Edición 31

Chinos en Costa Rica

La familia Quirós Solano de Juan Viñas

  • A la memoria de don José Joaquín Quirós Solano (1899-1933)
    Para doña Luz Quirós Loaiza y mi amiga Giselle Mora Quirós

  • Autor: Mauricio Meléndez Obando

    Como en otras ocasiones he citado, después de 1850 ingresaron a Costa Rica familias originarias de diferentes lugares, pero particularmente son recordadas las migraciones de alemanes, chinos, italianos y afrocaribeños, que llegaron entre 1850 y 1900.
    Por supuesto, en algunos casos, el arribo de gentes de esos orígenes continuó aún en el siglo XX, pero no tan intensamente.
    El caso de los inmigrantes chinos es uno de los que se mantuvo y aún se mantiene pues adonde quiera que llegan establecen una red de contactos y solidaridad, basada en lazos de coterraneidad o de parentesco.

    José Joaquín Quirós Solano (1899-1933), hijo de Vicente Quirós (chino) y Elisa Solano (costarricense), fue ebanista.

    Claro que la historia familiar de los primeros chinos en Costa Rica está por escribirse (y con urgencia pues ya solo quedan nietos de la primera generación, quienes a veces no conocen mucho sobre la historia de su antepasado oriental). Hago una recomendación a quienes tienen esa ascendencia (o a quien le interese el tema): que entrevisten a todas las personas mayores de su familia para escriban esa historia para las futuras generaciones, que graben esos relatos y traten de localizar cualquier documento o fotografía que se conserve en manos de sus parientes.


    Los primeros chinos en Costa Rica

    Este apartado corresponde a parte del trabajo que realizó la socióloga Sui-Moy Li Kam, profesora de la Universidad de Costa Rica, “La inserción china y su expresión organizativa en Costa Rica”, publicado en la Revista Asogehi N°3-4. San José, Costa Rica, 1997. págs. 222-233.
    Dice la autora:

    “Para entender el desarrollo de la comunidad china en Costa Rica, debemos partir de la llegada de los primeros chinos al país. El Trabajo realizado por Zaida Fonseca, para optar al grado de licenciatura en historia, da cuenta de la forma en que llegaron los primeros chinos a América a mediados del siglo XIX.
    “Según afirma Fonseca, los chinos fueron traídos a Cuba entre 1845 y 1847 para trabajos agrícolas, como criados en las casas, como recolectores de guano u obreros, y en 1849 a Perú para la construcción del ferrocarril. En ambos países los trajeros bajo contrato, en Cuba por el período de un año y en Perú por el de cuatro años. En Costa Rica el interés por disponer de esta mano de obra barata se empieza a sentir a partir de 1852, cuando el Gobierno de Costa Rica encarga a su ministro destacado en Washington, EE.UU., para que indague sobre las posibilidades de contratar trabajadores chinos para las haciendas del país.
    “La llegada de los primeros chinos a Costa Rica se remonta a mediados del siglo XIX, con el objeto de que participaran en las actividades agrícolas. Como lo explica Fonseca, los dos primeros grupos acerca de los cuales existen documentos en el Archivo Nacional, vinieron como empleados agrícolas, unos contratados por el barón von Bülow y otros por la hacienda Lepanto, en 1855. Los chinos contratados en Panamá por el barón von Bülow eran 45 y los que venían para la hacienda Lepanto, 32. La autora enfatiza que estos chinos fueron contratados para labores agrícolas y como sirvientes domésticos para las haciendas.
    “La primera inmigración de chinos procedentes directamente de China se produjo cuando fueron contratados para la construcción del Ferrocarril al Atlántico. En esta oportunidad, los empresarios del Ferrocarril lograron que el Gobierno aprobara la traída de mano de obra de china, pese a que se había decretado, en octubre de 1862, la ley de Bases y Colonización. Sin embargo, en abril de 1872, se acepta la propuesta de los empresarios Enrique Miggs Keith y Grytzell, en el sentido de traer chinos para dicha obra, con lo que se dio el primer paso para la migración china de Costa Rica. (Fonseca, 1979).
    “El 31 de enero de 1873 llegaron a Costa Rica 653 chinos por el puerto de Puntarenas. Al llegar al país, cada uno fue etiquetado con un número y con él se le conocía y se le vendía. La mayoría fue trasladada a campamentos, para que trabajaran en la construcción del ferrocarril, en el trecho entre Angostura y Cartago. Otros fueron vendidos para servir en las casas de las familias adineradas, en las haciendas cafetaleras (localizadas en las cuatro provincias más importantes: Alajuela, Heredia, San José y Cartago) y en las minas de oro del Aguacate, en la provincia de Puntarenas. (Fonseca, 1979; Meléndez, 1989; De la Cruz, 1980).
    “Documentos y relatos citados por varios autores (Fonseca, 1979; Cassey, 1975, y Lao, 1992) dan cuenta de que estos trabajadores recibían un trato muy cruel y estaban sometidos a un trabajo excesivo; en el fondo eran tratados como esclavos, aunque ya no existía la esclavitud en el istmo centroamericano desde 1824. Sobre este particular podemos citar: “El trabajo de los chinos fue sin duda duro y de jornadas largas de modo que finalmente la tensión llegaría al punto de estallar. El 6 de enero de 1874, un grupo de chinos ubicados en la tierra entre Cartago y la Angostura, se negó a salir a trabajar y cando el director del campamento los amenazó, con látigo en mano, se inció una rebelión, que fue brutalmente reprimida por un capitán del ejército, que sorprendió a los chinos de noche, matando a seis de ellos e hiriendo seriamente a otros siete” (Cassey, Jeffrey: 1975. “La inmigración china”. En: Revista de Historia. Universidad Nacional. Heredia. Vol. 1. N°1, pág. 146).
    En otro trabajo encontramos: “Al mismo tiempo que llegan los negros, llegan los chinos en 1873. Ya en 1874 trabajan en el ferrocarril 1.000 negros y 500 chinos, y empieza ese proceso de relación humana entre negros, chinos y costarricenses. Deberá transcurrir un siglo antes de que todos lleguen a ser reales y plenamente costarricenses, aunque siempre con la presencia de tristes situaciones discriminatorias”. (Rodríguez Vega, Eugenio. 1980. Biografía de Costa Rica. Editorial Costa Rica. San José, Costa Rica. Págs. 89 y 90).
    “En 1887, se firma otro contrato entre el Gobierno y el empresario Keith, para traer 2.000 chinos para la construcción de un tramo del ferrocarril, en la sección entre Cartago y Reventazón. No existe un registro sobre la cantidad de chinos que ingresaron en esta oportunidad, aunque se señala que la inmigración china de 1888, fue la última autorizada por el Gobierno, sin que se sepa cuántas personas ingresaron, ni cuándo y cómo llegaron (Fonseca, 1979). Además, por esta época, entraron al país chinos procedentes de Colón, Panamá y de San Francisco de California, EE.UU. Sobre este último caso, Moisés León señala que la primera migración china a la costa pacífica, Puntarenas y la provincia de Guanacaste, hacia el noroeste, estaban relacionados con los eventos que sucedieron en California; que los originales inmigrantes esperaban establecerse en California, pero las condiciones sociales adversas y las dificultades y las actividades cada vez tensas de las leyes excluyentes y los requerimientos de inmigrantes, los llevó a buscar otras oportunidades aparentemente menos atractivas. (León, 1988)”.

    Por supuesto, luego de estas migraciones primarias hubo muchas otras durante todo el siglo XX, aunque en cantidades mucho menores que las iniciales. La población china y la de sus descendientes se concentró por mucho tiempo en las provincias de Limón, Puntarenas y Guanacaste, donde se dedicaron al comercio.

    Algunos porcentajes de población china que brinda Li Kam son: 1883, según el censo realizado en ese años, en Limón había 65 chinos; 52 en San José y 32 en Puntarenas.

    En 1892, en San José había 67, en Limón 28 y en Puntarenas 27. Posteriormente, en 1927, en Limón se
    concentró la población china, con 246 personas, lo que representaba el 31,10% de la población total de ese origen; en segundo lugar estaba Puntarenas, con 220 (27,80%) y Guanacaste de tercero con 172 (21,80%).
    Hoy, por el proceso natural de la reproducción, decenas de miles de costarricenses son portadores de sangre china, mezclada con la de los criollos costarricenses y otros inmigrantes posteriores al periodo colonial (afroantillanos, alemanes, más españoles, italianos, etc.).

    De acuerdo con el historiador hondureño Jorge Alberto Amaya Banegas, en su libro Los chinos de ultramar de Honduras (editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2002),la primera gran oleada migratoria china hacia el exterior se debió a las nefastas consecuencias producidas por la guerra del opio (entre británicos y franceses contra los chinos), y las consecuentes revueltas sociales y religiosas derivadas del Tratado de Nankín, firmado en 1842, que rebajó las tarifas aduaneras chinas a un 5%, impuso un pago de una indemnización que cubriese el costo de la guerra y del opio destruido por las autoridades chinas y estipuló que los ciudadanos ingleses residentes en China, cuando fuesen acusados de violar las leyes, sería juzgados solamente por tribunales británicos.

