LN Suplementos
Info@merica banner switcher
San José, Costa Rica. Jueves 12 de octubre, 2000










Sí, tímido, ¿y qué?

A veces la timidez es positiva. Si quien la padece no se estresa por ello, puede disfrutar de ciertos beneficios


Anabelle Chaves A.
Colaboradora de La Nación

Sentada ahí, sin nada a su alrededor más que un banquillo de madera, una cortina negra de fondo y frente a un jurado de cinco personas, Alejandra entendió que era diferente.

Cinco minutos antes su timidez le había impedido decirle al chofer del bus que se detuviera en la parada que le correspondía.

Sin embargo, ahí estaba, haciendo gala de una elocuencia extraña en ella y por la cual fue escogida, entre un grupo de cien personas, para protagonizar una obra de teatro.

"Comprendí que ser tímida no es malo, no es un defecto, es solo ser diferente, como diferentes somos todos", explicó Alejandra (nombre ficticio).

Desde entonces, explicó la actriz retirada, dejó de preocuparse por su timidez y, al contrario, la defiende y la conserva.

"Hay personas tan extrovertidas que llegan al grado de ser vistos como payasos", aseguró.

El psicólogo Albam Brenes asegura que la timidez no debe verse como un defecto, por el contrario, puede ser positiva. Ni siquiera es necesario erradicarla, porque lo mejor que los tímidos pueden hacer es aceptar que lo son y continuar con su ritmo de vida.

Hablar ante un auditorio, cantar en un karaoke, representar el papel de Romeo en una obra de teatro, acudir a un lugar desconocido o a una cita a ciegas, usualmente generan sensaciones de timidez, por salirse de la rutina.

En la vida diaria

Hay personas que en su vida normal se sienten inhibidas a expresar sus opiniones o sencillamente a hablar de cualquier tema por temor a equivocarse o por ser objeto de burla.

"La timidez es una inhibición acompañada de emociones y pensamientos como: '¡qué susto!', '¡qué miedo!', 'voy a fallar', 'me van a criticar', las cuales provocan que la gente no pueda expresar sus sentimientos o ideas por un fuerte temor a equivocarse ante los demás", explicó la psicóloga Maricruz Quesada González.

La timidez llega a desarrollarse durante la niñez o adolescencia. No es una enfermedad ni una característica heredada. En los niños nace cuando los padres son sobreprotectores y siempre hablan por ellos. En otros casos, alguna experiencia vergonzosa, por haber hecho algún comentario fuera de tono, fija en la persona la ideas como: "mejor no hablo para que no se burlen de mi", "si no digo las cosas perfectas me voy a sentir muy mal".

El perfeccionismo que algunos padres exigen a sus hijos, sea en el rendimiento académico o en su vida, puede ser otra de las causas de una conducta tímida. Esa exigencia despierta el temor a fracasar.

Quesada González recomienda que los padres brinden mucha seguridad a sus hijos bajo la consigna de que no importa equivocarse, sino enmendar errores. Los padres deben respetar el silencio de sus hijos, sobretodo en momentos que para ellos pueden resultar embarazosos.

¿Es un problema?

Si la mayor parte del tiempo usted pasa sonrojado, le sudan las manos, sufre de taquicardia, la boca le tiembla o permanece seca, el cuerpo siempre está rígido y acompañado por una sensación de ahogo cuando se relaciona con los compañeros de la escuela, colegio, o trabajo; ¡cuidado!, porque está ante un problema.

Alejandra, la actriz, cuenta que más de una vez fue a parar a algún lugar peligroso por temor o vergüenza de bajarse del bus o de preguntarle al chofer sobre la ruta correcta.

Cuando la timidez se convierte en un problema, la mejor forma de solucionarlo es enfrentándolo y esforzándose en sentir una sensación de paz y armonía.

¿Qué hay de malo en que los demás sepan que somos tímidos? ¿Qué nos tiembla la voz si hablamos ante un auditorio ligeramente numeroso?

Lo normal es que conforme pasan los años estas sensaciones vayan desapareciendo, ya que la persona va madurando, va adquiriendo seguridad en sí misma y, por lo tanto, deja de ponerle atención.

Tímidos, pero talentosos

"Vos que estás tan silencioso, ¿qué opinás?"

Es posible que en el trabajo las personas calladas o tímidas tengan más problemas que los locuaces y extravertidos. "En ocasiones, la timidez se observa como un inconveniente para realizar el trabajo en equipo. Sin embargo, los jefes no se pueden dar el lujo de perder los aportes del 'silencioso', porque con frecuencia señala los puntos críticos que todos los demás pasan por alto", comentó Álvaro Cedeño, asesor empresarial.

No es una regla, pero, "quien mucho habla, mucho yerra". Al tímido, los compañeros de estudio y los jefes, deberían aprovecharlo para que efectúe los trabajos que requieren de mayor concentración, concluyó Cedeño.

Solución química

Parece haber coincidencia entre expertos en que la timidez es un asunto mental que para unos es un problema y para otros no.

Para aquellos que se sienten agobiados por su timidez, ahora hay una solución química: se llama Seroxat, y se vende en el país bajo el nombre de Paxil.

En ese país, una mujer de 29 años de edad que hasta hace poco vivía encerrada en su casa para no relacionarse con la gente, tomó la pildorita durante varias semanas. Ahora está tratando de recuperar el tiempo perdido dedicando sus fines de semana a confraternizar en clubes nocturnos.

Los científicos de las universidades de Bristol y Southampton, en Inglaterra, comprobaron que la píldora Seroxat incrementa el nivel de serotonina en el cerebro humano, de esta manera induce la sensación de euforia. Al acentuar el sentimiento de bienestar, robustece notablemente la confianza.

A pesar de los resultados positivos, no se trata de una droga mágica que va a transformar a tímidos crónicos en locuaces y festivos interlocutores de salón, declaró el doctor Brian Gross, de la Asociación Médica Británica, al diario inglés Sunday Times.

Los psicólogos Quesada González y Brenes aseguraron que no conocen el medicamento, pero dudan de que su efecto sea duradero.

¿Cambiar o no cambiar?

La timidez no es un problema, es una forma de ser, pero si representa un problema, estos son algunos consejos que le ayudarán a vencerla:

•Cambiar es una decisión personal y no debe responder a presiones de familiares o amigos.

•Debe enfrentar el miedo.

•Sea positivo, piense que todo va a salir bien.

•Puede buscar la ayuda de un profesional para ver en cuales áreas quiere cambiar y si tiene sentido.

Fuente: Psicólogos: Maricruz Quesada González y Albam Brenes.



Patrocinador de La Nacion Digital


© 2000. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr