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El día historico


Marta Castegnaro

María Teresa Obregón de Dengo

La trayectoria personal, profesional y cívica de doña María Teresa Obregón de Dengo constituye un trazo luminoso en la historia de Costa Rica. Esposa y compañera de ideales de don Omar Dengo, el maestro que más influencia humanista ha ejercido en la cultura nacional. Con él participó en la formación de las generaciones de docentes que más brillo han dado a la escuela costarricense. En el campo personal, su hogar fue un ejemplo de respeto a las virtudes, y de la excelente formación que dio a sus hijos ha derivado y deriva grandes beneficios la sociedad costarricense. A ello hay que agregar que (aún en los tiempos en que no había sido constitucionalmente otorgado el voto femenino) tuvo una participación cimera en las manifestaciones cívicas necesarias para mantener la democracia; fue pionera en la lucha por la igualdad de derechos para hombres y mujeres, la primera en presidir un partido político -el Liberación Nacional- y conformó el grupo femenino que por vez primera en la historia de Costa Rica fue elegido por votación popular para integrar la Asamblea Legislativa.

Nació en Alajuela. Hija de maestros y sobrina de uno de los más eminentes padres de la educación, el profesor Miguel Obregón Lizano, estudió en el Colegio Superior de Señoritas y en 1905 obtuvo el título de maestra. En el año siguiente inició su carrera docente en la Escuela de Niñas No. 2, después bautizada Escuela Julia Lang.

De brillante inteligencia, asidua lectora con inquietudes literarias, filosóficas y sociales, en 1917 contrajo matrimonio con el señor Dengo. Su gran madurez, conocimiento de la educación y especial naturaleza comprensiva y afectuosa, la convirtieron en la compañera vital del maestro humanista, además de madre de sus cuatro hijos. A estos, cuando don Omar murió, supo mantenerles vivo el ejemplo y las enseñanzas del padre: honorabilidad, servicio al país, sólidos fundamentos filosóficos para la vida y generosidad en relación con sus semejantes.

Viuda desde 1928, de nuevo fue maestra de primaria en la Escuela República Argentina de Heredia y en la República del Perú de San José. Por pedido de don Juan Dávila, tras presentar los exámenes requeridos, regresó a la Escuela Normal como profesora de Geografía en 1932. Pensionada en 1941, no se retiró de la docencia, sino que continuó dando lecciones en su casa y colaborando en los planes de mejoramiento del Ministerio de Educación. Fue parte del grupo de fundadores de la Asociación Nacional de Educadores (ANDE), y miembro de la Junta de Educación de San José.

A partir de 1943 participó en la política nacional. Integró las Mujeres del 15 de Mayo, organizador de un movimiento opositor a un proyecto de ley antidemocrático, y de las Mujeres del 2 de agosto, que exigió al presidente Picado pureza en el proceso electoral. Colaboró en la fundación del Partido Liberación Nacional y, elegida diputada, ocupó el cargo de primera prosecretaria del Directorio de la Asamblea Legislativa.


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