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San José, Costa Rica. Domingo 12 de noviembre, 2000










La rubia de mamá

Kate Hodson, más conocida como la hija de Goldie Hawn, está muy activa en Hollywood


Fabian W. Waintal
Colaborador de La Nación

Es la hija de Goldie Hawn y su parecido con ella es asombroso. A Kate Hudson no le molesta que la comparen con su madre, más bien afirma, con una gran sonrisa, que son muy similares.

Sin los enormes ojos, pero con la misma sonrisa, los mismos gestos y el mismo cabello dorado que aquella tuvo a los 21 años, pero que esta deja crecer más largo; intenta conseguir una personalidad propia, cosa que parece no lograr.

Aunque lleva el apellido de su padre, Bill Hudson, no lo ve desde que tenía un año y la figura paterna, desde siempre la tuvo con otro actor, Kurt Russell.

Y la similitud familiar no solo es física pues Kate eligió seguir la misma ruta profesional que su madre: actriz. En un año ha estrenado nada menos que cuatro películas. Interpreta a la hija de Richard Gere en Dr. T and the Women; además, trabajó en Almost Famous con Frances McDormand y Anna Paquin; en el thriller de adolescentes Gossip que dirigió el mismo creador de la serie NYPD Blue, Davis Guggenheim, sin quedarse afuera de la película Gran Problema con Tim Robbins, para seguir con el recién firmado contrato de un nuevo drama llamado Four Feather.

A pesar de que todo esto da la impresión de que puede jugársela de manera independiente, es imposible dejar de lado las comparaciones y, al menos por ahora, se la oye hablar orgullosamente sobre mamá Goldie. "Siempre fue una madre fantástica. Me apoya no importa lo que haga", dice.

–¿Cómo es la relación madre-hija?

– Estamos en contacto constante. Cuando mamá y yo empezamos a reír, no nos para nadie. Nuestras risas son tan tentadoras que la gente nos mira extrañada. Y supongo que la actuación debe ser algo genético, porque me gusta tanto como a ella.

–¿Son tan parecidas en la personalidad como físicamente?

–Yo soy más dura que mamá. No soy tan fácil, para nada light. Siempre dicen que soy como mi abuela. Y la unidad familiar tiene que ver con el estilo de vida que siempre tuvimos. A mamá le encanta quedarse en casa, tejer, estar con nosotros. Nunca estuvimos separadas más de dos semanas. Nunca.

–¿No te molestan las inevitables comparaciones?

–Son inevitables. Trato de ignorarlas porque son constantes. Desde siempre me compararon con mamá. Toda la vida. No solo como actriz. Pero no veo como un problema ser la hija de Goldie. Al contrario. Siempre me dicen "es dulce" o "es tal cual como su madre".

–¿El crecer entre cámaras y estudios de cine tuvo que ver con la decisión de seguir la carrera de actriz?

–Totalmente. Cuando era chica y veía a mis padres trabajar en cine, me parecía algo muy cool. Les rogaba que me dejaran actuar, pero mamá decía que no, no, no. No quería para nada. A los siete años me dejaron hacer el stand in que es cuando usan a alguien que no es actor, para probar la posición de las cámaras. Y a los once, tomé una audición para un programa de televisión que nunca llegó a salir. Y aunque me dieron el personaje, mamá no me dejó hacerlo.

–¿Y nunca te revelaste ante tantos "no"?

–Para nada, siempre fui una buena chica. Odiaba siempre que mis padres se enojaran conmigo, porque somos una familia muy unida. Ojalá todos los chicos se llevaran tan bien con sus padres como me llevé yo. No sé, a lo mejor si fui algo salvaje, no me di cuenta, pero el resultado siempre fue bueno.

– ¿Cuánto hace que no ves a tu padre natural, Bill Hudson?

–Lo que pasa con Bill, mi otro padre, es que realmente nunca tuvo que ver en mi vida. Nunca lo conocí bien. No lo entendí tampoco. Entró y salió de nuestras vidas. Lo interesante es que parece ser una nube negra a mi alrededor que a la prensa le encanta resaltar. Es difícil hablar del tema honestamente, sin ser malinterpretado. No es tan malo como la gente cree. Pero cuando hablo de papá, me refiero siempre a mi padrastro, Kurt Russell.

–¿Familia numerosa?

–Somos tres hermanos. Uno mayor y dos más chicos, además de una media hermana, del lado de papá. Hasta ahora, yo soy la que se decidió con todas las ganas a seguir como actriz.

–Cuando fue que tus padres finalmente aceptaron que trabajaras en cine?

–Papá (Kurt Russell) me ofreció una audición en Escape de Los Ángeles. Y ahí empezó todo. Por las mías, conseguí un representante y aunque no entendía bien el proceso todavía, empecé con las audiciones. Y ya no paré. Antes había estudiado arte en la escuela y después debuté en la serie de televisión Party of Five. La primer película que hice, fue hace poquito, 200 Cigarrillos con Ben Affleck y Courtney Love.

–¿Con cuatro películas en un mismo año, tanta atención de repente, se te puede subir también la fama a la cabeza?

–Yo me crié entre estrellas, así que es diferente. Conocí a gente ridícula y arrogante. Por eso, espero no seguir los mismos pasos. No tiene sentido. La fama te puede dar mejores trabajos, pero uno no es más importante como persona porque una película funcione mejor. Los logros personales son otros, no tienen que ver con un autógrafo.

–¿Estás lista para convertirte en una grande de Hollywood?

–Estoy lista, sí, pero lo tomo todo día por día. Intento quedarme en este negocio por un buen rato. Yo sé que por ahora me llaman por ser la hija de... Está bien. Así es. Por suerte, tengo algo en que respaldarme.

–¿No dejaste de vivir con tus padres todavía?

–No. Estoy buscando una casa, pero no puedo encontrar una que me guste.

–¿Malos hábitos?

–El peor de todos es estacionarme detrás del auto de papá. Kurt me despierta en la madrugada repitiéndomelo una y otra vez: "¿Cuántas veces tengo que pedírtelo?". Y es un mal hábito. También fumo y soy muy golosa. Amo los chocolates, los caramelos. No se me ocurre otra costumbre mala... Sí ya sé: hablar demasiado en los reportajes. ¡Seguro que es un mal hábito!

Momentos claves

  • Se crió en los años 70 y es la moda que le gusta.

  • Los deportes que le gustan: el hockey es su preferido, igual que el de sus hermanos

  • El amor: "Si hay algo que aprendí es a no hablar sobre mis relaciones personales. Pero puedo decir que soy feliz". Igualmente, esconde la mano cuando le señalamos un anillo de compromiso. Se lo regaló el nuevo novio, Chris Robinson (33 años y altísimo), cantante del grupo Black

    Crowes.



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