Con un grupo joven, dejamos escapar la corona en la UNCAF 93


Costa Rica fue a experimentar a la II edición del Torneo de Naciones de la UNCAF, realizada en marzo de 1993 en Tegucigalpa (Honduras), con una selección de buena técnica, integrada fundamentalmente por jugadores menores de 23 años, pero fracasó al final por errores individuales y colectivos.

Aunque se logró uno de los objetivos planteados por su entrenador, Juan José Gámez, -clasificar a la II Copa de Oro-, en realidad se dejó ir el título alcanzado en 1991. Sobre todo se falló en personalidad y agresividad en el mediocampo, para imponer un juego veloz y habilidoso, con identidad propia.

Entre los principales atenuantes que afrontó el equipo sobresalió la escasa cantidad de entrenamientos, debido a que en las dos semanas previas a la competencia, los 17 integrantes jugaron, en promedio, cinco o seis partidos del Campeonato de la Primera División.

Estos errores fueron atribuidos esa vez a la Fedefútbol, que, con escasa visión e indefensa ante la presión de los clubes, no supo equilibrar el calendario del torneo local con el trabajo de la Tricolor, por lo que decretó un límite insospechado para Gámez, quien sólo pudo seleccionar tres jugadores por club.

Las dificultades las sufrieron el cuerpo técnico y el plantel completo: los porteros Erick Lonnis y Paul Mayorga; los defensores Alexánder Gómez, Rónald González, Edwin Barquero, Maximilian Peynado, Reynaldo Parks y Germán Rodríguez; los volantes Floyd Guthrie, Rándall Row, Kénneth Paniagua, Juan Carlos Arguedas, Hárold López y Rolando Velásquez; y los atacantes Rolando Fonseca, Rónald Gómez, Javier Astúa y Michael Myers.

Para asistir a la fase final de la UNCAF, Costa Rica eliminó sin obstáculos al débil e ingenuo cuadro de Nicaragua, tras vencerlo 6 a 0 y 2 a 0 en dos partidos efectuados en San José, en febrero de 1993.

Pero en el estadio Tiburcio Carías, de Tegucigalpa, no se pudo revalidar el galardón de monarca, que se adjudicó sin discusión el conjunto anfitrión. La situación fue alentadora en el primer juego ante El Salvador (1 a 0), pero varió radicalmente frente a Honduras (0 a 2) porque el rendimiento fue pobre.

El juego final ante Panamá se ganó 2 a 0, pero fue confuso y los rivales dieron un lamentable concierto de patadas. Así, sin convencer, Costa Rica clasificó a la Copa de Oro, junto a catrachos y panameños; éstos por encima de El Salvador, debido a que se vieron favorecidos por el lanzamiento de una moneda, luego de que habían igualado a un punto en la tabla de posiciones.

Lo que prometía ser un reencuentro del futbol tico con sus raíces, al pretender Gámez proyectar hacia el Mundial Francia 98 a una generación de mundialistas juveniles de Arabia Saudita 1989, se frustró una vez más. Dos derrotas seguidas en amistosos posteriores frente a Canadá (0 a 1) y Colombia (1 a 4) marcaron el fin del proceso y otra vez debió comenzarse de cero.

UNCAF 93

Campeón: Honduras, al obtener tres victorias sin recibir goles, frente a Panamá (2-0), Costa Rica (2-0) y El Salvador (3-0).

Maximo anotador: Nicolás Nicogol Suazo (Honduras), con cinco goles.

Equipo ideal (según revista Triunfo): Erick Lonnis (Costa Rica); Arnold Cruz (Honduras), Gilberto Yearwood (Honduras), Rónald González (Costa Rica), Leonel Cárcamo (El Salvador) y Frank Lozada (Panamá); José Guillermo Rivera (El Salvador), Luis Enrique Cálix (Honduras) y Kénneth Paniagua (Costa Rica); Nicolás Suazo (Honduras) y Dolmo Flores (Honduras).

[Pie de foto: Costa Rica, con este novel grupo, no pudo revalidar el título de la UNCAF en 1993. De pie, de izquierda a derecha: Víctor Zúñiga (utilero), E. Lonnis, E. Barquero, R. González, R. Gómez, J. C. Arguedas y M. Peynado. De cuclillas: R. Row, A. Gómez, R. Fonseca, K. Paniagua y G. Rodríguez.]


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