San José, Costa Rica. Domingo 25 de mayo, 2003







Prácticas sexto, noveno, undécimo /
Temarios y prácticas de pruebas de sexto grado

Esta esfera tiene siglos en este mismo sitio. (Foto: Kattia Vargas/La Nación).


Tierra de esferas

En la zona sur avanza un proyecto para crear un parque de esferas precolombinas


Doriam Díaz
ddiaz@nacion.com

Osa de Puntarenas. En Palmar se encuentra un patrimonio único no solo en Costa Rica, sino en todo el mundo: las esferas de piedras precolombinas. Debido a su enorme valor arqueológico y el hecho de que algunas se encuentran aún en su lugar original, el Museo Nacional impulsa la creación de un parque de esferas en el Pacífico Sur de nuestro país.

Desde hace casi tres años, este proyecto llamado Parque Cán basát róje (esferas de piedra en dialecto indígena) avanza poco a poco, con el apoyo de un padrino tan importante como el escultor Jorge Jiménez Deredia.

Además:
  • "Nos preocupa nuestro patrimonio"
  • Piezas únicas
  • Jiménez Deredia, el padrino
  • Ahora hay buenas noticias: Surcoop –Cooperativa de Producción Agropecuaria, Industrial y de Servicios Múltiples del Sur R. L.– le cedió al Museo Nacional 10 hectáreas para el parque en Finca 6 de Palmar Sur.

    Según explicó Francisco Corrales, director del Museo Nacional, en esas 10 hectáreas se encuentran varias esferas de piedra auténticas en el sitio en que las ubicaron los indígenas que poblaron el Delta del Diquís entre el 300 y el 1.500 después de Cristo.

    Al llegar a Finca 6 y abrirse paso entre un poco de maleza, el visitante se encuentra con las "chineadas" de los especialistas y de la comunidad: cinco esferas semienterradas. Unas de ellas están en perfecto estado; otras han sido un poco afectadas por el paso de los años y las inclemencias del tiempo.

    Las esferas, incluso, tienen una alineación especial. Esto es muy importante, pues entre los usos que tuvieron esas obras en piedra fueron de servir de engranajes en grandes "jardines astronómicos"; es decir, en un sistema de calendarización en función del ciclo agrícola y las estrellas.

    Un detalle muy interesante: hace unos meses unos especialistas de la televisión japonesa vinieron a medir esas obras precolombinas y comprobaron que tienen un 95 o 96 por ciento de esfericidad. O sea, son casi perfectas.

    Y volviendo al proyecto, la idea, explicó el director del Museo Nacional, es crear en los terrenos cedidos el parque temático, en donde se crearán instalaciones, se brindará información arqueológica sobre las esferas y los pueblos indígenas que las crearon y se realizarán más investigaciones arqueológicas.

    "La cooperación con la universidad Veritas permitirá generar un plan integral donde se definirán los costos del proyecto total y sus etapas. Nuestro plan es que la primera etapa, con una duración de alrededor de un año, nos permita consolidar los sitios arqueológicos, adquirir los terrenos y desarrollar un plan de mantenimiento y señalización para empezar a recibir visitantes", aseveró Corrales.

    Circuito amplio

    Esto quiere decir que Finca 6 es solo el comienzo. El Museo Nacional pretende crear todo un circuito de sitios arqueológicos de esferas.

    ¿Cuáles son esos otros sitios? Viva realizó un recorrido con los especialistas del Museo Nacional.

    A unos minutos en vehículo de Finca 6 está ubicado el lugar conocido como El Silencio, el cual es un pequeño sitio arqueológico donde se encuentra una única pieza, pero qué esfera.

    Con 2,5 metros de diámetros es la esfera de piedra precolombina registrada más grande del país.

    Debido a cierto deterioro en su superficie, está resguardada por un ranchito.

    En Batambal, en Palmar Norte, hay tres esferas y un conjunto de montículos artificiales con una espectacular vista de las tierras bajas. No obstante, allí es un poco difícil observar las evidencias precolombinas pues el zacatal alcanza casi un metro de altura.