    Además, por este tratado, el Imperio Chino tuvo que ceder el puerto de Hong Kong a los británicos, Vietnam a los franceses y Formosa (o Taiwán) y la península de Corea a los japoneses; y garantizar libre comercio no solo a británicos, sino a franceses y estadounidenses.

    Esta primera ola de migraciones chinas, dice Amaya Banegas, se inició en 1848, terminó en 1888 y provocó el traslado de más de dos millones de personas hacia la península de Malaya, Indochina, Sumatra, Estados Unidos, Australia y la mayoría de los países iberoamericanos.

    El caso de Vicente Quirós

    Poco se sabe de la vida Vicente Quirós en China y su viaje a América, ignoramos su nombre en chino y aun su lugar de origen; en cambio, contamos con mayor información sobre su vida en Costa Rica: se dedicó al comercio en Juan Viñas y posteriormente en La Gloria; casó dos veces, la primera con Lastenia Mora y la segunda con Elisa Solano Solano. Incluso, aprendió a firmar como Vicente Quirós (aunque su firma no es muy clara). Posiblemente Vicente Quirós llegó al país en 1873, como parte del grupo de trabajadores chinos para la construcción del ferrocarril al Caribe.

    En cuanto a muchos apellidos chinos de estas primeras migraciones e incluso de arribos mucho más recientes, se debe anotar que, en realidad, no son apellidos, sino nombres propios; esto porque en chino el apellido de familia antecede al nombre propio, por lo que frecuentemente, cuando se les preguntaba su nombre, ellos lo daban según el orden acostumbrado en chino y las autoridades costarricenses, ignorantes de ese sistema, inscribían como apellido el nombre propio de la persona.

    Posiblemente, los casos en que optaron por un apellido castellano, respondían a la gran dificultad que tenían los costarricenses de comprender lo que decían los hablantes chinos, por lo que autoridades civiles y eclesiásticas terminaron imponiéndoles un nuevo nombre; por supuesto, cabe también la posibilidad de una libre elección por parte de los chinos, como una forma también de integrarse a la sociedad en la que, al fin y al cabo, decidieron echar raíces.

    Casó la primera vez en la ciudad de Cartago, el 18 de enero de 1886 (1), con Lastenia Mora, hija de María del Pilar Mora. Lastenia era natural de la ciudad de San José, donde había sido nacido el 10 de junio de 1871 y fue bautizada al día siguiente en la catedral con el nombre de Rafaela Margarita Lastenia; sus padrinos fueron Francisco Sáenz y Ramona Morales.

    En el expediente matrimonial se dice que Vicente, natural del Imperio Chino, es hijo de Santiago Quirós, pero no se da el nombre de la madre. El hecho de que al padre se le asigne nombre castellano sugiere que también estuvo en Costa Rica, adonde quizá llegó en compañía de su hijo, aunque esto parece contradecirse en la partida matrimonial de sus segundas nupcias, donde fray Bernardino de Capellades, cura de Juan Viñas, asentó que Vicente era “natural de China, hijo de padres gentiles”. Además, en la tradición familiar nunca se supo que el padre de Vicente hubiese llegado a Costa Rica.

    La adopción del apellido castellano se debió posiblemente a que algún Quirós los apoyó o apadrinó luego de su arribo al país o que este apellido les pareció similar al que ellos tenían en chino.

    De hecho, en el expediente matrimonial de Vicente y Lastenia, uno de los testigos presentados es Liborio Quirós, de 60 años, casado y agricultor, quien declara sobre la libertad de estado de ambos contrayentes, en Cartago, el 11 de enero de 1886 (2).

    Lastenia, con quien vivía en el barrio Los Angeles de Cartago, murió de tisis el 10 de diciembre de 1887, a los 16 años, en dicha ciudad, sin dejar sucesión. Debido a que los bienes que habían quedado eran pocos y no superaban el valor de 500 pesos, su viudo, como único heredero, pide se omitan las demás formalidades de una mortuoria. Esto es que cuando los bienes de un difunto superaban el valor de 500 pesos debían nombrarse albacea y administrador de los bienes y defensor de menores (cuando los había); se debían realizar inventarios y avalúos y finalmente la partición formal. Las autoridades judiciales lo nombraron albacea provisional, el 19 de diciembre de 1894, pero no se concluyó la mortual, quizá porque él era ya vecino de Juan Viñas y, precisamente, los bienes eran pocos (3).

