San José, Costa Rica. Domingo 29 de enero, 2006.
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Foto Principal: 1169361
Camino
a Heredia, Arias no se inmutó cuando, a su paso, gritaron consignas a favor de sus adversarios.
Jorge Castillo /LA NACIÓN
Perfil:

Óscar Arias: Un candidato con dos cabezas

Arias y su hermano Rodrigo se presentan como una entidad indivisible. Desde la presidencia, Óscar lideraría las ideas y Rodrigo, como una suerte de primer ministro, ejercitaría el músculo del poder.

Por Ernesto Rivera erivera@nacion.com

Al filo de la una de la tarde, la orquesta Kringkasting interpretó el último compás y el presidente del Comité del Premio Nobel, Egil Aarvik, anunció su nombre.

Óscar Arias se tocó la cabeza en un gesto involuntario, como de quien se acomoda el cabello. Se puso de pie y devoró la distancia que lo separaba de aquel sueco de pelo gris y gafas de montura negra que le entregaría una medalla de oro con la cara del hombre que inventó la dinamita, y un cheque por $330.000.

Era el 10 de diciembre de 1987, desde el auditorio lo observaba el rey de Suecia, Orlav V, el excanciller alemán Willy Brandt, y el controversial expresidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez.

La ceremonia estuvo abarrotada de fotógrafos, camarógrafos y reporteros de todo el mundo, salvo de Costa Rica.

Había dos periodistas ticos en la sala, Guido Fernández y Gerardo Bolaños. El primero era miembro del equipo de Óscar Arias y el segundo viajó invitado por el gobierno noruego.

En un gesto que algunos atribuyen a la feroz polarización que la Guerra Fría disparó en la prensa local y al temor que tenían las empresas periodísticas de Costa Rica de que el acuerdo de paz fuera un respirador artificial para el gobierno sandinista, la entrega del único Premio Nobel entregado a un costarricense se narró con ojos ajenos.

Arias leyó un discurso que había preparado con la colaboración de Ted Sorensen, el antiguo consejero de John F. Kennedy.

En mil palabras, evocó la abolición del ejército y la figura de Pepe Figueres; recordó las torturas y destierros provocados por las dictaduras y guerras latinoamericanas. Finalmente, cerró diciendo que los costarricenses éramos un pueblo sin armas, que luchaba por seguir siendo un pueblo sin hambre.

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Arias
ha pedido a sus simpatizantes que no solo lo apoyen a él, sino que también voten por su lista de diputados.
Jorge Castillo /La Nación

El periodista Gerardo Bolaños recuerda que ese día, Oslo amaneció con un sol radiante y que el termómetro señalaba 10 grados centígrados.

"Lo recuerdo como un momento de gran emotividad -recuerda Bolaños-; se percibía que la academia sueca no solo le estaba dando el Premio Nobel por lograr los acuerdos de paz, sino que además intentaba influir de manera positiva para que esa paz se mantuviese".

Finalmente, Daniel Ortega perdió las elecciones nicaragüenses tres años más tarde; Vinicio Cerezo terminó su gobierno en Guatemala sin que los militares lo derrocaran; se desactivó la guerra entre Honduras y Nicaragua; El Salvador logró un acuerdo entre la guerrilla y el gobierno; y Costa Rica evitó que la violencia se instalara en su territorio. También impidió que se propagaran las pistas aéreas clandestinas, como la que la CIA y la contra habían montado en la península de Santa Elena, Guanacaste.

Ya pasaron veinte años desde aquel día, inusualmente soleado, en que Arias obtuvo algo que había anhelado siempre: un pasaporte oficial a la historia.

Fue uno de los momentos importantes de su vida. Tenía 47 años y lo vivió junto a las personas que más quería: su esposa Margarita; sus hijos, Óscar Felipe y Sylvia; su madre, doña Lilliam; su amigo John Biehl, y su hermano, Rodrigo.

