Nacion.com. Columna Raíces

Edición 23

Rolando Araya, Ántonio Alvarez, Rodolfo Méndez, Abel Pacheco y José Miguel Corrales

Primos y rivales

Aunque contrincantes en el campo político, Rolando Araya, Antonio Alvarez, Rodolfo Méndez, Abel Pacheco y José Miguel Corrales comparten buena cantidad de sus antepasados

Mauricio Meléndez Obando

El artículo que presentamos a continuación se publicó en el semanario El Financiero (edición Nº313, del 28 de mayo al 3 de junio del 2001), aunque con algunas pequeñas diferencias y modificaciones.

Se debe tomar en cuenta, también, que a ese momento los cinco eran precandidatos de sus respectivos partidos.

Para la investigación se ocuparon cerca de 150 horas (quizá más que menos) y se emplearon diversas fuentes y métodos.

Pese a que son rivales en sus partidos políticos y cada uno asegura tener ideas y soluciones diferentes para los problemas nacionales, los cinco precandidatos presidenciales de Liberación Nacional y la Unidad Socialcristiana comparten muchísimos de sus antepasados.

Posiblemente Abel Pacheco de la Espriella y Rodolfo Méndez Mata no lo saben, pero son parientes por los apellidos Tinoco y Oreamuno; Antonio Alvarez Desanti, Rolando Araya Monge y José Miguel Corrales Bolaños, lo son por Monge y Zamora, y los cinco comparten, entre muchos otros, los apellidos Ugalde, Rodríguez, Chaves, Alfaro y Escalante.

De una u otra manera, los cinco coinciden en más de 100 antepasados en los siglos XVI, XVII y XVIII, muchos de los cuales, de seguro, también están en los árboles genealógicos del tico promedio.

En un país pequeño como el nuestro, con una inmigración relativamente baja durante todo el periodo colonial, no es extraño que todo costarricense con al menos un abuelo cuyos antepasados remotos sean del Valle Central comparta ancestros con su coterráneos; y este trabajo lo comprueba (véase recuadro fuentes y métodos).

Mezcla de sangres

Como casi toda nación iberoamericana, los costarricenses encuentran sus raíces más antiguas en tres troncos básicos: los indios, los españoles y los africanos (traídos durante el periodo colonial en calidad de esclavos). En ese tiempo, al hijo de español y española se le clasificó como español (América era parte de España; más adelante se les llamó criollos); al de español e india, como mestizo; al hijo de español y negra, mulato; y al hijo de indio y negra, zambo. Ya en el siglo XVIII mestizo hacía alusión a que se tenía algún antepasado indio, y mulato a que se tenía algún antepasado negro.

Asimismo, la llegada de los españoles a América marcó el inicio de las sociedades hispanoamericanas modernas, cuya característica principal es la herencia de una cultura hispánica básica, enriquecida con elementos amerindios y africanos, cuya presencia puede variar de un país a otro. Por ejemplo, en México, los elementos aztecas resultan evidentes, pero en Cuba, lo africano se adueña de gran parte del paisaje cultural.

El proceso de mestizaje para el caso costarricense empezó fuera de lo que hoy son sus fronteras, en Guatemala y Nicaragua, principalmente, donde nacieron los primeros mestizos de Centroamérica en la primera cuarta parte del siglo XVI. Continuó a partir de 1561, cuando Juan de Cavallón ingresó a Costa Rica con fines de conquista y colonización.

Por ejemplo, los cinco precandidatos son descendientes de varios conquistadores y sus esposas. Entre otros, el capitán Juan Solano (Extremadura, 1538) y Mayor de Benavides (andaluza), Cristóbal de Alfaro (1540) y Catalina Gutiérrez Jaramillo (cartaginesa e hija de otro conquistador), el capitán Alonso Pérez Farfán (Andalucía, 1527) y Marina de Anangas (andaluza), Francisco Ramiro Corajo (Extremadura, 1540) y Francisca de Zúñiga (extremeña), y Juan de Peñaranda (Castilla, 1535) y Sabina de Sojo (también castellana). El lugar y el año, en todos los casos, representan el sitio y la fecha aproximada de nacimiento, respectivamente.

