese individuo y averiguar si le corresponde un escudo.

    Así pues, los escudos que se venden al por mayor en estos negocios casi nunca corresponderán al individuo que los adquirió...

    Ciertamente, la mayoría de los apellidos que llegaron a Latinoamérica son de origen español y algunos de ellos contaban con escudo (o lo ganaron durante la conquista de América); sin embargo, es cierto también que muchos indios y negros (y sus descendientes) tomaron (o les impusieron) apellidos castellanos con los que en realidad no tenían ningún nexo de sangre.

    A estos se unen cientos de "hijos de padres no conocidos" -como reza en los documentos coloniales- que aunque a veces descendientes de españoles se ignora su filiación con ellos.

    Para todos ellos, la heráldica tiene escaso o nulo valor como lo tiene para miles de familias de origen mestizo cuyo nexo con las raíces hispanas es difícil de establecer.

    No obstante, los caciques y sus descendientes tenían derecho de utilizar las armas concedidas por los monarcas espñaoles, o las del conquistador español del que tomaron el apellido. Cuando no se daban los casos antecedentes, podían usar el escudo de armas de la ciudad en cuya jurisdicción vivían. En la práctica, ningún cacique costarricense utilizó escudo alguno; en naciones americanas más importantes económicamente sí se dieron algunos casos. En Costa Rica, por ejemplo, la mayoría de los Pacheco descienden de un mestizo "hijo de padres no conocidos" o de una mulata esclava de la familia española Pacheco [o Salmón Pacheco], que por cierto no dejó descendientes directos con ese apellido; el mestizo y la esclava vivieron en el siglo XVIII.

    Pacheco: Este es el escudo de armas de los Pacheco de Andalucía, España, descendientes de los marqueses de Cerralvo. (Tomado de Heráldica IV, García Bermejo. 1999). Ver escudo en grande

    Por su parte, los Zavaleta descienden de una mulata esclava del siglo XVIII de los primeros Zavaleta (de origen español), quienes tampoco dejaron descendientes con ese apellido. Ella se llamó Isidora Zavaleta. Los Bustos de Costa Rica proceden en su mayoría de Guanacaste y estos, a su vez, de Rivas, Nicaragua. Muchos de ellos son de origen mulato y unos pocos son miembros de los Bustos y Santiago (o Santiago y Bustos), que se remonta a un español del siglo XVII, que llegó a Granada, Nicaragua, donde casó con una descendiente de conquistadores de Costa Rica. Habría que hacer un estudio más profundo para comprobar si ese español desciende de los infantes de Lara, hijos de Gonzalo Bustos y Sancha Velásquez, y nietos del rey Ramiro II, de León, quienes ostentaron el escudo del recuadro.

    Bustos: Este es el escudo de armas de los Bustos descendientes de los infantes de Lara. (Tomado de Heráldica III, García Bermejo. 1999). Ver escudo en grande

    Del primer Cubero español que arribó al país en el siglo XVII no quedó descendencia con su apellido; sin embargo, varios de los esclavos que tuvo originaron muchas de las familias Cubero que llegan a nuestros días.

    También, muchos Serrano, Pérez, Sánchez y Avalos de ciudad Colón y zonas aledañas, descienden de los indios de Pacaca (después villa Colón y hoy ciudad Colón) que tomaron esos apellidos españoles ya desde el siglo XVII.

    Los Porras de Costa Rica proceden de Alonso de Porras, quien llegó al país a mediados del siglo XVII y casó con una descendiente de conquistadores; sin embargo, todavía no se ha podido esclarecer su origen. Así que el escudo que mostramos, tomado de Ciudadfutura.com, no sabemos si corresponde a los Porras de nuestro país.

    Porras: Apellido castellano que procede de Francia, de donde acudieron varios caballeros Porres para luchar contra los moros. Con el tiempo, se sustituyó la "e" por la "a", se asentó en las montañas de Burgos, en el valle que tomó el nombre de Val de Porras, muy próximo a la villa de Espinosa de los Monteros. Pasó a Zamora, Ciudad Rodrigo, Medina de Pomar, Peñafiel y Segovia. Descripción del escudo: En campo de plata cinco flores de lis de azur puestas en sotuer. Otros escudos traen: En campo de oro un perro con una porra atada al cuello. (Tomado de Ciudadfutura.com).

    Asimismo, ocurre con mucha frecuencia que un escudo de armas sea empleado por una persona que no tendría derecho a usarlo porque no pertenece al árbol genealógico de la familia a la cual se le concedió, pese a que el antepasado de esa persona sea de origen hispano.

