La Nación Digital. Columna Raíces

Edición 6

Gracias a los piratas

Irlandeses en Costa Rica

En el siglo XVII, dos irlandeses fundaron las familias Amores y Cartín

Mauricio Meléndez Obando

Cuando escuchamos historias de los legendarios piratas, generalmente pensamos en regiones alejadas de Costa Rica, en el Caribe o en la Isla del Coco -en el Pacífico-, porque se considera que los acontecimientos negativos no se producen en nuestro país y, si ocurren, es por influencia extranjera.

Esta forma de pensar ha sido promovida por la historia oficial, que define (¿cuándo podremos decir definía?) a Costa Rica como la "Suiza centroamericana", tierra de paz y amor, donde no hubo esclavitud, donde no hubo exterminio de indígenas (°hasta un presidente de la República dijo en España que no hubo indios en Costa Rica!), donde no hay racismo, cuando la realidad es otra bien distinta.

Aquí, como en toda Latinoamérica, hubo esclavos (en la actualidad somos millones sus descendientes), hubo indígenas (hoy también somos millones sus descendientes pese a la aniquilación masiva que ejecutaron los europeos) y hubo también incursiones de piratas en nuestro territorio, incluso en varias oportunidades intentaron llegar, infructuosamente, a Cartago, la capital colonial.

Los piratas, ingleses y franceses -principalmente-, se adueñaban de las riquezas de los barcos enemigos, tomaban por asalto ciudades costeras, las cuales a menudo incendiaban y saqueaban (Esparza, Panamá y Granada -en Nicaragua-, son ejemplo de ello). A menudo secuestraban a los colonos (algunas veces para pedir un rescate por ellos), quienes ocasionalmente lograban huir de sus captores, como en el caso de los irlandeses que escaparon de los piratas franceses y se refugiaron en Costa Rica en el siglo XVII.

Posteriormente, sobre todo a partir del siglo XVIII, los piratas cambiaron las incursiones violentas en los dominios españoles por el contrabando ilegal de todo tipo de mercancías que comerciaba en Matina la alta jerarquía colonial, ante las propias narices de las autoridades españolas en Cartago y, a menudo, con su participación activa.

Orígenes irlandeses

Desde hace tiempo se sabe de antiguas familias costarricenses de origen irlandés, sin embargo, no se conocía cómo o por qué se habían establecido en Costa Rica.

En el Archivo Nacional se encuentra un expediente de probación de legitimidad, cristiandad y lealtad al Rey de España, levantada en noviembre de 1698, a petición del irlandés Juan Matías de Mores (Damores, a veces; hoy Amores), que resuelve estas incógnitas.

El expediente se refiere al caso particular de Mores, pero no es errado suponer que otros irlandeses y europeos no españoles llegaron en condiciones similares o incluso con él, pues en el mismo documento se dice que Mores llegó acompañado, aunque no cita por quiénes.

Los irlandeses de los que se tiene referencia son, además de Mores, José Daniel Cartín, Juan Francisco Michel, Pedro del Río, Pedro Quebri y Jerónimo Jiraldino.

Juan Matías de Mores, quien era natural de la ciudad de Bandon, en la isla de Irlanda, llegó al puerto y villa de Matina, huyendo de los piratas franceses, que lo tuvieron preso por más de dos años.

Jiraldino conocía a Mores desde antes del ingreso de este a Costa Rica y conocía además a su familia, hacía más de treinta años según declara en 1698. (Véase declaración transcrita del Cap. Jiraldino). Es posible que Jiraldino haya sido prisionero también, porque declara que después de huir (Mores) no sabía "la parte donde fue a portar [parar] hasta ahora que vino a aclarar [encontrarse] con él en esta provincia [Costa Rica] donde es vecino y morador".

San Cristóbal o Saint Kitts

Don Clemente Ebret o Ebrid de Mores, padre de Juan Matías, se trasladó a las Indias Occidentales para asumir funciones como gobernador de San Cristóbal en las islas de Barlovento, con su esposa doña Margarita Sulevan-o Asuladen- [¿O'Sullivan?], con quien tuvo otros hijos, de acuerdo con Jiraldino.

Juan Matías fue por mucho tiempo capitán de un navío que tenía su padre, en el cual se dedicaba a comerciar en el Caribe.

Mapa: Más de 2.000 kilómetros separaban Matina, en la costa costarricense, de la isla de San Cristóbal, o Saint Kitts, en el Caribe

San Cristóbal es una pequeña isla de las Antillas Menores de 186 kilómetros cuadrados, conocida en inglés como Saint Kitts o Saint Cristopher, que con las islas Nevis y Anguila, conforman la colonia británica de Leeward Islands. La isla, montañosa y de origen volcánico, fue "descubierta" por Cristóbal Colón en 1493, y colonizada por Inglaterra a partir de 1625. Por cortos periodos perteneció a Francia.