Quizá, el más interesante de todos ellos resulte ser el capitán trujillano Juan Solano (presente en casi todo árbol genealógico costarricense), quien se embarcó hacia la Indias Occidentales el 7 de marzo de 1560 como criado de doña Catalina Hurtado —esposa del licenciado Francisco Ramírez de Peñalosa, teniente de gobernador de Tierra Firme (Panamá)—; lo hizo en lugar de Rodrigo de la Fuente, quien había sido encarcelado, no sabemos por qué motivos, en Sanlúcar de Barrameda.

Al año siguiente, Juan Solano ingresó al territorio costarricense con Juan de Cavallón y, según las crónicas de la época —que por supuesto revela la visión de los vencedores—, se destacó como soldado valeroso quien siempre estaba en primera fila. Resultó herido en varios combates contra los indios que se defendían de los invasores y participó en las campañas de conquista de Juan Vázquez de Coronado y Perafán de Ribera.

Estuvo en la fundación de Garcimuñoz (1563), donde fue regidor, y en el traslado de la ciudad de Cartago a su actual asiento, fungió como gobernador interino y se le asignaron 400 indios en encomienda.

Casó con Mayor de Benavides (natural de Jerez de la Frontera, Andalucía) y fueron padres de ocho hijos, que dejaron abundante descendencia en el país.

Precisamente una de sus hijas, doña Inés de Benavides, casó con un colono español que llegó a Cartago a fines del siglo XVI llamado Francisco de Ocampo Golfín (nacido en Mérida, Extremadura, en 1570, y pariente no tan lejano de Fernando el Católico), encomendero que gozó de gran poder en la naciente provincia, quien además de los hijos habidos con su esposa, tuvo uno con la india Catalina Tuia, natural del pueblo de Curridabat. Este hijo mestizo, llamado Gaspar de Rojas, es antepasado de los cinco precandidatos y de la gran mayoría de los Rojas de este país.

Catalina, quien también es citada como Pereira (apellido del capitán Antonio Alvarez Pereira, primer encomendero de Curridabat), tuvo otro hijo con el conquistador Diego de Aguilar. Este hijo asimismo mestizo, llamado Gabriel de Aguilar, es igualmente abuelo de los cinco precandidatos.

Pero la india Catalina también es abuela de 23 presidentes de este país y de casi todo tico con orígenes remotos en el Valle Central.

Nótese que es una india de encomienda y no una "princesa", como les gusta más a los genealogistas tradicionales, algunos de los cuales han dado filiaciones —no comprobadas documentalmente— hasta con el cacique Guarco.

Los cinco precandidatos descienden de varios españoles (algunos de ellos ya nacidos en América) que llegaron cuando ya el proceso de conquista había terminado y quienes contrajeron matrimonio con descendientes de conquistadores; entre otros, Cristóbal de Chaves (Guatemala, 1569) —marido de María Alfaro—, Salvador de Torres (Andalucía, 1576) —esposo de Inés Pérez Farfán, María Alvarez de Oviedo e Isabel de Medina Cueto—, doña Juana de Vera Sotomayor (Nicaragua, 1596) —casada con el sargento mayor García Ramiro Corajo— y Francisco de Ocampo Golfín (ya citado).

De ellos, tal vez el caso más curioso, por sus antepasados, es Juana de Vera Sotomayor, hija del capitán Luis Méndez de Sotomayor (nacido en Guatemala y de padres españoles) y Juana de Vera y Herrera (nacida en España). Don Luis Méndez de Sotomayor era descendiente, entre otros, de Carlomagno, Guillermo I el Conquistador, Fernando III de Castilla —el Santo— y Rurik (legendario fundador del Imperio Ruso), quienes también son antepasados de las casas reales de toda Europa. Asimismo, entre sus ancestros, don Luis cuenta con reyes de Noruega, Dinamarca, Portugal, Nápoles, Sicilia, Hungría, Inglaterra y, por supuesto, España; además de miembros de importantes casas ducales y condales del Viejo Continente.