De Essex a Zapote.Óscar Arias nació en Heredia el 13 de setiembre de 1940, bajo el signo de Virgo.

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Estudió en la escuela República Argentina, en el colegio Saint Francis y en la Universidad de Costa Rica.

Luego viajó a Inglaterra y cursó la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Essex. Al regresar, José Figueres Ferrer lo puso al frente del ministerio de Planificación.

Antes de eso, sus amigos pensaban que había algo desmesurado en una idea que repetía desde niño. Como quien fantasea con ser astronauta, Arias insistía en que sería "Presidente".

"La primera vez que tuvimos una conversación larga fue mientras paseábamos por el parque de la universidad de Essex -recuerda su antiguo amigo y asesor, John Biehl-. Le pregunté qué iba a hacer al regresar a su país y me contestó que Presidente de la República".

"Yo lo tomé en broma y comencé a hacerle chistes y él me dijo: No, no. Es en serio". Esa era su idea desde que lo conocí. También recuerdo que la gente que lo rodeaba no creía en él".

Debatir o no debatir. En enero de 1986, la campaña electoral por la presidencia estaba en carne viva. Arias, se enfrentaba a Rafael Ángel Calderón Fournier, candidato por el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).

Durante la mayor parte de 1985, Calderón se mantuvo como favorito en la intención de voto y Arias insistió en la necesidad de sostener un debate público.

El periodista Guido Fernández (ya fallecido) cuenta en su libro El primer domingo de febrero (escrito tras integrar el equipo de campaña liberacionista por un año), que Arias tenía la intención de ejercitar con Calderón "las artes marciales de la retórica", pero el candidato socialcristiano había logrado evitar el encuentro.

Según cuenta Fernández, Óscar Arias decía entonces: "Se dice que esta campaña no es de altura; que está plagada de insultos y frivolidades; que no estamos haciendo un aporte a la cultura democrática del país. Por eso quiero que se debata ya".

El debate que reclamaba Arias se produjo, pero en condiciones muy especiales.

En los primeros días de enero de 1986, el director de Notiséis, Antonio Alexandre García, acordó con ambos candidatos que enviaría una móvil hasta sus casas.

Lo que Alexandre García no les aclaró fue que iba a entrevistarlos a la misma hora, que además iba a enlazar la señal de las móviles y que, sin previo aviso, iba a proponerles al aire sostener un debate "en vivo".

Al estudio de canal 6, Alexandre García convocó , además , al entonces director de La Nación, Eduardo Ulibarri, y a la directora de la revista Rumbo internacional, Marcela Angulo.

Si los candidatos recogían el guante y accedían a debatir, Ulibarri y Angulo estarían a cargo de las preguntas.

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La firma
de los acuerdos de paz lo condujo a obtener el Nobel.
Fundación Arias / Para LA NACIÓN

Ante aquella sorpresiva propuesta, Arias y Calderón, obviamente, tuvieron que aceptar y debatieron por más de una hora.

La "academia" y la esgrima verbal de Arias aplastaron a Calderón. Arias ganó las elecciones al obtener el 52,3 por ciento de los votos.

Veintiún años más tarde, los roles estan invertidos.

Óscar Arias es ahora el favorito de las encuestas y su principal contendiente, Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC), es quien, infructuosamente, lo reta a sostener un debate.

Según Arias, la diferencia entre su antigua posición y la actual reside en que, en las encuestas de ahora, él lleva una ventaja demasiado amplia sobre Solís.

"Históricamente, los debates no cambian la opinión de la gente -enfatiza Arias- . Cuando yo debatí con Rafael Ángel (Calderón), ya iba ganando desde diciembre de 1985 (en las encuestas), y no pasó nada. Yo quiero evitar una confrontación".

Millicom y Esquipulas. Con el paso de los años, ni sus adversarios más feroces discuten el mérito de haber logrado que los presidentes centroamericanos firmaran la paz.

