nacion.com. Columna Raíces

Edición 30

De Portugal a Costa Rica

Orígenes de la familia Cambronero

  • En un principio Carbonero, este apellido se transformó, casi de manera generalizada, a Cambronero

    Autor: Mauricio Meléndez Obando

    En la búsqueda genealógica no hay última palabra. El caso que veremos a continuación lo muestra. No se conocía el origen del primer Carbonero, que se cita en diversos documentos aunque algunos bastante tardíos (en el siglo XVII) aunque sabíamos de su existencia ya en la primera cuarta parte de ese siglo.

    Uno de los primeros documentos donde se le citaba era en la confirma de Domingo, hijo de Juan Francisco Carbonero [y Luisa de Madrigal], Cartago, en 1625. Sin embargo, sobre Juan Francisco no conocíamos ningún dato exacto.

    En una visita al Archivo General de Centroamérica, en la ciudad de Guatemala, como parte del proyecto "¿Memoria u olvido? La africania y las identidades centroamericanas", hallamos una mortual que está en la serie correspondiente a la entonces provincia de Nicaragua, la que, sin embargo, pertenece a Costa Rica. Si desea más información sobre el Archivo General de Centroamérica, véase la columna Raíces N°27 y N°5.

    El citado proyecto es auspiciado por el National Endowment for the Humanities Collaborative Research Program (RZ-20704-01), el Mount Holyoke College y el Centro de Investigaciones Históricas de América Central (CIHAC), de la Universidad de Costa Rica. Para mayor información sobre el proyecto, puede visitarse el sitio en la Web:

    http://www.mtholyoke.edu/acad/latam/africania.html

    En la búsqueda de información para el citado proyecto, revisaba las mortuales de Nicaragua, por lo que, casualmente, hallé este expediente (A1.43 (5), Leg. 298, Exp.2187) que, en realidad, se refiere a un portugués vecino de Cartago.

    Aun más interesante, cuando empecé a revisar el documento, nada parecía indicar que se tratara de Juan Francisco Carbonero, pues él se autodenomina Juan Francisco Moreno, portugués, y así es citado en la mayor parte del expediente; sin embargo, en algunas partes es mencionado, por varios vecinos y funcionarios oficiales de Cartago, como el Alf. Juan Francisco Carbonero.

    Bajo. Aunque en la mayor parte del documento Juan Francisco es mencionado con el apellido Moreno, también se le cita como Carbonero, gracias a lo cual se pudo establecer el origen de esta dilatada familia costarricense.
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    He aquí que en donde menos esperamos aparece información de nuestro interés y particularmente de una familia tan extendida en todo el territorio costarricense.

    Como en otras ocasiones hemos mencionado (véase Raíces N°3), los apellidos, como integrantes del acervo lexical de una lengua, están propensos a cambios y modificaciones de diversa índole.

    Tal parece que Carbonero procesaba madera para construcción pues el padre guardián del Convento de San Francisco en Cartago, Pedro de Zúñiga, le debía 25 pesos de la "hechura de 9 docenas de tablas", según expresa en su testamento (incluido en el expediente en cuestión); podríamos especular (y es solo eso) que como actividad secundaria produjera carbón, de donde habría derivado el sobrenombre Carbonero, que luego se habría convertido en apellido de esta familia. Sin embargo, no hallamos ninguna prueba que apoye tal idea; además, el apellido Carbonero como tal también existía para la época en que vivió nuestro portugués. También parece que se dedicaba a comerciar en pequeña escala pues varias de las cláusulas de su testamento cita a deudores de pequeñas cantidades por machetes, azuelas o telas que él había vendido.

    Véase el testamento aquí:

    • Parte 1
    • Parte 2
    • Parte 3
    • Parte 4
    • Parte 5
    • Parte 6
    • Parte 7
    • Parte 8
    • Parte 9

      Cambio de un apellido

      Según Gutierre Tibón, en su Diccionario etimológico comparado de los apellidos españoles, hispanoamericanos y filipinos (Fondo de Cultura Económica, México, 1995), Carbonero deriva de Carbón (del latín carbo, carbonis); otros apellidos derivados de Carbón son: Carbonaro, Carbonera, Carboneras, Carbonós, Carbonio, Carbonie, Carbó (catalán) Carbonell (diminutivo de Carbó), Carbonel, Carboney (estos dos variantes de Carbonell), Carboni (italiano), Carbonelli (italiano), Charbon (francés), Charbonnier (francés), Kohle, Kohler, Köhler y Koehler (estos cuatro alemanes).