El arribo de españoles continuó durante todo el periodo colonial y uno de ellos fue el capitán Juan de Ugalde (Cádiz, Andalucía, 1676), quien casó con María de la Rosa Rodríguez (nacida en Cartago y tataranieta de la india Catalina Tuia). Estos son los abuelos más cercanos que comparten los cinco políticos en estudio. (Véase recuadro Raíces comunes)

Africanos

Como se dijo, una de las raíces básicas de los iberoamericanos es la africana, presente en América porque los españoles trajeron negros de Africa para que les sirvieran como esclavos.

A estos antepasados de los latinoamericanos debemos —además de la herencia genética— diversos elementos culturales, entre ellos destacan la música, el folclor y la arquitectura pues todas las edificaciones que se conservan se levantaron con el trabajo de negros e indios, principalmente, pero no solo con su trabajo físico sino con su intelecto; por ejemplo, uno de los más grandes arquitectos de Centroamérica era mulato. En el campo espiritual, recordemos también a San Martín de Porres...

En el caso costarricense, la contribución genética de los negros esclavos y sus descendientes en las familias del Valle Central fue cubierto con un velo de "púdico secreto" —como decían en la época colonial— debido al racismo contra los negros y sus descendientes.

Su contribución en la historia familiar tica apenas se empieza a revelar en su verdadera magnitud en Negros y blancos, todo mezclado (1997), libro de quien escribe el presente artículo y Tatiana Lobo.

De los cinco precandidatos, Rodolfo Méndez, Antonio Alvarez y Rolando Araya cuentan con antepasados de origen africano. En el caso de Corrales, la familia Alvarado de la que desciende su bisabuela Tremedal Alvarado Solís (esposa de Pedro Bolaños Rodríguez) parece tener alguna raíz africana que no se pudo determinar en esta investigación, pues aunque la mayoría de sus miembros fueron clasificados como españoles o mestizos, dos de ellos reciben la categoría de mulatos; habría que hacer un estudio más profundo para dar conclusiones válidas. Finalmente, para Pacheco no se hallaron pruebas ni indicios de sangre africana en su familia.

José María Méndez Barboza, tatarabuelo de Rodolfo Méndez, era hijo de Manuel Méndez (1816), mulato libre, hijo, a su vez, de Liberata Méndez, también mulata libre, quien nació hacia 1790 y vivió en San José; su abundante descendencia se trasladó a San Vicente de Moravia.

Rolando Araya y Antonio Alvarez tienen entre sus antepasadas a Ana Cardoso, mulata nacida en Cartago en 1649, esclava del alférez Tomás Calvo y doña Eugenia de Abarca.

Ana, quien también es citada con los apellidos Pereira y Palacios (pues fue esclava primero de doña Ana Pereira Cardoso y luego de doña Catalina Palacios), tuvo cinco hijos con el capitán Miguel Calvo, hijo de don Tomás y doña Eugenia.

Miguel Calvo llegó a ser gobernador interino de Costa Rica y gozó de un gran poder en la sociedad colonial. En su juventud intentó hacerse sacerdote, no obstante, escogió el camino de las armas y el lecho de Ana. Nunca se casó pese a que pudo haber escogido entre las principales herederas de la Vieja Metrópoli a una mujer de su misma condición.

Tres de los hijos de Ana y Miguel nacieron cuando ella era todavía esclava; por tanto, heredaron esa misma condición: Francisco (1668), María (1682) y Feliciana (1685). Doña Eugenia, quizá evitando que sus propios nietos fueran vendidos o separados de su madre, los liberó junto con Ana.

Ya siendo libre, Ana y Miguel tuvieron dos hijos más: Ana Micaela (1691) y José Felipe (1694).

En su testamento (1715), Miguel Calvo reconoció a sus cinco hijos mulatos, a quienes heredó sus bienes por partes iguales.

Alvarez Desanti y Araya Monge son nietos de Ana Micaela Calvo, quien contrajo matrimonio con el mulato José Carranza Villavicencio, de oficio platero; sus descendientes están hoy en todos los estratos sociales y en todo el territorio nacional; por ejemplo, los expresidentes Rodrigo Carazo Odio y Oscar Arias Sánchez, y Rodrigo Bolaños Zamora llevan su sangre (véase nota aparte Parientes reconocidos).

Méndez y Pacheco también llevan sangre de los Calvo, aunque les viene por parientes de Miguel Calvo Abarca y no por él directamente. La familia Calvo más antigua fue establecida por el sevillano Miguel Calvo García (1580) y Mariana de Chinchilla (Honduras, 1580), quienes llegaron a Cartago a principios del siglo XVI, procedentes de Trujillo, Honduras.

Como nota curiosa, de los cinco precandidatos, Alvarez Desanti fue a quien más abuelos de origen africano se documentaron. Además de los ya citados, es descendiente del mulato esclavo Sebastián Cabrales, o del Camino, y de los mulatos Miguel Arce (capitán de pardos) y María Rodríguez —antepasados de la mayoría de los Arce de Costa Rica—. También desciende de los Arce, el expresidente Arias Sánchez.

Otro político del PUSC que tiene raíces africanas es Guillermo Madriz de Mezerville pues desciende de la mulata María Josefa Alvarado Torres y del sevillano Tomás de la Madriz Monsalve. María Josefa era esclava de la esposa de don Tomás, doña Antonia de Granda y Balbín. Madriz de Mezerville, quien retiró su precandidatura, hacía alusión en su propaganda al doctor José María Castro Madriz, insinuando, tal vez, una parentesco con él, pero don José María perteneció a otra familia Madriz.

Sus apellidos

Los apellidos tienen siempre su historia, en el caso de los cinco políticos que estudiamos, tienen origen diverso.

José Miguel Corrales Bolaños, quien en realidad debió apellidarse Bianchini, pues su padre, Eugenio Corrales fue hijo de Susana Corrales Meza y del italiano Gaetano Bianchini Sonzzini, lleva apellidos relativamente comunes en nuestro medio. Juan Francisco Corrales es el antepasado más antiguo de don José Miguel, nació en Cartago hacia 1740 y consignado casi siempre como español, y es posible que pertenezca a la familia que fundó el guatemalteco Bartolomé Bonifaz del Corral (1680); sin embargo, hay Corrales que descienden del madrileño Tomás López del Corral (1680). Habría que hacer una investigación más profunda para intentar desentrañar este asunto. La madre de don José Miguel, como todos sus antepasados fueron oriundos y vecinos de Paraíso, y antes de la creación de este pueblo, lo fueron de Ujarrás y Cartago.

Los primeros Bolaños, que durante la época colonial alternaron ese apellido con "de los Santos" y ocasionalmente fueron citados como "de los Santos Bolaños", se establecieron en Heredia a principios del siglo XVIII; es posible que su origen sea guatemalteco, pero requerirá pesquisas más detalladas (que ya está haciendo el genealogista German Bolaños). Los Bolaños de don José Miguel han permanecido en Grecia en los últimos 150 años, adonde inmigraron desde Heredia.

El origen de los apellidos de don Antonio se encuentran, respectivamente, aquí y en Córcega, isla del Mediterráneo que pertenece a Francia. José Felipe Alvarez, mestizo, es el antepasado más antiguo que pudimos localizar y posiblemente fue tataranieto del sargento Andrés Alvarez, quien llegó a Cartago procedente de Granada (Nicaragua) y casó en 1662 con Feliciana Carbonero (hoy este apellido es Cambronero). Esta familia pasó su residencia de Cartago a Heredia, a fines del siglo XVIII y luego de Heredia a Alajuela, a fines del mismo siglo.

