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El dibujante y humorista argentino Joaquín Salvador Lavado, conocido como Quino y famoso internacionalmente por ser el creador de Mafalda, reconoció que su más popular personaje terminó por aburrirlo y que nunca tuvo para él una existencia real ni se basó en alguien de carne y hueso para crearlo.
Quino viajó a Lérida, capital catalana, para recibir un homenaje de la Cuarta Muestra de Cine Latinoamericano, que proyectó varios cortometrajes de animación protagonizados por la legendaria niña, realizados por el cubano Juan Padrón. En el marco del festival, el dibujante presentó los libros Todo Mafalda y Qué mala es la gente.
Quino explicó que, a pesar de su voluntad, aquellas historietas parecen haber adquirido vida propia y entrado en la leyenda.
"En México, por ejemplo, desde hace años circula la versión de que, finalmente, Mafalda muere atropellada por un camión -algunos dicen que se trata de un transporte de sopa y otros un vehículo de la policía-. Por supuesto, que esto es falso. Yo nunca dibujé tal cosa. Sin embargo, mucha gente jura haber visto esas escenas".
"Mafalda fue un invento. Me pidieron que hiciera algo parecido al personaje de Charlie Brown y así surgió esta niña, a la que nunca consideré más que un dibujo", dijo.
Según Joaquín Lavado otros miembros de la pandilla sí surgieron de personas que conocía. "Ese fue el caso de Don Manolo, Felipe y Guille. Los dos últimos están inspirados en un amigo y en un sobrino mío, respectivamente".
"Trabajé con ella durante diez años, de 1964 a 1974, hasta que me cansé. Sentí que me limitaba, que perdía libertad. Creo que las historietas tienen una vida, un comienzo y un final, unos márgenes y yo no quería repetirme. Me pareció que lo honesto era abandonarla. No quería seguir atado a un personaje", expresó Lavado.
Señaló que le llama la atención "la actualidad que tiene el personaje; es como si el mundo no hubiera cambiado".
"Todo lo que hago es similar -confesó-. Soy un profesional. En realidad, uno tiene cinco ideas y las va adaptando a las situaciones".
Quino agregó que en sus historietas siempre hay un trasfondo político, "siempre muestro la lucha entre un débil y un poderoso. Si no encuentro ese trasfondo, el asunto no me interesa, no sabría cómo trabajar".
"Actualmente, lo que me interesa son las páginas de humor sin un motivo fijo. Eso me da mucha libertad, aunque mis temas sean siempre recurrentes: la vejez, la muerte, la salud, la música, los restaurantes. Curiosamente, hace un tiempo, una asociación de empresarios de este último sector me entregó una placa como agradecimiento por mi interés en el ramo".
Quino, que nació en la provincia argentina de Mendoza, vive ocho meses al año en Buenos Aires y los otros cuatro en Milán (Italia), donde se encuentra la agencia que vende su producción en Europa.