Eterna frustración

Costa Rica nunca ganó oro en los Juegos Centroamericanos


Los Juegos Deportivos Centroamericanos no han sido satisfactorios para el futbol costarricense pues luego de participar tres veces en estas justas -1973, 1990 y 1994- el fracaso acompañó a la Selección.

El certamen vio la luz en 1972, con el apoyo del Comité Olímpico Internacional (COI), reunido durante la XX Olimpiada de Múnich (Alemania). La medida inicial adoptada consistió en fijar las fechas y la sede para emprender las competencias de 18 deportes en los nacientes Juegos Centroamericanos, entre noviembre y diciembre de 1973, en Ciudad de Guatemala (Guatemala).

Tras vencer dificultades económicas para financiar el viaje, el equipo de futbol pudo ser conformado por Manrique Quesada (director técnico) y Jorge Muñoz (entrenador auxiliar) con futbolistas aficionados, que procedían de la Segunda División, la categoría de promesas y, en menor grado, de la Primera.

El grupo fue el siguiente: Dennis Valladares, Jaime Rosencwaig y Rigoberto Carvajal, guardametas; Norberto Arias, Abelardo Alfaro, Jorge Grant, Mario Julián Fonseca, Carlos Watson, Julio César Bustos, Enrique Quique Vásquez y Carlos Luis Ocampo, defensas; Carlos Santana, Jorge Luis Quesada, Luis Gabriel Umaña, Alexánder Chan y Eduardo Solano, medios; Gilberto Pony Zeledón, Víctor Macho Acuña, José Pepe Cubero, Rafael A. Madrigal, Gilberto Beto Ugalde y Marvin Avalos, delanteros.

Un gol increíble

Desde el juego de apertura frente a El Salvador se marcó el desafortunado destino de ese seleccionado tico. De una manera extraña, la victoria de 0 a 1 le correspondió a los cuzcatlecos. La cuenta se abrió al minuto 27 en una acción increíble, producto de un error garrafal de Rosencwaig...

Fue en un tiro de esquina, cobrado en forma cerrada por el salvadoreño Villalta Deras. El arquero tico atrapó la pelota casi sobre la línea de gol, cerca del vertical derecho. Un rival lo presionó, por lo que Rosencwaig se dio vuelta para cubrir la pelota y penetró unos centímetros dentro de la portería. El árbitro chapín Rómulo Méndez, cerca de la maniobra, decretó gol sin titubear.

Legítimo o no, no había nada que hacer. Las siguientes presentaciones tampoco se ganaron. Derrotas ante Panamá y Nicaragua, ambas por 0 a 2, y empates frente a Guatemala, 1 a 1, para ocupar al final la quinta y última posición. Panamá fue el campeón.

Ante semejante fracaso, la Federación de Fútbol castigó la indisciplina de Fonseca, Umaña y Cubero, con dos meses de suspensión de toda actividad. Un mes por igual causa a Valladares, Rosencwaig y Acuña, mientras que al utilero Juan Blanco -posterior técnico de la Sub-23- se le separó temporalmente de toda Selección Nacional.

Lejos de la gloria

Costa Rica no envió un equipo de futbol a las ediciones de 1977 y 1986. El regreso no se produjo hasta las justas de enero de 1990 en Tegucigalpa, Honduras, donde cosechó una derrota, 1 a 3, ante los locales, que nos restó toda opción a la medalla de oro.

Finalmente, tras derrotar dos veces a Nicaragua, 3 a 0 y 3 a 1, y vencer por la mínima -1 a 0- a Honduras, Costa Rica perdió la presea, pese a empatar a seis puntos con los catrachos, que nos superaron por dos goles positivos.

Al sufrir los embates de un calendario acomodadizo que la obligaba a jugar dos veces seguidas con Honduras, al día siguiente del partido con Nicaragua, la delegación tica vio alejarse la posibilidad de coronar al denominado superequipo del istmo, conducido esa vez por Carlos Watson e integrado por: Paul Mayorga, Alberto Velásquez y Alvaro Fuentes, arqueros; Oscar Valverde, Orlando Sibaja, Maximilian Peynado, Rónald González, Edwin Barquero y Austin Berry, zagueros; Juan Carlos Arguedas, Rolando Velásquez, Eusebio Montero, Roy Myers, Luis Diego Arnáez y Rónald Chaves, volantes; Alexánder Víquez, Ríchard Smith, Briance Villalobos, Carl Davis y Michael Myers, atacantes.

El sueño se frustró de nuevo cuatro años después, en los V Juegos Centroamericanos de El Salvador, en enero de 1994, cuando Costa Rica no llegó en su mejor estado físico, tras la conquista de la presea dorada en los Centroamericanos y del Caribe de Ponce 93, por primera y única vez en la historia.

El conjunto de menores de 20 años, al mando del técnico Juan Blanco, se integró con los porteros Greivin Villalobos y Ricardo González; los defensores Vinicio Montero, Tray Bennett, Luis Marín, Reynaldo Parks, Max Sánchez, Rodrigo Cordero, Otto Espinoza, José Pablo Fonseca, Dennis Gómez y Víctor Cordero; los medios Wilson Muñoz, Fabián Azofeifa, Hárold Wallace y Wálter Chavarría; y los delanteros Alejandro Sequeira, Bérnal Mullins, Rónald Gómez y Sergio Morales.

Empezó con una victoria cómoda, 4 a 0, sobre Belice, pero cuando se buscó el pase a la final ante Honduras, se cayó 3 a 5, en una gris jornada en la cual Sequeira y Gómez fallaron sendos penales, y el catracho Carlos Pavón -hijo de Allard Plummer, exjugador tico en los años 70- nos convirtió tres de los nueve goles que anotó en esa competencia.

Con resignación, Costa Rica se midió frente a Guatemala y tras igualar 1 a 1 en los 90 minutos, obtuvo el bronce de los Juegos al ganar 4 a 2 en los penales. Honduras conquistó el oro, y El Salvador, la plata. Otro pasaje para olvidar.


[Pie de foto: Costa Rica cumplió un pobrísimo papel con este grupo en los I Juegos Centroamericanos de Guatemala 1973 y ocupó el último lugar. De pie: A. Alfaro, J. Cubero, M. J. Fonseca, J. Rosencwaig y J. Grant. De cuclillas: J. C. Bustos, L. G. Umaña, V. Acuña, R. A. Madrigal, G. Zeledón y C. Santana.]


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