Escultura para no quedarse callado
Edgar Zúñiga no se guarda nada: ni nuevos trabajos ni su búsqueda de un arte comprometido
Doriam Díaz
ddiaz@nacion.co.cr
Cada vez que observa sus horcones, sus líneas le llevan la vista al cielo. Para Edgar Zúñiga, cada horcón es presagio de lo que lo aterra del porvenir, pero también conjuro para promover la reflexión y tal vez el cambio.
Zúñiga es un idealista y no teme que todo su discurso así lo revele. Desde ayer, en el Museo Calderón Guardia, se exhiben sus obras más recientes, esta vez reunidas bajo el título Transitando por el tiempo.
En ella, este escultor alajuelense deja que sus horcones de hierro o madera narren los testimonios de su paso por la civilización. "Es una crítica hacia el desarrollo tecnológico desmedido, que le da más importancia a lo material y se olvida del individuo y el espíritu", detalla Zúñiga.
La muestra está compuesta de tres conjuntos escultóricos: Sacralización de la tecnología, Artefactos para recuperar un lenguaje e Instancia para reflexionar.
La ironía y el carácter lúdico de algunas obras se mezcla en las tres salas del museo. El primer conjunto es una instalación y analiza el "endiosamiento" de la tecnología.
Su segundo trabajo refleja su nostalgia por la comunicación humana. Por último, Instancia para reflexionar es una pausa para que los observadores se pregunten por el futuro.
Con voz pausada, rostro calmo y un gesto de profunda reflexión, Zúñiga desahogó algunos de sus pensamientos acerca del arte y de su trabajo.
-Los conceptos de tiempo y comunicación son permanentes en sus últimos trabajos. ¿Por qué su interés en ellos?
-Ambos están muy relacionados. Parece que el tiempo se ha esfumado y el hombre viene arrastrando los mismos problemas de incomunicación y falta de solidaridad desde el principio de los siglos. Además, la comunicación es el problema contemporáneo más significativo pues se ha vuelto simétrica e insignificante. Ahora, todos hablamos de lo mismo: futbol, la serie, la novela, las necesidades... Las palabras no tienen eco.
-Como forma de comunicar, el arte estaría incluido en esa crítica...
-En realidad no. El arte es el único que reacciona y se vuelve contestatario. Por ello, la globalización lo ha querido absorber y, así, vemos cómo un anuncio se vale de las artes plásticas y crea algo increíble. Esto confunde a la gente y la hace pensar que el anuncio es una obra de arte al igual que una escultura; no obstante, nunca se podrá apropiar de la esencia espiritual que le imprime el artista.
-¿Qué significa lo espiritual en su arte?
-Es lo esencial. Es el propiciar una comunicación con el observador más allá de lo físico; es presentar una realidad a través de nosotros y afectar la sensibilidad de otro ser humano. El arte siempre persigue una reacción.
-¿Cuál es la pretensión de su obra?
-Quiero hacer poesía con la forma. La poesía no es exclusiva de las letras: es de quien la necesite. Uno de los grandes problemas del ser humano es tratar de dividir todo en partes, cuando solo hay un todo. El arte es una premonición, avanza más rápido que la actualidad, y nos advierte de qué va a pasar. Esta característica de ir más adelante ha ocasionado que muchos artistas sean incomprendidos en su época y admirados posteriormente.
-Entre el círculo de artistas contemporáneos, su trabajo ha sido subestimado ¿Cómo afronta esta situación?
-Lo que pasa es que antes yo limitaba mucho mi expresión, y lo que producía no estaba de acuerdo a mis aspiraciones de artista y hombre. Empecé a investigar y encaucé mi trabajo hacia nuevos discursos, lo cual ha sido un trabajo difícil y satisfactorio.
"Ese cambio generó el rechazo de muchos colegas que estaban acostumbrados a mi tradicionalismo. Por otro lado, los artistas contemporáneos me ven con recelo porque apenas empiezan a asimilar mi propuesta.
-Es decir, ¿está en tránsito en convertir su obra en un trabajo más contemporáneo?
-No, lo contemporáneo no lo da la aceptación de un grupo. Lo contemporáneo no radica en hacer cosas extrañas, sino en querer expresar algo serio, acorde a la época, con una gran apertura a las diversas técnicas y materiales. Mi preocupación y el respaldo ideológico de mi obra son muy consistentes, mucho más que los de otros.
Para reflexionar
Exposición: Transitando por el tiempo.
Artista: Edgar Zúñiga.
Lugar: Museo Calderón Guardia, ubicado 100 m al este y 75 al norte de la iglesia Santa Teresita.
Horario: De lunes a viernes, de 9 a. m. a 5 p. m.; sábados, de 9 a. m. a 1 p. m.
Abierta hasta el 22 de octubre.
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