    Fotografía de 1932, en la que aparecen (de izq. a der., al frente) Luz Quirós Loaiza, Yenory Quirós Loaiza, José Joaquín Quirós Solano y Victoria Quirós Loaiza; (de izq. a der., de pie), Flora Solano e Isabel Laurito Loaiza.

    Se ignora en qué momento mudó su residencia a Juan Viñas, donde contrajo segundo matrimonio, el 18 de junio de 1894 (4), con Elisa Solano Solano, hija de Ramón Solano y Bruna Solano.

    Elisa murió, a los 28 años, en la entonces aldea de Juan Viñas, el 5 de noviembre de 1907, a consecuencia de una pulmonía, y fue sepultada en el cementerio de dicha aldea.

    En un primer momento se cita como único bien de la difunta una casa con su solar en Juan Viñas (entonces Cantón de Jiménez), posteriormente, uno de los acreedores pretende que se incluya también una casa de dos plantas, también en Juan Viñas, que había comprado Vicente Quirós a Federico Tinoco, 20 años atrás; sin embargo, Manuel Nicod, natural de Alemania, alega que la casa le pertenece pues él se la compró a Quirós en 1910 (esta vivienda colindaba, por el norte, calle real en medio, con la iglesia de Juan Viñas; por el sur, calle real en medio, con casa de Salvador Gurdián; por el este, propiedad de Ramón Vega y, por el oeste, con propiedad de Evaristo Castillo).

    Vicente Quirós asegura que los bienes que le correspondan a él se le deberán entregar a Santiago Navarro Aguilar, con quien mantenía una deuda. A su vez, Navarro vendió medio derecho de los bienes que le correspondieran, por cesión de Quirós, a don Alberto Brenes Vargas, escribiente, vecino de San José.

    Finalmente, la casa (que medía 8 metros de frente por 6 de fondo) y el solar (que medía 13 metros de frente y 24 de fondo) se remató en 350 pesos que se repartieron entre los herederos (poco más de 70 colones a Santiago Navarro; igual cantidad a Brenes Vargas; 47 a los padres de la difunta y casi 85 pesos para los cuatro hijos de Elisa).

    Quirós presenta las cuentas de partición, en mayo de 1915, a las que no se oponen Navarro ni Brenes, pero alegan que no por ello están renunciando al derecho a la otra casa (la de dos plantas) pues esta salió del haber de la difunta debido a que el juez consideró que primero se debía litigar el derecho de propiedad en otro juzgado entre Nicod y Navarro (ignoramos el desenlace de este particular).

    Con ella tuvo cuatro hijos, citados en el juicio mortuorio que se conserva en el Archivo Nacional de Costa Rica (5): Elena, Joaquín, Rosa y Rafael Angel, todos menores a la muerte de su madre.

    No pudimos hallar la partida bautismal de Elena, la primogénita, pero sí el de José Joaquín, quien nació el 31 de octubre de 1899 y fue bautizado en la aldea de Juan Viñas, el 13 de noviembre del mismo año (sus padrinos fueron Ramón Vega y Procesa Solano, tía del niño), Zoila Rosa Nicolasa, quien nació el 4 de mayo de 1901 y fue bautizada en la misma aldea, el 18 del mismo mes y año (padrino: Ramón Vega) y Rafael Angel, quien nació el 21 de octubre de 1906 y fue bautizado en la misma alda, el 17 de enero de 1908.

    Además, Vicente tuvo otro hijo, llamado Lorenzo Quirós, quien casó con María (más conocida como Mariquita) Ellis, cuya descendencia quedó en Juan Viñas. Sabemos que no fue hijo de ninguna de sus esposas porque con la primera no dejó sucesión y con la segunda solo tuvo cuatro hijos, claramente nominados en la mortual de Elisa Solano Solano; además, al parecer era mucho mayor que sus hermanos Quirós Solano (6). Este Lorenzo Quirós podría ser el mismo que arribó al puerto de Puntarenas en 1885, en compañía de Domingo García, José Pino y Rafael Ajoy. Quizá llegó al país en busca de su padre...

