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Miércoles 28 de junio, 2006 |
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Crítica de cine: Respirar, la vitalidad femenina » Respirar: La vitalidad femeninaWilliam Venegas wvenegas@nacion.com Casi sin anunciarse llega a la Sala Garbo una hermosa película sobre la condición humana, cuyo argumento parte de una leyenda. Se trata del filme titulado Respiro (2002), con dirección de Emanuele Crialese y con la siempre grata presencia y el mejor talento de la actriz Valeria Golino, fascinante esta vez. Valeria Golino hace el papel de Grazia, mujer de encantos liberados, seductora, casada con un pescador galán de la isla de Lampedusa, al Sur de Sicilia, isla perdida en su propio abandono, de vida monacal y tranquila. Grazia tiene tres hijos: dos varoncitos y una muchachita, quienes son el mejor respaldo a sus constantes deseos de reinventarse como mujer. Definitivamente, Grazia no puede con la vida monocorde de la isla, pero igualmente los isleños tampoco pueden con la espontaneidad y naturalidad de Grazia. Por eso, la comunidad busca condenarla a algún ostracismo y presiona sobre el esposo de ella para lograrlo. El guion (del propio director) se basa en una leyenda lampedusana sobre una joven madre a la que los vecinos consideraban loca porque nunca se plegaba a las normas de la comunidad. Un día la mujer desapareció, solo quedaron sus ropas sobre la playa. Fue cuando el pueblo entró en estado de culpa y pidió al mar el regreso de la mujer. Este filme está bastante apegado a la leyenda, de ahí la defensa que hace del derecho a la diversidad, como la de Grazia, quien conjuga alegrías con su irrenunciable amor por su esposo y sus hijos. No siempre en la película concuerdan bien el carácter realista de las imágenes con el sentido mágico de la leyenda, pero, sin duda, Respiro es largometraje de singular encanto, coherente y emotivo, donde el imponente mar azul se convierte en significante de las pasiones que entran en juego. Estamos ante una fábula de belleza natural que bien se adentra en la expresividad melodramática del neorrealismo. Sobre este tema, en Áncora del pasado domingo 25 de junio, se publicó un acertado artículo de Jürgen Ureña que establece intertextualidad entre Respiro y filmes neorrealistas como Stromboli (1949), de Roberto Rossellini, y La tierra tiembla (1948), de Luchino Visconti. En Respiro, cada elemento visual se convierte en algo más que un elemento estético, lo es también sígnico: las casas, las redes, los peces, los juegos infantiles (excelentes actuaciones de los niños), la seducción erótica, la cacería de perros, los perros en sí, las motonetas, el mundo acuático y los íconos religiosos. Es una película llena de contrapuntos en su narración, cuya polifonía, canon o armonía se enriquece con la música de John Surman y con la fotografía llevada al corazón de Fabio Zamarion. ¡No se la pierdan, por favor!
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