      Por otra parte, Gutierre Tibón explica que Cambronero deriva de Cambrón (del latín camurus, "curvo", "arbusto espinoso de la familia de las rámneas" (Rhamnus catharticus), originario del caserío en el municipio de Lorca, en la provincia de Murcia. Otros apellidos relacionados con este, Cambronel (diminutivo), Cambroneras (plural de cambronera, arbusto de la familia de las solanáceas), Cambron (francés) y Cambronne (francés).

      Así pues, de acuerdo con esta información, tendríamos que el apellido Carbonero en Costa Rica (que pudo haber sido originalmente un mote u apodo dado al portugués Juan Francisco Moreno) se confundió con el apellido Cambronero por sus descendientes y los contemporáneos de estos, pero ignoramos si en el siglo XVIII pudo haberse relacionado con el uso hoy cotidiano de "carbonear" y "carbonero", como costarriqueñismos.

      A través de la historia, uno de los fenómenos más frecuentes con los que tiene que lidiar el investigador del pasado costarricense es el cambio de apellido. Este se dio en todos los niveles de la sociedad y en todas las épocas, aunque especialmente en el período colonial.

      Los apellidos compuestos, por ejemplo, se acortaron por la tendencia a simplificarse que tiene la lengua y porque en el trato cotidiano era más sencillo utilizar un solo apellido.

      Algunos, además de acortarse, se modificaron notoriamente, y en la gran mayoría de los casos el uso de la preposición "de" o "del" había desaparecido ya para principios del siglo XIX.

      Podemos decir que los cambios de apellido se reducen a dos grandes factores: el lingüístico y el extralingüístico.

      El cambio lingüístico se da cuando se altera la forma original del apellido por algún proceso lingüístico, pero queda una similar o sincopada.

      El cambio extralingüístico ocurre cuando las causas no responden a razones lingüísticas y puede ser parcial (cuando por gusto propio -o ajeno-, desconocimiento o analogía con otros apellidos se altera la forma original), o total (cuando se modifica el uso de un apellido por otro). Para más información véase artículo "Los últimos esclavos de Costa Rica", de Mauricio Meléndez Obando, en la Revista de Historia N°39 (enero-junio de 1999) y la columna Raíces N°3

      La historia de una familia y su apellido generalmente es motivo de orgullo para quien lo lleva, mediante un cúmulo de historia oral transmitida de generación en generación. Entramos, entonces, a otro campo fundamental del cambio de apellido cual es sentirse parte de un grupo familiar, con el reconocimiento del entorno social en que nos desenvolvemos y orgullosos (casi siempre) de portar un apellido determinado, lo que, además, se convierte en un derecho fundamental en nuestro continente.

      Durante todo el siglo XVII, el apellido aparece siempre como Carboreno; sin embargo, a partir del siglo XVIII, alterna con la grafía Cambronero. Sobre todo desde mediados del siglo XVIII.

      La situación para el siglo XIX había revertido el uso en favor de Cambronero. Su forma original fue cada vez menos frecuente hasta casi hacerla desaparecer, lo que hubiera ocurrido muy posiblemente de no haberse creado el Registro Civil en 1888, que frenó una gran cantidad de cambios en los apellidos costarricenses al sistematizar la inscripción de los nacimientos, matrimonios y defunciones de los ciudadanos.

      No obstante, cuando agonizaba el siglo XX, bastaba observar el padrón electoral o la guía telefónica para darnos cuenta de que casi el 100% de las personas que hoy llevan este apellido usan la forma Cambronero y que incluso aquellos que por razones diversas aparecen como Carbonero, nunca han utilizado esta forma en su vida diaria, solo en los documentos oficiales pues así aparecen algunos de ellos en el Registro Civil.

      En este punto se debe considerar un factor fundamental que determina el rechazo de la forma original (Carbonero) y la adopción definitiva de la variante (Cambronero). Este factor tiene una explicación muy sencilla y, además, sumamente esclarecedora del fenómeno, que deben considerar las autoridades.

