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 La escultura Canto americano y, detrás, Constructivismo social. Francisco Barrantes/LA NACIÓN |
plástica
Alajuela fue esculpida Los manudos gozan el Simposio Internacional de Escultura Monumental
Francisco Barrantes
Durante las últimas semanas, seis escultores de renombre internacional, provenientes de países como Suecia, Italia, Venezuela, Cuba y México, han trabajado junto al artista nacional Edgar Zúñiga, en la elaboración de obras monumentales.
Los trabajos serán donados a los parques alajuelenses.
Desde el 1 de diciembre de este mes, los manudos que transitan por el bulevar del parque Tomás Guardia -el parque central- han observado cómo nace una obra de arte entre metal retorcido y destellos de soldadura que, de alguna forma, recuerda tanto a los artistas como a los espectadores el divino poder creador.
Por ejemplo, el artista italiano Roberto Alessandria trata de recordarle a los observadores que no debe pasar por alto que más allá de lo que se pueda ver hay un creador; esto a través de su escultura titulada No te olvides: una gigantesca mano serrada con un dedo apuntando al cielo.
El artista agrega a tan elocuente expresión: "Hay que
portase bien".
Por su parte, el costarricense Édgar Zúñiga con su obra Constructivismo social pretende mostrar en una pieza abstracta las diferentes influencias políticas, sociales y religiosas. Tales influencias se entrelazan mediante un sinnúmero de raíces que en conjunto esbozan la silueta de un ser humano.
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El escultor Roberto Alessandria (Italia) solda parte de su escultura, llamada No te olvides. Francisco Barrantes/LA NACIÓN |
Otros escultores como J. C. Segovia, de Suecia, y Luis Aguilar de México prefieren dejar la interpretación de sus obras a los transeúntes, quienes frecuentemente interrogan a los artistas sobre cómo se verá su trabajo al final.
El mexicano considera haber cumplido su objetivo de sembrar una pequeña semilla en la curiosidad, principalmente en los más pequeños, y trata de mostrar que el arte es una forma de vida.
La nota cómica del simposio la puso el escultor Ramón Morales, de Venezuela, quien apodado el topo por sus colegas, aparecía y desaparecía dentro de su escultura. Incluso descansó sobre la escultura.
En su obra Canto americano, Morales hace un acercamiento al infinito representado por dos piedras de río, las cuales están atrapadas en una estructura de metal. Es una reflexión acerca del ser humano que por el exceso de información y la tecnología olvida su relación con la naturaleza.
En el simposio también participaron Ramón Villa (Cuba) y Bettino Francini (Italia) con su obra Ascensión, una especie de media luna que representa el paso de los últimos tres milenios y cómo se evoluciona a través del tiempo.
Con un valor individual aproximado de $140 mil (casi ¢64 millones), las obras estarán en exhibición durante el resto del mes, en el mismo lugar donde fueron creadas.
Luego serán ubicadas en los diferentes parques de la ciudad como una donación de los artistas, el municipio y la comisión de renovación urbana a los alajuelenses ,
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