Cuando los Mores Sulevan estaban avecindados en San Cristóbal, la isla fue atacada por los piratas franceses, quienes los hicieron prisioneros y los despojaron de sus bienes

El capitán don Diego de Ibarra, de 71 años en 1698, asegura que siempre oyó decir, desde que llegó a Costa Rica hacia 1676, a Daniel, de quien "no se acuerda de su apellido" (debe tratarse de Daniel Cartín), que Mores era natural de Irlanda y que su padre había sido gobernador de San Cristóbal. Es probable, entonces, que Cartín haya sido también prisionero de los piratas.

Por su parte, el capitán Juan de Bonilla, de 43 años, asevera que conoce a Mores desde hace más de treinta años, quien siempre ha demostrado ser un leal vasallo del Rey de España, porque cuando los piratas han intentado invadir la Provincia de Costa Rica, sea por el Mar del Norte (Atlántico) o del Sur (Pacífico), Mores ha ofrecido toda su ayuda con sus armas "a su costa y mención" para combatirlos. Esto es corroborado por los demás declarantes.

Nuevas familias ticas

Estos irlandeses casaron con mujeres nacidas en Costa Rica, algunas descendientes directas de conquistadores, pero de origen mezclado (incluso uno de ellos casó con una mulata).

Juan Matías de Mores casó poco después de haber llegado a Cartago, con Luisa Vásquez de Solera, de quienes descienden, muy probablemente, la mayoría de los Amores en la actualidad. Luisa era cartaginesa e hija de Luis Vásquez de Solera y María de Sojo Peñaranda. Juan Matías se avecindó en Heredia, lugar donde murió en 1722. Asimismo, fue dueño de algunas tierras en Esparza.

Por su parte, José Daniel Cartín, natural de Cork (Carca dice en la partida de matrimonio), al sur de Irlanda, fue hijo de Daniel Tarche -sic- [¿acaso Thatcher?] y Juana Carte [¿acaso Carter?, después transformado en Cartín), casó en Cartago, en 1677, con María de la O Guevara, viuda del italiano Juan de la Estrella e hija de Magdalena de Acuña. Muy probablemente de ellos descienden la mayoría de los Cartín costarricenses.

En Nicaragua, también hay gente de este apellido, en el Archivo de la Biblioteca de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), encontré un Melchor Cartín o Catín, a principios del siglo XVIII, mulato libre. Se desconoce si unos y otros tienen relación. Los de Costa Rica son consignados generalmente (y a veces indistintamente) como mestizos o españoles ("blancos").

Asimismo, Juan Francisco Michel [¿acaso Mitchell?], natural de la ciudad de Hibernia (no se pudo localizar a qué ciudad se refería, pues Hibernia era la forma latina como se conocía la isla de Irlanda), fue hijo legítimo de Francisco Michel [¿Mitchell?] y Catalina Morfa [¿acaso Murphy?] debe haber ingresado al país en las mismas condiciones de Mores. En 1661, casó en Cartago con Clara de las Alas, hija del sargento Pedro de las Alas (este apellido hoy es Salas) y María de Brenes. Michel hizo su testamento en 1670, en la misma ciudad, donde murió sin sucesión.

Por su parte, Pedro del Río, irlandés (consignado así en la partida matrimonial), casó en Cartago, en 1695, con Isabel Díaz. Asimismo, Pedro Quebri, irlandés (también citado así en la partida matrimonial), casó en la citada ciudad, en 1696, con Margarita de Aguirre, mulata libre. Sin embargo, no se conoce si hubo descendencia de estas dos parejas, es posible que después del casamiento se haya dado un cambio del apellido original y por eso no hemos encontrado su prole, si la hubo.

Finalmente, el capitán Jerónimo Jiraldino no se estableció en Cartago, donde es citado como residente en 1698. Es posible que fuera vecino de León de Nicaragua o de Panamá, ciudades con las que Costa Rica tuvo mucho comercio durante la Colonia.

¿Y los apellidos?

Conocer la forma original del apellido de estos irlandeses resulta difícil y el primer escollo con que topamos es que ellos no sabían firmar. Entonces, la forma que encontramos en los documentos es la que consignaba el escribano o tinterillo de turno (y recordemos la escasa habilidad de los españoles para reproducir los sonidos de otra lenguas, particularmente el inglés).

Salvo el caso de Juan Matías de Mores, quien aprendió a firmar, pero ya estando en Costa Rica (Juan Mattias de Mores [rubricado], en su testamento, de 1722). Es posible que para ese momento ya hubiera españolizado su apellido.

Por otra parte, los cambios de apellidos eran frecuentes en la época colonial (véase la Edición 3 de Raíces) y con mayor razón en casos de europeos no españoles.

Para determinar con mayor exactitud esa forma original habrá que investigar más profundamente sobre cómo era la pronunciación del inglés en Irlanda en ese tiempo para tener una idea más certera de la forma primigenia del apellido.

Recuerde que puede consultar el glosario , donde hallará la definición de gran cantidad de términos comunes en la época colonial.

Temas de esta edición:
Familia Amores
Descendientes de Juan Matías de Mores:
Primera Generación
Segunda Generación
Tercera Generación
Cuarta Generación
Quinta Generación
Sexta Generación
Fuentes utilizadas

Glosario
Familias estudiadas
Ediciones anteriores


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