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Edición 25

Las castas en Hispanoamérica

  • Clases y diversidad racial durante la colonia

    Autor: Mauricio Meléndez Obando

    Además: Las castas de Centroamérica

    La historia de la América española más que las de otras regiones del mundo ha estado llena de diversidad étnico-cultural porque en esta amplia región tuvieron su encuentro inicial tres grandes grupos de culturas: las amerindias, las africanas y las españolas. Cada una de ellas, a su vez, llena también de similitudes (unidad) y diferencias (diversidad).

    La sociedad colonial hispanoamericana se estructuró según el origen racial de las personas; los españoles peninsulares y los nacidos en América (llamados después criollos) ocupaban la cúspide de la pirámide social; luego seguían los caciques indígenas (que gozaban de los privilegios de los hijodalgos); después los mestizos; los indios; los mulatos, pardos y negros libres; los zambos, y, finalmente, los esclavos (fueran estos negros o mulatos), quienes ocupaban la base piramidal.

    A su vez, un grupo como el español, se dividió según el origen social del peninsular: en nobles (aquí estaban los propiamente nobles y los hidalgos) y plebeyos.

    Muchos de los primeros hijos de conquistador nacidos en América fueron mestizos, resultado de sus uniones con indias (a veces cacicas o hijas de caciques) pues en un primer momento no vinieron mujeres del Viejo Continente; muchos gozaron de todos los privilegios de sus padres.

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    De Español y India produce mestisa. Pintura de José de Bustos [mexicano, cerca de 1725]. (Colección privada).

    Más tarde llegaron mujeres que dieron a los españoles hijos sin mezcla de indio.

    Pero también los conquistadores tuvieron hijos con esclavas y de ahí nacieron los primeros mulatos.

    Debemos decir que los matrimonios interraciales no fueron frecuentes en la América española (tal vez solo aumentaron a partir del siglo XVIII) pero las relaciones sexuales interétnicas lo fueron desde el principio del arribo de las huestes de los conquistadores en el siglo XVI y fueron una constante durante todo la época colonial y aun en periodos posteriores.

    Para designar las diferentes mezclas raciales que integraron las sociedades hispanoamericanas y las posiciones que cada una ocupaba, se usó el término castas.

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    De Español y Negra nace Mulata. Pintura de autor desconocido [mexicano, cerca de 1790]. (Colección privada).

    Así pues, las sociedades hispanoamericanas estuvieron altamente jerarquizadas, y en ellas cada grupo social ocupaba una posición específica definida en gran medida por su origen racial.

    Por supuesto, estas diferencias a veces se atenúan en las zonas periféricas y de poca importancia relativa. No ocurría así, por ejemplo, en las ciudades de México y Lima.

    Tanto las autoridades eclesiásticas como las civiles (representantes del Rey en sus territorios de Ultramar) ejercieron durante todo el periodo colonial un control constante, pero la mezcla racial continua lo ponía en peligro.

    Esto hizo surgir, aunado a la preocupación taxonómica general en las ciencias biológicas, una serie de nombres para designar las diversas castas que producía la mezcla racial y, más adelante, un género pictórico conocido como la pintura de castas.

    Según Ilona Katzew, en La pintura de castas: Identidad y estratificación social en la Nueva España: "La producción de pinturas de castas abarca todo el siglo XVIII. Estos cuadros representan el complejo proceso de mestizaje producido entre los tres principales grupos que conformaron la colonia: indios, españoles y negros. La mayoría de estas pinturas se componen de dieciséis escenas representadas en lienzos separados, aunque en ocasiones aparecen en una sola superficie dividida en compartimentos. Cada escena muestra un hombre y una mujer de diferentes razas con uno y, en ocasiones, dos hijos, y lleva una inscripción que identifica la mezcla racial representada. Las series siguen una progresión taxonómica específica: al principio las escenas representan sujetos de raza "pura" (es decir, españoles), lujosamente ataviados y desempeñando ocupaciones que apuntan a su privilegiada clase social. Conforme aumenta la mezcla racial de las familias, su estado social disminuye. Además de presentar una tipología de las razas humanas y sus ocupaciones, las pinturas de castas incluyen asimismo un rico sistema de clasificación en el que distintos objetos, alimentos, flora y fauna están cuidadosamente colocados e identificados por medio de leyendas.

    Algunos de los cuadros, además, venían acompañados por una leyenda como la siguiente:

    "Pero o! Pasmo singular
    de la providente Madre;
    que siendo la Madre y Padre
    distintos es desigual
    la nacencia y muy cabal
    se advierte en el estricote
    pues en uniéndose a el trote
    con natural Artemiza
    un Indio y una Mestiza
    producirán un Coyote"

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    De Mestizo y d India, Coyote. Pintura de Miguel Cabrera [mexicano, de 1763]. (Colección de Elisabeth Waldo-Dentzel, Multicultural Music and Art Foundation of Northridge, California).

    Tales divisiones sociorraciales provocaron también múltiples fricciones entre los grupos españoles y los indios, entre estos y los mulatos y pardos y entre estos y los españoles (resultado de estas fricciones quedan registradas muchas revueltas, casi siempre sofocadas por las autoridades reales).

    Veamos las castas para la América hispana (tomados de los casos de Nueva España y Perú):

    Español: Podía ser peninsular (nacido en España) o de ultramar (nacido en América). El hijo de castiza y español se consideraba español.