    Doña Luz Quirós Loaiza, hija de José Joaquín Quirós Solano y nieta de Vicente Quirós, dice que su padre, aunque era mitad costarricense y mitad chino, le había contado que nunca pudo ejercer el derecho al voto pues, para efectos legales, era “chino”, por lo que no tenía cédula de identidad en el país que lo había visto nacer.

    Luz Argentina Quirós Loaiza (1924), cuando tenía un año y cuando cumplió 15 años.

    Ascendencia de Elisa Solano Solano

    En este apartado nos referiremos brevemente a la ascendencia de la segunda esposa de Vicente Quirós, cuyos padres eran, por cierto, primos entre sí.

    María Bruna Solano y Ramón Solano fueron primos hermanos, como hijos (“naturales”, como se decía en aquella época) de dos hermanas: Viviana y Gregoria Solano Sánchez, respectivamente.

    Aunque todos somos hijos naturales, conservo (en todas las columnas Raíces) el uso de los términos con que aparecen registradas las personas pues eran indicadores sociales y en algunas ocasiones sociorraciales, importantes a veces para análisis histórico-genealógicos. Por supuesto, esto no quiere decir que compartamos el sentido negativo que se le pueda haber dado en otros tiempos ni en el presente.

    Ambas fueron hijas legítimas de José María Solano y Antonia Jacoba Sánchez, quienes habían contraído matrimonio en la ciudad de Cartago, el 8 de febrero de 1812, cuando fueron consignados como “mestizos”, aunque bien sabemos que algunos nietos y bisnietos de esta pareja fueron personas blancas y, a veces, de ojos claros.

    Viviana de Jesús Solano Sánchez fue bautizada en Cartago, el 20 de noviembre de 1812 y María Gregoria Solano Sánchez fue bautizada en la misma ciudad, el 9 de mayo de 1822.

    María Bruna fue bautizada también en Cartago, el 8 de octubre de 1846 por fray Eugenio Quesada, cura de esa parroquia, y su madrina fue Bruna Solano tía abuela de la niña, en cuyo honor la bautizaron (7).

    Ramón, por su parte, nació hacia 1848, en Turrialba, de donde era vecino, pero debido a que su partida bautismal se había perdido debió levantar información de cristianidad mediante testigos que lo conocieran desde su nacimiento.

    Ramón Solano y su prima hermana María Bruna Solano habían pedido dispensa de consanguinidad al obispo, en Cartago, el 15 de julio de 1872; la consanguinidad era de segundo grado en línea colateral (véase la columna Raíces N°28, La importancia de los expedientes matrimoniales); se explica que José María Solano era el padre de Gregoria Solano y de Viviana Solano; Gregoria era madre de Ramón Solano y Viviana madre de María Bruna (8).

    Finalmente, Ramón y Bruna contrajeron matrimonio en la ciudad de Cartago, el 28 de agosto de 1872 (9).
    Volvamos a los abuelos de Ramón y Bruna... José María Solano fue hijo legítimo de José Remigio Solano (quien también fue conocido como José Remigio Hernández) y Manuela Jacoba Alvarado (también conocida como Manuela Jacoba Quirós), todos ellos citados casi siempre como “mestizos”; por su parte, Antonia Jacoba Sánchez bautizada en Cartago, el 1° de agosto de 1795, fue hija legítima de José Francisco Sánchez Hernández y Benita Marín Quirós, también citados como “mestizos” la mayoría de las veces.

    Como hemos explicado en columnas anteriores (véase principalmente Raíces N°3, Los cambios de apellido durante la Colonia), los cambios de apellido fueron muy frecuentes en tiempos coloniales y aquí tenemos un caso típico en que tanto el marido como la esposa son consignados con distintos apellidos. Habría que hacer una investigación más profunda de este caso para lograr determinar las ascendencias de José Remigio Solano (o Hernández) y Manuela Jacoba Alvarado (o Quirós).

    También resulta interesante que a José María Solano se le menciona en la partida de bautizo como “mulato” (Cartago, 7 de setiembre de 1788); esto podría sugerir que tenían también algún antepasado remoto de origen africano. Sin embargo, la información es insuficiente para asegurarlo con certeza.

    Como vimos, Elisa Solano Solano descendía de familias típicas de la Costa Rica colonial, producto de la mezcla original de españoles e indígenas y quizá también con algo de africano.