Sus detractores lo acusan, sin embargo, de haber dedicado demasiado tiempo a la política internacional, de perseguir el premio Nobel para satisfacer su ego, y de descuidar lo que le ocurría en Costa Rica.

Arias es un hombre parco, con un hablar pausado, cuyo acento y maneras gustan de imitar hasta sus colaboradores más cercanos.

Cuando se le confronta sobre las críticas, su voz suena como si se imitara a sí mismo. Argumenta que en su gestión se renegoció la deuda externa y se obtuvo una rebaja de $1.000 millones.

"Vea, también fue durante mi gobierno que se fundó el Banco Hipotecario de la Vivienda. Nos habíamos comprometido a solucionar el problema de los tugurios y dimos un enorme impulso a la construcción de viviendas", evocó días atrás, mientras avanzamos a bordo de su auto, rumbo a la plaza pública de Heredia.

A la hora de hacer memoria, sus detractores recuerdan que su gobierno no estuvo libre de escándalos y conflictos sociales.

Uno de los más recordados fue la concesión gratuita que, durante su administración, se otorgó a la empresa privada Comcel para explotar una frecuencia de radio (luego Comcel la cedió a la firma Millicom) y resultó en la explotación -al margen del ICE- de un servicio de telefonía celular.

Otro fue la eliminación del financiamiento que el Consejo Nacional de Producción (CNP) tenía para subsidiar la compra de granos básicos a los agricultores.

La medida resultó en numerosas huelgas campesinas y en la desaparición total de los cultivos de maíz en Costa Rica.

Con impacto nulo en la administración pública, pero alto en el anecdotario popular, todavía se recuerda la visita privada que hizo a la Presidencia una vedette española de curvas explosivas.

Maripepa!... -exclama Arias levantando las cejas, cuando se le menciona el nombre de María José Nieto- . En realidad, yo no sabía quién era ella. Quien la admiraba era don Hernán Garrón. Él me llamó por teléfono, me dijo que ella me quería conocer y yo acepté... y don Hernán no tuvo mejor ocurrencia que llevarla hasta la Casa Presidencial, escoltada y con sirenas. Imagínese".

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Advertencia.
Durante las giras, sus simpatizantes le exigen que, si llega al gobierno, cumpla con las promesas que realizó en la campaña.
Marianela Víquez/LA NACIÓN

Nebulizadores y espejos. Las historias acerca de la fragilidad de su salud y sobre la dimensión épica de su ego serían asuntos privados, si no fuera porque todas las encuestas lo señalan como el candidato con mayores posibilidades de convertirse en presidente.

Los rumores sobre las supuestas enfermedades que lo aquejan se remontan a la campaña electoral de 1986.

En aquella oportunidad, se decía que padecía de cáncer de garganta, y ahora le atribuyen supuestos diagnósticos que van desde males seniles hasta la enfermedad de Parkinson.

En 1985, a Óscar Arias le diagnosticaron una laringitis aplástica (un engrosamiento de las cuerdas vocales que produce dolor) y, para curarse, se sometió a una operación que realizó el cirujano Jacobo Guzowski.

En una de las entrevistas que este diario realizó con el candidato liberacionista, se le consultó acerca de su salud y de los rumores que circulan al respecto.

Arias descartó tajantemente padecer cualquier otra enfermedad, más allá del asma que sufre desde niño y que, en ocasiones, le afecta la voz.

Además, señaló que requiere prestar atención a su presión arterial, ya que tiene tendencia a la hipertensión.

Las anécdotas acerca de su carácter son tan sabrosas como reveladoras.

Como la ocasión en que, para descalificar a uno de sus oponentes (Ottón Solís) dijo que era "como un Corrales (José Miguel) que habla inglés".

El expresidente de Guatemala, Vinicio Cerezo, quien fue su compañero de ruta en las gestiones de paz, ilustró esa faceta de su carácter.