    "Esto estaba limpio; sin embargo, el mantenimiento debe ser permanente", reconoció el arqueólogo a cargo del Museo Nacional.

    El cuarto de los sitios es Grijalba, el cual debe su nombre al apellido de su propietario.

    Allí se encuentra solo una esfera y la evidencia de que hubo una comunidad indígena, pues se encuentran varios sitios empedrados que marcaban el espacio de las viviendas.

    La esfera de Grijalba estaba semienterrada; no obstante, cuando se llegó a ella se observó que fue escavada por desconocidos. "Existen muchos mitos sobre las esferas precolombinas: la gente cree que en su interior o debajo de ellas hay oro. Esto no tiene ningún fundamento real", dijo Corrales.

    La incorporación de estos tres últimos lugares están en negociación: en algunos casos se solicita la donación de terreno y en otro se debe hacer una, por lo cual se formará una Asociación Pro Esferas para recaudar fondos.

    Actualmente, Costa Rica está en proceso de presentar la candidatura para que la UNESCO declare estos sitios como Patrimonio de la Humanidad.

    El proyecto sigue adelante con el convencimiento del Museo Nacional y Jiménez Deredia de que los ticos necesitan un sitio donde comprender el enorme valor de la cultura de nuestros antepasados.


    "Nos preocupa nuestro patrimonio"

    Doriam Díaz

    "A Surcoop le preocupa nuestro patrimonio y la forma en que ha desaparecido de estas tierras. Por eso, nos pareció una obligación entregar 10 hectáreas al proyecto del Parque de Esferas". Así explicó Franklin Obando, miembro de esa cooperativa.

    No obstante, para Surcoop, sus asociados y vecinos de las diferentes comunidades donde están los sitios arqueológico, ayudar en el proyecto de las esferas es una inversión.

    Para combatir los estragos de un monocultivo, la cooperativa invierte en diferentes flancos como plátano, palma aceitera e industria; y el turismo podría ser otra de sus alternativas económicas.

    "El turismo y este proyecto nos interesa porque le puede dar trabajo a mucha gente. Si vemos que funciona, la cooperativa podría ceder más hectáreas en el futuro", detalló Obando.

    Francisco Corrales, director del Museo Nacional, está muy consciente que un parque de esferas podría reactivar el turismo en la región, sobre todo porque se promovería el Pacífico Sur como un destino cultural de nuestro país.

    "Si esto se limpia un poco y lo acondicionamos con lo básico, la gente podría comenzar a visitar algo único. Sabemos que ya han venido grupos de turistas al lugar, así que es una buena opción para el país", aseguró Corrales.

    Obando está muy esperanzado: "Creo que esto va a funcionar: el Ministerio de Cultura está interesado, tenemos con nosotros a Jiménez Deredia y la cooperativa está dispuesta a ayudar. Esto tiene que salir adelante por el bien de nuestro patrimonio y de nosotros".


    Piezas únicas

    Las esferas de piedra precolombinas son distintivas de la arqueología costarricense.

    Se cree que los indígenas las usaron como símbolos de rango e identidad, como parte de sus jardines "astronómicos" y como indicadores de territorio para sitios especiales.

    Su tamaño varía entre unos centímetros y los 2,5 metros de diámetro y su peso entre unos pocos kilos hasta 15 toneladas.

    Están construidas en rocas volcánicas como la granodiorita y el gabro.

    El auge en la construcción y uso de las esferas se da entre el año 800 y el 1.500 después de Cristo.


    Jiménez Deredia, el padrino

    El escultor Jorge Jiménez Deredia anda convenciendo a todo mundo de llevar a cabo el proyecto del Parque de Esferas en la zona sur pues será un hito para la identidad costarricense.

    El artista residente en Italia tiene una gran influencia de las esferas precolombinas en su trabajo.

    Es más, ha confesado que él quedó hechizado por las esferas desde los nueve años cuando su maestra de escuela lo llevó al Museo Nacional.

    En la obra Plenitud bajo el cielo, del crítico francés Pierre Restany, queda claro que el interés del artista es recuperar el humanismo de la cultura boruca costarricense.




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