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Domingo 28 de noviembre, 2004

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Pink Floyd es uno de los grupos más famosos de los años setenta y ochenta. Su música marcó a esa generación.
Archivo/LA NACIÓN
demanda

Pink Floyd con 23 voces de más

Exalumnos reclaman pago de regalías por cantar en disco

Reuters.
Londres

Un grupo de exalumnos de una escuela pública de Londres, que cantó en el clásicoOtro ladrillo en la pared de Pink Floyd en 1979, presentó una demanda por regalías impagas.

Todo se remonta al momento en que 23 adolescentes de la Islington Green School grabaron sus participaciones secretamente para la canción, que se convirtió en un himno para toda una generación a partir de aquello de “no necesitamos ninguna educación”.

Tras escuchar la canción, la directora del establecimiento educativo prohibió a los alumnos aparecer en televisión o grabar algún video, por lo que no ha quedado evidencia de su participación, lo que hace más difícil el reclamo de regalías.

El álbum The Wall, que contenía la canción, vendió más de 12 millones de copias y el simple se convirtió en número uno de las listas de Gran Bretaña y Estados Unidos.

El experto en regalías Peter Rowan dijo que había presentado el reclamo a una sociedad que se encarga de regalías musicales en representación de uno de los alumnos, y estaba trabajando con otros miembros de la clase.

Indicó que aún estaba tratando de establecer contacto con la mayoría del grupo.

“Se les debe (a los alumnos) su dinero y hemos presentado el primer reclamo la semana pasada. He estado trabajando en esto durante casi dos años” añadió el abogado.

La historia de la participación de los niños nunca ha sido un secreto. El maestro de música Alun Renshaw llevó a un grupo de alumnos a un estudio de grabación cercano a la escuela, sin el permiso de la directora, luego de que un allegado a la banda se lo propusiera.

Posteriormente, la letra de la canción (un claro alegato contra la educación formal y estricta de las escuelas) fue descrita por autoridades educativas como escandalosa.

Sin embargo, la escuela recibió un pago simbólico de 1.000 libras esterlinas y un disco de platino por la canción, pero los alumnos involucrados nunca recibieron un pago por su participación.

Rowan dijo que el dinero debería provenir de una sociedad de regalías musicales y no de Pink Floyd.

Calcula que a los 23 alumnos le corresponderían unas 200 libras a cada uno.

La demanda fue inicialmente dificultosa por falta de evidencia, pero Renshaw señaló que la directora del colegio, en ese momento, Margaret Maden (actualmente profesora universitaria), había apoyado la presentación de los alumnos.

“Debemos aportar evidencia de que ellos fueron parte de la canción y la señora Maden nos ayudara con eso”, señaló.

El maestro de música Renshaw le contó al periódico Evening Standard que había aceptado la oferta de los productores como algo interesante.



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