    Los Quirós más antiguos

    En tiempos coloniales se han determinado dos individuos que introdujeron este apellido a la entonces provincia de Costa Rica (parte del Reino de Guatemala o Real Audiencia de Guatemala); se trata de los capitanes García de Quirós y José de Quirós. El primero llego a la provincia a fines del siglo XVI o principios del XVII, y el segundo, al principio del siglo XVIII.
    Del primero es posible que desciendan la mayoría de los Quirós de Cartago y del segundo la mayoría de los Quirós de San José (que luego destacaron en el campo militar, del que saltaron al político en el siglo XIX y XX). Sin embargo, hacen falta estudios más profundos sobre ambas familias, pues en el caso de los de San José, no se han documentado seriamente algunas de las afirmaciones que han realizado los genealogistas tradicionales.

    Conclusión y agradecimiento

    En esta oportunidad quisimos destacar el caso de una familia que lleva un apellido español pero cuyo fundador era natural del Imperio Chino: la Quirós Solano de Turrialba.

    Claro que hay más casos de chinos que adoptaron nombres y apellidos españoles en este primer periodo migratorio. Incluso en Turrialba, el 21 de noviembre de 1888, casó Pedro Quirós, chino, soltero, de 32 años, natural de Cantón, en el Imperio Chino, hijo de “gentiles” Pancio y Achne (así consignados los nombres de sus padres), con María Jiménez, de 36 años, soltera, natural de San Ramón, Alajuela, hija natural de Ramona Jiménez (10).

    También tenemos el caso de Rafael Miguel Quirós (natural de China), quien casó en Cartago, el 25 de mayo de 1885, con Rosa Castillo, hija legítima de Francisco Castillo y Francisca Montoya. (11).
    Así, otros apellidos españoles que tomaron algunos chinos fueron García, Cascante, Pino, Sánchez, Díaz, Jiménez y León.

    Otros de claro origen oriental son: Ajoy, Lao, Chan, Chang, Sing, Wang, Con, Chen, Apuy, Acón, Ajón, Achío, Li, Alán, Wong, Yong, Chin, Ching, Sanchún, Tacsan, Cob, Fong y Amuy.

    En otra ocasión trataremos una familia con un origen chino más reciente (digamos de la oleada migratoria de principios del siglo XX); me refiero a la familia Chang, hoy tan reconocida en Costa Rica por ser miembro de ella el astronauta costarricense-estadounidense Franklin Chang Díaz (para que conozca las raíces de su segundo apellido, Díaz, véase la columna Raíces N°20, La familia Díaz de San José).

    Por supuesto, hay muchos vacíos sobre la historia de las familias chinas más antiguas, pues la mayoría de los primeros inmigrantes eran hombres que casaron con mujeres naturales de Costa Rica. Así, conocer sus nombres y apellidos chinos resulta casi imposible para algunos casos.

    Queremos agradecer a doña Luz Quirós Loaiza, a quien entrevisté el sábado 25 de febrero del 2003, por su tiempo y por las fotografías que me permitió copiar digitalmente, algunas de las cuales he incluido en esta columna. Las fotogafías son documentos muy importantes también para la historia social y familiar pues de ellas se puede deducir información relevante sobre costumbres, trabajo y vestimenta, entre otros aspectos, y, por supuesto, sobre fisonomías y rasgos comunes en una familia.
    Luz Argentina Quirós Loaiza y Manuel Mora Ramírez el día de su matrimonio (1942).


    Doña Luz, quien como su familia está orgullosa de sus orígenes chinos, es solo una de las miles de personas en quien se resume el mestizaje biológico y cultural de las naciones iberoamericanas. A ella, a su hija Giselle Mora Quirós y a don José Joaquín Quirós Solano, padre de doña Luz, dedico este pequeño trabajo, que espero sirva de motivación para aquellos que llevan en su sangre una porción china.

    Genealogía descendente

    Finalmente, presentamos una genealogía, parcial, de los descendientes de Vicente Quirós, natural de China, quien da origen a una extensa familia que hoy lleva su apellido, pero también a otros de apellidos distintos.

    PRIMERA GENERACIÓN


    Jerónimo Quirós (natural de China) fue el padre de:

    • Vicente Quirós casó con Lastenia Mora y con Elisa Solano Solano.

    • SEGUNDA GENERACIÓN


      Vicente Quirós (natural de China) casó en primeras nupcias en Cartago, el 18 de enero de 1886, con Lastenia Mora (murió en Cartago, el 10 de diciembre de 1887), hija de María del Pilar Mora. Sin descendencia.


