Con vocación de ataque sorprendimos en Mar del Plata 95


Con toda gama de recursos técnicos y vocación de ataque vertical, Costa Rica fue una de las grandes revelaciones de los XII Juegos Deportivos Panamericanos, al enviar a Mar del Plata 95 un puñado de hombres dispuestos a asociarse con fines de buen fútbol.

Denominada allá "la sociedad de los poetas del gol", Sergio Morales, Rónald Gómez, Alejandro Sequeira y Jafet Soto fueron los principales violines de ese grupo que puso la mira en el marco contrario, partido tras partido, hasta caer dando batalla en los cuartos de final ante México (2 a 3), en el más hermoso espectáculo de la competición.

Un año antes, el proceso Sub-23, conducido esa vez por Juan Blanco, tuvo un buen roce internacional que le sirvió para subir su caudal de juego, durante el I Torneo de las Américas, en Colombia. Aunque perdió en sus tres juegos, ante Uruguay (0 a 2), Argentina (0 a 1) y Venezuela (0 a 3), en febrero de 1994, Costa Rica dio un paso clave hacia la madurez y el conocimiento de futuros rivales.

Antes de arribar a Mar del Plata, tras 16 años de ausencia en estas justas (la última vez había sido en Puerto Rico 79), hubo que pasar una cerrada eliminatoria centroamericana, que se ganó con 11 puntos, gracias a la energía y talento que aportó el juvenil Jafet Soto, anotador de tres conquistas en dos de los últimos tres juegos de esa clasificación zonal.

Venció primero a El Salvador (2 a 1), luego cayó con Guatemala (0 a 2), empató con Honduras (0 a 0), venció a El Salvador en su campo (3 a 1), igualó con los incómodos chapines (2 a 2), y, finalmente, con goles de Max Sánchez y Alejandro Sequeira, silenció 2 a 0 a los catrachos, en el casi inexpugnable terreno del Tiburcio Carías de Tegucigalpa.

Una buena exhibición

La competencia permitió esa vez en Argentina, el aporte de tres futbolistas pasados de la edad límite (23 años). Costa Rica, por ello, pensó en llevar a Hernán Medford, figura del Pachuca mexicano, pero de última hora una lesión por quemaduras del arquero titular Ricardo González inclinó la balanza en favor de Solórzano.

El grupo estuvo conformado por 18 elementos: los porteros Marvin Solórzano y Greivin Villalobos; los defensas Crístian Aguilar, Géiner Segura, Javier Delgado, Reynaldo Parks, José Torres, Víctor Cordero, José P. Fonseca y Dennis Valverde; los volantes Mauricio Solís, Max Sánchez, Jafet Soto, Sergio Morales y Vernan Mesén; y los atacantes Alejandro Sequeira, Rónald Gómez y Bernal Mullins.

Costa Rica abrió el torneo contra Brasil, que no exhibió su potencial y su historia. Aunque nos ganaron 1 a 2 con diez hombres y un gol en claro fuera de juego, los ticos mostraron un buen fútbol e irrespetaron al favorito del torneo, en un juego en la ciudad turística de Tandil, al noroeste de Mar del Plata.

Tres días después, los rojos costarricenses volvieron a cautivar al público, dentro del grupo B, dejaron los complejos a un lado y llenaron de goles a Chile (4 a 1), en una soberbia actuación en la cual el agrupamiento de los volantes Solís, Sequeira y Soto, sirvió de pataforma de lanzamiento para que la potencia definidora de Morales y Gómez funcionara a pleno.

Un aplastante resultado a todo gol se volvió a dar contra Bermudas (5 a 0), que nos llenó de ánimos para clasificar como el equipo más goleador (diez tantos) y una de las revelaciones del torneo. Pero en semifinales no pudo avanzar frente al veloz e incisivo México, que lo derrotó 2 a 3, en la sede central de Mar del Plata, al sur de Buenos Aires.

La exigente crítica argentina lamentó, entonces, que Costa Rica se hubiera ido tan rápido del certamen continental, pues por el futbol exhibido mereció algo mejor que el sexto lugar final, en torneo ganado por los anfitriones. Al menos tuvo el consuelo de colocar a Gómez y Morales entre los mejores goleadores, con cuatro tantos, a la par del azteca Luis Miguel Salvador y a dos del argentino Marcelo Gallardo, autor de cinco penales y un tiro libre.

[Pie de foto: Costa Rica y México jugaron el mejor partido de los Juegos Panamericanos de 1995. En la jugada, el delantero Rafael García, autor de dos goles esa vez, es marcado por Mauricio Solís y Crístian Aguilar.]


[Anterior] [Siguiente] [Portada Suplemento] [Portada La Nación Digital]