Español

Prosificación y versificación: Jugar con las palabras

María Cecilia Molina Watson
Colaboradora

Para escribir una composición no hay que sufrir. Es una tarea fácil si partimos de una base

Leímos en el Zurquí del 2 de agosto cómo doña Ani Brenes transforma una tradición en un poema.

Ella versificó una tradición oral, la historia de “La Negrita”, la Virgen de los Ángeles.
Nosotros, por el contrario, podemos escribir una prosa, basándonos en versos.

¿Qué es prosificar?

Es darle las características de la prosa, a un poema.

Si observamos un poema, notaremos que está escrito en verso y que esas líneas se agrupan en estrofas.
La prosa es seguida. En ella, no hay versos ni estrofas. Pero sí podría haber ritmo y figuras literarias: una prosa poética.

¿Para qué sirve?

Sirve para facilitar el camino a la escritura. Si practicamos con varios poemas, aprenderemos a utilizar figuras literarias y será más fácil escribir una composición, como la que hay que hacer en la prueba de VI.

Otra ventaja que nos ofrecen estos ejercicios es que para poder trabajar con los versos, tenemos que buscar palabras apropiadas, lo cual enriquece el vocabulario.

Contar con un vocabulario amplio es una de las condiciones para evitar repetir palabras y para expresar mejor nuestros pensamientos.

Vamos a prosificar el poema con el que doña Ani ganó el Tercer Concurso de Literatura Ambiental Infantil “Dorothy Pinto”, aquí en Costa Rica:

Diálogo simbólico

Un día, en la pampa soleada, se encontraron un yigüirro que estaba llorando y un venadito que había salido huyendo.
Los animalitos, al mismo tiempo, llegaron a refugiarse, bajo la verde sombrilla de un gran árbol de Guanacaste. Los dos luchaban por conservar su vida.

El venado movía su colita blanca, cual copo de algodón, y al ave, con algo de desconfianza, así le preguntó: ¿Quién eres, que ocultas tus sentimientos y con dulces notas musicales, parece que quieres fundir dos tristezas: la tuya y la mía?

El pájaro contestó: Soy un yigüirro. Me destruyeron el nido. Por eso, esgrimo la única arma que tengo, mi canto, para denunciar el inmenso dolor que padezco.

Ante esta triste confesión, el venado se animó a contarle al yigüirro la causa de su angustia, y así le habló:

Tengo que correr y correr, para salvar mi vida. Los cazadores me persiguen y me aterrorizan. Mi familia se ha extinguido en el bosque y en la pampa.

¡Es terrible lo que nos pasa! Nos exhiben en las casas y en las escuelas, al lado de la Guaria Morada. Dicen que somos Símbolos Naturales.

Como si se hubieran puesto de acuerdo, ambos animalitos exclamaron a una voz:

¿Por qué los seres humanos destruyen todo lo que hizo Dios?

El árbol de Guanacaste, sabio y silencioso, extendió sus brazos verdes, y en un gesto de inmenso amor, al venado cola blanca y al yigüirro cantor, en un fuerte abrazo, los unió.

Ani Brenes, Zurquí, 21de junio de 2006.

Pizarra

Estimado docente Esta práctica ayuda a que los niños pierdan el miedo a escribir. Busque otros poemas. Sería buena que los niños los analizaran (el mensaje, las figuras literarias) y luego los prosificaran.

Anímelos a que escriban poemas a partir de una prosa.

Es importantísimo advertirles que solo lo pueden hacer como práctica, porque hay que respetar los derechos de autor.


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