San José, Costa Rica. Viernes 19 de julio, 2002







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Exposición de arte en La Nación de Sebastián Mello



Electrónica estación Costa Rica

Unos van, unos vienen, pero otros se han quedado y hecho de Costa Rica su estación. Son Djs extranjeros que nutren la escena electrónica local. Simbiosis cultural


Ana María Parra A.
aparra@nacion.com

Podían haberse quedado como aves de paso y con actitud de turistas admirando el verde, pero varios discjockeys (djs) extranjeros se tomaron tan a pecho un empezar de cero que se estacionaron para vivir en Costa Rica, engordando e impulsando la escena nacional.

Levantar un inventario con pelos y señales de quiénes son los que se han quedado aquí por corto o largo tiempo es como tratar de transportar agua en un tenedor, porque son muchos y algunos solo han quedado registrados en la dispersa memoria de la escena; sin embargo, los nombres que todavía dan vueltas en las bocas ticas son los de los rusos XP Voodoo y Yura, el estadounidense Dj G-Spot –que fuera residente de Oxigene y La Estrategia del Caracol; los franceses Pascal, Dj Jaffa, Stefan y Sweet-Bo; los italianos Dj Vortex, Fabio, Geno y Ali, el belga Xavier Decok y el español Dany del Amo.

Algunos se han marchado del país, otros en cambio se han quedado por años aquí haciendo de Costa Rica su base de operaciones, su residencia y caldo de cultivo para lograr una escena nueva, progresista y experimental.

Tierra fértil

Permanecen, trabajando de manera constante, Dj Ali, Sweet Bo, Jaffa, Dany del Amo, Xavier de Cok, Geno –que por lo general va y viene– y por ahora, hasta que sus planes dicten otra cosa, también el argentino Jorge Carrillo, que lleva tres meses en el país y que el sábado pasado mezcló en la fiesta electrónica donde estuvo el reconocido Sean Cusick, uno de los pinchadiscos más afamados de la costa este de Estados Unidos.

Las razones por las que han caído en Costa Rica son distintas: algunos llegaron como turistas, a otros los atrajo algún amigo o conocido que estaba o había estado por acá, para otros ha sido un trabajo paralelo y en casos más extremistas vienen a comenzar una nueva vida.

Las razones para llegar no son las mismas para quedarse, una vez aquí se han encontrado con una escena que crece.

"Costa Rica es un país abierto, no tiene muchas barreras ideológicas y eso permite que la gente escuche nuevas propuestas. La música electrónica no es la fiesta superficial, la fiesta electrónica es entender que el dance (el baile) es el espejo de una persona", dijo Dj Ali. Este italiano lleva siete años en el país y ha luchado por mantener una escena limpia: sin abusos, sin alcoholizaciones masivas, ni consumo de drogas sintéticas. Su propuesta, especialmente ligada al trance psicodélico –aunque es un "gato" usando los muchos géneros y tendencias de la electrónica– se inclina por explorar los sonidos primitivos y de culturas ancestrales en la búsqueda de una comunión entre el hombre y la naturaleza.

"Como viví mucho tiempo en las islas del Caribe me gusta estar bajo el sol", afirma y se rie el francés Sweet Bo. "En Costa Rica hay mucho por hacer en la música electrónica; hay quienes están metidos para hacer dinero o mover "otros asuntos", pero otros creemos que hay que enseñar qué es la música electrónica". Tres años y medio lleva Sweet Bo viviendo en Costa Rica. Formó un grupo llamado Mangroove Café, en el cual también está Dj Jaffa.

Desde la relativa lejanía que producen tan solo tres meses de estar en el país, Jorge Carrillo también ve algunas ventajas en el territorio nacional. "Aquí la escena está bien, no sé si dará para vivir como Dj, pero si uno sabe manejarse hay espacio donde moverse, hay gente interesante para conocer y hay un público digno de tocarle".

Carrillo se ha presentado en Panamá y de Costa Rica tiene pensado partir a Guatemala y Venezuela, entre otros territorios.

Los nativos, los locales, también son capaces de focalizar las ventajas que su tierra ofrece a otros.

"Para muchos djs este es un país paradisiaco que los saca de una rutina urbana, pero no está aislado de los movimientos culturales y aquí fluye la información", evaluó Cristian Cambronero, creador del programa Zynétika y del informativo cibernético urbanistmo.com.

"Estos djs no están aquí para hacer dinero, no todos podemos vivir solo de ser dj. Ellos vienen de países más avanzados y a nivel musical se encuentran con un terreno virgen, con un país que absorbe las cosas nuevas como una esponja y quizás esa es parte de la magia que los hace quedarse acá", aseguró el tico Dj Doctor Leo.

Te doy, me das, nos damos

Si de comparar la escena local con un platillo se trata, entonces varios de los djs extranjeros ahora estacionados aquí son proteínas, vitaminas y otros nutrientes.

"Han alimentado mucho la escena. Ali, por ejemplo, llegó con toda la filosofía de vida del trance psicodélico y vive bajo esa perspectiva y nos va enseñando esa otra forma de ver la música electrónica. Por sus contactos y roce en otros países algunos de estos djs han ayudado a que importantes exponentes vengan a tocar al país.

"Con formaciones como Transelástica (fundada por Ali y otros djs) hemos ido conociendo tendencias como el goa que se conoce en la India y los djs nacionales también han ido aprendiendo con ellos", aseguró Cristian Cambronero.

"Han ayudado a que la cultura electrónica costarricense madure. En mi caso la información que me llegaba era lo que mis amigos afuera me podían enviar o lo que conseguía por medios cibernéticos; cuando ellos empiezan a llegar hay nuevas fuentes de información para nosotros y vemos en acción otras formas de hacer un show, otras técnicas en lo musical, y otras técnicas para transmitir su propuesta al público", dijo el Doctor Leo.

"Los locales hemos descubierto con ellos nuevas técnicas y hemos roto esquemas", puntualizó.

Varios de estos djs han abierto discotecas y clubes, especialmente en las zonas rurales. Sweet Bo tuvo Mangroove Café en Quepos, y Dj Ali fue el responsable por mucho tiempo de las fiestas electrónicas en espacios como Kaliolin, en Montezuma, y Noai, en playa Tamarindo. Han ido abriendo espacio para que bares locales sean casas de la música electrónica al convertirse en residentes de sitios como Café Loft, el ahora cerrado Regina 51, Mosaikos y El Yos.

Al crear organizaciones como Transelástica también han implementado una plataforma para la escena que se mueve dentro y fuera del país, incluso con actividades de bien social. Para muestra un botón: el año pasado Transelástica realizó cuatro actividades electrónicas para ayudar a los niños en riesgo social y fueron apoyados por Unicef (Fonde de Naciones Unidas para la Infancia).

Desde el 2000, Transelástica ha organizado más de 25 eventos de música electrónica de alta calidad. Los djs de Transelástica han tocado en Nicaragua, Guatemala, India y Canadá.

Los foráneos también se empeñan en enseñar sobre lo electrónico. Sweet Bo tiene el programa Destino Groove, los domingos a las 9 p. m. en radio 911.

Costa Rica es ahora una electrónica estación.




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