      Vicente Quirós (natural de China) casó en segundas nupcias en Juan Viñas, el 18 de julio de 1894, con Elisa Solano Solano, hija legítima de Ramón Solano y Bruna Solano.
      Hijos:

      • Elena Quirós casó con Francisco Jiménez.
      • José Joaquín Quirós (1899) casó con Carolina Loaiza.
      • Zoila Quirós (1901) casó con Enrique Obando.
      • Rafael Angel Quirós (1906) casó con María Nájera Núñez.

        Vicente Quirós también fue padre de:
      • Lorenzo Quirós casó con Mariquita Ellis.

      • TERCERA GENERACIÓN

    Elena Quirós Solano ()
    Casó en primeras nupcias con un señor Luna (también de ascendencia china). Sin descendencia.

        Casó en segundas nupcias con Francisco Jiménez.
        Hijos:

      • Hernán Jiménez Quirós
      • Teresa Jiménez Quirós
      • Elena Jiménez Quirós (nació en Turrialba, el 3 de diciembre de 1933)
    • Norma Jiménez Quirós (nació en Turrialba, 20 de noviembre de 1935)


      José Joaquín Quirós Solano (nació el 31 de octubre de 1899 y fue bautizado en Juan Viñas, el 13 de noviembre de 1899 (12); murió en 1933) vivió en unión libre con Carolina Loaiza (nació en Cartago, en 1889), viuda de Leonardo Laurito di Nápoli(13) e hija de Victoria Loaiza Rojas. Según la tradición familiar, contrajeron matrimonio en artículo mortis antes del fallecimiento de José Joaquín.
      Hijos:
      • Luz Argentina Quirós Loaiza (nació en 1924) casó con Manuel Mora Ramírez.
      • Victoria Eugenia Quirós Loaiza (nació en 1925) casó con Abel Mesén Quirós.
      • Yenory Quirós Loaiza (nació en 1927) casó con Carlos Arias.
    • María Cecilia Quirós Loaiza (nació en 1930; murió en 1932)

      Zoila Quirós Solano (nació el 4 de mayo de 1901 y fue bautizada en Juan Viñas, el 18 de mayo de 1901 (14) casó con Enrique Obando.
      Hija única:

    Ofelia Obando Quirós, murió soltera, sin sucesión.

    Rafael Angel Quirós Solano (nació el 21 de octubre de 1906 y fue bautizado en Juan Viñas, el 17 de enero de 1908 (15) casó en Turrialba, el 11 de agosto de 1940, con María Nájera Núñez.

    Lorenzo Quirós Ajón [Quirós Foon, Quirós Jou, Quirós Tan, según distintos registros] () casó con María [conocida como Mariquita] Ellis Quirós.
    Hijos:

    • Jorge Quirós Ellis (nació en Turrialba, 26 de abril de 1919) casó con Míriam Brenes.
    • Rosa Quirós Ellis, soltera.
    • Dora del Carmen Quirós Ellis (nació en Turrialba, el 2 de julio de 1922) casó con Sigifredo Mora Quesada.
    • Rigoberto Quirós Ellis (nació en Turrialba, el 11 de junio de 1924) casó con Socorro Sáenz Solano.
    • José Luis Quirós Ellis (nació en Turrialba, el 1° de mayo de 1927) casó con Iris Jiménez Rojas.
    • María Teresa Quirós Ellis (nació en Turrialba, el 21 de setiembre de 1928) casó con Francisco Cordero Alfaro.
    • Antonio Quirós Ellis (nació en Turrialba, el 4 de abril de 1930; murió en Turrialba, el 22 de junio de 1997), soltero.
    • Elizabeth Quirós Ellis (nació en Turrialba, el 9 de febrero de 1936) casó con Luis Alvar Ocampo Chacón.
    • Inés Quirós Ellis (nació en Turrialba, el 15 de marzo de 1940) casó con Víctor Hugo Arias Chuken.
    • María Ester Quirós Ellis (nació en Turrialba, el 10 de diciembre de 1942) casó con Alexis Solano S.