      Desde el siglo antepasado (inclusive quizá desde mucho antes), la palabra "carbonero" adquirió un sentido negativo en Costa Rica, el cual es recogido en varios diccionarios de costarriqueñismos como referido a la persona "que mete cizaña o gusta de carbonear". (Para más amplitud véanse Diccionario de costarriqueñismos, de Carlos Gagini Chavarría, San José 1919; Diccionario de costarriqueñismos, de Arturo Agüero Chaves, Asamblea Legislativa 1996; Nuevo diccionario de costarriqueñismos, de Dr. Miguel Angel Quesada, Editorial Tecnológica 1996; y Proyecto de diccionario de costarriqueñismos de la Universidad de Costa Rica, a cargo del Dr. Víctor Manuel Sánchez Corrales).

      Además, el término -según los especialistas citados- está relacionado con otros como "carbonear" y "echar o meter carbón" (cuyo significado es "Incitar a uno contra otro, encizañar, introducir recelo").

      Vemos, pues, que el significado de la palabra hace que el apellido Carbonero, con esta grafía, tenga un sentido negativo, que se presta para la broma y ridiculización.

      Entonces, el cambio de apellido responde posiblemente a factores lingüísticos y extralingüísticos a la vez pues los miembros de esta gran familia prefirieron usar un término que se distanciaba del original, el cual, muy posiblemente, generaba el choteo de sus vecinos y demás paisanos (actitud por demás conocida como característica de los costarricenses de antaño y ahora).

      Es desde esta perspectiva que consideré pertinente y plenamente justificada -por razones históricas y de respeto a la dignidad humana- la solicitud de rectificación de apellido interpuesta por el señor Edgar Carbonero Mora, vecino de Alajuelita, quien en 1999 presentó tal petición al Registro Civil, aunque ignoro la suerte que corrió.

      Asimismo, debe considerarse que varios de los hermanos del citado señor Carbonero Mora (Julieta, Fredy, Carmen y Mayra, Haydee, José Israel y Marcos) aparecen registrados oficialmente como Cambronero e incluso su abuelo paterno, de quien procede el citado apellido, es consignado en su partida de defunción como Emiliano Cambronero Rojas.

      También parece lógico que los hijos de un mismo padre tengan el derecho de llevar el apellido con que mayoritariamente son conocidos.

      De Portugal a Costa Rica

      Juan Francisco Moreno nació en el Reino de Portugal, en una aldea nombrada Larinho (se pronunciaría /lariño/ en español), en la Torre de Moncorvo (cerca del río Douro), provincia de Braganza, y era hijo legítimo de Francisco Hernandes y Catalina Gonsales Moreno (así sin zetas porque en portugués tal letra no existe). En 1953, la feligresía de Larinho contaba con 740 habitantes (Diccionario Enciclopédico U.T.E.H.A., Tomo VI, México, 1953).

      Casó en dicha aldea a fines del siglo XVI con María Luis, con quien tuvo un solo hijo llamado Francisco Moreno, ya difunto en 1628.

      Suponemos que salió de su aldea hacia 1601, pues asegura que "ha tiempo de más de 27 años" que se "apartó de su compañía y no ha "tenido noticia si está muerta". Añade que su esposa no llevó bienes dotales. El abandono que sufrió María Luis, en Portugal, por parte de su esposo, no fue situación infrecuente en los siglos XVI y XVII, principalmente, cuando muchos peninsulares (hispanos y lusitanos) dejaban su tierra natal en busca de nuevos horizontes o evadiendo compromisos "insoportables".

      Ignoramos cuándo arribó a la Provincia de Costa Rica, pero sabemos que para 1625 ya había tenido a su hijo Domingo, habido con Luisa de Madrigal. El 25 de marzo de 1625 fue confirmado, en Cartago, Domingo Carbonero, hijo de Juan Francisco Carbonero, y su padrino fue Juan de Aguilera; no consta el nombre de la madre, pero esta fue Luisa de Madrigal pues esto lo dice Domingo en su testamento, en 1689.

