MIERCOLES 22 DE SETIEMBRE


Portada

Legados Mayúsculos

Albert Einstein

Alexander Fleming

Marie Curie

Jonas Salk

Leo Baekeland

Edwin Hubble

Carl Sagan

Stephen Hawking

James Watson y Francis Crick

Wernher Von Braun

Andrei Sakharov


En manos de la tecnología

Dios no solo juega a los dados, a veces también los lanza en sitios donde nadie los puede ver. Stephen Hawking

STEPHEN HAWKING

Erudito del Universo

Comprender el Universo ha sido la "sencilla meta" de Stephen Hawking.
La suya está considerada una de las mentes más brillantes de la física desde Albert Einstein, no solo por sus complicadas investigaciones y sus aportes a la cosmología, sino también por su habilidad para transmitir tales conocimientos a públicos no especializados.

Stephen Hawking se aparta desde todo punto de vista del individuo promedio. Apenas empezaba su edad adulta cuando contrajo esclerosis amiotrópica lateral (ALS, por sus siglas en inglés), una extraña enfermedad de las neuronas motoras que lo confinó a una silla de ruedas y ha ido minando progresivamente su control muscular. Desde la década pasada perdió también la capacidad de hablar, por lo que se comunica a través de una computadora que "traduce" sus palabras con ayuda de un sintetizador de voz electrónico. Pese a tan severas limitaciones, este doctor en cosmología graduado de la Universidad de Cambridge en 1962, ha dedicado su vida al estudio de los llamados hoyos negros y las singularidades del espacio-tiempo o eventos en que las leyes de la física parecen romperse.

Siempre se había dicho que nada podía escapar a un hoyo negro hasta que en 1974 Hawking sugirió que, bajo ciertas condiciones, estos podían emitir energía o partículas subatómicas.

Su ardiente interés por escrutar el origen del Universo lo llevó a relacionar la relatividad con la mecánica cuántica y los resultados de sus estudios contribuyeron a formular la Gran Teoría Unificada, mediante la cual una ecuación explica toda la materia física del Cosmos.

En 1979, entonces con 37 años, este físico nacido en Oxford, Reino Unido, planteó una versión alternativa sobre la teoría del Big Bang. "Quizá nunca hubo un principio y no habrá un final, pues el Universo se ha mantenido en una continua transición a través de grietas en el espacio-tiempo", postuló el autor de Breve historia del tiempo, best-seller publicado en 1988.

_
© 1999. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr