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San José, Costa Rica. Sábado 25 de marzo, 2000










Mejor al natural

consumo excesivo de suplementos vitamínicos y minerales puede afectar la salud


Fabiola Martínez

Ni la farmacia mejor provista del mundo ofrece vitaminas y minerales en tantas presentaciones como lo hace la naturaleza: ella los incluye en el jugo de las naranjas, en la yema de los huevos, en las hojas de cada vegetal, y en toda la inmensa gama de frutos que produce. Entonces, ¿por qué recurrir a suplementos vitamínicos y minerales?

Muchas personas utilizan estos productos con diversos propósitos y en forma indiscriminada, sin saber que al consumirlos en exceso pueden afectar su organismo e inhibir la acción de las vitaminas y los minerales que obtienen directamente de la comida. Más aún, comprar píldoras o suplementos es un gasto casi innecesario si se mantiene una alimentación adecuada.

"Si uno tiene una dieta completa y equilibrada desde que nace, no hay motivo para que necesite otras fuentes nutritivas. Esto solo se justifica cuando la persona presenta alguna deficiencia y tiene que suplirla", explica la nutricionista María Marta Ortiz. (Véase el recuadro Menú completo).

Protegen contra diversas enfermedades, mantienen la piel saludable, permiten la coagulación de la sangre, ayudan al funcionamiento del sistema nervioso...; por estos y otros muchos beneficios, las vitaminas y los minerales son indispensables para la salud. No obstante, es incorrecto pensar que consumirlos en altas dosis –a través de los suplementos– redunda en una multiplicación de sus ventajas. (Véase el recuadro Cuánto y dónde).

Por ejemplo, hay quienes los toman en píldoras cual si fueren fórmulas mágicas para lograr proezas deportivas, intensificar su potencia sexual, combatir la tensión, y otros fines que, en realidad, requieren otro tipo de medidas preventivas y tratamientos. Así, al hacerlo, la gente se expone a los riesgos de la sobredosis.

Según Ortiz, estos son menores en el caso de las vitaminas B y C porque son hidrosolubles –solubles en agua– y, por tanto, se desechan mediante la orina. Sin embargo, el exceso de vitamina C puede favorecer la aparición de piedras en los riñones.

"El mayor peligro se presenta con las vitaminas liposolubles, como la A, la D y la E, ya que el cuerpo no las expulsa y entonces se metabolizan en el hígado. Por eso, si se acumulan, producen daños hepáticos", afirma la experta en nutrición clínica.

El abuso de vitamina A suele causar efectos temporales que desaparecen cuando se suspende su consumo, tales como dolor de cabeza, vómito, resequedad en la piel, dolores articulares y dificultad para ver. No obstante, ingerir por varios meses una cantidad 10 veces mayor a la recomendada sí puede causar una intoxicación crónica.

En cuanto a la D, algunas consecuencias del exceso son las náuseas, la falta de apetito, el nerviosismo, la debilidad corporal y la creación de depósitos de calcio en diversas partes del organismo, pues tal vitamina favorece la absorción de ese mineral. En los riñones, estos depósitos pueden causar lesiones permanentes.

Consumir mucha vitamina E no produce efectos tan evidentes como los anteriores, pero sí aumenta la necesidad de vitamina K, al inhibir su acción normal, que permite la coagulación de la sangre.

Minerales con moderación

Los minerales también son necesarios para el cuerpo, pero el abuso de algunos de ellos puede causar intoxicación.

Algunos padres de familia suministran suplementos de hierro para adultos a sus hijos, con el supuesto de que así mejorará su rendimiento académico. Sin embargo, "la sobredosis puede hacer que ese mineral se acumule en el hígado o la médula y cause envenenamiento a los más pequeños, a tal punto de llegar a provocarles síndromes graves o la muerte", dice Ortiz.

En personas con condiciones hereditarias que provocan una absorción anormal del hierro, la sobrecarga de este puede causar lesiones intestinales o aumentar el riesgo de ataque cardiaco.

Otros minerales de uso más común son el flúor y el calcio: en el caso del primero, el exceso permite que aparezcan manchas en los dientes. Mientras tanto, la sobredosis de calcio puede afectar la función renal y la absorción de hierro, así como favorecer el surgimiento de piedras en los riñones o la vesícula.

No obstante, la nutricionista aclara que los suplementos de calcio están entre los que sí suelen recomendarse; en especial, cuando se trata de mujeres que están en la etapa del climaterio y son propensas a sufrir osteoporosis.

"El calcio es muy importante para el fortalecimiento de los huesos, y por eso también hay que evitar las bebidas gaseosas: estas tienen exceso de fósforo, otro mineral que dificulta la absorción y fijación del calcio en el organismo", agrega.

Lo anterior –concluye– es un ejemplo más de que la buena salud no se consigue en envases, sino en los hábitos alimentarios y el estilo de vida que cada persona mantenga por su propio bienestar.




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