Miércoles 9 de abril de 1997./ Ediciones Anteriores |
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Redactora de La Nación
Dejar atrás los juegos infantiles y enfrentar los cambios físicos y psicológicos de la adolescencia, no es fácil, mucho menos si se habita en el distrito de Pavas. ¿Por qué? Pavas es una comunidad urbano-marginal donde el desempleo, las pandillas juveniles, la droga, el alcoholismo, la desintegración familiar, están a la orden del día. En esta barriada josefina, los jóvenes, por lo general, están inscritos en un medio que los excluye: un sistema educativo del cual rápidamente desertan, una familia que los rechaza y que más bien los lanza a la calle, y un entorno con escasísimas posibilidades de superación. [nota portada] |
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