La Nación Digital. Columna Raíces

Edición 5

La investigación genealógica en Centroamérica

Mauricio Meléndez Obando

En esta columna, la número cinco, pretendo dar un vistazo general sobre las principales fuentes de investigación en Centroamérica, así como algunas consideraciones de carácter genealógico fundamentales para la comprensión de nuestras raíces -pluriétnicas y pluriculturales, por supuesto- más remotas.

Parte del siguiente trabajo se presentó en Uniendo Generaciones, Primera Conferencia Hispana de Historia Familiar, en Provo, Utah, EE.UU., organizada por el grupo Legado Latino de la Universidad de Bringham Young.

La actividad se celebró el sábado 19 de setiembre de 1998 y en ella participamos expositores de toda Hispanoamérica.

La genealogía

La genealogía ha sido definida tradicionalmente como el tratado o estudio de la ascendencia o descendencia de un individuo. Algunos autores la han considerado una ciencia auxiliar de la Historia, de la cual depende. Otros la presentan como el "arte" de buscar los ascendientes o descendientes de un individuo, un simple hobby.

Esta ciencia ha sido desvirtuada durante siglos por muchos genealogistas, quienes por largo tiempo la utilizaron como un medio para halagar y congraciarse con las clases dominantes, creando genealogías fantásticas e inexistentes.

Sin embargo, hoy esta situación está cambiando, y sea considerada una herramienta, un pasatiempo o una ciencia independiente, la genealogía ocupa un lugar primordial en las investigaciones sociales, fundamentada en las fuentes documentales existentes, lamentablemente casi siempre incompletas.

Hay que destacar aquí la importante labor de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, al rescatar documentación fundamental mediante la microfilmación de las series sacramentales de la Iglesia Católica y de las series custodiadas en los registros civiles y archivos nacionales alrededor del mundo. Hoy se podría considerar esta colección patrimonio de la humanidad.

Ahora bien, la preocupación del ser humano por saber de dónde procede no es nueva, ya en la Biblia, por ejemplo, se incluyen algunas genealogías, entre ellas la de Cristo. En las sociedades antiguas, la genealogía se utilizaba para probar y mantener lo que se llamó "la pureza de sangre", es decir, verificar que todos los ascendientes de una persona pertenecieran a una misma etnia o linaje, que no se presentaran mezclas (lo que ellos consideraban "impurezas") en el árbol genealógico.

Culturas como la griega, la romana y la árabe daban mucha relevancia a los aspectos genealógicos, de diversas maneras.

Los griegos presentaban genealogías de sus dioses y héroes, los romanos, con su concepto de gens (descendientes), privilegiaban los nexos sanguíneos en el marco jurídico para asegurar la herencia y perpetuar la gens, y los árabes, mediante la palabra "ben", presentaban prolongadas enumeraciones de padres y abuelos.

La genealogía en Centroamérica

Desde el surgimiento de la genealogía moderna, en el siglo XIV, cuando se intentó sistematizar la presentación de los árboles genealógicos por primera vez, han pasado cientos de años hasta llegar a la consideración científica de esta ciencia, con la aparición de los métodos críticos en historia, el estudio de las fuentes, de la paleografía y la diplomática.

Los mitos han empezado a caer dando lugar a estudios serios y realistas sobre las familias de nuestros antepasados.

La llegada de los españoles a América marcó un punto de referencia obligatorio en nuestra historia porque con ellos empezó un proceso del que hablaré más adelante: el mestizaje.

Ellos traían una cultura centenaria que se impuso a las que hallaban en los distintos territorios que conquistaron, salvo algunas pocas excepciones.

Con ellos llegó también el cristianismo, cuya expansión resultó fundamental para sus intereses socioeconómicos.

En el caso centroamericano, podemos partir de Guatemala -capital de la Capitanía General del mismo nombre, también llamado Reino de Guatemala-, en 1524 (hace 474 años).

Aunque, años antes había sido fundada Panamá, en 1519.

El desarrollo de la genealogía en Centroamérica es reciente (siglo XIX), pese a que las principales familias atesoraban cuadros genealógicos, probanzas y concesiones reales, que probaban la pertenencia a la elite, casi siempre descendiente de los primeros conquistadores y pobladores españoles en esta región.

Para la época colonial, se pueden hallar probanzas, mercedes reales, limpiezas de sangre y otros documentos con información genealógica cuyo fin único era probar una filiación o la pertenencia a una clase específica, casi siempre a la española, con la esperanza de lograr un beneficio específico.

De hecho, la genealogía en Centroamérica, como en casi toda Hispanoamérica tiene un origen clasista; sea en la documentación colonial y en sus primeros años de desarrollo, el interés se centra en familias con poder económico o político (o ambos).

Así, los primeros genealogistas, los precursores, hacían sus trabajos para exaltar la importancia de una familia determinada, y todavía hoy, lamentablemente, muchos genealogistas se interesan por esta ciencia en tanto los pueda llevar, exclusivamente, a la que muchos consideran aún "la madre patria": España.

No obstante, se debe mencionar que algunos trabajos, con intenciones más científicas, sobre familias tradicionalmente poderosas se convierten en importantes fuentes para el estudio de los grupos oligárquicos -social, política y económicamente-.

Mestizaje
Esclavitud
Cómo realizar una genealogía
Fuentes para la investigación en Centroamérica
Inventarios sacramentales


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