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Laguna del Volcán Poas, Alajuela.

Llanuras y valles

Las áreas llanas más extensas de Costa Rica se encuentran a ambos lados de las cadenas montañosas, es decir, hacia el Pacífico y hacia el Caribe, con una ampliación en la parte norte, a lo largo de la frontera nicaragüense. Sin embargo, existen otras zonas llanas en alturas intermedias o altiplanos intermontanos, que también reciben el nombre de valles y que desde épocas precolombinas han atraído a la población. Nos referimos al Valle Central y al valle de El General-Coto Brus.

Valle Central. Es una depresión rodeada de montañas, con condiciones ecológicas excelentes, que favorecen el cultivo y la concentración humana. Se halla flanqueado por los volcanes de la sierra Central al norte, por la fila de la Candelaria al sur, por los montes de Aguacate al oeste y por estribaciones de la cordillera de Talamanca al este y al sureste.

Aunque está dividido en diversas subcuencas, éstas se pueden resumir en dos principales: la occidental o del Virilla, donde están las ciudades de San José, Alajuela y Heredia, y la oriental o del Guarco, donde se halla Cartago. Entre ambas subcuencas se levanta el collado o alto de Ochomogo y el cerro La Carpintera.

El fondo del valle -que acusa una pendiente de este (1 400 m) a oeste (800 m)- se ha ido construyendo a partir de rocas sedimentarias marinas plegadas en el terciario, sobre las cuales se sucedieron efusiones de lava y depósitos de rocas y cenizas volcánicas. Las irregularidades topográficas provocadas por la acumulación caótica de estos materiales fueron emparejadas y aplanadas por la labor de relleno de los ríos y el viento.

Dos cuencas hidrográficas se distribuyen el drenaje del Valle Central: la del río Grande de Tárcoles, que recibe las aguas del Virilla y Grande de San Ramón para verterse hacia el Pacífico, y la del Reventazón-Parismina, que recoge las aguas del Grande de Orosí, el Macho y el Pejibaye para desaguar en el Caribe, lo que hace que este valle sea divergente.

Valle de El General-Coto Brus.

En el extremo sur del país, entre la cordillera de Talamanca y la fila Brunkeña o Costeña, los ríos General y Coto Brus han labrado un valle intermontano de gran valor por sus recursos económicos, pero cuya integración a la vida del país se ha producido tardíamente, debido a las dificultades de penetración por el interior.

El valle propiamente dicho se extiende desde San Isidro (800 m) hasta Sabalito (1 000 m), cerca de la frontera panameña.

Los ríos General y Coto Brus se unen en Paso Real para formar el río Grande de Térraba, que corta la fila Brunkeña y desagua en el Pacífico, formando un delta, lo que lo convierte en valle convergente. Su prolongado aislamiento favoreció que fuera terreno indígena hasta principios de este siglo. Unicamente los misioneros católicos habían penetrado en la región con

el objetivo de evangelizar a los indígenas, hasta que, a finales del pasado siglo, los incentivos gubernamentales para motivar la búsqueda de un camino que uniera el valle con la región central redundaron en la apertura de la Picada de Calderón. Por ella entraron los hombres, las plantaciones, el progreso y la depredación de la flora y la fauna.

Llanuras. No bien se abandonan los paisajes montañosos en dirección al mar, se entra en las llanuras, que se extienden como franjas paralelas al relieve y a la costa; más amplias en la parte norte y estrechándose en la frontera con Panamá.

La llanura caribeña desciende suavemente hacia el noreste. El terreno es una mezcla de fango de cenizas volcánicas, de aluviones

fluviales y de rocas volcánicas, de cuya superficie emergen ocasionalmente pequeños cerros (Tortuguero, Sierpe, Coronel), con actividad volcánica cuaternaria.

Se supone que estos oteros que asoman en la llanura fueron un antiguo archipiélago, que retuvo los sedimentos que los ríos, tributarios del San Juan y el Caribe, traían de la región montañosa.

A1 sur de Puerto Limón, la llanura está constituida por los materiales que aportan las cuencas de los ríos Estrella y Telire, procedentes de las serranías de Matama y Durika, mezclados con depósitos marinos y restos de arrecifes coralinos.

La llanura caribeña toma distintos nombres según las zonas: Guatusos y San Carlos, en la región norte; Tortuguero, Santa Clara, Matina y Sixaola, en el área atlántica.

En la llanura pacífica queda una estrecha franja de terreno entre la montaña y la costa, salvo en la parte norte (Guanacaste), donde llega a tener una anchura de 75 km. En la zona central, se angosta notablemente por la cercanía de la fila Costeña, existiendo lugares en los que sólo mide unos centenares de metros. A1 sur vuelve a ensancharse (50 km), pero gran parte de la llanura está ocupada por el golfo Dulce, enmarcado por la península de Osa.

El sector de Guanacaste es una llanura elevada (entre 100 y 500 m) en forma de herradura, con una depresión central ocupada por el valle de Tempisque y el golfo de Nicoya. La cercanía de la sierra volcánica de Guanacaste de-

termina el tono blancuzco de su superficie, producido por las cenizas y la piedra pómez que la cubren.

En la estrecha franja central, se encuentran pruebas de que anteriormente el nivel del mar era más elevado, al descender el cual, han dejado al descubierto dos escalones o terrazas marinas, que señalan las antiguas líneas de la costa. En este sector, aparecen también algunos cerros de 100 m de altura, que interrumpen la continuidad de la llanura litoral.

De las dos llanuras, la del Pacífico está más poblada y explotada, sobre todo en su sector septentrional, que la del Caribe. Las causas deberían buscarse en la mayor irregularidad de sus costas, su clima más suave y su cercanía de la capital.


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