    Indio: También llamados en la documentación naturales.

    Negro: Traídos como esclavos de Africa; también se usó negro criollo para los hijos de africanos nacidos en América.

    Mestizo: de india y español.

    Castizo: de mestiza y español.

    Coyote: de mestiza e indio.

    Chamizo torna atrás: de india y coyote.

    Mulato: de negra y español.

    Morisco: de mulata y español.

    Albino: de morisca y español.

    Torna atrás: de albina y español.

    Torna atrás tente en el aire: de torna atrás y español (y este se mantenía en esta categoría aunque se mezclara con español, pero si se mezclaba con uno de su misma categoría "desciende a lo mismo negro").

    Chino: de india y mulato.

    Albarazado: de mulata y chino.

    Barcino: de mulata y albarazado.

    Torna atrás negro con pelo lacio: de mulata y de barcino.

    Zambo (chino cambujo o lobo): de negra e indio.

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    De negro e india sale lobo. Pintura de autor desconocido [mexicano, cerca de 1780]. (Colección de Malú y Alejandro Escandón).

    Katzew asegura que pese a que la mayoría de estos términos carecían de una utilidad práctica, sugieren un principio básico: "la sangre española o blanca podía redimirse; la negra no. Dicho de otra forma, mientras que la pureza de sangre de los españoles estaba inextricablemente asociada al concepto de "civilización", la sangre negra que llevaba el estigma de la esclavitud, connotaba atavismo y degeneración."

    Para que se vea claramente el prejuicio racial, transcribimos aquí un texto del gaditano Pedro Alonos O Crouley, en su Idea compendiosa del reyno de Nueva España –México– (1774), reproducido por Katzew en el citado artículo:

    "... las calidades y linajes de que estas castas se originan; son español, indio y negro, sabido es que de estas dos últimas ninguna disputa al español la dignidad y estimación, ni alguna de las demás quiere ceder a la del negro, que es la más abatida y despreciada... Si el compuesto es nacido de español e indio sale mestizo, de éste y español catizo, y de éste y español sale ya español... porque se encuentra que de español y negro nace el mulato, de éste y español morisco, de éste y español tornatrás, de éste y español tenteenelaire, que es lo mismo que mulato, y por esto se dice y con razón que el mulato no sale del mixto, y antes bien como se pierde la porción de español y se liquida en carácter de negro, o poco menos que es mulato. Por lo que respecta a la confección de negro e indio sucede lo mismo, porque se gradúa de este modo: de negro e indio, lobo; de éste e indio chino, de éste e indio albarazado, que todos tiran a mulato".

    Las castas en Centroamérica

    Como se vio, existían diversas categorías sociorraciales; sin embargo, para el caso centroamericano, he hallado las siguientes: español, indio, negro, mestizo, mulato, zambo, castizo y chino. Hay que añadir los términos tercerón (de indio o de negro), cuarterón (de indio o de negro), quinterón, sexterón y septerón (en Costa Rica a estos últimos los catalogan como mestizos a fines del siglo XVIII).

    Asimismo, muchas veces las autoridades eclesiásticas y civiles olvidaban la rigurosidad en la anotación de las castas en las partidas de bautismo, matrimonio, defunción y confirmas o en los padrones.

    A veces hay curas que nunca anotaban las categorías en las partidas y solo lo empezaban a hacer cuando recibían una amonestación de su superior, el obispo, quien visitaba las parroquias y revisaba los libros sacramentales.

    Ocasionalmente, también se hallan casos de parejas que al contraer matrimonios reciben una misma categoría, aunque en realidad no sean de la misma casta; generalmente se opta por asignarles la casta de inferior calidad a ambos; incluso aunque uno de ellos sea español.

    Asimismo, para todo el istmo se han encontrado casos en que descendientes de esclavos logran "escapar" de su origen racial y pasan al de españoles, cuando la clasificación impedía, en teoría, que los descendientes de negros pudieran pasar a españoles, como se puede ver en la explicación de torna atrás tente en el aire.

    A pesar de esta aparente aversión hacia el negro y sus descendientes, reflejado en la imposibilidad (teórica) de llegar a españoles, muchas veces los españoles preferían a los mulatos (tanto para relacionarse sexualmente como para que se encargaran de sus haciendas y otros negocios).

    De hecho, muchos descendientes de esclavos lograron, al cabo de varias generaciones, alcanzar cierta bonanza económica mediante la cual pudieron contraer un "buen matrimonio" y dejar atrás su ascendencia africana, que olvidaban rápidamente y se borraba paulatinamente de la documentación.

    También para todo el istmo hallamos la categoría "mestizo bueno" o "mestizo limpio", cuando se quiere aclarar que se trata de un mestizo de primer orden (es decir, hijo de india y español), pues ya en pleno siglo XVIII el término se aplicó más genéricamente a quien tuviese un antepasado indio (un abuelo, un bisabuelo o tatarabuelo, pese a que estas categorías ya les hubiera correspondido español). Solamente en Guatemala hemos encontrado el término "castizo", empleado con su sentido original para el hijo de mestiza y español.

    Asimismo, es relativamente frecuente que en las informaciones de limpieza de sangre producidas en Centroamérica, algunas de las cuales se conservan en el Archivo General de Centroamérica, en la Ciudad de Guatemala, los testigos mientan para favorecer a quien está intentando probar su españolidad, generalmente para aspirar a algún puesto burocrático.


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