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Chilavert debutó en la selección en 1989. Su mayor éxito, haber conducido a los albirrojos a Francia 98, donde cayeron con honores ante los anfitriones -gol de oro de Laurent Blanc - en octavos de final. El, impertérrito, levantó uno por uno a sus desolados compañeros del suelo, consolándoles como podía de la derrota.
Si bien todos le reconocían sus cualidades futbolísticas, su personalidad y verborragia solían ser cuestionadas, como por ejemplo el escupitajo en el rostro del defensa brasileño Roberto Carlos en un partido de las eliminatorias al Mundial 2002, que le costó 15.000 dólares y 4 partidos de suspensión.
Al igual que en el Mundial 1998, la aventura paraguaya del Mundial asiático terminó en los octavos de final, esta vez contra Alemania, finalista.
Despedido por Estrasburgo por actitud no profesional en 2002 -el equipo técnico le reprochaba su sobrepeso-, Chilavert se une al Peñarol en 2003 y luego vive una última temporada con Vélez en 2004. A los 39 años, cuelga definitivamente los botines.
En 2005, se convierte en mánager general del Olimpia de Asunción.
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