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Luces y sombras honestas

Milena Fernández
Redactora de La Nación

El fotógrafo costarricense Giorgio Timms expone desnudos masculinos valientes y, quizá para algunos, polémicos, en el Café del Teatro Nacional

De las paredes del Café del Teatro Nacional cuelgan los Prometeos de Giorgio Timms. Es una exposición fotográfica con garras, valiente y honesta.

Giorgio, nacido en Esparza hace 40 y tantos años (la edad no tiene importancia, dice el artista), presenta una serie de desnudos masculinos con una técnica depurada, un excelente juego de luces y sombras y un minucioso trabajo en el cuarto oscuro.

Giorgio Timms exhibe hombres, Prometeos que son prisioneros de su propia existencia. La fotografía es su herramienta para ser honesto consigo mismo y con la sociedad.

Fotógrafo y profesor universitario, la trayectoria de Timms ha sido reconocida en Latinoamérica y en EE.UU., donde incluso tiene dos fotografías en una exposición permanente del Museo de Arte de las Américas, en Washigton. Es ganador del Salón Nacional de Fotografía (1987) y tiene dos menciones honoríficas del mismo certamen.

La fotografía se le desborda. Sus alumnos dicen que les ha hecho cambiar la forma de ver la vida. Tienen razón. Da un placer enorme conversar con alguien apasionado por lo que hace. Giorgio, que durante la entrevista no para de sonreír, se fuma un par de cigarros y toma un café negro en la galería del Teatro Nacional. No podría haber mejor escenario para hablar y estar cerca de sus criaturas, de sus Prometeos (y de muchos turistas con las mejillas coloradas, vestidos de safari que hablan en inglés).

--¿Cómo se da uno cuenta de que tiene un visor de una cámara en vez de un ojo?

--Hay gente que tiene eso de nacimiento. Es sorprendente que alumnos que están empezando a tomar fotos tienen una manera de ver diferente. Pero también es algo que se puede aprender. A mis estudiantes procuro hacerles ver que hacer una foto no es cuestión de apretar un botón.

La fotografía ha sido un lenguaje de grupos de personas, de pensamientos políticos. Eso les cambia la visión. La fotografía siempre debe ser un comentario personal del fotógrafo.

--Aquí los museos no tienen una sección fija de fotografía.

--El Museo de Arte Costarricense tiene fotos ganadoras de los salones y no las expone. Hay un problema de educación. En artes plásticas solo se habla de foto y escultura.

--Su apellido, tan inglés, tan british, no parece muy tico.

--Sí (sonríe de oreja a oreja). Claro, es el apellido de mi abuelo que era inglés; pero yo soy más tico que el gallo pinto.

--¿Cómo entroncan las raíces inglesas con el arte y la fotografía?

--A mí me gustó siempre el arte. LLegué a la foto por caminos muy raros. Mi interés siempre fue la pintura y el grabado. Llegué a foto por cariño a dos compañeras, por seguir con ellas en dos cursos. Habíamos llevado los primeros cursos juntos en artes plásticas, en la Universidad de Costa Rica. Cuando nos teníamos que separar, decidimos seguir todos en foto. Había dado mis primeros pasos en grabado; sin embargo, no estaba tan seguro de qué tan bueno era. Entro a foto y comienzo a sentir que sí soy bueno. En el segundo año de la carrera gano el Salón Nacional de Fotografía.

--Lo suyo con la foto es más que amor al arte.

--El arte ha sido la pasión de mi vida, pero la fotografía se convirtió como en la pasión, fue una cosa que me agarró, que me revolcó y que no me soltó más.

--¿La fotografía es un oficio o un arte?

--¡Qué difícil! Para mí es como una forma de vida. No me concibo sin la fotografía. Es una mezcla de las dos cosas. Se puede ver como un oficio, pero indudablemente es un arte. Simplemente, hay buena foto y mala foto.

--Hay una tendencia a olvidarse del laboratorio y usar más la computadora. ¿Usted por cuál opción se inclina?

--Sigo con el método tradicional. La fotografía digital es un campo muy extenso. Pero todavía es muy rápido poder evaluar su impacto. Ahora, por la novedad, se buscan efectos tan artificiales que te dejan de hacer gracia. No tienen encanto del trabajo manual. Me gusta mucho el cuarto oscuro.

--¿Cuántas horas le dedica al cuarto oscuro?

--Trabajo en mi casa. Paso noches enteras en el laboratorio. A veces termino a las siete de la mañana, tomo un café, me baño y comienzo el día.

--¿Siempre lleva su cámara?

--No siempre, y a veces me he tenido que dar contra las paredes y pienso: por qué no la traje. Una vez en Golfito, yo coordinaba un trabajo comunal y había un coro de gente mayor; todas las mujeres se habían vestido de blanco, se veían tan especiales y decía: ¡Cómo no traje la cámara!

--¿La lente de la cámara puede servir para mostrar el lado bello de la vida o todas sus porquerías?

--La cámara embellece hasta las cosas trágicas. Normalmente me gusta fotografiar personas. El temor que me da al tomar fotos, es pensar que las personas piensen que me estoy aprovechando de ellas o que piensen que las estoy viendo como bichos raros. Alguna vez vi una indígena de Talamanca en Golfito, rodeada de lavadoras y refrigeradoras. No me atreví.

"Cuando hay mierda en el mundo, uno tiene la capacidad de tomarla y poder mostrarla, es una obligación. El fotógrafo no solo está comprometido con la belleza".

--La foto nace para retratar la realidad. Es más, quienes empiezan a preocuparse por la estética no son comprendidos.

--Cuando empecé, mi preocupación era lo estético. Pero ahora ya no me preocupa captar algo bello, sino captar algo con contenido. Cada persona capta las imágenes desde su perpectiva individual y social.

--Entonces, ¿cómo ve usted la vida?

--Para mí la vida es una aventura digna de ser muy vivida y de ser vivida feliz, de una manera muy honesta. Si todos fuéramos honestos con nosotros mismos, seríamos más felices. Hay gente que tiene que esperar que pase el tiempo para darse cuenta de que fueron felices; aunque en el momento no lo disfrutaron.

--El desnudo es una temática recurrente en usted. ¿Cuál ha sido la recepción del público?

--A mí el empujón me lo dio la gente. Para un Salón Nacional, la gente votó y mis fotos ganaron el primer lugar del público. Dije: aquí el polo soy yo. Estoy pensando que la sociedad tica no está preparada para esto. Y resultó ser todo lo contrario.

--Pero nuestra sociedad es muy conservadora.

--Probablemente sí. Debe haber un problema sexual detrás de todo. El desnudo masculino es problemático porque, en el fondo, hay una cuestión de roles. Siempre se ha aceptado que el papel activo de observador es el masculino. La mujer puede presentarse desnuda. El hombre se ve como rebajado, en un papel que tradicionalmente le ha correspondido a la mujer. El hombre se acepta como hombre, pero no se da la posibilidad de disfrutarse como tal.

--¿Por qué no hace desnudos femeninos?

--El hombre y la mujer somos tan diferentes. Es tan difícil entendernos. He hecho desnudo femenino, pero no me gusta: la mujer ha sido tan fotografiada que es complicado ser innovador o creativo. Para mí es más fácil expresarme a través del hombre, porque lo comprendo mejor.