    Por ejemplo, en los puestos de ventas de que hablamos, se da la información sobre el primero que llevó el escudo, pero eso no es garantía de que se descienda de él. Además, apellidos como González, Ramírez, Sánchez, Jiménez, Fernández, Hernández, Pérez, Vargas y López, por citar solo unos pocos, tienen infinidad de troncos en todo el territorio español; por ejemplo, esto significa que no todos los González provienen de una misma persona y así para cada apellido.

    En Costa Rica han llegado gran cantidad de individuos con el apellido González desde los tiempos de la conquista, por lo que conocer cuál escudo les correspondería requeriría de un trabajo arduo en los archivos históricos americanos y españoles.

    Además, durante 500 años han salido de España (y otras naciones europeas) rumbo a tierras americanas miles de personas, muchísimas de ellas de orígenes humildes que no contaban, por supuesto, con escudo de armas.

    Ahora bien, si se democratiza la heráldica, como tantas otras cosas que antes pertenecían a un reducido grupo social, el uso de un escudo de armas tendría un valor meramente ornamental y el simbólico que cada individuo le dé.

    Entonces, independientemente del valor que se le pueda dar a la heráldica en tanto símbolo de status para una persona o familia en una época determinada, la ciencia del blasón, como documento histórico y, si se quiere, artístico, permite comprender un largo periodo de la historia de Europa Occidental, mediante el análisis de las armas de guerra y su vestimenta, la flora, la fauna y la simbología plasmadas en los escudos.






    González: Apellido patronimico derivado del nombre propio Gonzalo, por lo que no existe necesariamente relación entre las distintas familias que con este apellido son de distintas regiones. Debido a lo extendido de este apellido frecuentemente va unido a otro que aumenta la identificación y que por regla general correspondía a los lugares o territorios conquistados o de los que procedian.Tiene numerosas probanzas de nobleza para el ingreso en Ordenes Militares y sentencias confirmatorias de hidalguia ante la Chacilleria de Valladolid, y declaraciones de nobleza de la Real Audencia de Oviedo.
    Descripción del escudo: En campo de gules, un castillo de oro, almenado de tres torres. (Tomado de Ciudadfutura.com).







    En realidad, más importante que probar nobleza, hidalguía y blasones de una familia (como han hecho muchos antiguos genealogistas), es conocer qué hicieron sus antepasados, cómo vivieron y de qué manera contribuyeron al desarrollo de las naciones latinoamericanas.

    Terminología

    Como toda disciplina, la heráldica cuenta también con una terminología propia y especial para la descripción del blasón.

    El campo es el escudo mismo y está constituido por diversos elementos: la forma, las particiones (partes en que se divide), los esmaltes (colores) y las figuras.

    Se destacan particularmente los esmaltes que se pueden emplear: los colores, que son azur (azul), gules (rojo), sinople (verde), sable (negro) y púrpura (violado); los metales (oro y plata); y los forros (armiños y veros, así como sus ocho diferencias).

    Las figuras que se representan pueden ser de cuatro tipos: las propias o heráldicas (conformadas por las particiones del escudo, las piezas honorables de primer orden, las disminuidas y las seantes o piezas de segundo orden), las naturales (tomadas de la naturaleza misma -mamíferos, reptiles, aves, peces, insectos, plantas, astros y minerales-), las artificiales (objetos usados en ceremonias sagradas y profanas, objetos bélicos, de música, caza, pesca, navegación, arquitectura, artes y oficios) y quiméricas (animales fantásticos que normalmente se encuentran en la mitología).

    Partes del escudo: a. cimera, b. burelete, c. yelmo, d. escudo, e. blasones, f. soportes, g. lambrequines, h. base, i. banderola y j. divisa.

    Finalmente, están los ornamentos exteriores, que son aquellos elementos ubicados fuera del escudo que lo complementan, como el timbre, los lambrequines, tenantes y soportes, banderas y estandartes, divisa, voz de guerra, pabellones y mantos, encomiendas y collares de las órdenes militares y las insignias de las dignidades eclesiásticas, civiles o militares.

    Si desea visitar un lugar sobre heráldica puede ingresar a http://tiempolibre.ciudadfutura
    .com/apellidos/ y si lo que busca es conocer sobre otros términos heráldicos puede visitar el Diccionario de heráldica de José María Valladolid, de Ciudadfutura.com. (http://tiempolibre.ciudadfutura.com/
    apellidos/diccionario.htm)


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