En cambio, el apellido Desanti procede de la isla de Córcega. Vincent Marie Desanti, nacido en 1864, llegó a Costa Rica en la última cuarta parte del siglo XIX y se estableció en San Mateo de Alajuela, donde casó en 1889, con Josefa Vargas Retana. Vincent Marie es bisabuelo de don Antonio.

Si se pudiera medir el grado de "nacionalidad" de las personas por la cantidad de antepasados nacidos en el país, indudablemente Rolando Araya Monge sería el más tico pues para hallar extranjeros en su genealogía hay que trasladarse a la época colonial, a principios del siglo XVIII. Por parte de su apellido paterno, el antepasado más remoto que pudimos rastrear fue Andrés de Araya (casi siempre citado como español y ocasionalmente como mestizo), nacido hacia 1690 y posible descendiente de Juan de Araya, quien arribó a principios del siglo XVI a Costa Rica, donde casó con descendiente de conquistadores; sin embargo, a la fecha, no se ha podido determinar su origen cierto. Los Araya de don Rolando se establecieron originalmente en Heredia pero a fines del siglo XVIII pasaron a Alajuela, desde donde se trasladaron a San Ramón y Palmares a mediados del siglo XIX.

Por su parte, el apellido Monge procede de Francisco Monge, español o mestizo, nacido hacia 1715, quien posiblemente sea descendiente directo de Felipe Monge, citado líneas arriba. Estos Monge, parientes de lejanos de los de Desamparados, se establecieron en Barva, de donde se trasladaron, a mediados del XVIII, a Palmares.

Por otra parte, si el grado de nacionalidad se midiera como dijimos párrafos antes, Abel Pacheco de la Espriella sería el menos costarricense (aunque su picardía es, indudablemente, la más tica) pues salvo el apellido Pacheco, los de sus cuatro abuelos tienen origen en otros países de América (Nicaragua, Guatemala, Colombia y Panamá) y, por supuesto, España.

En Costa Rica, la mayoría de los Pacheco descienden de dos posibles ramas; una establecida por la mulata esclava Rosa Pacheco y otra por el mestizo Juan José Pacheco (nacido en Cartago hacia 1740). Don Abel, desciende del segundo, quien siempre recibió el calificativo de mestizo, fue citado como "hijo de padres no conocidos" y todavía no se ha podido establecer su filiación, si la hubo, con el español que llegó con este apellido a fines del siglo XVII. Los Pacheco mestizos se establecieron en Cartago, de donde pasaron a San José a fines del siglo XVIII.

El apellido De la Espriella procede del abuelo de don Abel, Francisco Vicente de la Espriella Navarro, nacido en Colombia.

Finalmente, El apellido paterno de don Rodolfo Méndez, se origina en la mulata libre Liberata Méndez, quien tuvo varios hijos "naturales" que fueron bautizado en la ciudad de San José, a principios del siglo XVIII. Habrá que efectuar un rastreo más profundo para conocer más detalles de ella, quien al parecer fue soltera. Estos Méndez se establecieron en San Vicente de Moravia, de donde emigraron a la capital a fines del siglo XIX.

El apellido materno de don Rodolfo proviene del mestizo Julián Mata, nacido hacia 1730, quizá, a su vez, descendiente del castellano Juan Martín de la Mata (1665) y Clara de Rojas (bisnieta de la india Catalina Tuia).

Los Mata de don Rodolfo pasaron de Cartago a Ujarrás y luego a Capellades y Pacayas, de donde emigraron a la capital.

Llama la atención que de los cinco precandidatos, cuatro tengan alguna raíz próxima fuera de nuestra frontera: Rodolfo Méndez es bisnieto de José Lowenthal (polonés), Abel Pacheco, nieto de Francisco Eduardo de la Espriella (colombiano) y de Marta Díaz Granados (panameña), bisnieto y tataranieto de nicaragüenses (Josefina Cabezas Alvarado y Saturnino Tinoco López) y cuarto nieto de Agustín Gutiérrez Lizaurzábal (guatemalteco); José Miguel Corrales, nieto de Gaetano Bianchini Sonzzini (italiano), y Antonio Alvarez, bisnieto de Vincet Marie Desanti (francés).

