Nota:

Las actividades extracurriculares y los laboratorios tecnológicos
 
Un aprendizaje divertido

Idiomas, clubes y más, forman parte de los atractivos de las escuelas privadas

Gloriana Gómez
ggomez@nacion.com


Tres podría decirse que son las principales razones por las que un padre de familia decide poner en manos de una escuela privada la educación de sus hijos: la enseñanza de un segundo idioma; la puesta en marcha de un programa de actividades extracurriculares; y la facilidad de la inserción tecnológica en la cotidianidad del aula.

Dentro de sus estrategias de promoción, la mayoría de instituciones privadas del país hablan de un trato personalizado, educación totalmente bilingüe y un amplio programa curricular; otras le apuntan a las ventajas de un calendario internacional y de un bachillerato reconocido en varios países del mundo.

Es por eso que antes de tomar la decisión final, conviene visitar los centros educativos de interés y analizar qué ofrecen estos al pequeño y qué no; sin dejar de lado el costo de todos esos beneficios que podrían ser de interés; que en algunos casos hasta podrían sobrepasar sus cálculos iniciales.

Extracurricular. Como parte de las iniciativas tendientes a estimular el talento, así como el desarrollo físico y emocional de los estudiantes, la mayoría de centros educativos privados ofrecen una serie de actividades extracurriculares y clubes que complementan la carga académica de cada nivel.

En la mayoría de los casos, estas actividades funcionan después de clases (fuera del horario regular) una o dos veces por semana. El menú que ofrecen las escuelas es variado, para que cada estudiante tenga oportunidad de escoger aquella actividad que más le agrade o cumpla con sus expectativas.

Según explicó Ilse Leer, directora académica de primaria del Saint Anthony School, la institución cuenta con dos programas extracurriculares: “Enrichment” y los clubes, que incluyen actividades deportivas, artísticas, manualidades, teatro, defensa personal, guitarra y robótica, entre otras.


“ El programa “Enrichment” se extiende a todos los estudiantes dentro del curso regular y no tiene ningún costo. Ellos pueden optar por cursos como pequeños empresarios, hidroponía y una gran variedad de actividades deportivas, manualidades y de cocina”, amplía la funcionaria.

Ana Lorena Salas, directora general del Colegio SEK, dijo que en el caso de esta institución –y dentro de la programación semanal– los alumnos reciben música, arte, natación, karate, danza, computación y técnicas de estudio, entre otras. Sin embargo, también ofrecen clubes deportivos o recreativos después de la jornada de clases.

“ Con frecuencia organizamos campamentos de fin de semana para todos los niveles y, a partir de quito grado, los alumnos pueden participar en intercambios deportivos y culturales para perfeccionar su inglés en cualquiera de los otros 15 colegios internacionales pertenecientes al SEK”, aseveró.
Por su parte, Irene Tovar, coordinadora del Departamento de Admisiones y Desarrollo del Colegio Lincoln, explicó que existen cerca de 20 clubes para los estudiantes (cocina, ballet, arte digital, coro, danza folclórica, ajedrez, olimpiada de matemáticas, baloncesto, mini-tenis, natación, scouts, etc.) destinadas a acentuar y apoyar el desarrollo integral de los alumnos.

En los clubes se lleva un reporte de asistencia y hay instituciones que ofrecen al estudiante la opción de participar en concursos literarios y ferias científicas.

La mayoría de estos programas pretenden ser más participativos que competitivos, y las mismas escuelas facilitan el servicio de transporte para aquellas actividades que se realizan fuera del horario regular de los pequeños.

La tecnología. Otros valores agregados de los centros privados es su inversión en infraestructura, de la cual carece un buen porcentaje de las escuelas públicas del país. Así se refleja en el Primer Informe Estado de la Educación Costarricense.

Según este documento, “solo el 61,8 por ciento de las aulas académicas está en buen estado en los colegios públicos rurales, en contraste con el 99,33 por ciento de la educación privada a nivel nacional”.

En ese sentido, apunta Irene Tovar del Lincoln, la institución ha hecho un gran esfuerzo por adquirir una propiedad de más de siete hectáreas para la construcción de las nuevas instalaciones.

“ Con este nuevo campus, Lincoln contará –a partir del 2007– con instalaciones únicas en la región, las cuales incluirán aulas, laboratorios y parqueos mucho más amplios, lo mismo que espaciosos campos atléticos y de recreación”, señaló la funcionaria.

