San José, Costa Rica. Domingo 15 de octubre, 2006.
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Al principio,
las noticias en plomo se colocaban en los marcos de las páginas. Se le llamaba el “proceso de formación”.
Archivo /LA NACIN

Un arranque visionario

Desde la rudimentaria imprenta de los inicios hasta la tecnología de punta de la actualidad... El siguiente es, a grandes rasgos, un recuento de la trayectoria que ha tenido el periódico

Yuri Lorena Jiménez yjimenez@nacion.com

Una imprenta de segunda mano comprada en Estados Unidos fue el primer paso concreto que se dio para la fundación de un nuevo periódico en el país, apenas un año antes de que La Nación viera la luz. La gestión fue realizada en 1945 por el general José María Pinaud, quien venía rumiando la idea de establecer un nuevo medio de prensa.

Incluso llegó a contactar a los hoy bien llamados pioneros del periodismo en Costa Rica, entre ellos Joaquín Vargas Gené, con el fin de ir cristalizando su objetivo.

Sin embargo, algunas complicaciones provocaron que Pinaud desistiera del proyecto y entonces vendió el equipo a un grupo que, a la postre, constituyó la primera junta directiva del nuevo periódico.

Se trataba de Alfredo Echandi Jiménez en la presidencia; Jaime Solera Bennett como vicepresidente; Édgar Odio González, secretario; Manuel Mendiola Zaldívar, tesorero, y los vocales José Víctor Marcha, Ramón Aguilar Castro, Alberto Cañas Escalante, Roberto Cañas Escalante y Ramón Herrero Herrero.

Antes de poder arrancar con el proyecto, sus gestores debieron contratar a varios operarios para que le hicieran diversas reparaciones a la vieja imprenta importada.

Tal era su grado de deterioro, que los arreglos tardaron varios meses.

Inicialmente, el periódico se instaló en una vieja casona perteneciente al doctor José Victory en calle tercera y avenidas primera y tercera.

Su capital inicial era de casi ¢1 millón, dividido en 188 acciones de ¢5.000 cada una. Cada socio podía tener solamente una acción. La primera sesión de la junta directiva se celebró el 1° de noviembre de 1946. Al momento de su salida, el diario costaba 10 céntimos por ejemplar, mientras que la suscripción mensual valía ¢2.

Tanto su gestación como su nacimiento se dieron en medio de un ambiente de denuncias sobre fraudes electorales sistemáticos, represión gubernamental contra los opositores, dudosos manejos de los bienes públicos, indignación popular, recesión de posguerra, polaridad ideológica y desorientación política.

De hecho, ya desde sus primeras ediciones había rasgos claros de esa vehemencia y ese activismo que antecedieron a la guerra civil de 1948.

La Nación pasó a engrosar las filas de la crítica contra los excesos del gobierno de Teodoro Picado junto con los periódicos de entonces, el Diario de Costa Rica, La Prensa Libre y La Hora. En respuesta, La Tribuna, voz y fuerza del oficialismo, cargaba de polémica la oferta informativa del ambiente.

Velas al viento. En manos de Ricardo Castro Beeche como gerente, y del experimentado periodista Sergio Carballo en el puesto de director, La Nación echó las velas al viento.

En su primer editorial, se comprometió a “no ser dominado por sectarismos: ni partido político, ni credo social intransigente, ni inclinación pertinaz de género alguno”, y prometió no desatender “la alta y verdadera política nacional”.

Durante los primeros años, el tiraje fue de 3.000 ejemplares diarios.

A partir de su fundación, La Nación ha ido evolucionando de acuerdo con las demandas de los tiempos.

Apenas cinco meses después de su nacimiento, en marzo de 1947, se empezó a publicar el primer suplemento (se llamaba Interamericano, se hacía en México y se insertaba en el diario). En ese mismo mes subió su precio por primera vez y, en abril de 1947, se hicieron ya algunos cambios tipográficos en su portada.

El surgimiento de empresas paralelas que hoy constituyen parte importante del capital del diario arrancó desde 1948, cuando empezaron a ofrecerse al público servicios de artes gráficas como tipografía, encuadernación y fotograbado.

La adquisición de una máquina rotativa Hoe, en 1952, fue un paso de trascendental importancia, pues hizo posible que el foliaje de una edición creciera hasta 128 páginas.

Investigación y color. Un año después se inició la publicación de reportajes especiales los domingos, en lo que se considera la incipiente génesis del periodismo de investigación.

Ya en 1955 se inauguró el nuevo edificio en el centro de San José, mientras que la edificación actual, en Llorente de Tibás, se estrenó el 12 de octubre de 1978.

El color arribó a La Nación en 1973, cuando se inauguró la prensa offset y algunas secciones dejaron atrás el blanco y negro: las tiras cómicas, la portada del antiguo suplemento Gentes y Paisajes y la primera plana del diario.

En enero de 1979 se cambió –por primera vez desde 1946– el estilo del encabezado. Y en 1985, el diario ingresó en la era de la computación cuando las numerosas máquinas de escribir de la sala de redacción se reemplazaron por ordenadores del novedoso sistema Atex, que aligeraba los procesos y permitía crear ediciones más acabadas.

Y, siempre a la vanguardia, La Nación fue uno de los primeros periódicos de Latinoamérica que puso su edición en línea cuando llegó la revolución de Internet: desde abril de 1995, es posible leer el periódico del día desde cualquier rincón del planeta donde haya una acceso a la red de redes.

Sergio

Carballo Romero

El primer director de La Nación nació en Galicia, España, pero se trasladó con su familia a Costa Rica desde que tenía cuatro años. En 1917 adquirió la imprenta Minerva con el propósito de editar el Diario de Costa Rica. laboró en el periódico El Mundo; dirigió La Imprenta Nacional; se desempeñó como director general de Estadísticas; dirigió La Prensa Libre durante muchos años, y asumió las riendas del periódico La Nación desde su fundación, en 1946, hasta que falleció en 1950.

Ricardo

Castro Beeche

Alternó la vida pública con el periodismo. En 1915 fue cónsul de Costa Rica en Nueva York; diputado y secretario particular del presidente Ricardo Jiménez entre 1924 y 1928; director y gerente general del Diario de Costa Rica de 1928 a 1934; diputado de nuevo por dos períodos consecutivos y embajador en Washington y México. Volvió al periodismo en 1946 como gerente del periódico La Nación , puesto que desempeñó hasta 1966; sustituyó a Sergio Carballo en la dirección en 1950, y ocupó el cargo hasta 1967, cuando murió en un accidente aéreo.

Guido

Fernández Saborío

Licenciado en derecho de la Universidad de Costa Rica con estudios de posgrado en economía de la Universidad de California, Berkeley, se inició muy joven en el periodismo. Fue director de La Nación de 1968 a 1980, de Notiséis de 1980 a 1982, y de la revista centroamericana Panorama Internacional de 1989 a 1991; también vicepresidente de noticias de canal 7 desde 1994. Fungió como ministro de Gobernación, embajador de Costa Rica en Washington y ministro de Información. Presidió la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP.

Adrián

Vega Aguiar

Periodista de vasta trayectoria, fue redactor en La Tribuna de 1936 a 1944; ingresó como redactor a La Nación en 1946 y fue designado jefe de redacción en 1968 y subdirector del periódico en 1977. Se desempeñó como director de julio de 1980 a febrero de 1982, fecha en que se acogió a su pensión.

Eduardo

Ulibarri Bilbao

Periodista de formación académica, obtuvo una licenciatura en la Universidad de Costa Rica, una maestría en la Universidad de Missouri-Columbia y una beca Nieman de la Universidad de Harvard. Ingresó a La Nación como redactor en 1974 y desempeñó los puestos de redactor, coordinador de suplementos, editor internacional, editor nacional, jefe de información y subdirector. Fue presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP y ocupó la dirección de La Nación desde 1982 hasta el 2003.

Alejandro

Urbina Gutiérrez

El actual director de La Nación asumió en abril del 2003. Es ingeniero en sistemas de computación graduado del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y tiene una maestría en periodismo de la Universidad de Columbia-Nueva York. Fue asesor de la presidencia ejecutiva de Grupo Nación, director de El Financiero y, en 1995, conceptualizó e implementó, junto con un equipo de técnicos, la edición electrónica del diario, nacion.com. A partir de 1999, fue coordinador adjunto de opinión de La Nación y lideró la unidad de investigación del diario.

Los seis timoneles del diario





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