Enemigos políticos pero...

Es interesante que quienes hoy se enfrentan con gran virulencia por ocupar la candidatura presidencial en cada agrupación resulten ser parientes, a veces no tan lejanos. Así, en el PUSC, Abel Pacheco y Rodolfo Méndez descienden, respectivamente, de Saturnino Tinoco (1800) y Rosa Agustina Tinoco, oriundos de Nicaragua, quienes —de acuerdo con la tradición familiar— eran hermanos.

Pacheco y Méndez también tienen entre sus antepasados comunes a José de Oreamuno González Carrasco (1670) y Josefa Vásquez Meléndez (ambos nacidos en Panamá y de padres españoles).

Abuelo de ambos fue el conquistador salmantino Juan Vázquez de Coronado (1524), quien, después de Cavallón, llevó a cabo diversas expediciones para consolidar la conquista y colonización de Costa Rica y, tradicionalmente, se le ha reconocido un trato ejemplar con los indios.

Por su parte, Antonio Alvarez, Rolando Araya y José Miguel Corrales, precandidatos del PLN, son nietos, en el sentido amplio del término, del español Felipe Monge (Andalucía, 1572) y su esposa, Francisca López (Cartago); de ellos descienden también la mayoría de los Monge del país.

Asimismo, el alférez Sebastián de Zamora (Sevilla, 1632) es abuelo de los tres precandidatos y fundador de la familia Zamora más prolífica en Costa Rica.

Curiosamente, Méndez Mata comparte también estos antepasados con los liberacionistas.

El parentesco más cercano se da entre Araya Monge y Alvarez Desanti pues Lorenza Soto Quesada (Alajuela, 1838), tatarabuela del primero, era prima hermana de Camila Soto Ugalde (Alajuela, 1814), cuarta abuela del segundo, como hijas de los hermanos Bernardo Soto Herrera (1791) y Pedro Soto Herrera (1785), bisnietos del capitán Diego de San Martín y Soto (Sevilla, 1660). Además, Camila Soto Ugalde era prima hermana de Rafaela Ugalde Murillo (Alajuela, 1821), tatarabuela de Araya, pues eran hijos de los hermanos María Ugalde Paniagua (1789) y Jerónimo Ugalde Paniagua (1786), respectivamente. Como dijomos, los cinco son parientes por el apellido Ugalde.

Por otra parte, Corrales y Araya son primos, pues Juliana Rodríguez Campos (Alajuela, 1810), tatarabuela del primero, era prima hermana de Manuel María Quesada Benavides (Alajuela, 1817), tatarabuelo del segundo. Juliana y Manuel eran nietos de doña Simona Ulate Saborío (1758), quien casó primero con Camilo Quesada Ugalde y segunda vez con José Andrés Rodríguez Segura. Asimismo, Hermenegildo Alvarado Barquero (Heredia, 1802), tatarabuelo de Corrales, era primo hermano de Antonio Monge Barquero (Heredia, 1798), tatarabuelo de Araya, pues eran hijos, respectivamente, de Manuela Barquero González (1774) y Bárbara Barquero González (1769), hijas de Bernardo Barquero (por cierto, también descendiente de la india Catalina Tuia) y Juana de la Rosa González.

Tal vez por este entramado familiar que hay en Costa Rica, principalmente en el Valle Central, resulte tan acertado el origen histórico del término "tico" para referirse a las personas nacidas en el país.

Según las investigaciones lingüísticas de Miguel Angel Quesada Pacheco (por cierto, del mismo tronco de don Abel), hermanitico —que se simplificó, por aféresis, en tico— fue una forma de tratamiento bastante general entre los costarricenses antes de mediados del siglo XIX, que evocaba el origen común de las familias vallecentraleñas, sus lazos de solidaridad (bastante perdidos hoy, lamentablemente) y su relativa igualdad socioeconómica, por lo que aceptaron con agrado el apodo que se adoptó en otros países para nosotros.


En esta edición:

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