Los clubes, dependiendo de la institución, cuestan entre ¢4. 500 y ¢12.000 aproximadamente.
En el ámbito tecnológico, el citado informe señala que apenas un 4,8 por ciento de las escuelas públicas cuentan con servicios de Internet; mientras que en los centros privados más del 95 por ciento poseen esta facilidad.

Y es que, la tecnología, se ha convertido en un estandarte de la educación privada. “No se trata simplemente de implementar un escenario nuevo; sino de tener claridad del contexto educativo, en el cual la computadora ya tiene un lugar”, dijo Leda Beirute, directora del Instituto Educativo Moderno (IEM).

Agregó que en el IEM, cada aula tiene acceso a la tecnología y a la red de Internet, además del laboratorio de la institución.

Las cámaras de fotografía digital, los microscopios, las cámaras de video y las laptops también forman parte de las herramientas que permiten llevar el aprendizaje fuera de las aulas.
Según Ana Lorena Salas, del SEK, este año se entregaron computadoras portátiles a los alumnos de los dos últimos niveles, con el fin de que se familiaricen con esta herramienta de trabajo.

“ Todos los ordenadores cuentan con conexión inalámbrica a Internet, pues la idea es que se conviertan poco a poco en cuaderno de trabajo, texto y biblioteca; todo en uno...”, apuntó la funcionaria.

En el Lincoln, aseveró Tovar, se cuenta con 260 computadoras para instrucción, cuatro laboratorios de computación, computadoras en todas las aulas y un aula virtual, disponible a toda la población estudiantil y académica, que permite la interacción –vía videoconferencia– con otras instituciones nacionales e internacionales.

Otros valores. En el caso del colegio Blue Valley, la promoción semestral forma parte de otra serie de valores agregados que también ofrecen las escuelas privadas.
De acuerdo con María Cristina Gutiérrez, directora de ese centro educativo, ello implica que los objetivos académicos están diseñados por semestres con evaluaciones periódicas que culminan con un análisis final para la promoción semestral del alumnado.

“Esto redunda en inmensos beneficios para la ubicación óptima de los alumnos, según su preparación, desempeño académico y nivel de madurez”, dijo Gutiérrez.

Asimismo, añadió, la institución trata de reforzar mucho la formación integral –desde la etapa preescolar– y el aspecto de la responsabilidad cívica, precisamente por el entorno bilingüe y bicultural al que está expuesto el estudiante.

“ Fuera de las horas lectivas, los estudiantes tienen contacto con la realidad inmediata a través conferencias semanales impartidas por expertos en la materia y por medio de cursos de análisis crítico sobre temas de actualidad nacionales y globales. Se proyectan a la comunidad a través de 80 horas de servicio comunitario”, enfatizó la funcionaria del Blue Valley.

Tenga en cuenta que las propuestas extracurriculares y los programas complementarios tienden a ser flexibles para ajustarse a las necesidades y requerimientos del estudiante.

En todo caso, una evaluación previa de lo que ofrece cada institución, le permitirá a usted saber con más certeza si sus hijos tienen aptitud para una educación academicista o en áreas específicas.

Ojos atentos


Antes de decidir a que actividad extraclase o club asistirá su hijo, es bueno que también le tome a él su parecer. Estos consejos podrían serle de gran ayuda:

1. Fíjese en lo que más le gusta hacer; en sus destrezas y habilidades.

2. Si no está muy seguro, y lo cree conveniente, también puede preguntarle al pequeño si le gustaría aprender algún deporte en particular o-en su lugar- alguna actividad cultural o recreativa con la que demuestre tener cierta afinidad.

3. Antes de tomar la decisión, es bueno que valore el tiempo que le demandará al pequeño asistir a esos clubes, de forma tal que no le afecte su horario de estudio en la casa.

4. Pregunte en la institución por el servicio de transporte: si funciona en condiciones normales o si se limita a ciertos lugares nada más.

5. También es bueno que se cerciore respecto a los implementos deportivos, materiales y otros gastos que conllevan estos clubes.

6. Finalmente, no olvide preguntar por el costo mensual de estas actividades que complementan el proceso de formación educativa.

7. Recuerde que algunas escuelas cuentan incluso con seguros escolares, cuyo monto se paga una sola vez, pero cuyo precio varía dependiendo del centro educativo.

Fuente: Expertos consultados de los centros educativos.



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