ESimple tuvo su cumpleaños feliz, a pesar de las malas intenciones de Champs Elyseé. (Foto: Archivo / La Nación).
|
Avivavoz
Víctor Fernández G.
vfernandez@nacion.com
¡Sabotaje! Cierto que el apoyo a la música original costarricense parece ir en aumento, pero de vez en cuando sirve el toparse con un saboteador al artista criollo para caer en cuenta que aún queda muuuuuucho por lograr. Y es que en el mes de abril el premio al saboteador se lo ganó... ¡Champs Elyseé!
La conocida discoteque herediana fue una muestra de todo lo que no hay que hacer el sábado de la semana pasada, cuando se celebró allí (a medias) el quinto aniversario de la banda florense ESimple. En principio estaba anunciado que se presentarían los colegas de Sintagma, Xpunkha, Plan B y Nada, para que los homenajeados cerraran el espectáculo.
¡Corte! La tarde transcurrió en calma y con los grupos desfilando por la tarima, pero a medio número de la banda Nada el "encargado" del lugar le comunicó a los organizadores que tenían que terminar "¡YA!" con el concierto, pues tenían que limpiar y prepararse para "una barra libre" (¿?).
El acuerdo verbal entre los ESimple y Champs era que disponían del lugar hasta las 7 p. m., pero el camuflado "encargado" decidió arbitrariamente cortar la celebración una hora antes de lo establecido e incluso amenazó con cortar el suministro eléctrico si los músicos no abandonaban la tarima, dejando irónicamente a los cumpleañeros sin oportunidad de tocar en el concierto que ellos mismos habían organizado. Y antes de que diga que se trata de un invento, lo escrito aquí es de parte de un testigo presencial del irrespeto y el atropello que se dio en Champs ese día.
¡Gracias a Roy! Al final -y después de que echaran a público y músicos del lugar- la tropa emigró para mejores lares y ESimple tuvo su concierto y su cumpleaños, en un ambiente y condiciones que nunca serían posibles en un lugar tan "amigable" como Champs Elyseé. Un matrimonio apuntado con la música tica y unos vecinos tolerantes se confabularon para que el grupo tocara el que posiblemente será recordado como uno de sus mejores "chivos" (tal vez por el sabor a desquite y sacado de clavo que tuvo).
¡Ojo! De lo ocurrido quedan varias enseñanzas, entre ellas que los grupos en adelante deben optar por suscribir contratos por escrito, pues cuando las cosas se arreglan verbalmente y de buena fe es muy fácil que esas mismas palabras se las lleve el viento cuando a alguien le resulta conveniente. Además, el pagarle al lugar un porcentaje de lo recaudado en la puerta debe estar condicionado al cumplimiento del acuerdo establecido, pues fue ilógico que Champs cobrara su parte cuando su "encargado" se encargó de decapitar la actividad.
Por lo demás no pareciera que el incidente vaya a restarle fuerza a la música nacional, pues más bien este tipo de zancadillas son las que hacen que el movimiento se levante más fuerte. Lo que sí es casi seguro es que el rock difícilmente volverá a sonar en Champs Elyseé, lugar donde las barra$ libre$ mandan, aunque vale decir que a las 7:30 p. m. de la noche del sabotaje no había ni un alma esperando entrar ansiosa a beberse los litros de licor que adentro se aguardaban.
Pinta bien. A propósito de atropellos, esperemos que el nacimiento el próximo martes de la Asociación Nacional de Artistas Intérpretes y Ejecutantes (ACAIE) sirva para poner en orden a muchos dueños de bares, discoteques y salones que hacen lo que les da la gana con los artistas nacionales, cambiándole las reglas del juego unilateralmente y a medio partido. Ojalá.
Venga el aplauso
Para la radio 103 y su apoyo a la música tica. En tiempos en que la mayoría de las radios juveniles parecen inclinadas a la música basura y los locutores vacíos, el trabajo de 103 se aprecia aún más.
|