      En su mismo testamento, Juan Francisco reconoce por sus hijos, a quienes había criado, a Domingo, Andrés y a Francisca [a esta última la cita como "una niña hija mía llamada Francisca", en otra parte del mismo testamento]. Si los mencionó en orden cronológico de nacimiento, debemos suponer, entonces, que Andrés y Francisca nacieron después de 1625. Es posible que los declare por sus hijos bajo la presunción de que su esposa ya hubiese fallecido; de no ser así, los tres niños habrían sido "hijos adulterinos" (como se llamó a los hijos habidos por una pareja en la que al menos uno de los dos era casado y, por tanto, de relación adúltera), a quienes, según la costumbre, no debió haber citado abiertamente como sus vástagos.

      Tampoco sabemos si los tres fueron hijos de Luisa de Madrigal, pero es posible. En la mortual, Cristóbal de Madrigal fue nombrado defensor de los bienes, quien hace recaer esta función en Francisco de Arrieta, vecino de Cartago. Este Cristóbal de Madrigal, hijo de Antonio Fernández y Lucía de Madrigal, debe haber sido hermano de Luisa de Madrigal, la madre de Domingo Carbonero. Téngase presente, además, que para todo el siglo XVII, en Costa Rica, es muy frecuente que los nombres Lucía y Luisa se confunden indistintamente. A su vez, Lucía de Madrigal, esposa de Antonio Fernández, fue hija de Cristóbal de Madrigal, conquistador de Costa Rica, y Elvira Gómez.

      Asimismo, conocemos dónde residía Juan Francisco pues se dice en la mortual. Había posado en casa de Esteban Martín (esposo de Francisca Hernández), vecino de Cartago, quien, además, fue nombrado depositario de los bienes del difunto.

      Al momento de otorgar su testamento, el 14 de diciembre de 1628, Juan Francisco asegura estar "enfermo gravemente", pero "en su memoria y entendimiento tal cual Nuestro Señor fue servidor de dar"; pide ser sepultado en el Convento de San Francisco, previa misa con vigilia, "ofrendada de pan y vino a voluntad" de sus albaceas, quienes fueron fray Pedro de Zúñiga y Juan de Padilla (esposo de Da. María de Carvajal), vecino de Cartago.

      Bajo. En la mortual de Juan Francisco Moreno, también conocido como Juan Francisco Carbonero, se da el costo del entierro de este portugués.
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      El testador efectivamente falleció a consecuencia de la grave enfermedad que padecía pues para el 18 del mismo mes es citado como difunto y se inicia la mortual en la ciudad de Cartago.

      El testamento de Juan Francisco también muestra las constantes interacciones socioeconómicas entre los distintos grupos étnicos que convivían en la sociedad cartaginesa de la primera cuarta parte del siglo XVII. Así, Moreno asegura que Francisco León, indio, le traerá del pueblo de Quepo, "adonde ha ido", 6 pesos y 2 reales, por un machete y una azuela que le dio; Rodrigo, indio del pueblo de Curridabat, le debía 2 pesos; Tomás, indio del mismo pueblo, del servicio de Pedro de Santiago Galindo (marido de María de Aguilar, hija de Diego de Aguilar, conquistador, y Catalina Palacios), 1 peso (cobrados estos tres pesos, dice que se le deberán entregar a Esteban, carpintero del mismo pueblo, por una mula que este le vendió); asimismo, el sastre Juan Pérez, mulato, le debía 5 pesos y 8 reales ("y en prenda de ellos tengo en mi poder un corte de calzones [pantalones] de tafetán negro labrado"); Antón, negro esclavo de Salvador de Torres, le debe 5 reales; Diego Juárez, indo de la encomienda del escribano Manuel de Flores, le era deudor de una manta, un machete y un potro; Juan Cascante de Rojas le debía una potranca serrera; Antonio González, oficial de herrero, 2 reales; el fraile Pedro de Zúñiga, 25 pesos (de ellos 3 pesos se le deben entregar a Jerónimo de Retes, alguacil mayor de Cartago y 22 para misas en el Convento de San Francisco); Gabriel de Aguilar [mestizo], le era deudor de 5 reales; y cuatro pesos "en géneros de la tierra" que le debía Luisa Pérez, comadre del testador.

