Carlos Watson Simes
Exjugador y entrenador nacional, actual encargado de ligas menores en el Deportivo Saprissa.

Pertenecer a la Selección Nacional ha sido una de mis mayores satisfacciones. Tuve el honor de representar a Costa Rica en los Panamericanos del 75 en México, nuevamente en los Panamericanos de Puerto Rico 79, en partidos eliminatorios y amistosos.

Integrar la Tricolor me permitió a su vez departir con grandes jugadores como Heriberto Rojas, Fernando Príncipe Hernández, Javier el Zurdo Jiménez, Marcos Rojas, Johnny Alvarado, José Manuel Chinimba Rojas, Asdrúbal Paniagua, Alfonso Estupinán, Carlos Solano...

Hablar de lo negativo duele, pero es nuestra realidad y hay que comentarlo:

1) Siempre se hacen los trabajos a destiempo.

2) Los fogueos nunca son óptimos ni suficientes.

3) Al jugador nunca se le da el material ni la infraestructura suficiente como para que tenga éxito.

4) Ausencia de las ciencias del entrenamiento en los cuerpos técnicos (sicólogos deportivos, médicos deportivos, entre otros).

Tuve la oportunidad de manejar a la Selección Nacional Sub-21 que aspiraba a clasificar para los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

En ese proceso, a pesar de que ganamos varios torneos, uno de ellos en forma invicta (Copa Presidente de la República de China en Taiwán, en mayo de 1990) la experiencia, al fin de cuentas, no fue buena por lo siguiente:

a) Se tuvo que parar el proceso por la suspensión que la FIFA aplicó a Costa Rica (alteración de la edad de Hernán Medford, en el Infantil de China 1985).

b) Se dio prioridad a la Selección Mayor, que se preparaba para Italia 90.

c) Como consecuencia de lo anterior, la Sub-21 no contaba con la ayuda necesaria para hacer un trabajo por lo menos decoroso ya que éramos los parientes pobres de la Selección Mayor.

d) Increíble, pero nuestros delegados en los Juegos Centroamericanos de Honduras aceptaron que jugáramos dos días seguidos, situación que dio al traste con nuestra capacidad física y nos llevó a conformarnos con un segundo lugar.

e) Recuerdo que en nuestra concentración en la altura antes del torneo en México, debido al frío que hacia allá en las faldas del volcán Irazú, los jugadores entrenaban con bolsas de basura para evitar, de alguna manera, los efectos del "hielo".

Hacia el futuro

En concordancia con lo anterior, considero que nuestro rendimiento futuro en selecciones dependerá del nivel general y dinamismo, desarrollo de cultura deportiva y criterios claros en la calidad de la escuela futbolística que formemos en todo el país.

Con este punto me refiero al grado de preparación en todos los contenidos para llegar al alto rendimiento que queremos. Se trata, ni más ni menos, que de la educación física llevada al futbol.

El futbolista nacional necesita conocer más su esencia y, sobre todo, deberá estar a tono con la tendencia general del sistema de educación en nuestra sociedad.

Tendremos así un jugador más completo,crítico de sí mismo; un futbolista preparado para afrontar las adversidades que se le presentan en los compromisos internacionales; un hombre convertido en futbolista, que amará y defenderá con más recursos a su patria y además será un modelo a imitar por nuestra juventud.

[Pie de foto: Este grupo nos llenó de gloria al ganar un torneo invicto, en Taiwán, en mayo de 1990, bajo la batuta de Carlos Watson.]


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