El truncado viaje a la Olimpiada de Atlanta 96


La calidad individual de los integrantes del seleccionado Sub-23 que luchó para llegar a la pasada Olimpiada de Atlanta nunca salió a relucir con un futbol técnico y vistoso durante el torneo eliminatorio en Edmonton, Alberta (Canadá), del 10 al 19 de mayo de 1996, y ello los condujo a un destino frustrado.

Con varios de los miembros con los que fracasó en ese Preolímpico, el director técnico, Juan Blanco, ganó la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Ponce 1993; la de bronce en los Juegos Centroamericanos de San Salvador 1994, y ocupó el sexto lugar con una actuación aceptable en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995.

El primer obstáculo fue Bermudas y no hubo problemas para dejarlo fuera, en julio y agosto de 1995. Con ritmo simple pero contundente, Costa Rica ganó 2 a 0 en Hamilton y 5 a 0 en San José, con tres goles de Bérnal Mullins. El camino al decisivo torneo en Canadá quedó despejado así.

Sin embargo, para el corto certamen que clasificaba a un equipo directamente a la Olimpiada -México logró el pasaje- y daba al segundo lugar la opción de pelear otro cupo en un repechaje -Australia lo obtuvo ante Canadá-, no hubo continuidad en la preparación, escasearón los fogueos de alto nivel y el juego exhibido terminó siendo precavido, sin arriesgar mucho.

Errores tecnicos

Blanco, asimismo, incurrió en dos errores que, al final, privaron al futbol tico de asistir al magno acontecimiento. En primer lugar, el manejador se empecinó en mantener como titulares a figuras que no tuvieron regularidad en el torneo local, pero que siempre caminaron bajo su dirección a lo largo de un proceso de tres años en la Tricolor, desde 1993.

Y en segundo término, intentó reducir las distancias que nos separan del futbol más desarrollado de la región -México-, con un discurso innecesariamente cargado de agresividad, que tuvo un efecto contrario en el grupo. Quiso imponer la fuerza y privilegió el choque, con lo cual el plantel recibió como respuesta una andanada de golpes que lesionaron a una cuarta parte de sus integrantes.

Conjugado con arbitrajes parcializados, bajas temperaturas, la moral por el suelo y abandonada a su suerte, la Sub-23 no tuvo aplicación táctica y se salió desesperadamente del esquema en los partidos claves ante México (cayó 0 a 4) y Jamaica (1 a 2). Así resignó sus mejores oportunidades de clasificar.

A pura voluntad y orgullo, la Selección ganó el primer juego del torneo a Trinidad y Tobago (4 a 2) y apenas insinuó su verdadero nivel en los últimos duelos frente a Canadá (0 a 0) y El Salvador (4 a 1), pero ya era demasiado tarde. Ocupó el tercer puesto y, al menos, tuvo como consuelo que Rónald Gómez se proclamara goleador del torneo, con seis tantos, y, de paso, consolidarse como mejor anotador del proceso desde el 93, con 31 conquistas.

Además de Rónald Gómez, el equipo viajó a Edmonton hace casi un año con Léster Morgan y Ricardo González, arqueros; Tray Bennett, Hárold Wallace, Reynaldo Parks, Luis Marín, Rodrigo Cordero, Víctor Cordero, José Pablo Fonseca y Vinicio Montero, zagueros; Max Sánchez, Wilson Muñoz, Wálter Centeno, Sergio Morales, Jafet Soto y Dennis Valverde, medios; Alejandro Sequeira, Paulo César Wanchope y Jéwisson Bennett delanteros.

Con la pérdida del boleto a Atlanta (EE.UU.) acabó la era de Juan Blanco, la cual dejó una serie de figuras en las que el futbol nacional tiene puestas parte de sus esperanzas de cara al Mundial Francia 98. Fue despedido y así murió su ciclo, caracterizado por el apego al futbol conservador, que en su momento le dio frutos, pero que luego tuvo un efecto negativo.

[Pie de foto: Bérnal Mullins celebra uno de sus tres goles a Bermudas, en la primera ronda rumbo a Atlanta 96. Lo felicitan Sergio Morales, Tray y Jéwisson Bennett, y José Pablo Fonseca. 5 a 0 triunfó Costa Rica. ]


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