MIERCOLES 1 DE SETIEMBRE

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DAVID BEN-GURION

Profeta en su tierra

Ben-Gurion estudió filosofía en forma autodidacta y leía a Platón en su lengua original.
Tras 2.000 años de ser una nación sin hogar, el pueblo judío fundó en 1948 el Estado de Israel en la bíblica tierra prometida de Moisés. Uno de los pilares sobre los que se estableció la nueva patria de los hebreos fue David Ben-Gurion, alguien comparado por unos con el gran rey David, y calificado por otros como un autócrata expansionista.

David Grun (como se llamaba antes de hebraizar su nombre) nació en 1886 en el poblado de Plonsk, Polonia. La figura que más lo marcó durante su infancia fue su padre, un ardiente sionista que fundó una escuela judía.

Dispuesto a buscar sus raíces, curioso por la aventura, y ansioso por escapar de los “pogroms” (o matanzas de judíos que se realizaban en Rusia a finales del siglo pasado), Ben-Gurion emigró a Palestina en 1906, a la edad de 20 años.

Se estableció en un área rural para dedicarse a la agricultura, mas poco a poco se involucró con organizaciones sionistas y sindicatos judíos.

Su preocupación por las condiciones de vida de su pueblo en Palestina lo llevaron a Constantinopla —hoy Estambul— y a Egipto para estudiar leyes. Pero la Primera Guerra Mundial truncó sus estudios pues fue expulsado por su supuesta participación en actividades subversivas.

El nuevo partido

Tras cuatro años en Estados Unidos —durante los que aprendió a creer en la democracia y contrajo matrimonio— regresó a Palestina y empezó a escalar posiciones dentro del movimiento sionista. Fundó un partido que se constituyó en semilla del actual Partido Laborista de Israel.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Ben-Gurion ayudó a las autoridades británicas a combatir a la Alemania nazi, pero, a la vez, violó las leyes inglesas para introducir a cientos de miles de refugiados judíos que huían del Holocausto.

Pasada la guerra, Ben-Gurion insistió en la necesidad de fundar un hogar nacional para su pueblo, objetivo que vio cristalizar el 14 de mayo de 1948.

Como Primer Ministro, tuvo que enfrentar las primeras conflagraciones con los árabes y cargó sobre sus hombros el peso de la consolidación del Estado israelí.

De voraz intelecto pese a no haber terminado nunca su carrera universitaria, el líder judío se instruyó en forma autodidacta.

Muchas veces criticado por su extremismo y su volcánica personalidad, fue el hombre que Israel necesitaba para subsistir y convertirse en una potencia en el ámbito del Oriente Medio.

Su retiro definitivo de la política se produjo en 1970 y falleció tres años más tarde.

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