"Un rasgo de la personalidad de Arias es ufanarse -señaló el expresidente Cerezo- . Le diría que es una de sus cualidades (...), con Arias tenemos dos actitudes diferentes. Por ejemplo él tiene la 'Fundación Arias para la Paz' y yo tengo una fundación que se llama 'Esquipulas'. Percibe la diferencia, ¿verdad?"

Dos de sus principales colaboradores, Laura Chinchilla y Kevin Casas (candidatos a la primera y segunda vicepresidencia) coinciden en señalar que Arias tiene " baja tolerancia", ante quien habla sin conocimiento.

"Posee un alto nivel de impaciencia, cuando alguien habla tonterías. La verborrea lo irrita", precisa Laura Chinchilla.

Pero, la característica central de su carácter, en la que coinciden tanto quienes lo apoyan como quienes lo adversan, es que casi siempre logra lo que se propone.

Dependiendo de a quien se pida la definición, este rasgo es calificado como la más virtuosa perseverancia o la más cerrada tozudez.

Reelección, dos versiones. El viernes 4 de abril del 2003, la Sala Constitucional modificó el artículo 132 de la Constitución, con lo cual permitió la reelección.

La votación habilitó la posibilidad de que seis expresidentes presentaran su candidatura, pero en el 2006 la reelección tuvo nombre y apellidos: Óscar Arias.

La versión que él sostiene es que estaba en Puerto Rico, recibiendo uno de los 65 doctorados honoris causa que le han otorgado en su vida, cuando le informaron sobre el voto de la Sala IV y que, al regresar a Costa Rica, la presión para que aceptara postularse fue enorme.

Arias admite que, desde antes de que la Sala IV cambiara de criterio, había hecho gestiones para modificar la Constitución.

"Esa reforma se intentó de la manera más transparente. Hablamos José María (Figueres), Rafael Ángel (Calderón ), Miguel Ángel (Rodríguez), mi hermano (Rodrigo Arias) y Rolando Laclé, sobre la conveniencia de impulsar un cambio desde la Asamblea".

" Sin embargo, el tiempo pasó, los precandidatos del Liberación le pusieron mucha presión a Miguel Ángel (Rodríguez) para que no enviara el proyecto y él, sencillamente, no lo envió.

"Luego un abogado herediano presentó una acción de inconstitucionalidad que fue rechazada.

" Más tarde, otro grupo de constitucionalistas, encabezado por Rubén Hernández, dijo que iba a usar argumentos diferentes y, con estos nuevos argumentos, la Sala cambió de opinión y votaron cinco magistrados a favor y dos en contra".

El actual ministro de Cultura, Guido Sáenz, quien durante el gobierno de Arias se encargó de negociar la compra de los terrenos para construir el Parque de la Paz, relató en su libro Piedra Azul, atisbos de mi vida , una versión diferente.

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Él dice
que solo padece de asma y presión alta.
Jorge Castillo/LA NACIÓN

Sáenz publicó : "Lo llamé(a Óscar Arias) en cuanto me enteré de la catástrofe. 'Guido, yo estaba ciento por ciento seguro de que me pasaban la reforma. Tenía la promesa de cuatro magistrados. Uno me traicionó'. Me dio su nombre".

La cita de Sáenz daba cuenta de una injerencia de Óscar Arias sobre los miembros de la Sala IV.

Arias lo negó y, en enero del 2004, los magistrados reaccionaron afirmando que lo escrito por Sáenz no era verdad.

El caso terminó cuando Sáenz, ante una comisión legislativa, aseguró que lo escrito en su libro fue una "licencia literaria".

Corrupción y giros. "El costarricense está disgustado, molesto, enojado con toda razón" , apunta Arias acerca del efecto provocado por las investigaciones de corrupción política.

El exmandatario asegura que separará a los funcionarios acusados por "denuncias fundamentadas".

Quienes lo conocen describen a Arias como un hombre práctico, con capacidad para negociar según las reglas de la "política real" y de hacer concesiones cuando lo considera necesario.

Kevin Casas, candidato a la segunda vicepresidencia y colaborador de Arias en la elaboración de sus discursos, ilustra esa visión con una idea del filósofo alemán Max Webber.

"Quien se mete en política -cita- debe saber que el instrumento de la política es la coerción y debe estar dispuesto a hacer un pacto con el diablo. En el sentido de aceptar que, de acciones buenas pueden derivar consecuencias malas, de acciones malas, algunas veces, derivan consecuencias buenas".

"Webber decía que quien no acepta eso es un niño políticamente hablando(...) Don Óscar entiende perfectamente a quién hay que ofrecerle algo y a quién hay que nombrar como diputado, porque si no, te hace un drama que te desacomoda el tablero. Eso lo tiene claro... También tiene claro cuáles son los límites que no va a traspasar. Pero dentro de esos límites sabe moverse".

Esta mezcla, entre la filosofía alemana y la necesidad concreta de realizar alianzas políticas, explica tal vez los cambios de opinión que Arias tuvo acerca de dirigentes partidarios asociados a casos de corrupción.

Uno de estos cambios estuvo relacionado a una planilla, firmada por una exgerente financiera de EBI (empresa dueña del relleno sanitario en La Carpio) en la que detallan pagos al actual alcalde de San José, Johnny Araya Monge, a seis regidores del 2001 y a otros dos funcionarios.

Un estudio grafoscópico realizado por el OIJ arrojó que la firma original de la exgerente de EBI que suscribe la planilla es verdadera. El alcalde Johnny Araya y el resto de los aludidos en esa planilla negaron la existencia de pagos por parte de la empresa.

Inicialmente, Arias emitió un comunicado de prensa en el que instó a los funcionarios a "separarse a la mayor brevedad de los cargos que ocupan, por el período que duren las investigaciones judiciales y administrativas".

No obstante, meses después, su hermano Rodrigo Arias señaló que Araya Monge podía incorporarse a la campaña "en el cargo que él desee".

Un caso similar ocurrió cuando se reveló que el expresidente José María Figueres Olsen había recibido $900.000 provenientes de la firma Alcatel CIT. Arias calificó la actuación de Figueres de "traición a los ideales del Partido y a la herencia de don Pepe" y dijo que pediría su expulsión del PLN. Sin embargo, recientemente, se expresó de modo más conciliador: "JoséMaría no ha cometido ningún delito. El tiempo ha pasado y el Ministerio Público no ha actuado".

"Los Arias". Cuando uno le pide a Óscar Arias enumerar las personas a las que quiere y en las que confía, el primer nombre que pronuncia es el de su hermano.

Sus colaboradores cercanos se refieren a Óscar y a Rodrigo como "los Arias" y les resulta dificil determinar en qué se diferencian. "Son una unidad -asegura Laura Chinchilla- . A quienes estamos en su entorno nos genera gran seguridad, porque es dificil ver contradicciones entre ellos".

Uno de sus colaboradores más cercanos, que insistió en que no se mencionara su nombre, lo definió así: "Óscar reina y Rodrigo gobierna".

El poder de Rodrigo en un eventual gobierno de "los Arias", se entiende mejor cuando el Premio Nobel asegura que, su hermano es el único ministro ya designado. Rodrigo dice que, aunque en su vida familiar han tenido rumbos diferentes, en lo público son una sola entidad.

"Nunca sacamos ni una coma diferente a ventilar -dice- si tenemos diferencias las dicutimos internamente, en público jamás".

"¿En qué nos diferenciamos? Yo soy más paciente, más conciliador; Óscar es más agresivo" .

Una parte de la empatía que une a los hermanos Arias es compartir amistades y enemigos: "No tenemos enemigos, sino adversarios, pero si alguien ofende a Óscar me ofende a mí, y viceversa. Si alguien nos hace un ataque injustificado, nos ofende a los dos, no existe un adversario de Óscar que no lo sea mío", sostiene Rodrigo Arias.

