Edición 4

Los Tinoco

Mauricio Meléndez Obando


General Federico Tinoco Granados (1868-1931) fue presidente de facto de 1917 a 1919.

Los Tinoco conforman una de las familias nicaragüenses que llegó a Costa Rica en la primera mitad del siglo pasado, cuando Saturnino Tinoco casó con la costarricense María Joaquina Yglesias.

Los Tinoco son recordados por un episodio de la historia nacional no muy grato. Federico y Joaquín Tinoco Granados fueron los principales protagonistas del golpe de Estado contra don Alfredo González Flores, en enero de 1917, el único golpe exitoso que ha ocurrido en la presente centuria.

Por su posición aristocratizante y oligárquica, Federico y su hermano se convirtieron en el instrumento de las clases acaudaladas para derrocar a González Flores, quien quiso ponerles impuestos después de arrebatarles el control absoluto que tenían sobre los bancos.

Mejor recuerdo dejaron Luis Demetrio Tinoco Yglesias quien fue ministro de Guerra, Marina y Fomento en 1898; Federico Tinoco Yglesias, tercer designado de la presidencia entre 1898 y 1902, y Luis Demetrio Tinoco Gutiérrez, secretario de Guerra entre 1913 y 1914.

Matagalpa

Saturnino Tinoco Cantarero, oriundo de Matagalpa (consta en la solicitud para contraer matrimonio con María Joaquina, 26 de marzo de 1837), fue el fundador de su apellido en Costa Rica, hijo legítimo de Juan Antonio Tinoco (Díaz de Tinoco, según testamentos hechos en Guatemala) y Manuela López de Cantarero

Juan Antonio no era hijo -como se ha asegurado- del último gobernador de Honduras, José Gregorio Tinoco de Contreras (español), pues hubiera utilizado muy posiblemente Tinoco de Contreras, como su supuesto padre. Además, en la mortual de José Gregorio, que se encuentra en Comayagua, Honduras, (consultada por el investigador alemán Udo Grub) aparece como único heredero su hijo natural José Tinoco, quien era contemporáneo de Saturnino.

El origen más antiguo de esta cepa en Nicaragua se encuentra en la ciudad de Nueva Segovia (hoy Ocotal), de donde se desplazó hacia el sur nicaragüense, a Matagalpa, Jinotega y León.

De acuerdo con información recopilada en el Archivo Histórico Diocesano y en la Biblioteca de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), ambos en León, estas familias se establecieron a fines del siglo XVIII en los sitios antes mencionados.

En la Biblioteca de la UNAN, se encuentra un documento (1786) en que José Mauricio Armas entabla un pleito contra doña María Francisca Novoa porque aquel le había prestado un "caballo tordillo oscuro para silla de doña Francisca", y ella se lo devolvió "chapín" (cojo) porque lo había liberado en la hacienda de ella, en donde había sido "picado" por una araña.

Los hechos ocurren en el Valle de Estelí, jurisdicción de Nueva Segovia. Se consigna que Francisca Novoa era viuda del capitán Prudencio Tinoco, quien fue integrante del cabildo de Nueva Segovia (1778), según una lista elaborada por el historiador nicaragüense Germán Romero Vargas. Asimismo, en la citada lista se consigna a Salvador Tinoco como miembro del cabildo de 1782.

Entonces, es posible que Juan Antonio tuviese relación directa de parentesco con ellos; sin embargo, no será hasta que se investigue más profundamente en los archivos de Nicaragua (sobre todo Nueva Segovia, Matagalpa y Estelí) o en Guatemala que se pueda establecer un nexo exacto entre unos y otros.

En el Archivo Diocesano leonés hay diversas solicitudes matrimoniales de dispensa de impedimento de consanguinidad (tales peticiones se formulaban cuando los novios eran parientes) de Matagalpa y Jinotega, en donde quedaron hermanos de Saturnino (Miguel, Marta, Simeón y Teodoro Tinoco Cantarero, casados, respectivamente, con Juliana Zelaya Cantarero, un señor Flores, Estebana López Altamirano y Tomás Montenegro.)

Juan Antonio Tinoco casó con Manuela Cantarero -o López de Cantarero-, hija de Faustina González (de acuerdo con un documento del 22 de junio de 1850, en Jinotega), o hija de Ramona Cantarero y nieta de Francisco Cantarero, (de acuerdo con un documento del 17 de enero de 1860, en Matagalpa). Parece tratarse de un error; en lugar de Ramón se consignó Ramona, si esto fuera así, entonces, Manuela habría sido hija de Ramón López Cantarero y Faustina González.

Saturnino, quien fue jefe político en Matagalpa, consejero de Estado de Costa Rica y diputado al Congreso costarricense, contrajo matrimonio con María Joaquina Yglesias Llorente, hija de Joaquín Yglesias y Petronila Llorente Lafuente (esta hermana del presbítero Anselmo Llorente Lafuente, primer obispo de Costa Rica).

Fueron padres de catorce hijos, de los que quedó descendencia en Guatemala y Costa Rica.

La calle del piano

En la edición de La Prensa Libre del 31 de mayo de 1930, se publicó un reportaje sobre la historia de la casa de los Tinoco en San José.

En 1841, don Saturnino concluyó la construcción de una casa de adobes de tierra en la esquina noroeste de la calle cuarta y Avenida Segunda (hoy está el edificio del Banco de Costa Rica), que según el artículo era una de las mejores de aquellos tiempos.

Incluso la calle que pasaba frente a la vivienda se conocía como "la calle del piano", por el instrumento que importó Tinoco, en el mismo año, y maravilló a los josefinos; este fue uno de los primeros pianos de cola traídos al país.

La vivienda pasó a Federico Tinoco Yglesias y luego al Banco de Costa Rica, que la utilizó para sus oficinas centrales. Finalmente, como casi todos los edificios antiguos de Costa Rica, fue demolido en mayo de 1930.

Raíces remotas

Los Tinoco más antiguos de Nicaragua que encontré en el Archivo Histórico Diocesano de León, en un importante documento sobre una capellanía, procedían, como dije, de la ciudad de Nueva Segovia.

El primero de esta familia en Nicaragua fue el capitán Dn. José Antonio Tinoco de Mendoza

vecino de dicha ciudad, hijo legítimo del capitán Dn. Miguel Tinoco y Da. Isabel del Castillo Hurtado de Mendoza, vecinos del Real de Minas de Tegucigalpa, Honduras.

Dn. José Antonio (casi siempre citado solo como José) había casado en segundo matrimonio con Da. Josefa de la Rosa Díez de Velasco. Gracias a este matrimonio pude averiguar más información pues la capellanía se refería los Díez de Velasco.

Da. Magdalena Bañuelos Arratia, muerta ya en 1711, había impuesto una capellanía por 800 pesos en un sitio nombrado Santa Rosa -de 12 caballerías de extensión-, escritura de la que se hizo cargo su hijo Dn. Faustino Díez de Velasco por intermedio de Dn. José Tinoco, su cuñado, quien pagó las alcabalas.

Más adelante, en 1731, se hicieron cargo de la capellanía otros descendientes de los Díez de Velasco

Da. Bárbara Díez de Velasco, viuda del Sarg. Mr. Dn. Francisco Castellón; el Cap. Miguel Tinoco de Velasco y su mujer, Da. María del Carmen y Valdivia, y el Alf. Dn. Antonio Centeno de la Vega, marido de Da. María Tinoco Díez de Velasco, todos residentes de San Antonio de Estelí, jurisdicción de Nueva Segovia.

La escritura original de obligación databa del 16 de agosto de 1710 y se habían sacado copias en 1773, cuando la familia vivía todavía en San Antonio de Estelí, donde se entabló un pleito por la capellanía entre los descendientes de los Díez de Velasco y Francisco Antonio Casco y Da. Magdalena de Rivera, su esposa, quienes entonces eran los dueños del sitio nombrado Santa Rosa.

Genealogía de familia Salazar Aguado

Genealogía de familia Díez de Velasco

Los Tinoco

Genealogía de familia Tinoco de Mendoza

Genealogía de familia Tinoco López de Cantero


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