      Por su parte, declara deberle una fanega de maíz "de primicia" y 40 pesos y 8 reales ("en géneros de la tierra") al "capellán" [sic] Lope de Chavarría, y un quintal de biscocho a Bartolomé Enciso de Hita.

      Entre los bienes que declara: una mula mansa de silla ("de color negro y que tiene una oreja algo torcida del cerro del adelantado de esta provincia" [Dn. Juan Vásquez de Coronado, III adelantado de Costa Rica]), un caballo manso (de color bayo cervuno del cerro del alférez Juan de Acuña y come en la estancia de Baltasar de Ortega"), dos caballos ("el uno castaño careto del cerro de María de Sibaja... y otro rucio orejón"), otro caballo castaño oscuro redomo [sic] del cerro de Francisco de Chaves" y el dicho indio Rodrigo arriba contenido sabe destos caballos y los conoce el dicho negro de Salvador de Torres"), una silla brida vieja, una tela de algodón de cuatro varas de largo y una de ancho, 4 mantas de algodón labrados de la Tierra Adentro, una fresada blanca, dos telas de algodón (que le deja a su hija niña Francisca), una espada, una daga y una pretina, unos calzones [pantalones] de ropilla de paño negro y un capote de mersecan frailesco, dos pares de calzones de lienzo, dos jubones, dos camisas viejas y un sombrero pardo.

      Muchos de sus bienes se vendieron en almoneda pública; algunos de lo compradores fueron: el Lic. Antonio de Fonseca, Juan de Chavarría Navarro, Tomás Calvo, Juan de Araya, José de Chavarría, Antonio Ramos, el Alf. Juan de Acuña, Esteban Martín, Manuel Fernández y el Cap. Dn. Juan de Mendoza y Medrano (exgobernador de Costa Rica).

      Descendencia

      Presentamos a continuación el tronco primario de la familia Carbonero (hoy Cambronero), pero aclaramos de una vez que no es un trabajo exhaustivo, el cual esperamos ampliar en nuestra tesis de lingüística "Diccionario de apellidos costarricenses: estudio histórico, lingüístico y genealógico (1561-1761)".

      Como muchas otras veces, el vínculo entre las familias de Heredia, San José, Alajuela y Esparza del apellido Carbonero y el tronco fundador es difícil de establecer pues hay pérdida documental, cambios de apellidos y mestizaje; sin embargo, estamos seguros de que una profunda investigación permitirá hallar el nexo entre algunos de los miembros de esta familia.

      Tampoco sabemos si Andrés y Francisca Carbonero, hermanos de Domingo, llegaron a adultos y tuvieron descendencia; también pudieron haber usado el apellido Madrigal [de ser hijos de Luisa de Madrigal también], Moreno u otro que no conocemos hoy; es curioso que Domingo haya nombrado a dos de sus hijos con los nombres de sus hermanos... ¿Acaso lo habrá hecho porque sus hermanos fallecieron sin sucesión?

      PRIMERA GENERACIÓN

      Alf.. Juan Francisco Carbonero [Moreno 1628] (nació en la aldea de Larinho, en la Torre de Moncorvo, Braganza, Reino de Portugal; testó en la ciudad de Cartago, Provincia de Costa Rica, Reino de Guatemala, el 14 de diciembre de 1628, y ya había muerto para el 18 del mismo mes; hijo legítimo de Francisco Hernandes y Catalina Gonzales Moreno; vecinos de dicha aldea, ya difuntos en 1628) casó en la aldea de Larinho, a fines el siglo XVI, con María Luis (vecina del mismo lugar). Hijo único:
      • Francisco Moreno (nació antes de 1601; ya difunto en 1628).
      El Alf. Juan Francisco Carbonero tuvo con Luisa de Madrigal, a:
      • Domingo Carbonero (cf. 1625) casó con Catalina Carballo.
      El Alf. Juan Francisco Carbonero fue padre también de:
      • Andrés [Carbonero]
      • Francisca [Carbonero]

      SEGUNDA GENERACIÓN

      Alf.. Domingo Carbonero (nació en Cartago, Costa Rica, hacia 1624; confirmado en la misma ciudad, el 25 de marzo de 1625; testó en la misma ciudad, el 13 de octubre de 1689; ya había muerto para el 2 de diciembre de 1689, cuando se inició su mortual) casó hacia 1645 con Catalina Carballo [o Rodríguez] (confirmada en Cartago, el 30 de marzo de 1625; su padrino fue Baltasar de Grado), hija legítima de Melchor Carballo y Catalina Rodríguez. Hijos:
      • Francisca Carbonero casó (carta de dote, Cartago, el 1° de junio de 1662) con Andrés Alvarez (nat. de Granada).
      • Feliciana Carbonero casó (carta de dote, Cartago, el 23 de noviembre de 1687) con el Sarg. Jerónimo de Arrieta.
      • María Carbonero posib. casó con Diego de Heredia y quizá en segundas nupcias, en Cartago, el 19 de agosto de 1683, con Francisco de Omaña [Umaña].
      • Domingo Carbonero (cf. 1690; padrino Andrés Alvarez)
      • Nicolás Carbonero (cf. 1690; padrino: Carlos de Umaña) tal vez casó con Micaela Alvarez.
      • Andrés Carbonero (cf. 1690; padrino Dn. Pedro Delgado) casó con María Ortiz

      TERCERA GENERACIÓN

      Francisca Carbonero [de Madrigal 1662] (carta de dote, el 1° de junio de 1662) casó con el Sarg. Andrés Alvarez [Arias 1673] (natural de Granada, no se especifica si en Nicaragua, pero eso suponemos), hijo legítimo de Andrés Alvares y Juana de los Reyes. Hijos:
      • Catalina Alvarez Carbonero (cf. 1690, padrino: Luis Hernández)
      • Manuela Alvarez Carbonero (cf. 1690, madrina: Da. Bárbara Lanini)
      • Juana Alvarez [Arias 1673] Carbonero (b. 2.12.1673, padrinos: Sarg. Mr. Dn. Pedro Vanegas y su hija, Da. Antonia María; cf. 1690, padrino: Pedro de Alvarado)
      • Juan Alvarez Carbonero (cf. 1690, padrino: Francisco de Umaña)
      • Josefa Alvarez Carbonero (cf. 1690) casó en Cartago, el 31 de mayo de 1706, con Pedro Rodríguez, hijo legítimo de Jacinto Rodríguez y María de Peraza.
      • Francisco Alvarez Cabonero (cf. 1690, padrino: Pedro de Alvarado)
      • María Alvarez Carbonero (cf. 1690, madrina: Andrea de Sandoval) posib. casó con Pedro Rodríguez [de Sosa].
      • Petronila Alvarez Carbonero (testó el 17 de julio de 1720; albacea: su tío Andrés Carbonero), solt., sin descendencia.
      • Andrés Alvarez Carbonero casó hacia 1700 con Antonia de Aguilar. Con descendencia en Heredia. Andrés tal vez casó en primeras nupcias con Feliciana Durán. Con descendencia en Heredia.
      Feliciana Carbonero (carta de dote, Cartago, el 23 de noviembre de 1687) casó con el Sarg. Jerónimo de Arrieta. Hijos:
      • Petronila de Arrieta Carbonero (cf. 1690)
      María Carbonero (natural de Cartago) casó con Diego de Heredia. María tal vez casó segunda vez en Cartago, el 19 de agosto de 1683, con Francisco de Omaña [Umaña]. Hijos:
      • Nicolasa de Heredia Carbonero (cf. 1690, padrino: regidor Nicolás de Céspedes)
      • Juana de Heredia Carbonero (cf. 1690)
      Sarg. Andrés Carbonero (natural de Cartago) casó con María Ortiz (murió hacia mayo de 1721). Hijos:
      • María Gertrudis Carbonero Ortiz (nació hacia 1698; bautizada en Cartago, el 26 de julio de 1699, padrinos: Cap. Dn. Miguel Calvo y Da. Eugenia Abarca) casó con Alf. José Francisco de Quirós.
      • José Carbonero Ortiz (nació hacia 1699)
      • Vicencio Carbonero Ortiz (nació hacia 1703) casó y dejó descendencia.
      • Miguel Carbonero Ortiz
      Nicolás Carbonero (tal vez sea Nicolás Carbonero Carballo) con Micaela Alvarez. Hija:
      • Catalina Carbonero Alvarez (cf. 1711)

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