De todas las personas que formaban su núcleo afectivo y que lo acompañaron en Oslo, aquella soleada mañana de 1987, Rodrigo es el único que aún está a su lado de manera permanente. Margarita Penón ya no está a su lado; sus hijos crecieron y viven la mayor parte del año fuera del país; su madre falleció, y hubo un distanciamiento con John Biehl.

Así, la figura de Óscar Arias se perfila como un cuerpo con dos cabezas que, si las encuestas no fallan, gobernará Costa Rica en los próximos cuatro años.

"Somos para América un símbolo de paz y queremos ser símbolo de desarrollo", dijo Arias a los miembros de la academia sueca, hace ya veinte años.

Todo indica que estáa punto de lograr una segunda oportunidad con la historia.

En propuestas

Apoyo al TLC. Arias piensa que un país como Costa Rica, que "produce lo que no consume y consume lo que no produce", depende del comercio. El PLN cree que es la única herramienta para crecer y crear 65.000 puestos de trabajo al año. Objetan que EE.UU. , junto con el TLC, no ofrezca cooperación.

Crecimiento. Los liberacionistas proponen sentar las bases para lograr un crecimiento de un 6% sostenido en el futuro. Piensan que la pobreza solo se puede combatir con un mayor crecimiento que genere un aumento en la demanda de trabajo y, de esa forma, elevar los salarios.

Inversión. Su fórmula de crecimiento propone invertir más en el sector público con el fin de levantar una infraestructura que, a su juicio, no está construida.

Piensan impulsar un mayor gasto en educación y salud, esto último para fortalecer el trabajo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Carreteras. La propuesta es persuadir a las instituciones financieras internacionales con el fin de que acepten del gobierno una garantía respaldada en los $130 millones anuales que ingresan al Conavi, a cambio de obtener $520 millones que se destinarían a la reconstrucción vial.

ICE. Prometen que la apertura comercial no será sinónimo de privatización. Arias asegura que, en un eventual gobierno suyo "no se va a vender ni un tornillo ni una tuerca de ninguna institución pública, y menos del ICE". Favorecen la eliminación de monopolios como el INS y las telecomunicaciones.

Tarifas. El candidato del PLN asegura que es muy improbable que los precios de las telecomunicaciones aumenten. Promete que, con la apertura del monopolio, la calidad del servicio va a mejorar y los precios van a disminuir. Exigirán a los inversionistas colocarse en todo el país bajo estrictas regulaciones.

Trayectoria Ministro de Planificación, en 1970. u Obtiene el doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Essex, en 1974. u Resulta electo como diputado por Heredia en 1978. u Asume la Secretaría General del PLN, en 1981. u Electo presidente de Costa Rica en 1986. u Recibe el Premio Nobel de la Paz en 1987.

SU CAPITAL PERSONAL

Oscar Arias Posee depósitos en cuenta corriente por ¢1,3 millones y depósitos por $578.000. Sus ingresos por pensión del gobierno son de ¢ 1.087.208 (netos); por dietas mensuales recibe ¢227.441; por dividendos anuales,¢20 millones Tiene acciones en el Grupo Consolidado Sama y en Corporación Adral, que a su vez es dueña de ingenio Taboga, Inversiones La Lillyana, Montarás del Norte, Futuros Oras. Posee tres vehículos: Jeep 2005, BMW 2001 y Nissan Almera 2003, y goza del usufructo de varias fincas y propiedades. Fuente: Declaración de Óscar Arias a la Contraloría General de la República.

En números

5.200

millones Es la cifra total de colones que el PLN proyecta gastar durante esta campaña electoral.

4.270

millones Porción total, en colones, del gasto de campaña que el PLN cubrirá mediante aporte estatal.

930

millones Son los colones que el PLN proyecta recaudar proveniente de aportes privados. Estos son datos de Alfredo Ortuño, de la Tesorería del PLN.





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