Escasez de líderes abrumó a Infantil de 1987


La Selección Infantil de Costa Rica estuvo en el umbral de alcanzar el pasaporte a la Copa Mundial Sub-16 en Canadá, pero la falta de talento y liderazgo en su plantel dieron al traste con la ilusión de triunfo en la eliminatoria regional.

Los altibajos y el escaso roce internacional se evidenciaron en la columna vertebral del equipo: el mediocampo. No hubo creadores de calidad y el conjunto patrio -dirigido por Edgar Sandoval- sucumbió ante el poderío de México y Estados Unidos, los ganadores del boleto.

Los aztecas, de paso, aprovecharon la ocasión para patentar el dominio abrumador que mantienen sobre los ticos en esta categoría pues, de seis juegos efectuados esa vez, empataron uno y ganaron los otros cinco, de los cuales cuatro fueron amistosos (1-1, 0-2, 1-2 y 1-2) y dos oficiales (0-5 y 0-2).

El Premundial de la CONCACAF tuvo lugar en Tegucigalpa y San Pedro Sula, Honduras, del 15 al 26 de febrero de 1987.

Costa Rica intentó el protagonismo en los primeros juegos y lo logró con merecimiento, al vencer a El Salvador (2-0) y a Jamaica (1-0), en la sede sampedrana.

Así, clasificados a la segunda ronda, no se le tomó importancia al siguiente partido de la primera fase y fuimos humillados 0 a 5 por los aztecas, en una noche terrible en la que afloraron los desaciertos en el campo y en el banquillo.

El cuadro infantil requería lavarse la cara y esa revancha se le presentó en la cuadrangular decisiva, al golear sin misericordia a Honduras, 5 a 0, en el propio Estadio Nacional de Tegucigalpa, con tres anotaciones de Danilo Brenes, quien, de esta forma, llegó a cinco en el torneo y pudo, al final, compartir ese honor con el mexicano Daniel Landa y el estadounidense Steve Snow.

Pero el sueño mundialista para Canadá 87 se le escapó de las manos a ese grupo porque en las últimas dos presentaciones del certamen final cayó ante México y Estados Unidos -ambas veces por 0 a 2-, con un festival de errores colectivos.

Sandoval no ocultó su decepción ante la prensa, por la sorpresiva eliminación, pero acuñó un consuelo de peso: la mayor parte de los 18 miembros de la delegación que llevó a Honduras brindó frutos al futbol superior en los años siguientes.

En esa ocasión, los arqueros fueron Paul Mayorga y José Francisco Porras; los zagueros Carlos Valenciano, Claudio Robles, Gerardo Castillo, Maximilian Peynado, Mauricio Vargas y Luis Ramírez; los volantes Austin Berry, Rolando Velásquez, Rónald Chaves, Eusebio Montero, Kénneth Paniagua y Luis Angel Soto; y los atacantes Briance Villalobos, Danilo Brenes, Pedro Con y Carlos Wanchope.

De ellos, Mayorga, Porras, Peynado, Vargas, Berry, Velásquez, Chaves, Montero, Villalobos y Brenes, fueron retomados por Juan José Gámez y Manrique Quesada, con el propósito de que fomaran parte -un año después- del exitoso proceso juvenil que culminó en el Mundial de Arabia Saudita 89. De modo que no todo fue malo en aquel grupo de adolescentes de 1987.

[Pie de foto: Paul Mayorga corta un avance de la delantera mexicana, durante un amistoso ganado por el cuadro visitante en el estadio Ricardo Saprissa, en enero de 1987.]


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