Sigue informe

Portada Nacion.com

COSTA RICA EN 1999: CRECIMIENTO Y ESTABILIDAD CONDICIONADOS

Luis Mesalles J., Ecoanálisis

La economía de Costa Rica se encuentra, hacia finales de 1999, creciendo favorablemente, con una relativa estabilidad financiera, pero condicionada a su débil situación fiscal y a una situación externa tampoco del todo confortable. Algunos aspectos preocupan sobre la evolución de algunas variables económicas, que junto al lento avance que ha mostrado el proceso de reforma estructural durante este año, podría derivarse en un desmejoramiento de la competitividad nacional en el mediano plazo.

PRINCIPALES RESULTADOS MACROECONOMICOS

Los resultados de las principales variables macroeconómicas durante lo que llevamos de 1999 se pueden resumir en:

PRINCIPALES PREOCUPACIONES

El anterior repaso del comportamiento de las principales variables macroeconómicas durante 1999, deja la sensación de que la economía costarricense se encuentra creciendo favorablemente, y con situación financiera estable. Sin embargo, existen algunos factores que pueden condicionar el crecimiento con estabilidad mostrado por las cifras.

Por un lado, el crecimiento de la economía es dispar entre los sectores productivos. El inicio de operaciones de Intel, y el aumento de exportaciones de las empresas amparadas al régimen de Zona Franca, han modificado substancialmente la medición de la producción nacional. Debido a que el PIB mide todos los productos elaborados en el territorio nacional, el valor agregado total de dichas operaciones se debe incluir en él, a pesar de que incluye un componente importante de rentas que no permanecen en el país. El crecimiento de la producción de la economía fuera de la Zona Franca se estima que será de poco menos de 3 por ciento para 1999, lo cual es menor al promedio de crecimiento del PIB para la década de los noventa, y significa un leve decrecimiento del PIB per cápita.

El menor dinamismo de la economía local también se refleja en un bajo crecimiento de las importaciones y exportaciones fuera de Zona Franca. La caída en los términos de intercambio (menores precios de café, banano y otros productos agropecuarios, y altos precios del petróleo), hacen que el déficit de balanza comercial fuera de dicha zona sea aún mayor, aunque el faltante global sea prácticamente cero.

Cuando se consideran los ingresos netos por turismo y las salidas por rentas al exterior, el nivel del déficit de cuenta corriente se ubica cerca de un 4 por ciento del PIB, lo cual es considerado como elevado. Sin embargo, la balanza de pagos cierra con un aumento de 400 millones de dólares en reservas internacionales debido a la colocación de bonos en el exterior de parte del gobierno, y a una entrada de capitales privados mayor a la esperada por el Banco Central a principios de año. A pesar que el mayor nivel de reservas implica un costo para el ente emisor, la composición de las mismas a tendido a mejorar durante el año, ya que ha habido una disminución relativa de los depósitos de corto plazo.

Por otro lado, las finanzas públicas siguen siendo el punto más débil de la economía. El déficit fiscal, en un nivel cercano al 4 por ciento del producto interno condiciona de manera importante el comportamiento del resto de la economía. A pesar que la colocación de títulos en el exterior disminuye la presión que el déficit ejerce sobre el sistema financiero nacional, los efectos de dicha presión aún persisten. Las tasas de interés son elevadas en términos reales, y mantienen premios por invertir en colones y por endeudarse en dólares elevados.

Si bien se puede argumentar que la composición del gasto del gobierno ha tendido a mejorar, en el sentido de que los componentes que más han crecido son los de educación, salud y mejoramiento de carreteras, que son inversión para el futuro, preocupa la elevada carga que implica el servicio de la deuda. Cerca de una tercera parte de ingresos tributarios se destina a cubrir el pago de intereses. Cuando se toma en cuenta que el sector de la economía que ha mostrado mayor dinamismo en la economía durante los últimos dos años es el dedicado a la exportación y que se encuentra en zona franca, exento del pago de la mayoría de los impuestos de renta y de importaciones, la carga tributaria para financiar dichos gastos debe recaer cada vez más sobre un sector más limitado de la economía.

ESTANCAMIENTO EN LA REFORMA ESTRUCTURAL

Otra gran preocupación, que afecta negativamente la competitividad a mediano plazo de la producción costarricense, es el estancamiento del proceso de reforma estructural. Luego de un proceso de concertación nacional al inicio de la administración Rodríguez, se tomó la decisión de no privatizar los monopolios del Estado en las áreas de telecomunicaciones, energía y seguros, sino buscar una apertura gradual en dichos mercados, junto con la reestructuración del ICE y del INS. Un año más tarde, sin embargo, aún se discuten en la Asamblea Legislativa los proyectos relacionados a estos temas, sin tener claro cuál será la versión final que los diputados aprobarán. Igual suerte corre el proyecto de ley que pretende reformar el sistema de pensiones de manera integral, incluyendo la reforma al pago de la cesantía. La discusión sobre la intervención estatal en otras áreas, como la participación en la actividad bancaria, en la fabricación de licores, en la administración monópolica de puertos marítimos, entre otros, también se postergó indefinidamente.

Un área de la reforma del Estado que por lo general no es tomada en cuenta es la eliminación, o simplificación, de los múltiples pasos a seguir en diversos campos de acción de la actividad gubernamental. Los permisos de construcción y registro de medicamentos son dos ejemplos de actividades que implican procesos engorrosos, y que muchas veces dependen de decisiones arbitrarias de algún burócrata. El costo para el país, en términos del desperdicio de recursos para lograr cumplir con las excesivas regulaciones, tanto de parte del gobierno como de los gobernados, es incalculable. Si bien se ha avanzado algo durante 1999 en este campo, aún queda un buen camino por recorrer.

En general, se puede concluir que 1999 ha sido un año regular para la economía costarricense. Los indicadores de producción muestran un crecimiento global muy elevado, pero más que todo ligado a la operación de la compañía Intel. El resto de la economía no ha tenido un crecimiento tan importante. Esto es reflejo de que la economía costarricense está sufriendo una transformación importante. La producción de bienes bajo la modalidad de maquila, especialmente de alto valor y tecnología, así como la venta de servicios (por ejemplo el turismo y la instalación de un a oficina administrativa regional de Procter & Gamble) toma cada vez más importancia dentro de la misma.

La estabilidad financiera de la economía parece estar consolidada en el corto plazo, con niveles de inflación y devaluación bajos, y un nivel de reservas internacionales relativamente alto. Sin embargo preocupa su sostenibilidad en el mediano plazo, por el constante déficit fiscal y la presión que la financiación del mismo ejerce sobre el resto de la economía. Las tasas de interés son elevadas en términos reales, para atraer recursos, tanto internos como externos, a las arcas del Estado. La pérdida de competitividad en el mediano plazo, generada por las altas tasas de interés, hace prever que una situación de alto crecimiento con estabilidad no puede ser soportada por mucho tiempo. La pronta definición de los múltiples proyectos de ley ligados a la reforma del Estado es imperante, para asegurar que la economía costarricense pueda continuar en la senda de un alto crecimiento con estabilidad en forma sostenida.