      NOTAS

      (1) Archivo Histórico Diocesano Bernardo Augusto Thiel. Libro de Matrimonios de la parroquia de Cartago N°16, f. 269.
      (2) Archivo Histórico Diocesano Bernardo Augusto Thiel. Fondos Antiguos, Caja 198, Expediente matrimonial de Vicente Quirós y Lastenia Mora. Dispensa de Amonestaciones. 1886.
      (3) Archivo Nacional de Costa Rica. Alcaldía Primera de Cartago, N°675. Mortual de Lastenia Mora, esposa de Vicente Quirós (chino), 1894.
      (4) Archivo Histórico Diocesano Bernardo Augusto Thiel. Libro de Matrimonios de la Parroquia de Juan Viñas, sin número, f. 138. De él se dice que es hijo de padres gentiles, viudo de Lastenia [no se cita su apellido]; Elisia [así consignada] tenía 18 años. Por testigos se consigan a José María Ortiez y Carlos Cubillo. Por padrinos: José María Ortiz y Eduarda Quesada. Los casó fray Bernardino de Capellades, cura de Juan Viñas.
      (5) Archivo Nacional de Costa Rica, Juzgado Civil de Cartago, N°4163. Mortual de Elisa Solano Solano, esposa de Vicente Quirós (chino), 1915.
      (6) Li Kam, Sui-Moy. “La inserción china y su expresión organizativa en Costa Rica”, publicado en la Revista Asogehi N°3-4. San José, Costa Rica, 1997. págs. 223.
      (7) Libro de Bautizos de Cartago N°29, f.373, a. 376. La madrina fue Bruna Solano.
      (8) Archivo Histórico Diocesano Bernardo Augusto Thiel. Fondos Antiguos, Caja 144, Exp. 277. Expediente matrimonial de Ramón Solano, natural y feligrés de Turrialba [Torrealbo, sic], y María Bruna Solano, natural y feligresa de Cartago. 1872.
      (9) Libro de Matrimonios de Cartago N°15, f. 185,a. 66. Testigo de esta boda fue Francisco Montoya.
      (10) Libro de Matrimonios de Juan Viñas, sin número. Se dice que el matrimonio se efectuó en la aldea de Juan Viñas. Sobre su origen, se lee que Pedro Quirós, chino, soltero de 32 años, era natural de Cantón Tataquie [eso parece] de la China, hijo de padres gentiles...
      (11) Libro de Matrimonios de la Parroquia de Cartago N°16, f. 252, a. 42.
      (12) Libro de Bautizos de Juan Viñas N°6, f. 188v a. 253 (foliación original). Nombre completo José Joaquín.
      (13) Carolina había casado en el Palacio Arzobispal de San José, el 2 de junio de 1908, con Leonardo Laurito, de 27 años, hijo legítimo de José [Giuseppe] Laurito y [Ana] Rosa Di Nápoli (naturales de Italia). Los testigos fueron Jenaro Sánchez, carpintero, soltero, y Bernarda Umaña, vecina de Alajuela. Libro de Matrimonios de El Sagrario y Palacio Arzobispal de San José N°1, f. 11, a. 11.
      De acuerdo con Rita Bariatti, Leonardo nació en Morano, en 1877, fue artesano y vivió en San José. Un hermano de Leonardo, llamado Luis [Luigi] Laurito di Nápoli, nacido también en Morano, en 1883, vivía en San José en 1907, dedicado a la sastrería. Con Angela Campos fundó la familia Laurito Campos. (Véase Bariatti, Rita. Italianos en Costa Rica, 1502-1952: De Cristóbal Colón a San Vito de Java. San José, Costa Rica. 2001. Pág. 201).
      Los hijos de Leonardo Laurito y Carolina Loaiza fueron:
      ∑Blanca Rosa Laurito Loaiza (nació en Cartago, el 15 de setiembre de 1909) casó con José Rafael Gómez.
      Haydée Laurito Loaiza casó con Max Ancheta.
      Flora Laurito Loaiza (nació en Cartago, el 16 de diciembre de 1915; murió en el 2001) casó con Mariano Carazo Paredes.
      Leonardo Laurito Loaiza (nació el 18 de febrero de 1914) casó con Aracely Quesada.
      Isabel Laurito Loaiza (nació en Turrialba, el 18 de noviembre de 1917) casó con Alfonso Pérez.
      Asimismo, después de enviudar, Carolina Loaiza tuvo a
      Ing. Francisco Loaiza (nació en 1920) casó con Virginia Teoli.
      (14) Libro de Bautizos de Juan Viñas N°6, f. 52, a. 121 (foliación original). Zoila Rosa Nicolasa fue su nombre completo.
      (15) Libro de Bautizos de Juan Viñas N°7, f. 140, a. 15 (foliación original). En la partida se anota que él casó en Turrialba, el 11 de agosto de 1940, con María Nájera Núñez.

      Glosario
      Familias estudiadas
      Ediciones anteriores


    Este material tiene derechos reservados ©y no debe ser reproducido sin el permiso explícito de nacion.com 2003. Para mayor información, escriba a webmaster@nacion.com